La brújula de los mundos perdidos - Capítulo 19
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19: Capítulo 19 El reencuentro en la ciudad destruida 19: Capítulo 19 El reencuentro en la ciudad destruida La plaza central estaba cubierta de ceniza, y el viento soplaba con fuerza, levantando polvo y sombras que parecían observarlos desde cada rincón.
Ariel sostenía la brújula, que vibraba con insistencia, como si quisiera guiarlo hacia algo más allá de los símbolos grabados en la fuente rota.
Kael miraba alrededor, inquieto.
—El Rey nos está empujando hacia el corazón de la ciudad.
Pero siento que no estamos solos.
Ariel frunció el ceño.
La brújula brilló con un resplandor dorado y verde, señalando hacia una calle estrecha que se abría entre las ruinas.
Sin pensarlo, Ariel avanzó, seguido por Kael.
El aire se volvió más pesado, y los susurros de las sombras se intensificaron.
De pronto, una flecha de luz atravesó la penumbra, desintegrando a un Errante que se abalanzaba sobre ellos.
Ariel se detuvo, sorprendido.
Desde lo alto de una torre derrumbada, una figura descendió con agilidad, el arco en sus manos aún brillando con el resplandor de la flor luminosa.
—¡Ariel!
—la voz firme y decidida resonó en la plaza.
Era Lira, la cazadora.
Sus ojos reflejaban cansancio, pero también una fuerza indomable.
El arco vibraba con energía, y la flor luminosa en su pecho iluminaba la ceniza a su alrededor.
Ariel sintió un alivio inmenso.
—¡Lira… estás aquí!
Ella se acercó rápidamente, disparando otra flecha que explotó en luz y derribó a varios Errantes que intentaban rodearlos.
Kael la observó con asombro.
—¿Quién es ella?
—Mi aliada —respondió Ariel con firmeza—.
La cazadora que juró rescatarme.
Lira se colocó junto a ellos, respirando con fuerza.
—El Rey sabe que estamos juntos ahora.
No dejará que avancemos sin luchar.
Pero si combinamos la luz de la brújula y la flor, podremos abrirnos paso.
La brújula brilló con intensidad al estar cerca de la flor luminosa, como si ambos poderes se reconocieran.
Ariel levantó el artefacto, y Lira tensó su arco.
Una onda de energía recorrió la plaza, purificando las sombras por un instante.
Kael sonrió, incrédulo.
—Tres luces contra la ceniza… quizá tengamos una oportunidad.
El viento oscuro rugió, y una carcajada profunda resonó en toda la ciudad.
El Rey de las Cenizas había sentido el reencuentro, y ahora la verdadera batalla estaba más cerca que nunca.
Ariel miró a Lira, con la brújula latiendo en su mano.
—No importa lo que nos espere.
Ahora estamos juntos.
Lira asintió, levantando el arco.
—Y juntos atravesaremos la oscuridad.
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