La brújula de los mundos perdidos - Capítulo 29
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29: Capítulo 27 El reino de cristal y agua 29: Capítulo 27 El reino de cristal y agua El resplandor del portal se desvaneció lentamente, y los tres viajeros se encontraron de pie sobre una plataforma transparente que flotaba sobre un océano infinito.
El agua brillaba como un espejo, reflejando el cielo y las torres de cristal que se alzaban en la distancia.
Cada ola parecía cantar un murmullo, como si el reino mismo estuviera vivo.
Ariel sostuvo la brújula, que vibraba suavemente, reconociendo el nuevo lugar.
El artefacto brillaba con tonos azules más intensos, como si estuviera en sintonía con el agua que los rodeaba.
—Este reino… es distinto.
La brújula lo siente.
Lira observó las torres de cristal, que se alzaban como agujas luminosas sobre el mar.
La flor en su pecho ardía con un resplandor tenue, reflejando la luz del agua.
—Hermoso… pero demasiado silencioso.
Eso nunca es buena señal.
Kael, con la espada rota en mano, miró el horizonte.
El reflejo del cielo en el océano le devolvía una imagen distorsionada de sí mismo, como si estuviera atrapado en un espejo.
—Este lugar… juega con la mente.
De pronto, el agua comenzó a agitarse.
Del océano surgieron figuras humanoides hechas de cristal líquido, con cuerpos transparentes y ojos brillantes como estrellas.
Se movían con gracia, pero sus intenciones eran claras: rodear a los tres viajeros.
—Son guardianes… —murmuró Ariel, levantando la brújula.
Los seres de cristal avanzaron, y cada paso hacía vibrar la plataforma bajo sus pies.
Lira tensó el arco y disparó una flecha luminosa, que atravesó a uno de ellos.
Pero en lugar de caer, el guardián se multiplicó en dos, reflejando su propia imagen.
—¡Se dividen!
—gritó Lira, retrocediendo.
Kael se lanzó contra otro, hundiendo su espada rota en el pecho de cristal.
El enemigo se quebró en fragmentos, pero los pedazos se unieron de nuevo, formando una criatura aún más grande.
Ariel comprendió el peligro.
—No podemos vencerlos con fuerza.
Este reino… se alimenta de reflejos.
La brújula comenzó a brillar con un resplandor azul intenso.
Ariel la levantó, y el artefacto proyectó un círculo de luz sobre el agua.
El reflejo del cielo se quebró, mostrando un abismo oscuro bajo la superficie.
Los guardianes se detuvieron, como si temieran la revelación.
—¡La brújula está mostrando su verdadero rostro!
—exclamó Ariel.
Lira disparó una flecha hacia el abismo reflejado, y el impacto liberó una onda que desintegró a varios guardianes.
Kael, con un grito de furia, golpeó el suelo de cristal, quebrando la plataforma y liberando un destello que hizo retroceder a los enemigos.
El océano se calmó, y los guardianes se deshicieron en agua pura.
El silencio volvió, pero las torres de cristal comenzaron a brillar con intensidad, como si hubieran despertado.
Ariel respiró con fuerza, sosteniendo la brújula que aún vibraba.
—Este reino no es solo agua y cristal.
Es un espejo… y nos obligará a enfrentarnos a lo que somos.
Lira bajó el arco, con la flor luminosa ardiendo suavemente.
—Entonces debemos estar preparados.
Porque los reflejos… pueden ser más peligrosos que cualquier sombra.
Kael miró las torres, con una mezcla de temor y desafío.
—Y si este reino tiene un Rey… será un enemigo que conoce cada uno de nuestros secretos.
Las torres de cristal resonaron como campanas, y una voz profunda emergió del océano: —Bienvenidos al reino de los reflejos.
Aquí no lucharán contra mí… sino contra ustedes mismos.
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