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La caída de una leyenda - Capítulo 24

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  4. Capítulo 24 - 24 La ruina de una súcubo - Parte 2
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24: La ruina de una súcubo – Parte 2 24: La ruina de una súcubo – Parte 2 —Hmm, tu nombre a partir de ahora será Fukutsu, tu tarea es sencilla, ser mis ojos y oídos en Sangonomiya como proteger a las personas indefensas si lo ves posible, aunque no me molesta si armas conflictos —Al abrir los ojos observa a una fémina cuyos ojos como cabellos son purpura, con una bata blanca cubierta con rastros de sangre al igual que su rostro aquello no pareció asustarle solo se sentaría mirando hacia sus pechos de piel pálida como su entrepierna.

Sus manos desplazándose a sus tetas cuales agarran para empezar a apretarlas con cierta delicadeza, su muñeca siendo atrapada suavemente por la mano de la contraria última cual le mira con indiferencia —Tendrás el tiempo de explorar tu cuerpo después, por ahora debes saber otra cosa más, yo soy la arconte electro Raiden Ei y coloque tu consciencia junto a tu alma en este cuerpo creado a partir de los restos del dios serpiente orobashi, con ello dicho te dejo sola para que reflexiones.

Al ver que esta por irse no puede evitar levantarse para así agarrarle el brazo aquello provoca que la fémina se detenga volteando para ver así a su creación —Hm, no es nada, solo es una pregunta tonta, ¿realmente solo existo para ese propósito?

— esta por su parte se limita a observarla mientras su cola blanca se agita ligeramente manifestando su pequeña curiosidad.

—Tu propósito puede ser cualquiera, incluso si es estar en mi contra, solo busca divertirte al final de cuentas no tienes una verdadera responsabilidad a diferencia de mi, eres mi hija después de todo —Una pequeña sonrisa se forma en sus labios antes de dar la vuelta y caminar con su cabello purpura agitándose como lo son sus caderas, miraría de reojo para ver a Fukutsu siguiéndole más esto no la enojaría en absoluto.

De pie completamente erguida con su prominente busto y pezones capaces de ser vistos como lo es su coño cubierto por su vello púbico de albina, observaría a las dos chicas expectante de una respuesta de la súcubo cual poco a poco se levanta con sus piernas temblando ligeramente, tosiendo algo de sangre cual limpia de sus labios con el dorso de su mano derecha.

—A-agh, gh, n-no solo voy a levantarme, voy…

a romperte la cara —Sus piernas se tensan mientras aprieta los dientes forzándose a suprimir el dolor cual golpea su cuerpo, deslizándose rápidamente con un puñetazo al vientre, reflejado por su ira latente sus ojos dorados abriéndose ligeramente al percibir cierto dolor.

Más poco le importo ello asestando otro golpe a la costilla derecha al saltar con un deseo ferviente por dañarla, escuchando un leve gruñido proveniente de la albina que le agarraría del cuello en un solo parpadeo —Te sobreestime demasiado, ni siquiera puedes dar un buen golpe, das pena.

La chica de cabellera roja le escupiría a la cara al verse incapaz de decir algo ante la fuerza del agarre sobre su cuello para luego percibir como es lanzada con su cuerpo viéndose boca abajo sobre la tierra, su rabia llevándola a presionar sus palmas contra el suelo volviendo a levantarse; sus puños apretados con fuerza notándose las venas marcadas en estos.

Con un paso fantasma acorta la distancia en tan solo segundos impactando el brazo derecho de la fémina que se cruzo de brazos antes de recibir el golpe, una pequeña sonrisa cruza la cara de la súcubo cual reacciona con una palmada potente contra la parte derecha de su cintura mordiéndose los labios al notar el dolor al golpear la piel blanca como escamosa de la mujer reptil.

Esta última deja escapar un gruñido al sentir el impacto del ataque sobre su piel, actuando rápida con un derechazo que hace girar un poco el rostro de la demonio que se paró fuerte con sus piernas, de forma que no volvería a ser una alfombra en el piso efectuando otro puñetazo al abdomen atónita ligeramente al ver la sangre surgir de sus nudillos.

Más el dolor se vería disipado por su creciente adrenalina arremetiendo en lo que parecían solos instantes 1, 2, 3, 4, golpes penetrando el estomago de su oponente que retrocede ante la devastadora fuerza del último golpe, aun de pie escupe la sangre con una sonrisa pequeña en sus labios; su cola de reptil agitándose ante la emoción del combate.

—Kanya Himori, ¿Cuál es tu tipo de hombre?

—Los ojos carmesí de esta fijos en la figura tensa de la demonio que tiene los puños al nivel de su rostro, esta al escuchar la pregunta alza una ceja con sus brazos cayendo —¿M-mi gusto en hombres?, y-yo…

bueno, hmm, altos y musculosos, si esos son mis gustos.

La joven de piel pálida asiente tras haber cerrado los ojos, observando como la mujer alza su mirada hacia los cielos grises de los cuales gotas de agua caen ocultando las pequeñas lagrimas que surgen de ella, la aldeana de cabello negro azabache se acercaría apuntando al corazón con su escopeta más se detiene al ver como quien le salvo antes niega con la cabeza.

Recuerdos de Fukutsu – 2 minutos en la vida real La joven albina se encuentra sentada sobre una rama de un árbol revisando un libro donde se puede ver a un chico de cabello negro corto con sus pestañas algo largas además de sus ojos avellana cuales reflejan un brillo de alegría, añadiendo su mandíbula perfilada que sumada con los músculos tonificados de su pecho como torso cuyos abdominales parecen poder rayar quesos por cuan impresionantes resaltan a la vista.

La saliva se desliza de sus labios al suelo temblando al sentir una mano posarse sobre su hombro derecho, al levantar la mirada y ver de reojo observa como la súcubo le sonríe viendo la escena en la página —Wow, eso si es un hombre, aunque la sabana sobre su entrepierna corta la diversión.

¿Quieres ir a cazar algo, hermana?.

Caminando hacia una cabaña se puede ver como la fémina de piel escamosa como albina camina cargando en sus hombros un jabalí, junto a ella se encuentra una muchacha de cabello rojo cuya cola se mueve en señal de su emoción al tener un ciervo sobre sus hombros, con ambas sentándose sobre una tabla de madera tras dejar las presas sobre la tierra.

—Hmm, hmm…

Kanya, quería preguntar algo, eh conocido un chico y no estoy segura de como iniciar una conversación con él, ¿Cómo me recomiendas hablarle?

—Los ojos carmesí de la fémina se fijan en la figura de su compañera que se encuentra al lado suyo, su tono es algo calmado más la contraria puede percibir ese miedo cual esta trata de ocultar, una carcajada de la joven cual presenta acné en sus mejillas rompería el silencio en el ambiente —Solo se tu misma, nada malo va a pasarte por querer iniciar una amistad, aunque supongo esto es amor.

Si es así…

hmm, no soy experta en eso, pero deberías no pensártelo demasiado, trata de ser sincera y prepara el ambiente para declararte con palabras bonitas, o al m-menos eso leí en un libro.

Al ver el sonrojo en las mejillas de su amiga no puede evitar mostrar una sonrisa dándole unas palmadas suaves en los hombros —Jaja, gracias por los consejos, por ahora tomemos un descanso antes de preparar la cena; la lluvia ciertamente es muy recurrente eh —En frente de ellas las chispas de agua golpean el suelo sin cubrirlas a estas por el techo de de madera que les protege, sentadas allí con sus pechos elevándose como descendiendo al respirar con cierto cansancio al estar cazando toda la tarde.

Fin de los recuerdos…

Volviendo a mirar hacia la súcubo con una sonrisa en sus labios, mientras se acerca hasta estar a dos metros de esta ofreciendo su mano derecha —Hermana, tu fuerza es definitivamente similar a la mía, pero es hora de que lo demos todo.

Imbuye tus puños con energía elemental y enfréntame —Una energía de color carmesí se manifiesta en sus antebrazos, observando como la muchacha de cabello rojo cuyos ojos dorados parecen denotar un brillo de emoción intensa, quitándose la camiseta negra mostrando su torso desnudo cual tiene gotas de sudor con los pezones ligeramente rosados de sus tetas ya duros.

Las llamas de energía carmesí toman forma sobre su piel, deslizándose con un derechazo a la mandíbula, pero al momento de impactar esta se desvanece con su puño embistiendo de lleno la mandíbula, provocando que un poco de sangre se escape de sus labios más se mantiene de pie con fuerza impactando una palmada suave en la mejilla cual hace parpadear varias veces a la demonio.

—Tienes problemas a la hora de controlar tu energía eh, déjame darte un consejo.

Prueba a cortar tu circulación de energía elemental al presionar este punto, no pelearé contigo si no puedes hacer algo tan simple —Apunta con sus dedos índice y corazón contra el lado izquierdo de su cuello, al ver esto la joven presiona las yemas de sus dedos con poca fuerza sobre esa zona.

Ante los ojos de Fukutsu como los de Kazuki observan el como el cuerpo de Kanya es impactado por un rayo, que al desaparecer rebela la figura de una demonio cuyo aspecto es similar al de la muchacha diferenciándose al usar un brasier negro y una pantaloneta negra ceñida a sus muslos como su entrepierna.

A su lado una chica con un hakama rojo y camisón blanco siendo la vestimenta de una doncella de santuario, más sus ojos entrecerrados como katana enfundada sobre su cadera izquierda le dan un aire serio e intenso, con su melena purpura cayendo en cascada sobre sus hombros.

Esta última agarra la muñeca de la contraria al notar que estaba por correrle a cualquier lugar, consiguiéndose un gruñido de la peli roja cuya cola demoniaca se agita antes de detenerse.

—¿Y ustedes dos, son?

digo, yo estoy igual de confundida como ella —La muchacha de cabello castaño se acercaría, sus ojos de color avellana miran al dúo con cierta curiosidad mientras su mano derecha descansa en su cadera, al lado de la fémina monstruo cual escanea con sus ojos carmesí la situación de brazos cruzados dando un paso adelante hacia las dos, su mirada es algo seria más se nota un poco de curiosidad guardada cual no pasa desapercibida por ambas.

La súcubo por su parte mira de reojo a su compañera, última cual con un suspiro se resigna a hablar — Ella es Kasna y yo Etsuko, ella representa la naturaleza demoniaca de Kanya mientras yo la divinidad de la misma.

Obviamente estoy en conflicto con esta mensa, pero debemos terminarlo para que Kanya regrese —Soltando la muñeca de la fémina demoniaca al verla asentir con cierta seriedad, última cual comienza a quitarse la pereza de los nudillos antes de pararse erguida con cierta confianza.

—Tanto E y yo compartimos el deseo de una buena pelea, así que dadnos espacio quieren —Erigiendo su mano hacia delante con cierta velocidad ya en mano un machete cual tiene grabado un dragón en la hoja, apuntando hacia la contraria cual desenfunda su katana cual desprende un aire gélido mientras da un paso —La que gane tendrá el derecho de ser la mayor, obviamente seré yo.

Con un deslizamiento rápido hacia delante las dos realizan un corte diagonal que lleva a sus armas conocerse en medio del conflicto con las chispas soltadas prueba de ello, mirándose a los ojos con una sonrisa algo sádica por parte de ambas retrocediendo al instante y reaccionando con una danza donde cada paso como movimiento es rápido y preciso buscándose cortar el cuello de la contraria.

Un paso tras otro sin perder de vista a la rival con sus armas blancas traspasando el viento con cada tajo sin dejar pasar los segundos en la batalla, más la destreza de la espada superaría a la brutalidad con un corte limpio al brazo izquierdo que rápidamente se regeneraría conectándose en solo segundos, amenazando con cortar la yugular de la joven divinidad cual hoja afilada rompería en pedazos el escudo de energía pura alrededor de su cuello.

Rápidamente soltando el machete en mano dejándolo caer llamando la atención de la doncella por unas solas fracciones de segundo, que al ver como un derechazo imbuido en llamas de tonos grises se aproxima veloz a su rostro, empalaría el corazón de la fémina traspasando el brasier como su carne; cubriéndose la mandíbula como la boca quitándose la sangre con las yemas de sus dedos, escupiendo un poco de sangre contra el suelo.

—¡Mezclando energía elemental con energía oscura eh, muy astuta hija de puta!

—Observaría la sonrisa dibujada en los labios ya inflamados de la mujer cuyo camisón blanco esta empapado con algo de lodo como su falda carmesí, más aquello no le distrae de tirar de la empuñadura de la katana quitándosela de su pecho en un instante con su mano derecha que se encuentra cubierta de hielo al tocarla, en consecuencia impacta salvajemente el lodo deshaciéndose del hielo para así levantar la mirada con una sonrisa —A eso se le llama romper el hielo hermanita, además no deberías maldecir eso no es propio de una delicada doncella.

—Jaja, tonta Kasna tonta, yo no soy una doncella solo visto como una, a diferencia de ti que si eres una autentica zorra, ¿pero eso no importa o si?

—Con un paso fantasma acortaría las distancias agarrando su katana con la mano izquierda de la tierra húmeda tras agacharse, lanzándola al frente y al levantar la vista un puñetazo se dirige rápido contra su cabeza por parte de la súcubo ,última cual voltea al ver como desaparece en un destello blanco encontrándose con el puño envuelto en energía pura de la contraria que se hunde en su estomago.

Cayendo de rodillas mientras expulsa sangre para sentir otro puñetazo contra su mejilla derecha, seguido de otro en la izquierda, atrapando con su mano la muñeca de la joven que levantaría del suelo y estampa contra el mismo arrojándola como si fuera una muñeca de trapo; las dos volviendo a ponerse de pie como toser aquel líquido rojo junto a un par de dientes, con sus armas en mano.

—¡Terminemos esto, Etsuko, de una vez por todas —Gritaría con fuerza la fémina cuyos ojos dorados despliegan un deseo intenso, varios cristales de hielos arrojados por un tajo veloz de la katana en manos de la espadachina, convertidos en agua al chocar con las llamas que danzan sobre el machete de la demonio cual acorta la distancia con pasos rápidos, dejando estas herramientas de batalla caer al saltar hacia la contraria con sus puños conociéndose liberando una onda de viento en resultado.

Seguido de otro rayo que rebelaría la figura de Kanya cual cae contra el suelo, pero es agarrada rápidamente por la demonio albina que entregaría a los brazos de la humana, ambas notando como ahora tiene mechones purpura en su cabellera carmesí, esta al abrir los ojos observa el rostro de Kazuki y al levantarse observa como Fukutsu se encuentra de pie cruzada de brazos alejada de ellas.

—¿D-de que me perdí?

joder, siento como si todo el cuerpo me doliera —Se pasa la mano sobre el rostro y luego observa como la joven de cabellera castaño claro miraría con sus ojos avellana hacia la albina, sus manos tornadas en puños rebelando cierta frustración más fuerza una sonrisa al mirarla nuevamente a ella —Te dividiste en dos seres que parecían hermanas, estas pelearon y se fusionaron para traerte de regreso, es un resumen vale.

Los ojos dorados de la joven embarazada se abren ligeramente sorprendida, más estos se cierran al percibir un dardo chocar contra su cuello chocando contra el suelo en la inconsciencia.

Al despertarse miraría sus muñecas y tobillos al sentir el peso de los grilletes, mirando hacia los lados para observar como la bestia albina y la aldeana están en la misma posición.

Levantando la vista como ellas para ver la figura de un chico de cabellera verde y oscura, sus ojos dorados como los suyos penetrando con estos el alma de las tres ante la seriedad y indiferencia en su rostro aunque pequeño su cuerpo es, la amenaza es palpable con su camiseta blanca ceñida a su torso a diferencia de su pantalón azul algo holgado con su cintura amarrada por una cinta purpura.

—Como hijo del arconte geo Morax, eh decidido invadir sangonomiya y si me es posible inazuma misma dado que su shogun se encuentra ausente en estas tierras.

No tengo deseo alguno por vuestros cuerpos, solo quiero conocer vuestra posición, ¿estáis en el lado ganador o no?

—Se levantaría con cierta lentitud dando unos pasos hacia ellas, con su mano agarrando la barbilla de la fémina demoniaca cual tragaría saliva al sentir la intensa mirada del mismo, un chasquido bastaría para que una guardia presionara la boca de sus pistolas contra las cabezas de sus compañeras desde atrás.

Era una situación donde solo había una respuesta, cual sale de sus labios lentamente —S-si…

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Ian2034 Haha, el trabajo me impide publicar pronto, pero haré lo que pueda, como sea les deseo un buen día a todos los lectores.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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