La caída de una leyenda - Capítulo 22
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- Capítulo 22 - 22 La ruina de una súcubo - Parte 1
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22: La ruina de una súcubo – Parte 1 22: La ruina de una súcubo – Parte 1 Entre los árboles del bosque de Inazuma una silueta se mueve, solo sus ojos color avellana como cabello albino son visibles al portar una mascara blanca, sus pasos son rápidos a través de las ramas de los árboles desplazándose cual cazador en busca de su presa.
—”La energía maligna esta cada vez más cerca.
Por ahora ella se encuentra junto a otra persona, así que puedo darme la libertad de encargarme.” —Se detiene sobre una rama tratando de recuperar al aliento tras bajar la mascara, antes de colocarla e iniciar nuevamente su viaje.
Tras unos minutos se encuentra cerca de una aldea hilichurl ocultándose en unos arbustos, observando el intercambio entre dos magos del abismo con unos samalchurl.
Uno de los magos lanza un hechizo ígneo hacia uno de los samalchurl cual invocaría un escudo de roca enfrente suyo protegiéndose; un Lawarchurl electro embiste hacia las pequeñas criaturas matándolas con su letal fuerza, más el problema llegaría a escalar al aparecer 3 sacerdotes del abismo que hacen a los hilichurls cercanos prepararse para el conflicto venidero.
Sin embargo, tal como aparecieron sus vidas se desvanecieron con tres cortes horizontales por aquel líquido cuales los vivos desprenden de su carne al ser heridos, los torsos de estos cayendo al estar separados de su parte inferior mientras su verdugo deja las sombras para caminar hacia los cadáveres.
—No busco pelea si eso creen, solo quería evitar más derramamiento de sangre, porque somos familia —Su piel pálida se ve reflejada ligeramente por el sol al encontrarse de cuclillas para así con su palma derecha absorber la sangre de los individuos malditos, al hacerlo se pone de pie mirando hacia el Lawarchurl —Apreció vuestra lealtad a mi hermana Mei al no uniros al abismo y tened más cuidado, preparad un plan para no sufrir bajas es mi único consejo.
Asiente en silencio como lo hace el Lawarchurl seguido de los samalchurl y hilichurl cuales vuelven a sus labores sin importarles demasiado su partida; al encontrarse solo la sangre emanaría de su palma derecha cual acerca a sus labios comenzando a lamer con cierto gusto como delicadeza.
—”Este sabor nunca deja mi mente es como si mi lengua simplemente lo desea, tan grotesco como vivo es su sabor más su delicia reside en su frescura, sin embargo, se vuelve doloroso consumirlo cuando proviene de alguien a quien consideras importante para ti.
No importa, debo seguir vigilándola.” —Sus movimientos son agiles y rápidos al tener un objetivo claro, el bosque para él parece ser como su hogar al moverse con cierta facilidad en el mismo, su figura perdiéndose entre las sombras de los árboles.
Subconsciente de Kanya…
Al abrir los ojos se encontraría en un bosque cual parece estar siendo azotado por el invierno al tener nieve sobre la tierra como en las ramas de los árboles, copos de nieve caen en aquella noche cual esta solo se limita a observar caminando ignorante de donde se encuentra.
Encontrando una cabaña en medio de aquel infierno gélido, sin siquiera importarle si había alguien o si podía meterse en problemas por aquella acción, entrando para verse a si misma sobre la cama con sus rodillas apoyadas sobre las sabanas con un brasier negro ocultando sus pechos junto a un tanga del mismo color cual oculta su vagina notándose ligeramente la húmedad a través de esta prenda.
Aquella sonrisa pícara sobre ella le hace sentir escalofríos a la espina de su columna, el dedo índice de esta apunta hacia la izquierda para así al girar verse con los ojos bien abiertos al ver el reflejo de una fémina distinta, un cabello violeta corto sobre su cabeza como una piel menos pálida con sus mejillas enrojecidas, su cuerpo cubierto por un hakama rojo cual es la vestimenta de las mujeres que participan en los santuarios.
—Yo, tú, ¡¿explícame que esta sucediendo ahora?!
—La atención de la peli violeta se desvía hacia la súcubo todavía recostada en la cama, esta se desvanece en una sombra apareciendo detrás de la chica del santuario.
Sus manos descansan suavemente sobre los hombros de la fémina cual porta una camisa blanca sobre su cuerpo, la boca de la demonio se acerca a la oreja con sus palabras acompañadas de un aliento cálido cual aumenta el sonrojo cual experimenta la contraria —Te lo explicaría con una canción, pero esto no es disney.
¿Recuerdas las tres personas junto a aquella niña peli violeta en aquel recuadro?, eran la familia Raiden a la cual pertenecía Etsuko Raiden, tú.
—¿Yo?, ¿espera entonces quien eres tú?, y-y no te me acerques —Con su mano empuja al presionar la mejilla de esta alejándola de si misma, sus ojos violeta observando el suspiro profundo liberado por la demonio que abre su boca mostrando su lengua, para en un parpadeo encontrarse sus labios presionándose suave y con cierto toque de lujuria en el cuello de la chica de cabellos violeta, un gemido se escaparía de la contraria al percibir como la mano de la súcubo agarra unas de sus tetas apretándola con cierta fuerza disfrutando de la vulnerabilidad de la muchacha —Soy Kanya Himori, tu eterna amante cual desea bañarse en semen como percibir el calor de la batalla y de quien se encuentre junto a mi en la cama.
Si te resistes más solo me dan más ganas de hacerte gozar como la puta que realmente eres.
—M-mmn, n-no me llames p-puta, ah-ahmm —Se vería interrumpida al sentir como los labios de la súcubo se presionan sobre los suyos, su lengua entrelazándose con la suya percibiendo la saliva y calor junto a la necesidad de corresponder a ese deseo carnal.
Jadeando al experimentar la oleada de lujuria que recorre su mente, su coño comenzando a empaparse al ser frotado por los dedos de la contraria cuales se detienen para agarrar su clítoris con un fuerte apretón seguido de un gemido intenso de la joven quien tiene bajo su control —Oh, los deseos de la carne son demasiado tentadores incluso para alguien como tú, eh Etsuko-chan.
Sin embargo, la súcubo se detuvo en cierto punto permitiéndole a la peli violeta realizar un cabezazo hacia esta con sus frentes chocando, al ganar distancia esta salta lejos de la cama más al parpadear se encuentra atada a una silla, forcejeando mientras observa a su alrededor incapaz de ver a la demonio.
—Oh, parece que alguien intervino en nuestro delicado encuentro, me entretendré con ella —Su voz es escuchada claramente por los oídos de la chica cual abre los ojos en grande consciente de quien hablaba, forcejeando con aun más fuerza cae al suelo con la silla y su mejilla derecha se encuentra contra el piso —¡Déjala en paz, no la toques maldita bastarda, hazme lo que quieras pero no te acerques a ella, no te acerques a ella, no…!
Fuera del espacio mental de Kanya…
El rostro bien cuidado como bello de la joven de cabello azabache es visto por los ojos dorados de la demonio, última cual tiene una pequeña sonrisa tonta dibujada en sus labios inclinándose hacia arriba para así mirar fijamente a los ojos de la contraria.
La muchacha se inclina hacia atrás ligeramente asustada ante tal movimiento, pero percibe como su mentón es agarrado suavemente por la mano de la súcubo a quien considera su amiga, enviando un escalofrío alrededor de su cuerpo más se abstiene de moverse.
—Cariño, eres tan bella que ni la shogun se compara a tu belleza, te lo han de decir a menudo, pero ahora mismo en mi mente tu eres lo primero, tus ojos color avellana con los cuales me miras solo aumentan ese deseo —Kanya sin reparo alguno susurraría aquellas palabras mirando directamente aquellos ojos cuales dice desear, antes de inclinarse más de forma que sus labios se encuentran cerca del lóbulo de la oreja de Kazuki cual muerde suavemente.
Una de sus manos libres dirigiéndose hacia la zona íntima de esta frotándose lentamente contra su entrepierna escuchando los pequeños jadeos de la chica esta vuelve a hablar en un tono bajo dejando su aliento cálido ser percibido por la piel de la joven —Ambas lo queremos, ¿verdad?, si es así adelante cariño.
La peli castaño muerde su labio inferior al verse envuelta en la lujuria, su entrepierna mojándose ante la constante atención de dada por la súcubo que bajaría sus bragas, para así introducir sus dedos índice y corazón penetrándola mientras sus labios se presionan contra los suyos en un beso profundo, inclinándose hacia atrás para permitirse respirar observa aquellos ojos avellana cuales parecen deseosos de más; sin previo aviso la joven se inclina con su boca cerca de uno de sus pezones chupando con cierta intensidad.
Kazuki llegaría a tomar el control de la situación con su pierna izquierda sobre el muslo de la contraria, como envolviendo su brazo para así con su mano agarrar el otro muslo de la demonio, sus coños ahora frotándose agitando sus caderas a modo de sentir la fricción cruzar sus entradas vaginales.
El roce de sus entrepiernas enviando oleadas de placer a ambas, sus mejillas tornándose rojas como tomates empezando a transpirar a través de su piel al experimentar un calor recorrer su cuerpo, la intensidad aumentando como los gemidos de las féminas escuchándose en la habitación; los pechos ligeramente más grandes de Kanya agitándose bajo el constante movimiento de sus caderas —Ah, a-ahmmnf, maldición, mnnnf, a-ahh, ¡m-mueve esas caderas zorra!
—La súcubo se vería guiada por la calentura en su cuerpo sintiendo como su vagina sigue frotándose con la de la muchacha.
Al sentir como se aproxima el clímax se inclina hacia delante como la contraria de forma que se enlazan en un beso profundo mientras de sus coños ya húmedos y calientes emanan sus fluidos vaginales cuales se vierten sobre el sofá.
Las dos féminas se separan permitiéndose jadear al haber experimentado tanto a través de sus cuerpos, a los ojos de Kazuki la demonio caería en sueño inesperadamente más no le tomaría importancia acercándose para darle una pequeña mordida a su cuello cual sería rápido de forma que se aleja con una sonrisa juguetona.
Plano mental de Kanya…
La súcubo se encuentra de pie en aquella cabaña mirando el cuerpo sentado con la mirada gacha de la chica de cabellera violeta —Lo pudiste ver no es así, los demonios podemos activar aquella necesidad de deseo en los demás seres vivientes, ¿a poco crees que tu padre no hizo uso de ese don cual posee nuestra raza?
—Una sonrisa pícara acompañaría a su tono juguetón dando unos pasos en dirección a la contraria en aquella habitación, tomando de la quijada a su acompañante quien tiene los ojos bien abiertos al mirarla fijamente resaltando su ira creciente.
Ver aquella cara deleita a la demonio cuya sonrisa crece mostrando sus caninos, sin embargo, recibe un escupitajo que responde con un puñetazo a la mejilla de la otra fémina.
Nuevamente en el suelo esta tose un poco antes de sonreír a pesar del dolor sobre su cara, quien se levanta para mirar cara a cara a quien parece encarnar un lado suyo.
—¿Porqué sonríes, acaso ya me comprendes?
—Los ojos dorados de la joven mujer trata de escudriñar en los gestos tanto faciales como corporales de a quien trata de considerar igual, más al ver aquella sonrisa desvanecerse tras parpadear comprende cuanta diferencia hay entre las dos —No, no te comprendo, finalmente se que eres un monstruo.
Uno cual solo desea el beneficio propio sobre el de los demás, debería matarte, pero si lo hago…
estaría siendo hipócrita.
—¿Porqué dices eso?, yo solo quiero mostrarte cuan fácil sería dejar tus ideales, vivir un glorioso presente y no un mañana ensangrentado —Observa como la semidiosa se acerca encontrándose a su lado, en un murmuro esta replicaría con cierto tono frío e indiferente mientras su mirada fija hacia delante —Porque ese es el ideal de Kanya Himori, ni tu ni yo somos ella, solo somos simples facetas de esta.
—Así que si no te molesta permíteme recorrer junto a ti este camino cual terminará en nuestra muerte —Dando otro paso encontrándose de espaldas junto a la otra, aquellas palabras dichas con una sinceridad que guarda cierta confianza.
Aquello provoca una sonrisa en los labios de la súcubo —Me agrada tu propuesta, quizás haya algo de diversión en ella, después de todo la muerte es solo un paso más.
Regresando a la realidad…
Al despertar se levantaría para encarar un espejo pequeño sobre una mesa, donde esta se acercaría para observar como sus ojos son ligeramente alargados y algo estrechos, moviendo un poco el cuello para así admirarse más así misma notando dos lunares sobre su mejilla derecha, estos son pequeños como las espinillas cuales presiona con su dedo índice cerrando los ojos al percibir el dolor.
Frunce el ceño antes de dirigirse hacia la cocina donde observa a Kazuki cortando zanahorias con un cuchillo, su figura siendo esbelta al ser el de una adolescente más nota cierta musculatura en sus brazos captando la curiosidad de la joven cuya cola demoniaca se agita en respuesta a ello.
Sin embargo, antes de poder decir algo un cuchillo es arrojado por la fémina que penetraría el cuello de bandido quien cae contra el suelo, su rostro escondido por una mascara de demonio.
Los labios de la súcubo están por abrirse más la contraria los cubre con su palma, los ojos de Kanya pueden ver unas espinillas sobre la frente de esta como un lunar bajo su ojo derecho, aquellos labios que probó antes se presionan contra su oreja suavemente —No digas nada, como puedes ver son bandidos, ayúdame a matarlos…
El ver aquella faceta diferente de quien se suponía era una indefensa pueblerina le envía cierta sensación de miedo a través de su cuerpo, observando como la chica agarra una escopeta cual se encontraba escondida debajo de una viga de madera en el piso; caminando hacia el patio seguida de la demonio quien solo se limita a seguirla en su intento de ayudar.
Al salir se encuentran con un grupo de bandidos, que levantan las manos soltando sus pistolas al ver el arma en manos de Kazuki, última que al ver esto tira del gatillo con la bala penetrando el corazón de una de ellos cual se tambalea cayendo contra el césped, seguida de su compañero con la sangre emergiendo de las heridas, la fémina con el arma de fuego torna su mirada hacia su acompañante quien esta paralizada.
—Los mataste a sangre fría, ni siquiera les diste la oportunidad de huir o pelear, solo acabaste con ellos.
¿realmente eres la chica que salve en aquel bosque?
—Dando un paso atrás la chica de carácter demoniaco expresa su desconfianza ante la joven quien creyó era un ángel, aquellos ojos avellana le observan fríamente antes de girarse para encarar el frente de donde se escuchan pisadas aproximándose del bosque —Son gente mala, si los dejaba vivir seguirían robando o matando por comer y vivir un día más, sobre tu pregunta…
si lo soy, pero solo conociste a la niña, no a la bestia.
Tan rápido como dijo esto se quitaría la camisa tras arrojarle el arma a la muchacha que es Kanya quien agarra el arma visiblemente curiosa, su cuerpo tenso mientras su mirada esta fija en la espalda de ella, notando varias cicatrices pequeñas y en el centro tres grandes líneas cuales parecen ser hechas por garras.
—¿Te enfrentaste al demonio albino?.
Interesante, si es así ya no tengo porque preocuparme por tu seguridad, después de todo tienes las agallas —Se acerca ofreciéndole la escopeta que la joven cuyo lunar se encuentra bajo su ojo derecho aceptaría agarrando el arma con cierta firmeza, con ambas escondiéndose detrás de dos columnas de madera de la casa escuchando como las balas penetran hacia el interior de la casa tras los compañeros de los asaltantes muertos ver a sus aliados caídos; la humana intercalando entre disparos y volviendo a cubrirse, mirando hacia su acompañante con una sonrisa divertida —¡¿Acaso no vas a hacer nada, mi salvadora?, o las balas te dan miedo!.
—Agh, haha, es mi primera vez lidiando con armas de fuego, ¡es hora de ver cuan dolorosas son!
—Dejando la cobertura puede ver como las balas se desplazan hacia su piel, apretando los dientes al percibir a estas impactar contra su cuerpo más caen sin penetrar su carne, provocando desconcierto a uno de los enmascarados que dejaría de disparar reaccionando con una patada al rostro; lo cual la hace detenerse agarrando la pierna del bandido cual alza al levantar su mano y estampa contra la tierra.
Para rápidamente arrojarlo contra una de sus compañeras que no se movería para atrapar el cuerpo de este, al ser la fémina consciente de la caída de sus compañeros decide retroceder sin importarle si su jefe seguía luchando, este cuyo cabello azabache es capaz de verse al tener una mascara de zorro.
Último cual envuelto en ira no mide el peso de sus acciones al arrojar una granada hacia la súcubo, aprovechando la oportunidad al saltar en dirección a esta con un derechazo a la mandíbula.
En un rápido destello ambos son agarrados del rostro impidiéndoles ver quien les agarra antes de lanzar contra los troncos de los árboles, el impacto saca sangre de la boca de Kanya quien cae de frente deteniéndose con sus manos apoyadas en el suelo; levantaría la mirada para ver la gran mandíbula abierta del demonio albino.
Un potente rugido es lanzado por la criatura con las aves del bosque emprendiendo vuelo al sentir el miedo, sentimiento cual la demonio llegaría a empatizar al ver las fauces como intensa mirada de tal monstruo fija en su cuerpo, sintiendo como tiembla al escuchar los gruñidos constantes de la criatura que se abalanza contra ella inclinándose con su boca de depredador buscando atraparla.
Kazuki realizaría unos cuantos disparos ganándose la atención de la criatura que reduce su velocidad al percibir como las balas penetran su piel escamosa —¡Kanya, ¿enserio vas a morirte ahora?, tienes un hijo en tu vientre!
—Los ojos de la fémina se abren ligeramente para rápidamente cerrarse con sus puños golpeando la tierra, un temblor fuerte se formaría delante suyo que consigue desequilibrar a la criatura que cae y tan rápido como ve la oportunidad realiza un salto alto sintiendo el viento recorrer su piel mientras levanta su pierna derecha preparando una poderosa patada descendente.
Sus ojos agrandándose en sorpresa al percibir como una mano agarra su pierna, azotándola bestialmente contra el piso escuchándose un quejido fuerte de la peli roja que es arrojada, siendo atrapada por la joven de cabello azabache y piel mestiza cual cae sobre su trasero sintiendo el calor como dolor de tal golpe.
Al abrir los ojos ambas pueden ver la figura de una fémina de piel blanca como la nieve misma, su piel reluciente contra los últimos rayos del sol de la tarde notándose algunas cicatrices de lanzas como marcas de disparos; su cuerpo desnudo al completo emanando cierta amenaza con aquellos ojos carmesí, su cola de reptil moviéndose lentamente con el cabello albino desarreglado en señal de su bestialidad.
Sus labios abriéndose ligeramente con su tono desprendiendo cierta indiferencia, ladeando su cabeza hacia la izquierda mirando de una manera condescendiente a las dos chicas —¿Vas a levantarte demonio, o vas a seguir descansando en los brazos de tu parejita?.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Ian2034 Bueno, me tomo un poco de tiempo, espero os guste.
Y feliz día a todos ustedes lectores.
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