La bruja que no sabia amar y el hombre que lo había perdido todo - Capítulo 240
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- Capítulo 240 - 240 Capitulo XXXVIII-11
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240: Capitulo XXXVIII-11 240: Capitulo XXXVIII-11 – ¿Quién mierdas era esa mujer?
– pregunto mientras siento escalofríos por lo que me paso hace unos instantes.
– La pesadilla Liariana, Marie Vinchi la hija menor de la bruja primordial de la luz- responde Isabel temblando- mi abuelo la detestaba.
Siempre me advirtió de ella.
– Mi amada reina ¿Por qué me detuvo?
– pregunta sin comprender Morgana- si me hubiera dejado actuar…
– No es el momento Morgana… aun no es la hora… – interrumpe Isabel.
– Esa mujer parece tener una insana obsesión con mi tía.
– Solo nos estaba probando- informa Isabel.
– ¡¡Que?!
– Mackenzie creo que es hora de irnos- exclama tía Velvet quien aparece detrás de mí, a su lado estaba la bruja primordial del agua Momo.
– Joven Isabel su madre también informa que es momento de irse y pide que Morgana las acompañe- comenta con cordialidad la bruja primordial Momo.
– ¿Me puedo lanzar desde el balcón?
– le pregunto a mi tía.
Leona nos saluda desde abajo.
– No- era obvia su respuesta.
Me despido de Isabel y me voy junto a mi tía.
En el camino hasta el carruaje vuelvo a sentir esa horrible presión.
Al ver mi incomodidad tía Velvet empieza a mover los dedos de su mano izquierda con ira.
– Ama…
– Ya me están colmando la paciencia- responde ella mientras abre y cierra la palma de su mano izquierda con fuerza.
Por extraño que parezca empiezo a sentir escalofríos.
A lo que tía Velvet procede a darme un abrazo y a decirme:
– Calma Mackenzie, yo estoy aquí- me dice con toda la ternura que no sabía que tenía- no dejare que te pase nada.
Fue mi error traerte aquí.
Lagrimas empiezan a salir de mis ojos sin control…
Me sentí tan indefensa aquella mujer, parecía que esa mujer quería abusar de mí.
me aferro con fuerza a mi tía quien me tranquiliza.
– Esa mujer… me quería hacer algo, si Isabel no hubiera estado allí…
Sigo llorando desconsoladamente.
La respiración de tía Velvet se trunca.
– Cuida a mi sobrina Verónica, ya me cansé de esto.
– Si ama….
Pero no vaya a hacer nada de lo que pueda arrepentirse.
Retengo a tía Velvet antes de que haga algo estúpido.
– Por favor no hagas nada- le suplico.
– Mackenzie…- ella chasquea molesta.
– Y no le digas nada a papá.
– ¡JA!
– se burla ella- ese sujeto no puede hacer nada contra una de esas perras ¿Qué va a hacerles?
¿cocinarles galletas?
– exclama con desprecio tía Velvet.
– Puede que papá no recurra a la violencia, pero sus pactos si.
No pude dormir durante 2 días, atormentada por esa mujer, casi parecía que invadía mis sueños y los transformaba en pesadillas.
Para cuando llego el momento que ella volvería a aparecer vería que papá no es dulce o inocente cuando se trata de algo que nos afecte a mi y mis hermanas.
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