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La caída de una leyenda - Capítulo 20

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  4. Capítulo 20 - 20 Conociendo a las más fuertes
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20: Conociendo a las más fuertes 20: Conociendo a las más fuertes Caminando a través del bosque junto a la muchacha brinda a la súcubo cierta tranquilidad, sin embargo, un rugido cual parece provenir de un monstruo hace presencia provocando a su compañera humana colocarse detrás de ella.

—¡Roaaaaaaaarrrrrrr!

—Kanya gritaría con más intensidad a modo de respuesta a la bestia oculta en el bosque, el ver la actitud salvaje de la demonio despierta un interés en Kazuki que trata de mostrarse fuerte a pesar de estar temblando.

Al no escuchar otro rugido esta baja la guardia —¿Porqué gritaste señorita Kanya?, ¿es acaso así como reaccionan los demonios al miedo?, genial.

La demonio tiene su atención total enfocada de donde provino el rugido, sus piernas flexionadas como ligeramente alejadas parándose firme totalmente concentrada al punto de parecer no parpadear —Lo veo, se esta acercando, mierda nos ha visto, ¡Aléjate!.

Los ojos de la chica se abren de par en par al ser empujada, observando como su salvadora es golpeada por una fuerza invisible que la manda a volar mientras se encuentra sobre la tierra, al parpadear nuevamente puede ver a la criatura albina que es ciertamente grande; su forma es similar a la de un tiranosaurio rex, pero su cabeza como mandíbula es distinta a la par de sus brazos largos, tal bestia lleva a la humana a paralizarse en miedo al notar la atención de tal monstruo mirándole fijamente.

—¡No moriré tan fácil, imbécil!

—A pesar de lo irreal que parece la situación enfrente de Kazuki, vuelve a sentir la necesidad de respirar como vivir al ser testigo del derechazo dado a la mejilla del monstruo albino cual resuena ante la brutal potencia del ataque, notando la inconsciencia parcial de la bestia asesta rápidamente una patada ascendente golpeando la quijada.

Al tocar la tierra bañada por el agua como ciertos dientes del monstruo, Kanya permanece de pie firmemente observando a la criatura reaccionar con un rugido claramente dirigido a ella, dando la vuelta para marcharse ya camuflada.

—A-ah, ah, ah, c-creí que me comería de un bocado, g-gracias otra vez por salvarme Kanya, ¿Kanya?

—La joven humana se acerca a paso lento hacia la demonio, al ver su rostro nota como tiene una sonrisa dibujada en su rostro con sus ojos enfocados a donde marcho la criatura albina; pasarían unos segundos antes de volver en si, parpadeando varias veces al estar ligeramente distraída —Eh, ah, ¿si?, es cierto íbamos camino a tu pueblo, y sobre la criatura no te preocupes esto es entre ella y yo.

—¿Cómo sabes que es una mujer?, digo no es como si tuviéramos tiempo para bueno, preguntar su sexo, jeje —Camina al lado de la demonio a un paso moderado, su rostro relajado al encontrarse junto a tal criatura sin temor alguno.

Última cual la mira ligeramente de reojo y vuelve a enfocarse en el frente todavía cargando su bolso en la espalda —Estas en lo cierto, al final no sabemos si es hombre o mujer, sin embargo.

Déjalo solo estoy delirando sigamos caminando.

Leyenda de la criatura indomable Se puede observar a la reconocida como primogénita de la bestia Yunko caminar con esposas en sus manos rodeada por 4 jóvenes féminas lobo, cuales llevan escopetas sobre sus manos preparadas para disparar en caso de un movimiento por parte de quien tienen capturada.

A pesar de ser ahora lo que parece ser una prisionera, se mantiene sonriendo sin mostrarse tímida ante una posible ejecución o siquiera habla en busca de ser liberada; tras caminar por varios minutos llegan a un campo de entrenamiento, donde hay varias mujeres lobos disparando a muñecos con sus armas de fuego, estas usando un uniforme negro militar cual no oculta la cola de lobo en la zona baja de su espalda.

Las miradas de la shilurl se cruzan con los ojos de una de estas, en especifico una sin cola cuyos ojos son carmesí sangriento con un conjunto blanco, deteniéndose al observar como sus 4 escoltas se detienen marchándose con un ademán de mano de la azabache.

—Entonces tu eres la princesa de esta nación llamada Ethos, cuales tus acompañantes de aquel nave marina afirman ser, ya hemos hecho varios interrogatorios, sin embargo, tu pareces más interesante, ¿dime forastera que me ocultas tras esa sonrisa?

—Su tono parece uno formal cual solo podría provenir de una general o princesa cual carga demasiado peso en su espalda, pero al notar aquella sonrisa pequeña en el rostro de quien parece ser su captor hace escapar una carcajada a la morena —¿Realmente quieres saber?, pues déjame decirte bonita, y querida princesita, que quiero patear tu trasero.

¿Eres la más fuerte, o solo la segundona del lugar?.

—Jaja, mira como me río pequeño gusano, recuerda quien manda en este lugar.

Este es mi campo de entrenamiento, mi batallón cual te fusilaría con un chasquido mío, solo uno y tu patética vida aquí acaba —La fémina en cuestión junta su pulgar y dedo corazón en lo que es un chasquido, al escuchar aquellas palabras provenientes de su superiora lleva a las soldados con algunos hombres también a apuntar a la figura Mei, última cual asiente en silencio antes de volver a abrir sus labios —Te sientes muy segura al ser respaldada de tus subordinadas; hagamos esto más interesante ¿te parece?, una batalla con solo nuestros puños o te hechas para atrás lobita.

—¿Una pelea de princesas?, hmm, vale, así demostraré cuan tonta eres por desafiarme, adelante acompáñame, para demostrarte cuan fuerte es Miya la hija de el colmillo nocturno —Esta ladea la cabeza hacia la izquierda antes de usar una llave que tenía en su bolsillo izquierdo para liberar a la shilurl, en lugar de huir o reaccionar con un ataque sorpresa se limita a seguir a la kaniza hacia un espacio libre de maniquís de entrenamiento y soldados entrenando, solo ellas dos observadas a lo lejos por algunas soldados cotillas.

La primera en moverse es la general con un puñetazo al rostro, cual rápidamente es bloqueado por los antebrazos de la contraria que tiene los ojos abiertos ya sorprendida por unos instantes, dejando su abdomen desprotegido que recibe un puñetazo limpio llevándola a apretar los dientes con cierta fuerza, devolviendo el golpe con un derechazo a la mandíbula de su adversaria que impacta de lleno.

—”¿Bloquee su ataque, enserio lo hice?, normalmente nunca lo hago, pero tuve miedo de aquel golpe, ciertamente debe ser un monstruo, tiene que serlo.” —Vuelve rápidamente en si para inclinar su cabeza hacia la derecha esquivando por poco el puñetazo directo a su rostro de Miya, cual no se detiene reaccionando rápido con otro puñetazo a la cintura atrapado por la mano desnuda de Mei.

Quien sin pensárselo dos veces alza su puño libre tan rápido y fuerte como le es posible tras flexionar sus rodillas ligeramente, el impacto de tal golpe contra el mentón de la otra fémina hace a esta levantar su cabeza hacia arriba ante tal expresión de fuerza bruta, sin embargo, responde con un puñetazo al abdomen en lo que pareció un simple instante.

—L-lo admito, tienes fuerza en esos puños shilurl, p-pero si quieres la victoria deberás apuntar a más, ¿lista para el segundo asalto, o tienes miedo?

—A pesar de la emoción con la que esta habla, se puede ver claramente como se encuentra jadeante al recibir tales ataques, observando a la mujer lobo quitarse la camisa dejando descubierto su torso, con solo su brasier negro cubriendo sus pechos.

La contraria le sigue el juego dejando a plena vista su abdomen como pechos —Miedo no tengo, solo deseo de seguir con esto porque eres una rival prometedora.

Inclinándose hacia delante con un puñetazo ascendente la kaniza toma la delantera, forzando a la shilurl a cubrirse con sus antebrazos defendiéndose y inclinándose de izquierda a derecha con una sorprendente agilidad, su rival manteniéndose con la guardia alta sin siquiera molestarse en atacar o dudar.

Saltando ligeramente hacia delante con un puñetazo de su mano izquierda, seguido de un derechazo potente que consigue desestabilizar a la general, que le permite a la morena tomar la delantera con un puñetazo a la mandíbula, continuando con una acometida de golpes intercalando entre el abdomen, pecho y rostro sin darse siquiera un respiro al punto de levantar el cuerpo de Miya en el aire rematando con un derechazo al vientre aumentando la distancia entre ellas.

Limpiándose la sangre de los labios con el dorso de su mano derecha la contraria escupe el mismo líquido carmesí contra el suelo, embistiendo al frente con su puño derecho preparado para asestar con total potencia debido a la ira en su corazón; Mei reaccionando de la misma manera expectante de asestar el último golpe, con sus puños adquiriendo los colores y destellos pertenecientes al ocaso elemental —¡Aaaaaaaahh, Ocaso elemental!

—Ambas rugen para así extender sus brazos dominantes, la velocidad de reacción de la general haría presencia al inclinar su cabeza hacia la derecha esquivando el golpe, a la vez que asesta el suyo observando la sorpresa en los ojos de la shilurl cual acabaría contra el suelo inconsciente a unos metros lejos de ella.

La kaniza al voltear puede ver unos cuantos árboles destruidos por la ráfaga de viento, esto la llevo a tragar saliva antes de volver a enfocarse en Mei.

Todo se volvió negro a su alrededor tras sentir aquel puñetazo, la sensación de frío recorre su piel al sentir el goteo de la lluvia; sus ojos se abren nuevamente para verse recostada sobre una cama, al mirar de reojo hacia la derecha ve una mesita de noche donde hay un plato con 3 huevos cocinados, además de dos panes y una manzana junto a un vaso de agua.

—Ya eh notificado a la reina de vuestra llegada como de sus intenciones, esta parece curiosa de hablar con la reina de Ethos, así que probablemente habrá una reunión entre las dos naciones tanto manthos como ethos.

Dejando las formalidades de lado pareces tener buen apetito, si no te molesta quiero saber algo, ¿Cómo es que no tienes miedo a lo desconocido?

—La Kaniza había entrado con su conjunto de general, sin embargo, al sentir cuan cálida esta la habitación se quita la camisa sintiéndose algo en confianza con la otra fémina delante suyo; última cual da un sorbo al vaso de agua tras haber terminado de comer antes de la llegada de la contraria, sus labios se curvan en una pequeña sonrisa mirando hacia el brasier negro cual cubre los generosos pechos de la mujer lobo —¿Cómo voy a tener miedo de una belleza natural como tu?.

—Hmm, con que así es como quieres jugar eh, ¿no tienes problemas en hacerlo con una chica?

—Ladea la cabeza hacia la izquierda a la vez que se acerca hacia la morena sentada en el filo de la cama, mientras comienza a desabrocharse el sujetador cual cae al suelo permitiéndole a la contraria apreciar sus tetas firmes y grandes.

Los ojos de la shilurl fijándose en los pezones invertidos de la fémina algo curiosa de aquella peculiaridad en el cuerpo de esta, regresando en si al escuchar la voz suave y juguetona —chica o chico, da igual solo quiero satisfacer mis deseos, y apuesto tu piensas lo mismo sobre esa necesidad de tomar algo para saciar tu deseo.

Mei también se quitaría la ropa quedando totalmente desnuda a ojos de la contraria, pudiéndose ver las cicatrices sobre su piel morena además de los músculos como figura femenina cual se preserva en su cintura y pechos ligeramente más grandes que los de Miya.

Última cual se acerca todavía con el pantalón blanco cubriendo su zona intima, ya sus rostros a solo centímetros de la contraria toma la iniciativa al agarrar suavemente las mejillas de la shilurl para presionar sus labios contra los de ella.

La conexión entre ambas aumentaría de sobremanera al percibir el calor que envuelve sus cuerpos al estar enlazadas por ese dulce beso cual es una promesa más que un gesto de amor, al pasar solo unos segundos se alejaría notando el deseo cruzar los ojos café oscuro de la extranjera cuales recorren su cuerpo con la mirada observando la piel blanca de su torso hasta llegar a su entrepierna cubierta por la prenda de vestir.

—Yo ya me eh desnudado para tu gozo, ¿Porqué no haces lo mismo para mi?

—Su tono presenta un toque de curiosidad como molestia que no pasa desapercibido, si bien se sentía con la sartén por el mango no deseaba provocar a la mujer con quien se encuentra disfrutando; con un leve suspiro comienza a bajarse el pantalón junto a su ropa interior mostrando así su pene cual estaba ya semi erecto palpitante ante la creciente excitación que experimenta al sentir la mano de Mei envolver su verga usando cierta fuerza, pero manteniendo algo de suavidad y cuidado —Tienes uno eh, ¿tenías miedo de asustarme, verdad?, es muy tierno de tu parte, pero tranquila me agradan las sorpresas.

Esta se inclina para así exhalar su aliento cálido sobre el glande para rápidamente tomar la punta en su boca, su lengua lamiendo con travesura de forma que envuelve con saliva y calor la polla ya dura de la kaniza.

Inclinándose más tras agarrar con sus manos los muslos tonificados cubiertos por pelaje azabache al ser una mujer loba, el calor aumentando sobre su piel como mente al observar a la vez que percibir la garganta de la shilurl tragándose en completo deseo su miembro erecto dándole una sensación de poder del cual sabe gozar demasiado.

—Mmmnf, mmfn, hmm, t-tu pene s-shm es grammh —La morena murmura todavía tomando en su boca la dura entrepierna de la contraria, el clímax recorrió su cuerpo tras unos minutos donde agarraría la cabeza de Mei para así expulsar su semen con la garganta de esta cubriendo su verga cual descargaría su semilla en ella, inclinándose hacia atrás para mirar al rostro de Miya que tiene la lengua afuera extasiada por el cúmulo de sensaciones dados por el servicio de Mei —Cogh, cogh, te corriste mucho, me pregunto si habrá más.

Vamos al plato principal quieres perrita.

—Soy una lo-olvídalo, estoy demasiado cachonda para discutir, ah —Sus ojos cual depredador se posarían en el trasero de la extranjera, esta se encuentra a cuatro patas de manera que enseña su coño ligeramente peludo y húmedo al haberse corrido también tras sentir la verga de la general recorrer su garganta; la idea por si sola parecía demasiado tentadora así que sin si quiera titubear se aproxima, su cuerpo moviéndose rápido ante el deseo creciente de tomar a aquella morena como suya.

Agarrando su trasero con cierta fuerza al apretarlo en su deseo de dominar a la contraria, cual libera un gruñido —Podrías dejar de jugar, solo métela quieres, deseo sentir cuan profundo llega ese monstruo dentro de mi vagina virgen —El escuchar la palabra virgen despertaría cierto brillo de lujuria en Miya, que embestiría con su verga el coño hambriento de su nueva rival, el cuan apretado estaba la lleva a embestir nuevamente contra el pasaje vaginal de Mei, continuando con estocadas más salvajes hacia la entrada de esta al escuchar sus gemidos —Ohh, ahh, ¡ahh, si, l-lo estas haciendo b-bieeen, así es tómame con esta verga, llena mi coño sin usar con t-tu, ah, mmm, verga!.

El percibir como el culo de esta se presiona contra su entrepierna aumenta aquel deseo primal de dominancia, su excitación capaz de notarse al tener las mejillas enrojecidas como jadeante al encontrarse un poco sin aire al esforzarse en estrenar el coño de Mei, los pezones de sus tetas ya duros y visibles al sentirse envuelta del calor intoxicante en el ambiente, sus caderas moviéndose sin descanso controladas por la lujuria que experimenta su cuerpo.

—Ah, ah, n-no puedo creer que una perra habladora como tu s-siga siendo virgen, e-es tan patético, pareces fuerte pero al final solo eres otra tonta deseando que le den bien duro, ¡pues así lo haré!

—Le daría una bofetada al trasero de la princesa quien tiene a su disposición, acelerando su ritmo sin importarle siquiera la opinión de la contraria cual solo gime con más fuerza, sus gemidos llenando la habitación al encontrarse experimentando demasiada excitación por primera vez.

Agarrándose a las sabanas con sus manos, escuchando rechinar la cama ante las embestidas de la general, suspirando al sentir el semen de esta entrando a su vagina.

Voltea al notar como Miya ya no sostiene su trasero con sus manos, para ver a esta acostada mirando hacia el techo a sus ojos parece algo preocupada, decide tomar la misma postura antes de tomar aire para nuevamente romper el silencio —Si lo disfrute si eso es lo que te preocupa, o, ¿Porqué te encuentras tan callada?.

Tranquila no quedaré embarazada tan fácilmente.

—No es eso créeme, solo me preocupa como reaccionaría mi madre, normalmente no me molesto en decirle sobre mis aventuras a ella, pero al ser tu la hija de la reina de una nación me hace entrar en duda —Un suspiro sale de los labios de la mujer loba, cuyos ojos no paran de mirar hacia al techo sobre pensando aquella idea.

La mano de la joven morena se posa sobre su mejilla acariciándola tiernamente, su voz casi un susurro ciertamente reconfortante —Sabes, un consejo de alguien a quien apreció fue, en tu vida personal solo prioriza a ti mismo como a tu entrepierna, a mi me ha funcionado.

—Mejor no le digo nada y ya, no es como si esto fuera algo importante para los demás, solo somos tu y yo después de todo.

Dejaré libre a tu tripulación, pero si realizan algo ilegal —Su tono se vuelve frío cual tempano de hielo, una risita se escucha provenir de los labios de la Shilurl cual toma un respiro para volver a hablar —Son marineras en las cual se puede confiar aunque si sucede un problema, yo tomaré la responsabilidad después de todo soy la princesa.

En fin, me siento algo aburrida, ¿no te importa si te acompaño, verdad?.

Miya puede ver como Mei se sienta en el filo de la cama, de forma que puede ver su trasero cual despierta una sonrisa en esta con sus orejas de loba moviéndose ligeramente —Tienes un trasero lindo Mei, espero poder jugar más con él en tu estadía en Manthos —Al escuchar esto la mencionada se inclina su espalda hacia delante, permitiendo a Miya observar de mejor manera la vagina húmeda que penetró su polla, para así volver a pararse firme caminando hacia el baño en la habitación; agarrando un tina con agua fría de un grifo para bañarse —”Miya es alguien interesante, no se si considerarla una rival o pareja, pero me gusta, solo espero esto acabe bien para ambas.” Leyenda de la demonio de la brutalidad  Kanya se despertaría sobre un futón con su cuerpo cubierto por una sabana rosada, sus ojos mirando alrededor para observar como se encuentra en una habitación, levantándose para acercarse a la mesita de noche y ver por si misma el recuadro sobre esta.

Puede ver a un matrimonio joven con dos niños, la niña le recuerda a Kazuki por aquella sonrisa.

Esto le recordaría a los vínculos que realizo en su vida, desde el padre de su maestra conocido como Echo, hasta Katasuke quien fue la primera persona quien recuerda.

Pero por alguna razón al ver nuevamente el recuadro, logra a ver 3 personas distintas alrededor de ella misma, dos mujeres de cabello violeta largo con ojos del mismo color, su belleza parecía inigualable a simple vista con una de ellas abrazándola por detrás y otra tomada de la mano con el hombre sonriente a su lado, este a pesar de sus rasgos de demonio parece un chico dulce y honesto.

Aquello la hace parpadear por unos segundos antes de llevarse la mano a la frente, sintiendo como si su alrededor se moviera a la vez que una sensación de vomito llega a su garganta, apoyándose con su mano en una pared tratando de mantenerse de pie.

Sus ojos parpadeando varias veces al sentir como si su cuerpo no fuera el suyo, perdiendo la conciencia de si misma al caer contra el suelo.

—¿Kanya, Kanya, me escuchas Kanya?

—Al abrir nuevamente los ojos puede ver a la azabache cual presiona suavemente su dedo índice sobre la mejilla izquierda.

Sentándose sobre su trasero la joven demonio torna su atención al rostro juvenil y angelical de esta —Mmm, ¿Kazuki?, tengo muchas preguntas pero solo una, ¿Porqué desperté aquí?.

—Te desmayaste mientras caminábamos de regreso a mi casa, por suerte mis padres están en la capital Sagakue como comerciantes, digo esto porque harían muchas preguntas —Su atención a la demonio cual ayuda a levantarse para así acompañarla hacia la sala de estar, donde la deja reposar sobre un sofá.

Sus ojos se tornan hacia el estante con varios libros antes de volverse hacia la joven de piel pálida, notando un pequeño bulto en el vientre de quien es su salvadora despierta cierta curiosidad, pero se limita a evadir el tema — Al leer un poco los libros de mi padre vi que la criatura a quien enfrentaste era el demonio albino, ese apodo se le fue dado aunque se lo describe como un protector creado por la shogun de los restos de Orobashi y dado a sangonomiya antes del conflicto, especulan sea los ojos de su creadora sin embargo nadie se atreve a vérselas con esta bestia, excepto tu claro.

—Esa cosa no se si pueda considerarse protector, sin embargo, si lo dicen debe ser cierto, ¿puedes darme un vaso de agua?, creo que el embarazo me esta afectando —Ante la mención de aquello las dudas de la joven se disiparon, regresando de la cocina con un vaso de agua cual ofrece a la súcubo antes de sentarse a su lado —¿Estas embarazada?, p-pero tu pareces ser alguien quien pelea todo el tiempo, ¿no tienes miedo de perder al bebe?.

—Hasta ahora no eh tenido problemas y eh estado protegiendo mi vientre, además de usar energía elemental para protegerlo; reconozco que mi debilidad es él, sin embargo, quiero tener un hijo y seguir con mis metas.

Suena imposible, pero voy a intentarlo, cambiando de tema ¿tu hermano también se encuentra con ellos?

—Ante la mención de su hermano la mirada de la muchacha se volvió perdida, el silencio se torno algo incomodo para la pálida demonio cual traga saliva sintiendo el completo peso de su decisión y intentando remediarlo posa su mano sobre el hombro de la muchacha, una sonrisa pequeña esbozada en los dulces labios de la otra fémina —Si deseas puedo ayudarte preparando la comida mientras esperamos a tus padre, no deseo ser una carga para ti Kazuki-chan.

—Gracias, la ayuda me viene bien —Un brillo de alegría se puede ver en sus ojos avellana, con esta siguiendo a la adolescente que guía el paso a la cocina, donde ve nuevamente a la demonio casi perder el equilibrio, pero apoya el brazo de esta alrededor de su cuello siéndole de ayuda.

La voz de Kanya se vuelve suave y débil.

Gesto de aquella debilidad algunas lagrimas se pueden ver descender de sus vidriosos ojos tristes  —L-lo siento, no comprendo porque me pasa esto, normalmente no soy así de débil créeme, es solo…

ah, t-tu haz visto cuan fuerte soy, yo…

—No necesitas excusarte sabes, mejor descansa un poco yo me encargo de esto.

Solo trata de recuperarte a lo mejor es solo cansancio acumulado; no podría enojarme contigo porque eres mi salvadora —La fémina a continuación deja reposar en el sofá el cuerpo de la demonio, última cual sonríe un poco tosiendo un poco para después sonreír tras cerrar los ojos intentando dormir, sintiendo los dedos suaves como gentiles de Kazuki acariciando una de sus mejillas —Descansa bien joven Kanya.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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