La bruja que no sabia amar y el hombre que lo había perdido todo - Capítulo 64
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64: Capitulo XVI-5 64: Capitulo XVI-5 Llegamos a una zona especial donde ella me dice que me quite los zapatos, era un gran parque rodeado de fuentes que funcionan con magia, hoy festivo el parque está repleto, ella deja sus tacones y se mete, de repente se abren pequeñas compuertas y el lugar se llena de agua, la cual brilla con el reflejo del sol, Bast parece una ninfa bailando sobre el agua, sonríe mientras me invita a entrar, me quito los zapatos y la acompaño, mientras pequeñas gotas de agua mojan nuestras ropas, en algunas zonas se forman fuentes y se ven pequeños arcoíris reflejados por la luz artificial mágica.
Es un momento mágico, donde me tomo de las manos con Bast mientras nos divertimos.
Hace mucho no me divertía así.
Nos quedamos parte de la mañana.
Mojados salimos del lugar y nos dirigimos a un restaurante, riendo mientras íbamos tomados de la mano, ella me aprieta con fuerza.
Los clientes del lugar se quedan mirando a la hermosa semihumana con su ropa mojada y casi transparente, debido a que estábamos mojados aun, nos quedamos en la plaza cubierta del restaurante.
– Sabes cuando te conocí en la plaza creí que era mentira lo de que eras un padre soltero- me dice ella mientras esperamos nuestra orden.
– ¿Por qué debería mentir sobre eso?
– No lo sé, muchos mienten, pocos se atreven a decir que son padres solteros.
El camarero nos trae las bebidas.
– Gracias por escuchar mi historia Bast, en verdad me ayudó mucho poder desahogarme, contar la verdad.
Amo demasiado a mis hijas, ahora me siento mejor y sé que mis hermanas, mis amigos, el jefe, Vish, Bosco y tú me han ayudado mucho.
Ella toma mi mano, su mano es muy suave y caliente.
– Déjame comprenderte – me dice- creo tu historia, quiero ayudarte
No puedo describir las emociones de saber que puedes contar con alguien, mis amigos me lo habían demostrado muchas veces.
Eso me hace sonreír.
Bast había dejado su timidez y seguía con todo, quería saber que se sentía estar con él.
Ya eran las 2:00 P.M, después de salir del restaurante fueron a un lago cercano, mientras ella miraba el cielo despejado comenzó a acercarse a Augusto, hasta recostarse en su hombro.
– Me gustaría darte una respuesta sobre lo que me dijiste hace poco, por favor déjame pensarlo.
– Me parece bien.
– Y sobre algo…
– ¿Dime?
– No mejor olvídalo.
Bast quería saber quién era la otra persona.
¿Sería la brujita?
O seria ella.
Luego de salir del restaurante la policía les aviso que deberían de volver al toque de queda después de las 8:00 P.M
Ambos tomados de la mano se dirigieron al parque.
Empezó a sonar música en el lugar, ¿Qué debería hacer?
Pensó ella, ¿debería decirle que bailemos?
Pero se le adelantaron.
Augusto extendió su mano ¿te gustaría bailar una pieza?
Le dijo.
– Si- respondió ella emocionada.
Si era bueno en algo era bailando, después de todo siempre practicaba con Alfa o Tera, pero es algo que no se olvida, el saber bailar es esencial, la vida nocturna del pueblo es muy bohemia, muchos artistas salen en las noches, ahora un grupo musical tocaba sus instrumentos y veía como las personas bailaban alegremente.
Aun teniendo poco tiempo antes del toque de queda las personas aprovechaban.
Le propuse bailar a Bast y ella acepto.
Su cuerpo es muy delicado, ella se me acerca mucho, puedo sentir su cuerpo tan cerca al mío mientras ella desvía su mirada y acerca su pecho contra mí, es una mujer dotada de gran carisma y bellas facciones, pensaría que cualquiera seria feliz con ella a su lado.
– Gracias por la cita- le digo
Ella me mira a los ojos, sus ojos felinos son hipnotizantes y acerca sus labios a los míos.
Mi corazón late rápidamente, no es el mismo sentimiento que siento cuando veo a la señorita de las flores.
Este es diferente, parece llevado por un impulso.
El corazón de Bast late al 100% ya no había vuelta atrás debía hacerlo, esos pocos segundos parecen horas, pero no puede cumplir su cometido, en lugar de eso se aleja y le golpea la frente con un dedo.
– Lo sé- le dice mientras le da la espalda, la música se había detenido y las personas les aplaudían a los músicos.
Ella vuelve a mirarme directamente, lentamente acerca sus labios nuevamente, pero esta vez nos dejamos llevar por el ambiente.
Nos besamos, lo seguimos haciendo mientras bailábamos.
Sus besos son distintos a los de la señorita de las flores, los labios de Bast son delicados, siendo una semihumana es de mí misma altura, pero para los estándares ella no es muy alta.
Su cuerpo está caliente, su respiración es agitada.
No…
Ambos estamos iguales.
Es una situación peligrosa.
¿Qué haría Enrs en mi posición?
– ¿Es necesario preguntárselo?
Me dice el Enrs en mi cabeza.
¿Qué haría Bast?
– Aunque sea un producto de su imaginación ama estoy segura de que sabe cuál es mi respuesta.
Quizá Tera sea.
– No bromee maestro, estoy con la mocosa.
Ella se separa unos milímetros -Dime Augusto ¿alguna vez has hecho una locura?
– exclama ella mientras volvemos a besarnos.
– ¿A qué te refieres?
– Bueno veras, quiero más, no solo quiero unos besos- dice mientras siento su agitada respiración.
¿Dejarme llevar?
¿debería hacerlo?
Pero…
Enrs me recomendó divertirme.
Bast es muy buena amiga, además de hermosa.
Es la mejor amiga de Tera.
La hija del jefe.
A Antonia le agrada mucho.
A mí también me agrada, bueno en realidad me gusta.
Decirle no, sería acabar con una amistad, decirle si también haría lo mismo.
Estoy entre la espada y la pared.
En este punto ya nos habíamos dejado llevar, el impulso hizo que cometiéramos una locura.
Realmente nos dejamos llevar.
Fuimos a su casa, segados por el momento.
Ella vive sola, mientras nos besábamos, Bast buscaba sus llaves en el bolso.
Entramos, cerramos la puerta y arrojamos la ropa a donde cayera.
Terminamos teniendo relaciones sexuales.
Bast siempre es la primera en todo.
La primera en besarlo.
La primera en tener relaciones con él.
Bast cumplió su cometido.
Ser la primera en probar a Augusto.
Aunque solo fuera una noche, lo quería para ella.
Porque al final ella sabía la verdad de todo.
Ambos lo hicieron sin compromiso alguno.
Tal vez solo para romper la tensión que llevaban, quizá solo por hacerlo.
Augusto estaba enamorado, pero no era de ella.
Era de…
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