La Bruja Luna del Alfa Maldito - Capítulo 53
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53: Lyra: Te amo 53: Lyra: Te amo Ha pasado una semana desde que Cyrus cenó en casa de mi abuelo.
No lo ha vuelto a invitar.
El abuelo dijo que no invitará a alguien que me echó de su casa.
Pero lo veo suspirar, pensativo, cada tarde cuando se va a casa.
Y estoy segura de que no ayuda que Cyrus se quede parado fuera de la biblioteca como un perrito abandonado después de que nos vamos.
Los primeros días, el abuelo incluso fingió negarse a llevarle el almuerzo a Cyrus, pero cedió todas y cada una de las veces.
De hecho, prepara el almuerzo él mismo, así que yo no he estado cocinando.
Cyrus le muestra su gratitud al abuelo, pero también se queja de por qué no le llevé yo el almuerzo.
Lo único que consiguió de mí fue una mirada fulminante, y se calló.
Tsk, qué descaro.
Y no es que mi comida sea tan buena.
Apenas es comestible, pero aun así parece gustarle.
La compasión del abuelo por Cyrus me estaba sacando de quicio, así que finalmente estallé contra él, y admitió que es porque Cyrus le recuerda al abuelo Chris.
Al principio me dio asco, suponiendo que al abuelo le gustaba mi novio…, mi exnovio.
Pero solo me dio un papirotazo en la frente con una mueca y me explicó que se refería a la situación similar que él y el abuelo Chris tenían a menudo.
El abuelo Victor se parece un poco a mí; se enfurruña con facilidad y luego guarda rencor, mientras que el abuelo Chris solía ser el que se disculpaba, arreglaba las cosas y suplicaba.
Así que, al parecer, Cyrus se parece al abuelo Chris en ese aspecto; de ahí que el abuelo le tenga debilidad.
Se puede decir que me molestó un poco que comparara a Cyrus con el abuelo Chris, que era muy positivo y luchaba por la gente que amaba.
No como alguien que me echó porque tenía miedo.
Sí, sé por qué me abandonó.
No estoy enfadada con él por tener miedo; estoy enfadada porque dejó que su miedo lo dominara y se negó a compartir sus preocupaciones conmigo.
>¿Qué tal la fiesta?
—Abuelo Vic
Aparece un mensaje de mi abuelo y le doy un sorbo a mi vino antes de responder.
>¿Qué hace él ahí?
¿Te está siguiendo?
—Abuelo Vic
>¿Por qué lo invitarían otra vez?
No se permiten animales en la boda.
—Abuelo Vic
Me río a carcajadas con su mensaje antes de responder.
>Lo sé.
Diviértete.
Mándame un mensaje cuando llegues a casa.
—Abuelo Vic
No lo haré.
Solo asistí a esta boda por cortesía, porque Madeline era la única chica que fue amable conmigo en mi clase.
Así que cuando me invitó a su boda, no pude decir que no.
Y aquí estoy, haciendo lo posible por divertirme en una boda en la que no me llevo bien con nadie más que con la novia.
No es que tuviera problemas con nadie de mi clase, no me malinterpretes.
Pero como era huérfana, aunque una privilegiada que actuaba como una mimada, eso le sentó mal a la gente.
Y nunca intenté hacer las paces con nadie.
Así que también es culpa mía.
Por suerte, la familia de la novia y el novio son muy hospitalarios y están intentando ser buenos anfitriones.
De lo contrario, me habría ido de la fiesta mucho antes, sobre todo ahora que Oliver está aquí.
Madeline viene de una familia acomodada, así que invitó a todo el mundo de la universidad, y es exactamente por eso que terminé en la lista.
Me termino la bebida y salgo del baño.
No puedo esconderme ahí durante toda la boda.
Creo que debería lanzar un hechizo de invisibilidad.
No.
Eso es demasiado.
A la mierda.
Entro en el salón de la recepción y veo a Madeline en el centro del escenario, bailando con su padre.
Sonríe en cuanto me ve y le devuelvo la sonrisa.
Me siento en la mesa vacía y finjo estar ocupada con el móvil.
—¡Te pillé!
Levanto la vista solo para encontrar a Oliver sonriéndome de oreja a oreja.
Exhalo bruscamente.
—Sí, por desgracia.
—Mira, Lyra, lo siento por todo.
¿Podemos empezar de cero?
Como amigos.
—Oliver se sienta en la silla de al lado.
Lo miro, lo miro de verdad, para averiguar de dónde saca tanto descaro.
—¿Como amigos?
Yo no soy «amiga» de un ex.
¿No deberías saberlo ya?
—Lo sé, pero no puedo perderte.
Me importas mucho y te quiero en mi vida, aunque solo sea como amigo.
—Sus ojos se ablandan, pero sé que es pura actuación.
—¿Por eso vino Tom Chester a secuestrarme?
¿Porque querías que fuéramos amigos?
—bajo la voz para que nadie nos oiga.
—No tenía ni idea de que iba a hacer eso, Lyra.
Tienes que creerme.
—Sus manos intentan alcanzar las mías y las esquivo rápidamente.
—Ahórratelo, Oliver.
No tengo ninguna expectativa puesta en ti.
Todavía no te odio, pero no puedo decir lo mismo si sigues molestándome —le digo sin rodeos.
Su rostro se descompone, pero asiente.
—¿Cuándo volviste a Wisteria?
—cambia de tema.
—Hace tres meses.
¿Y tú?
—intento mantener una conversación trivial.
—Hace una semana.
Me voy esta noche.
—Asiento con la cabeza, se produce un silencio incómodo y me muevo en mi asiento.
Oliver se aclara la garganta antes de levantarse y extender la mano.
—¿Puedo?
Lo miro, confundida, antes de ver que todos a nuestro alrededor han empezado a bailar.
Abro la boca para decir que no, pero justo entonces veo a algunas personas de nuestra universidad mirándonos.
¿Quedaría raro si dijera que no?
Miro a Oliver y veo una expresión esperanzada en su rostro.
Un baile no hará daño, ¿verdad?
Pongo mi mano en la suya antes de levantarme, y él me lleva a la pista de baile.
Oliver me acerca más a él con sus manos en mi cintura, y yo me agarro a su hombro mientras empieza a mecernos al ritmo de la música.
Empieza a acercar su cara a la mía.
—Lyra, lo siento.
—¿Qué…?
—Justo cuando iba a preguntar, vi que sus labios se acercaban a los míos.
Mis ojos se abren como platos e intento apartarme, pero aprieta más su agarre en mi cintura.
Inclina la cabeza, pero antes de que sus labios puedan tocar los míos, siento un fuerte tirón de mi mano, y un puñetazo impacta en la mandíbula de Oliver antes de que caiga al suelo.
Cyrus no le deja levantarse antes de propinarle repetidamente más puñetazos fuertes a Oliver.
Todo el mundo deja de bailar y los murmullos vuelan por el aire.
Me pongo a su altura antes de tirar de los brazos de Cyrus.
—¡Ya basta!
Su puño se detiene a medio camino antes de empujar a Oliver y levantarse.
Me coge las manos y empieza a arrastrarme.
Planto los pies en el suelo, haciendo que se detenga, y me libero de su agarre.
Me vuelvo hacia Madeline y veo una expresión de preocupación en su cara; corre hacia mí.
—Lo siento muchísimo, Madeline.
No sabía que esto pasaría; siento haberte arruinado el día de esta manera.
—Deja de preocuparte por mí.
¿Estás bien?
—me pregunta Madeline, toda solícita, y me siento más culpable.
—No, estoy bien.
—El alivio inunda su rostro.
—¿Quieres que eche a estos dos?
—me pregunta Steven, el novio de Madeline, pidiéndome permiso, sin un ápice de acusación en su voz.
—Sí, por favor —no dudo.
Steven asiente a los de seguridad y estos escoltan a Cyrus y a Oliver fuera.
Uno intenta agredirme y el otro tiene que ponerse violento delante de tanta gente.
Dios, estoy harta de estos dos.
—No te culpes, no es culpa tuya, Lyra.
No eres su madre, así que no eres responsable —me consuela Madeline, y su marido asiente con la cabeza.
—Pero fue por mi culpa…
—intento disculparme una vez más, pero Steven me interrumpe.
—No lo fue.
Nosotros invitamos a Oliver, y el otro tipo es un invitado no deseado.
Y como dijo Mady, no eres su madre.
No te culpes por lo que un hombre adulto elige hacer, ¿vale?
—me recuerda Steven, con voz tranquila.
Tiene un aire de hermano mayor.
Asiento con la cabeza.
—¡Gracias!
—Puedes irte si quieres —me anima Madeline.
Me siento agradecida por su comprensión y me despido de ella antes de marcharme del lugar.
—Menuda zorra.
No soportaba no ser el centro de atención.
—¿Qué le verá Oliver?
—Parece que le está poniendo los cuernos a Oliver con ese tipo grande.
Decido ignorar los murmullos y salgo.
Cyrus está apoyado en su moto, con la mano todavía hecha un puño.
Sus nudillos sangran, y suspiro antes de acercarme a él.
—¿Cuál es tu puto problema?
¿Por qué le has pegado así?
Se endereza en cuanto me oye gritar.
Un profundo ceño se dibuja en su rostro ante mis palabras.
—Te estaba tocando.
—¿Y eso era motivo suficiente?
—La cara me arde de rabia al no oír remordimiento alguno en su voz.
—Sí.
No estaba simplemente tocándote.
Intentó besarte a la fuerza, Lyra.
¿Quieres que me quede de brazos cruzados viendo cómo un acosador te pone las manos encima?
—Se acerca un paso y sus ojos se oscurecen.
—Podrías haberlo empujado y ya; ¿por qué tenías que pegarle hasta dejarle la cara ensangrentada?
—Mi pecho sube y baja mientras me frustro cada vez más por la falta de responsabilidad en su actitud.
—¿Pegarle?
Habría matado a ese hijo de puta si no me hubieras detenido —su voz se eleva mientras gruñe.
—¿Y entonces qué?
¿Que te encierren y reveles quién eres?
Además, ¿por qué te importa siquiera lo que me pase?
—le grito en la cara.
—Porque te quiero.
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