La brújula de los mundos perdidos - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 Capítulo 26 La primera caída del Rey
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28: Capítulo 26 La primera caída del Rey 28: Capítulo 26 La primera caída del Rey El enfrentamiento sacudía la cámara como si todo el reino estuviera a punto de colapsar.
El Rey de las Cenizas, con su cuerpo de brasas y humo eterno, lanzó un rugido que hizo temblar las columnas de fuego oscuro.
Sus espectros se multiplicaban, cerrando cada salida, mientras la presión aumentaba hasta casi quebrar la voluntad de los tres viajeros.
Ariel sostuvo la brújula, que ahora brillaba con tres colores: dorado, verde y azul.
La energía que emanaba era tan intensa que parecía quemarle la piel, pero también le daba una fuerza que nunca había sentido.
Lira tensó el arco, la flor luminosa ardiendo como un sol en su pecho.
Kael levantó su espada rota, que brillaba como si estuviera forjada de pura luz.
—¡Ahora!
—gritó Ariel.
Los tres atacaron al unísono.
La brújula liberó un arco de energía que atravesó el cuerpo del Rey, abriendo grietas en su pecho de humo.
Lira disparó una flecha explosiva que se incrustó en la grieta, detonando en un destello que iluminó toda la cámara.
Kael, con un grito de furia, hundió su espada rota en el corazón del Rey, liberando una onda que quebró las cadenas de ceniza que los rodeaban.
El Rey rugió, furioso, mientras su cuerpo comenzaba a desintegrarse.
—¡No pueden destruirme!
¡Yo soy eterno!
Pero la unión de los tres poderes fue demasiado.
La brújula, la flor y la espada brillaron juntas, liberando una explosión de luz que atravesó el cuerpo del Rey y lo desintegró en ceniza ardiente.
La cámara tembló, las columnas de fuego se apagaron, y el silencio volvió.
El Rey de las Cenizas había caído… por primera vez.
Ariel cayó de rodillas, agotado, mientras la brújula regresaba a su forma original.
Lira lo ayudó a levantarse, con el arco aún vibrando en sus manos.
Kael respiraba con dificultad, pero en sus ojos brillaba una chispa de esperanza que nunca había mostrado antes.
—Lo logramos… —murmuró Kael, incrédulo.
La ceniza comenzó a disiparse, revelando un nuevo portal en el centro de la cámara.
No era como los anteriores: este brillaba con un resplandor distinto, más puro, como si conectara con otro mundo.
La brújula vibró con fuerza, señalando hacia él.
—Este portal… nos llevará a otro reino —dijo Ariel, con voz firme.
Lira asintió, con la flor luminosa ardiendo en su pecho.
—Entonces debemos cruzarlo.
El Rey volverá, lo sabemos.
Pero si hay otros reinos… quizá encontremos aliados, o más respuestas.
Kael miró el portal, con una mezcla de temor y esperanza.
—Si derrotamos al Rey aquí… podemos hacerlo otra vez.
Los tres se acercaron al portal.
La luz los envolvió, y por un instante sintieron que sus cuerpos se desintegraban en energía pura.
Cuando abrieron los ojos, ya no estaban en el reino de las cenizas.
Ante ellos se extendía un nuevo mundo: un reino de cristal y agua, donde torres transparentes se alzaban sobre mares infinitos, y el cielo reflejaba cada destello como un espejo.
Era hermoso, pero también inquietante, pues sabían que cada reino guardaba sus propias pruebas… y sus propios enemigos.
Ariel sostuvo la brújula, que brillaba suavemente, como si reconociera el nuevo lugar.
—El Rey de las Cenizas ha caído… pero la verdadera guerra apenas comienza.
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