La brújula de los mundos perdidos - Capítulo 31
- Inicio
- Todas las novelas
- La brújula de los mundos perdidos
- Capítulo 31 - 31 Capítulo 29 El juicio del espejo eterno
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
31: Capítulo 29 El juicio del espejo eterno 31: Capítulo 29 El juicio del espejo eterno El océano de cristal rugió como una tormenta, y las torres transparentes comenzaron a quebrarse, reflejando miles de rostros distorsionados.
El Rey de los Reflejos se alzó sobre ellos, su cuerpo líquido cambiando de forma sin cesar: a veces era Ariel, otras Lira, otras Kael… y en ocasiones, los tres al mismo tiempo.
—Ustedes creen que han vencido sus sombras —tronó la voz del Rey—, pero yo soy la verdad que no pueden destruir.
El suelo de cristal se fragmentó, y los tres quedaron sobre plataformas flotantes que se alejaban unas de otras.
La separación fue inmediata: cada uno debía enfrentar al Rey desde su propio ángulo, sin poder ayudarse directamente.
El Rey levantó sus brazos líquidos, y de ellos surgieron lanzas de agua afilada que se lanzaron contra Ariel.
La brújula reaccionó, transformándose en espada de luz, pero cada golpe era devuelto con el doble de fuerza.
Lira disparó flechas explosivas, iluminando el océano, pero el Rey absorbía cada destello y lo convertía en oscuridad.
La flor luminosa en su pecho comenzó a marchitarse, como si el reflejo eterno estuviera robando su energía.
Kael gritó y se lanzó con su espada rota, golpeando con furia.
Pero el Rey adoptó su forma exacta, con una espada intacta, y lo dominó con facilidad.
Cada choque hacía que Kael retrocediera, hasta que cayó de rodillas, jadeando.
—No luchan contra mí —dijo el Rey, con voz múltiple—.
Luchan contra lo que siempre han temido ser.
Ariel sintió la brújula vibrar con violencia, como si estuviera al borde de quebrarse.
El Rey se acercó, adoptando su forma exacta, con una brújula oscura en la mano.
—Mírame, Ariel.
Yo soy lo que serás cuando tu esperanza se rompa.
El reflejo levantó la brújula oscura y la descargó contra él.
Ariel bloqueó, pero el impacto lo lanzó contra el suelo de cristal, que se quebró bajo su cuerpo.
La espada de luz titiló, debilitada.
Lira gritó, disparando una flecha directa al corazón del Rey.
El impacto iluminó el océano, pero el enemigo se deshizo en agua y reapareció detrás de ella, atrapándola con brazos líquidos.
La flor luminosa se apagó por un instante, y Lira cayó al suelo, sin fuerzas.
Kael intentó levantarse, pero el Rey lo aplastó con su propia espada intacta.
—Siempre serás prisionero —susurró la voz del reflejo—.
Nunca escaparás de tus cadenas.
Ariel, herido y sangrando, levantó la brújula una última vez.
El artefacto brilló con un resplandor débil, apenas un destello azul.
—No… no puedo rendirme… El Rey lo miró con desprecio, adoptando su forma exacta.
—Entonces muere como lo que eres: un reflejo roto.
El enemigo levantó la brújula oscura, apuntando directamente al corazón de Ariel.
La energía púrpura comenzó a concentrarse, lista para descargar un golpe mortal.
Lira intentó levantarse, pero la flor apenas brillaba.
Kael gritó, intentando romper las cadenas invisibles que lo atrapaban, pero no logró moverse.
Ariel miró a sus compañeros, y por un instante, la brújula en su mano vibró como si aún quedara un fragmento de esperanza.
El Rey descargó la energía oscura.
Un destello cegador envolvió todo el reino, y la última imagen fue la del Rey de los Reflejos con la energía púrpura a punto de atravesar el pecho de Ariel.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com