La brújula de los mundos perdidos - Capítulo 23
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23: Capítulo 23 El reino de las sombras vivientes 23: Capítulo 23 El reino de las sombras vivientes La luz del portal los envolvió, y por un instante sintieron que sus cuerpos se desintegraban en ceniza.
Cuando abrieron los ojos, ya no estaban en la ciudad destruida.
El aire era distinto: más frío, más denso, como si cada respiración les robara un fragmento de energía.
Ante ellos se extendía un paisaje oscuro, un reino de sombras vivientes.
Árboles retorcidos se alzaban como columnas de humo sólido, y el suelo estaba cubierto por una neblina que parecía moverse con voluntad propia.
La brújula vibraba con fuerza, como si reconociera el peligro.
—Este lugar… no es mejor que el anterior —murmuró Kael, apretando su espada rota.
De pronto, la neblina se agitó.
De ella surgieron figuras humanoides, similares a los Errantes, pero más corpóreas.
Sus cuerpos eran de humo endurecido, con garras largas y ojos que brillaban en un tono azul espectral.
Se movían con rapidez, como cazadores silenciosos.
—Son diferentes… pero siento la misma oscuridad —dijo Lira, tensando el arco.
Uno de los espectros se lanzó contra Ariel.
La brújula reaccionó, transformándose en espada de luz, pero al golpearlo, el enemigo no se desintegró de inmediato.
En lugar de eso, su cuerpo se fragmentó en múltiples sombras que intentaron rodearlo.
—¡Se multiplican!
—gritó Ariel, retrocediendo.
Lira disparó una flecha explosiva, iluminando la neblina y desintegrando a varios de ellos.
Kael se lanzó contra otro, hundiendo su espada rota en el pecho del espectro, que se quebró en humo sólido antes de desaparecer.
La batalla fue frenética.
Cada enemigo derrotado dejaba tras de sí más fragmentos, como si el reino mismo se resistiera a dejarlos avanzar.
Ariel comprendió que no bastaba con destruirlos: había que purificar la neblina que los alimentaba.
—¡La brújula… está reaccionando!
—exclamó, levantando el artefacto.
El resplandor verde de la regeneración se expandió, mezclándose con el dorado de la espada.
La luz purificó parte de la neblina, debilitando a los espectros.
Lira aprovechó y disparó una flecha al corazón de la bruma, que explotó en un destello.
Kael, con un golpe certero, derribó al último enemigo.
El silencio volvió, aunque la neblina seguía cubriendo el suelo.
Ariel respiró con dificultad, sosteniendo la brújula que aún vibraba.
—Este reino… está vivo.
Y no quiere que salgamos.
Lira bajó el arco, con la flor luminosa brillando suavemente.
—Entonces tendremos que purificarlo paso a paso.
Kael miró el horizonte, donde se alzaban torres de humo y fuego.
—Y cada paso traerá nuevas criaturas.
Pero ya sabemos que juntos podemos resistir.
El viento oscuro recorrió el reino, y un murmullo profundo resonó en todas direcciones: —Bienvenidos… a la verdadera cacería.
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