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La caída de una leyenda - Capítulo 27

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  4. Capítulo 27 - Capítulo 27: La manifestación de una deidad (especial)
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Capítulo 27: La manifestación de una deidad (especial)

—Aquí cóndor 1, estamos preparados para entrar, esperamos su orden —Sus dedos índice y corazón presionan el auricular en su oreja derecha, su atención enfocada en la cueva enfrente a ellos con sus dos compañeros tensando el agarre en sus pistolas. 3 pitidos se escucharían en los transmisores de el trio escuchándose una voz calmada y ligeramente profunda —Antes de entrar, recordad, podéis noquearlos en caso de violencia, pero no matarlos a menos que sea necesario. Repito, entrad y capturar a los involucrados vivos si es posible.

La fémina lobo levantaría su antebrazo y lo bajaría apuntando hacia la cavidad rocosa, su camarada una chica de cabellera purpura que usa una mascara cuyos rasgos son de zorro sacaría una linterna cual enciende e ilumina el camino tomando la delantera —Hachi, quería preguntar, ¿Saldremos vivos de esto?. Si no lo impedimos…

La mano enguantada con la cual sostiene la linterna comienza a temblar un poco como lo es su cuerpo, sin embargo, se fuerza a caminar con sus botas oscuras resonando sobre el suelo como las de sus compañeros, la tela de su pantalón como camisa azulada humedecida por la lluvia de antes. La mano de la Kaniza se presiona suavemente sobre el hombro de la chica de piel oscura como la noche —Estaremos bien, lo prometo… además no tenemos porque ser tan pesimistas, seguro nos tardamos 5 minutos.

—Cóndor uno, cambio de planes, esperad a ver si sucede la resurrección. En el caso de que suceda intentad capturarla, si no funciona regresad a lo establecido —La voz resulta algo ligeramente intensa al transmitir el mensaje, pero el trio se limita a asentir ya haciéndose a la idea de como reaccionar; continúan el camino a paso moderado para no producir demasiado ruido.

—Chicas ya deberíamos ponernos las capuchas —Se sube la capucha ocultando su pelo negro cual posee algunos mechones blancos, observando con sus ojos marrón oscuro como sus compañeras hacen lo mismo; encontrándose los tres con dos cultistas cuales al ver las túnicas del grupo como las mascaras correspondientes les dejarían pasar.

Al ingresar pueden ver como la habitación esta iluminada por velas blancas con varias personas con túnicas blancas se posan alrededor de una cama, en esa cama el cuerpo de una chica de piel pálida que presenta orejas puntiagudas como runas negras en el cuello reflejando su naturaleza de maga, se encuentra inconsciente al verse su pecho subir y bajar al respirar todavía.

—Hermanos míos, hoy nos reunimos para regresar a nuestra verdadera patrona, Samara la diosa del conflicto, ella nos guio en nuestros inicios para luego desaparecer —La encapuchada delante de la cama extiende sus antebrazos hacia los lados como si presentará a la joven. Los demás participantes permanecen en silencio mientras observan a la líder asentir hacia uno de sus seguidores, cual avanza hacia el cuerpo de la muchacha dejando caer unos pétalos de rosas sobre esta.

Otro de los miembros se acercaría vertiendo la sangre contenida en un cáliz encima del pecho desnudo de la fémina como su cabello cual se tinta de rojo, la líder cuya capucha oculta su rostro coloca sus manos sobre los ojos cerrados de la muchacha —Los ojos de esta muchacha serán quienes permitirán ver a nuestra difunta diosa… —Un miembro encapuchado levantaría la mano lo que torna la atención de la dama hacia el seguidor desconocido quien tose un poco antes de hablar.

—Disculpe, pero quería preguntar algo, sonará estúpido pero, ¿Porqué hacemos esto?, ya se que es para intentar revivir a la diosa del conflicto, pero debemos tener alguna motivación —Su voz expresa calma como genuina curiosidad a lo cual se puede ver a los demás asentir, aquello lleva a escucharse un suspiro proveniente de la líder cual permanece en silencio por unos pocos segundos antes de responder nuevamente —Simplemente están aburridos igual que yo. Si no funciona dejamos a la muchacha donde la encontramos y nos vamos para casa. Esheira dame fuerzas…

—Ahora por listo tu terminarás el ritual, ten cuidado que es una lanza con más de 3000 años —La voz profunda de quien dirige el ritual resonaría en la habitación, con el mencionado acercándose a una mesa donde descansa una lanza cuya asta es de un color carmesí, una decoración de de una forma de un dragón dorado alrededor del mismo. La punta hecha de metal cual resplandece ligeramente gracias a la luz de las velas, agarrándola de la empuñadura camina en dirección a la cama.

Deteniéndose alza el arma con sus dos manos agarrando la misma, el objetivo es el corazón de la chica, sin embargo, este la bajaría —Se que solo es clavarla un poquito en su pechito, pero me da miedo, m-me niego a hacer eso.

—Ah, puedes intentar besarla entonces, es la segunda forma pero no se si sea efectiva como la anterior —Su tono de voz es más calmado reflejando su cansancio, la fémina como los demás observan como él se inclinaría para así besarla, sus labios conectándose con los de ella. Las runas en su cuello comienzan a brillar con un color carmesí intenso.

Se puede ver a dos chicas sentadas en la rama gruesa de un árbol, ambas mueven sus piernas un poco al divertirse de estar allí mientras ven el atardecer. Los mechones de la fémina de cabellera carmesí agitados ligeramente por el viento, levantándose el cabello de la frente con su mano torna su atención a su compañera.

—Esheira, ¿no crees que deberíamos huir? —La rubia que presenta cabellos verdes sobre algunos de sus mechones miraría de reojo a su amiga, su piel pálida como sus ojos dorados rasgos cuales acompañados con su complexión delgada denotarían su belleza y cierta fragilidad, su voz suave al punto de casi parecer un susurro —Nos meteríamos en muchos problemas si lo hacemos, ¿Samara, te encuentras bien?.

—Si estoy bien, es solo que… me aburre seguir las normas, a veces quisiera explorar lo desconocido, junto a ti obviamente, hermana… —Una sonrisa adorna los labios de la chica cuya cola de lobo se agita un poco, los ojos amarillos de esta destilan una emoción incapaz de ser contenida; su voz un poco más gruesa que la de la última quien ve como esta se deja caer sin miedo alguno, extendiendo los brazos para atraparla —¡Vamos, salta hermanita, sin miedo que te atrapo!.

—V-vale… —Se dejaría caer como le dijo su hermana, más el miedo le hace cerrar los ojos a la mitad de la caída percibiendo los brazos de la peli roja en su cuerpo, al ver nuevamente se encuentra con el rostro de ella que le ofrece una sonrisa amplía notándose sus orejas de lobo que se mueven un poco lo cual consigue que la menor sonría —Ves, estas bien, mientras estemos juntas… todo estará bien.

—Sabes, no eh podido dejar de pensar en algo, existe una leyenda entre los dioses; hubo una vez un bendecido, quien se opuso al mandato de su dios, la razón ya no se recuerda, pero lo que si fue es su gran hazaña —La mayor se sentaría sobre el césped con ambas piernas extendidas hacia delante, su atención enfocada en las estrellas del cielo nocturno para luego mirar de reojo y ver a la joven a su lado, última cual permanece en silencio por unos instantes devolviéndole la mirada destilando cierta curiosidad, su voz algo aguda como casi silenciosa —Y esa hazaña fue…

Una sonrisa pequeña se dibuja en el rostro de Samara al verla —Y esa hazaña fue, derrotar a un dios. El como lo logro… el admitió en su muerte que la energía pura es necesaria, pero… —Un ceño fruncido aparece en su rostro tornaría así su mirada hacia la luna, escuchándose un suspiro proveniente de Esheira —El poder no hace presencia por si mismo, necesita un usuario que este dispuesto a darlo todo por él, ¿eso ibas a decir, hermana?.

—Si, por cierto, se lo tachaba como un guerrero marcado por tatuajes blancos, líneas mejor dicho, cuales desprendían un calor intenso y partículas de energía divina… su presencia era sofocante —Tornaría su mano en un puño de manera que cubre la luna de su vista, el tono serio cual sus palabras destilan despierta un brillo de curiosidad en los ojos dorados de su hermana menor, cual parece indiferente al viento cual agito un poco su cabello y se llevo unos pétalos de la corona de flores sobre su cabeza —Pareces fascinada por ese guerrero, quiero decir, admiras el poder que consiguió, ¿quieres conseguir ese poder, hermana?.

—Si, aunque no me molestaría si lo consigues tu. Su forma bautizada bajo el nombre de etéreo, o guerrero etéreo… una leyenda —Murmuraría las últimas palabras y vuelve a sonreír al percibir como la contraria presiona su cabeza contra su hombro, sus ojos cerrándose al tener sueño a diferencia de la mayor quien permanece despierta por unos segundos más, las dos refugiándose en los brazos de Morfeo.

De pie en un yermo cuya vegetación se encuentra marchita reemplazada por escombros, piedras y cadáveres de monstruos, dos féminas cuales visten unas faldas de color rojo y verde respectivamente con una camiseta blanca ceñida a sus torsos siendo lo único en su posesión, además de un brazalete pequeño de oro cerca de sus muñecas izquierdas.

En frente suyo una gran horda de bestias corruptas que despliegan un aura oscuro y ominosa de sus cuerpos, unos pocos con forma humanoide se ocultaban en prendas de ropa rota aunque se podía ver su piel negra y algunos de sus huesos en ciertas partes sin carne.

—¡Los derrotaremos y reclamaremos lo que es nuestro! —La mujer de cabellera carmesí agarra su lanza de modo que la punta esta cerca del suelo, con un movimiento rápido hacia arriba liberando un corte flamígero que cortaría la tierra y las nubes dejando cadáveres sobre el suelo como sangre.

La segunda abre los labios un poco sorprendida, su mente volviéndose hacia el campo de batalla donde las criaturas se acercaban en su dirección a paso rápido, desenfundando su katana que lanzaría a los cielos al punto de desaparecer en las nubes. Un chasquido se escucharía por parte de la rubia que junto a su compañera ven como una gran espada desciende, realizando un barrido con el ejercito entero cual levantaría el polvo y destrozaría a cualquiera en su camino.

Saltando a la batalla al ver todavía de pie a las monstruosidades, sin embargo, en un solo parpadeo estas se desploman en el suelo con la energía de estos ingresando en la tierra; grietas se formarían gracias a una fuerza oscura, un torbellino de flamas oscuras de gran altura toma forma y se desvanece revelando a alguien en su interior.

Una sonrisa psicópata pintada en su rostro con sus ojos carmesí fijos en las dos hermanas, su cabello negro y desaliñado llega a cubrir hasta la mitad de su espalda, su piel es blanca en contraste con su naturaleza oscura siendo un pantalón oscuro su única prenda, tatuajes de flamas sobre sus brazos y pecho.

—¡Gracias por la cena, jajaja, dejadme agradecedles como es apropiado! —Su tono de emoción y locura sumado con que sacaría su lengua que es ligeramente larga le daban un aire de psicópata en potencia. Levantaría su brazo derecho con una tormenta manifestándose a su deseo, sin embargo, un corte rápido imbuido en fuego le volaría la extremidad, fijándose en la chica de cabello rojizo que le devuelve la sonrisa —¡Si planeas hacer algo se rápido, no esperáremos a ver como nos matas!.

Abalanzándose ambas hacia el peli azabache con sus armas en mano, vislumbran como de su cuerpo varias sombras de tigres son expulsadas cuales embisten hacia las féminas, quienes cortan las entidades oscuras con el filo de sus armas acortando la distancia para visualizar como una barrera les impide golpearlo.

—¿Frustrante, verdad?, ¡las veré en el abismo! —Con su brazo ya regenerado lo bajaría rápidamente seguido de un poderoso rayo, solo fueron unos pequeños segundos para reaccionar y la chica con falda carmesí actuó. Arrojada contra el aire puede visualizar como su hermana mayor recibe el ataque con una sonrisa pequeña en sus labios.

Un gran cráter se forma alrededor de la zona de impacto con ciertos escombros, viéndose solo la figura del joven hombre quien posee una sonrisa amplía en su rostro. El cuerpo de la rubia comienza a temblar con su boca entre abierta mirando fijamente al otro con sus ojos vidriosos ya —T-tu, maldito… maldito, monstruo, ¡acabas de matar a mi hermana maldito desgraciado, juro que, que voy a matarteeeeee! —Los músculos de su cuerpo se tensan mientras un calor ligeramente intenso se desprende de su cuerpo y lo cual solo pareció un instante, la figura de esta aparece delante de él quien con los ojos abiertos de par en par observa la cúpula de sombras rota, recibiendo el puñetazo de la diosa de lleno.

La espalda de este chocaría contra una roca con su cuerpo cayendo al suelo, vuelve a levantarse con cierta dificultad escupiendo sangre como un par de dientes forzándose así mismo a permanecer erguido y observa hacia la figura de la rubia, quien tiene las pupilas rojas como varias líneas gruesas de color blanco alrededor de su cuerpo, sus brazos, piernas como torso emanan partículas de energía pura.

—Agh, eso dolió, jaja, ¡adelante, solo uno saldrá vivo…! —Extiende los brazos con la misma sonrisa que antes, reaccionando rápido al correr en dirección a la fémina con un salto y sus pies apuntando a su rostro, desaparece en un simple parpadeo manifestándose detrás con un poderoso puñetazo a la espalda, imbuido en chispas eléctricas azuladas y destellos blancos —¡Y ese seré yo!.

Su cuerpo se paralizo por unos pocos segundos al verla voltear, sin embargo, sus instintos actuarían con los puños de ambos colisionando desatándose una onda de viento alrededor del yermo, la sangre emana de sus brazos como puños con los huesos rotos. El rostro de esta no expresaba nada más que furia desatada, sin dejar escapar un solo minuto asestaría una patada a la costilla del contrario.

La sangre y bilis es expulsada de la boca del hombre, que es incapaz de protegerse de la patada a la quijada que igual de letal levanta su cuerpo del suelo, conociéndose con aquellos ojos carmesí cuales prometen dolor y muerte. Llega a percibir puñetazo, tras puñetazo presionarse rápidamente contra su carne, una tortura aparentemente interminable cual culminaría con un golpe letal hundiéndose en su abdomen.

El cuerpo del chico de cabellera negra se ve expulsado, varias espadas penetrarían su carne salpicando la sangre al chocar con la tierra árida, las espadas se desvanecen gracias a la energía corrosiva de este cual se vuelve a poner de pie jadeante; atrapando el aliento para saltar hacia ella con varias sombras de cuervos embistiéndola de frente.

Aprovecharía así la oportunidad con un puñetazo al vientre, otro al abdomen tan rápido seguido de un derechazo a la mandíbula intenta conectar un rodillazo, pero la fémina se recupera para regresar el ataque colisionando sus rodillas, saltarían hacia atrás y al ganar distancia el azabache golpearía su mano oscura contra la tierra invocando un mar de llamas negras.

Esheira da varios pasos en dirección hacia él mientras su rostro permanece imperturbable, alrededor de su cuerpo una capa de energía pura protegiéndole. Contonea las caderas por instinto al caminar, con una sonrisa dibujándose en sus labios algo ensangrentados a pesar del dolor que la aflige, aunque en un solo instante varias espinas emergen de las llamas cuales atraviesan su piel.

Estas se retraen dejando salpicar la sangre de sus heridas, apretaría los labios con fuerza mientras la regeneración toma acción sobre su cuerpo a la vez que se fuerza a mantenerse de pie; su mirada posándose en el contrario cual agarra una espada echa de energía oscura —Dime tu nombre malnacido, quiero saber como se llama el desgraciado que mataré —Parándose firme apretaría con fuerza sus puños, ladeando un poco la cabeza a la izquierda notándose la línea blanca cual recorre su cuello hasta su corazón, donde hay un agujero con energía pura acumulada en constante movimiento con las líneas finalizando allí.

—El nombre es Yami, alegre de ser quien cavara vuestra tumba —Saltaría a la acción balanceando la espada en su intento de cortarla, pero el filo de la misma se conoce con otra entrando en una danza de espadas donde paso tras paso los choques son rápidos. En determinado choque él actuaría rápido con un rodillazo al estomago, desequilibrándola para asestar un gancho a la mandíbula.

Tan rápido como conecto el ataque la cabeza de ella se inclina un poco hacia arriba, sin pensárselo dos veces la rubia le escupiría los dientes que perdió al rostro conectando un puñetazo al abdomen que lo alejaría, él por su parte tose la sangre contra la tierra con su cuerpo temblando lo cual provoca a este apretar los dientes; su cabello negro empapado con un poco de sangre y varios cortes sobre su torso se regeneran a la vez que intenta recobrar el aliento.

—Esperaba más resistencia, pero solo eres un miserable insecto. Pelea o muere maldita basura —Se puede ver la figura erguida e imponente de Esheira quien camina en dirección a él, notándose su falda como camiseta rasgadas; la expresión en su rostro es ligeramente seria sin dejar paso a cualquier signo de pena o debilidad como en el pasado. Una explosión de llamas oscuras sucede alrededor de su rival cual sale de las mismas, sus ojos un reflejo carmesí de los de ella que brillan con una determinación renovada —Tu odio solo me hace más fuerte, nací de las monstruosidades que se ocultan en la oscuridad, te mandaré a dormir con la inútil de tu hermana.

Dos shuriken del tamaño de un león adulto se manifestarían sobre el aire alrededor de Yami quien extiende las manos hacia delante chocándolas en un aplauso, las armas se multiplicarían hasta ser 100 embistiendo hacia ella en solo un parpadeo; en lo que solo parecieron nanosegundos la luz de su energía pura de su pecho aumentaría liberando una explosión a gran escala de 50 metros a la redonda.

Al desvanecerse el destello se puede observar al cuerpo sangrante y con quemaduras de Esheira, que permanece de pie mientras la trasmigración onírica actúa sobre su cuerpo por instinto. Por el otro lado el adulto vislumbra con sus ojos carmesí el estado deplorable de su propio cuerpo que se ve regenerado en unos pocos minutos, tornándose su atención a la fémina cual le mira fijamente a los ojos.

—¡¿Crees que me importa?… los dioses observan, los dioses juzgan y los dioses castigan; la verdadera sabiduría reside en realizar una decisión, yo ya eh hecho la mía!  —Abalanzándose contra él un intercambio de puñetazos salvajes como rápidos toma forma, encajan sus golpes en el cuerpo del contrario sin bloquear o pensar solo atacar, con el último golpe dado por ella que emana chispas azuladas como destellos blancos cual impacto en el pecho de lleno; agarrándole rápidamente del cuello lo lanza hacia el aire.

Extiende su brazo hacia delante con su mano abierta, los ojos completamente cerrados mientras poco a poco su mano se torna en un puño, tan rápido como se cerro del cielo cae una espada gigantesca cual realiza un corte horizontal liberando explosiones energía pura que cortarían montañas y provocarían desolación a su paso. Dejando rastros de ascuas como destrozos en las zonas afectadas, más su rostro permanece indiferente al escenario caótico creado.

—cogh, cogh, ¡Esheira, Esheira, ¿Dónde estas Esheria?, hermana! —Saliendo de los escombros la figura de Samara se vislumbra, varias heridas adornan su cuerpo ya ensangrentado con fuerza de voluntad se pone de pie, encontrándose con Esheira de espaldas a ella apoyándose en una rodilla para no caer al suelo por completo; ambas se desploman en el suelo al llevar sus cuerpos al máximo, sin palabra alguna o sentimiento cual exclamar solo es un descanso antes de la verdad.

De pie sobre un campo de batalla donde lanzas, espadas y cadáveres descansan una mujer contempla el firmamento su vestimenta consistiendo en un kimono blanco con un cinturón negro en su cintura, sus zapatos oscuros sobre la tierra ligeramente húmeda. Su cola de tonos carmesí y blancos se agita ante la sensación de emoción cual golpea su cuerpo, más permanece sin mover un músculo mientras mira hacia los cielos cuales comienzan a ser ocultos por las nubes negras.

De los cielos descenderían un pequeño ejercito de 50 seres angelicales cuales parecían ser humanos bendecidos, cuyas partes íntimas son cubiertas por llamas blancas. Estos caen sobre el suelo con la atención de estos en ella; el descenso de 1 hombre y 3 mujeres, cuya energía divina es capaz de ser sentida por la fémina cual observa como estos se mantienen en el aire observándola de regreso.

Notaría como la primera tenía el rostro oculto por una mascara de madera, su piel es verdosa y sus zonas íntimas cubiertas por hojas, la segunda posee varios ojos carmesí alrededor de su cuerpo vistiendo solo una cinta negra sobre su pecho como unos pantalones blancos a la vez que holgados, los ojos de su cara cubiertos por una venda oscura.

De entre los otros dos se distingue a uno de estos cual cubre su rostro con una mascara de zorro de color blanco con el torso desnudo usando un pantalón negro con un cinturón gris; la contraria porta un vestido blanco de cuerpo entero con tacones oscuros notándose detalles dorados y contornos negros, su cabello blanco y ojos dorados destilan divinidad como peligro.

—¡¿Ven esta sonrisa, idiotas?, si la ven ya han de saber la respuesta, no os diré como entrar al otro mundo! —Señalaría a sus labios con su dedo índice para después tornar su mano en un puño, líneas blancas recorren desde su puño hasta esconderse bajo la tela de su ropa observándose el como sus pupilas se tornaron rojo carmesí.

Extiende su otro brazo para así agarrar su lanza del color de la misma sangre por la empuñadura dorada, parada firme contra la tormenta que se acerca. Un rayo de luz golpea el campo de batalla cerca de ella quien no flaquea manteniéndose estoica y al parpadear visualiza la figura aprieta los dientes.

Parada a solo 7 metros una mujer de cabellera albina cuyos ojos azules parecen perforar el alma, una falda blanca y un brasier del mismo color lo único que porta, además de una tiara dorada sobre su cabello cual posee un diamante blanco —¡Samara diosa del conflicto y Esheira diosa de la sabiduría, ante su completa rebeldía, yo, Phanes, la diosa primigenia proclamo al cosmos, sus muertes. Dado que solo estas tu, serás la primera en ser sometida a mi condena! —Una espada cual en el mango tenía la forma de una estrella tintada de negro con el filo de la misma resplandeciendo en un plateado perfecto, aparecería en la mano derecha de la fémina quien apuntaría con el arma a la otra diosa.

Desvaneciéndose nuevamente con un grupo de ángeles que embisten hacia la fémina con características de lobo, arrojaría sin pensárselo dos veces su lanza cual penetra el corazón de uno liberando sangre sobre la tierra al caer el cadáver. Flexiona sus piernas como levanta las palmas de sus manos presionándolas contra los puñetazos y patadas de los otros dos de manera que desvía los golpes.

Actuando rápida agarra la pierna de uno para levantarlo como gira de manera que golpea el abdomen del otro con el cuerpo de su compañero, esprinta en dirección a su arma sintiéndose envuelta entre la adrenalina como el miedo del fracaso; haciéndose de la lanza realiza un tajo horizontal al aire cual consigue un corte en el estomago del trío que salto hacia esta, encaminándose al ejercito delante suyo.

La sangre tiñe la parte superior de su kimono como su rostro, pasando por encima de los cadáveres con un semblante serio y observar el como la fuerza enemiga embiste. Su atención se torna hacia la palma de su mano derecha donde hay unos labios negros cual abrirse muestra dientes afilados —¿Necesitas ayuda?, decidí acompañarte para ver como mueres, jaja, deposite una semilla en uno de tus descendientes por si acaso.

—Yami, eres un desgraciado por infectarme, pero por lo menos sabes hacerte querer imbécil. Solo dame esa droga que llamas Leshime —Una carcajada se escapa de la boca cual desaparece, las venas en el cuerpo de la diosa guerrera se tornan oscuras mientras sus pupilas carmesí se dilatan a la vez que una sonrisa amplía se dibuja en sus labios —¡De eso estoy hablando, voy a acabar con todos!

Esprinta hacia el frente como dibuja varios tajos con su lanza creándose cortes ígneos que carbonizarían a quien entrase en contacto, entrando con un salto estampa sus pies contra el rostro de una bendecida y siente como le rompe los huesos de la cabeza ampliándose más su sonrisa, clavándose el arma en la tierra se ayuda del soporte de esta para girar 90° impactando contra el abdomen de otro guerrero.

Una enredadera espinosa emerge del suelo abrazándose en el estomago de la peli roja que sigue sonriente, las llamas de fuego de su cuerpo se harían cargo liberándola volviéndose al combate desatándose estocadas como patadas veloces por parte de Samara, quien a pesar de los golpes, cortes y dolor no desiste todavía sonriente al destino.

En una danza donde la violencia es lo único a sentir ella es la protagonista, los gritos, los cadáveres, la sangre empapando su cara, todo parecía un teatro loco como macabro donde solo esta seguía de pie cargando en una de sus manos un corazón, su atención fija en los 4 restantes quienes tocarían el piso finalmente dignándose a tomar acción.

—Un espectáculo magnífico, lastima que la función ya haya culminado —La dama de los ojos vendados se quitaría la venda de modo que los ojos de su cuerpo se fijarían en la fémina bañada en sangre, última que siente una presión en su corazón soltando ligeros gruñidos a la vez que cae apoyada sobre una rodilla; el corazón junto a su lanza caen de sus manos similar a esta, sin embargo, se mantiene en esa posición agarrándose a su pecho —Hm, es raro esta reacción, normalmente caen al verse a los ojos con la muerte.

—¿M-muerte?, n-no me hagas reír, y-yo personifico el conflicto… tsk, mientras este exista, incluso si mi cuerpo como alma es destrozada, yo… —Se visualiza como el corazón comienza a quemarse, la mujer de cabellera roja carmesí vuelve a levantarse poco a poco junto a su lanza que tomo en mano, sus ojos entrecerrados como ceño fruncido dan una sensación de ira acompañada de seriedad, más estos se desvanecen en una risa descontrolada —¡Ja, ja, ja, ja, ja, la función apenas acaba de comenzar, me escuchas Phanes!.

Abalanzándose contra la divinidad de múltiple ojos intentando asestar un derechazo a la mandíbula, más su puño como brazo comenzaron a volverse cenizas antes de siquiera tocarla reaccionando rápida al exhalar fuego de su boca creándose una pared de fuego entre las dos, aumentándose la intensidad del calor.

Los ojos de la espalda de esta se abren divisando el puño de la diosa del conflicto a centímetros de golpear, sin embargo, una sonrisa aparece en los labios de la entidad divina al ver como el puñetazo se torna en cenizas —¡Diosa inútil, nunca podrías tocarme! —La sonrisa se desvaneció tan rápido como la figura de Samara exploto en llamas cerrando los ojos por instinto y ser derribada por una letal patada a la cabeza desde el frente.

Un puñetazo al rostro cual rompe la mascara seguido de un derechazo a la mandíbula de modo que la agarra del cuello levantándola para estar cara a cara —¡¿Todavía puedes escuchar, verdad pedazo de basura?. Me importa un carajo si eres la muerte misma, así que vete de mi vista! —Prendiéndola en llamas por unos segundos deleitándose con los quejidos de dolor, la arroja lejos de ella viendo como una enredadera atrapa el cuerpo de la diosa de cabello azabache, desapareciéndose bajo tierra rápidamente.

La mujer de cabellera roja cuyo rostro sigue enmascarado da un paso hacia delante, al ver como la divinidad rebelde cae apoyándose en una rodilla tosiendo sangre cual limpia con el dorso de su mano derecha —Nada mal, pateaste el trasero de la estúpida de Ronova, pero creo hablo por mis compañeros que ya no puedes dar más —La albina del grupo extiende su brazo con su mano invocando un cubo negro y carmesí, no obstante, el hombre de pelo negro cual se oculta con una mascara posa su mano en el hombro de su compañera deteniéndola.

—Asmy, sería demasiado fácil hacer eso —Un gruñido se escapa de la albina quien se cruza de brazos limitándose a observar como él se aproxima a la fémina con apéndices de lobo, deteniéndose a una distancia segura de ella —¿Samara, verdad?, escucha, si consigues derrotarnos o incluso matarnos, a lo mejor consigues que Phanes decida enfrentarte.

—Si te rindes, a lo mejor podemos apelar a la bondad de ella y así permitirte vivir un poco más, aunque claro todo depende de ti, muñeca —El verla así de vulnerable con la cabeza gacha lo tienta a acercarse más, agarrándole la quijada con suavidad de manera que sus miradas se cruzan.

Los labios de esta se tornan en una sonrisa lo que lo paraliza, sus compañeras observan como la mitad de su rostro se corta a la vez que cae al suelo un trozo de su mascara, sin embargo, este actúa con un gancho a la mandíbula que la peli roja esquiva al inclinarse conectando un puñetazo al abdomen cual atraviesa su estomago, saca su brazo dejándole caer al suelo.

Rápidamente ve como brotes de plantas surgen de la tierra desplegando una lluvia de espinas a la última que siente como es agarrada por el cuello, siendo el enmascarado de antes cual parece intacto a excepción de la mascara rota. Las espinas se clavarían en su espalda mientras sentía como su respiración se le dificulta, forzándose a realizar un rodillazo rápido a la entrepierna del dios de ojos avellana cual se confió y queda vulnerable.

Sus palmas conectan la cabeza de su enemigo quien cae, dándose la vuelta para ver un cubo aproximándose a gran velocidad contra ella, los sentidos de su cuerpo volviéndose lentos al sentir como se adormecen se fuerza otra vez decidiendo asestar un puñetazo al centro, ante el impacto se forman cicatrices cuales desencadenan la destrucción del mismo.

—Hazte cargo Asmoday, yo tengo que ver si esos dos idiotas siguen vivos —La mujer de piel verdosa desaparece al ser absorbida por la tierra, así mismo el cuerpo del compañero de esta. Solo quedando así la albina junto a la fémina de ojos carmesí y con el kimono desgarrado como sucio, mirándose fijamente con los labios de esta abriéndose un poco —No suelo ser alguien que le guste entablar una conversación antes de pelear, pero tu me resultas interesante; ¿Porqué peleas?.

—Yo, simplemente nací para ser la guardiana de Celestia, no conozco nada más que eso además de matar y ser la más fuerte —Su tono es ligeramente cortante fusionado mezclada con frialdad e indiferencia, lo cual solo conseguiría una risa cual se vuelve más fuerte proveniente de la otra mujer —¿Crees que me embarcaría en una misión suicida por simple orgullo o poder?, no, no soy tan estúpida, busco matar a Phanes para así alejarla de mi mundo, de mi hermana, d-de mis hijos…

—¡Phanes solo quiere conquistar y controlarlo todo, no estoy dispuesta a dejar que le haga daño a mi única familia. Suficiente de palabrería, pelea! —Se abalanzaría en dirección a la contraria corriendo, siendo testigo de como líneas blancas recorren los brazos y posteriormente el cuerpo de Asmoday quien tiene las mismas pupilas carmesí rojo, los puños de ambas colisionan liberándose una onda de viento cual lleva el sonido de sus huesos rompiéndose.

La otra mano de la peli blanca se extiende con sus dedos casi por poco tocando su pecho, inclinándose por poco esquivándole contraatacando con un puñetazo al estomago que la aleja de ella; atrapando el aliento al sentir como el jadeo se vuelve más rápido a la vez que ve como la guardiana divina se aproxima, sus parpados poco a poco cerrándose.

—”¡Despierta, es cierto que estamos contra las cuerdas, técnicamente si es una maldita misión suicida, pero solo nosotros podemos hacerlo, realmente quieres dejarle este peso a tu hermana!” —La voz de Yami llegaría a hacer eco en su mente, regresando en si para verse estampada contra una pared, levantaría su brazo atrapando el puño de la fémina divina que extendería sus cubos alrededor de la extremidad de la peli roja.

Última que tornaría su mano en una cuchilla blanca cortándosela desprendiéndose la sangre entre las dos cual salpica en sus ojos forzándose a limpiarse usando el dorso de su mano, desperdiciándose varios segundos que la contraria aprovecharía asestando un rodillazo al abdomen y la toma del rostro para azotarla contra el suelo escuchándose un crack en las costillas de Asmoday.

La guardiana albina tose al rostro de Samara seguido de golpear la cabeza de esta con sus palmas, agarrándola de los hombros para sacársela de encima. Volviéndose a poner de pie e inclinarse para embestir de frente presionándola contra el lodo, golpe tras golpe la sangre salpica en la cara de la divinidad de Celestia quien no se detiene moliéndola a puñetazos.

Escupiéndole un par de dientes desconcentrándola para así arremeter impactando su frente contra la de ella, empujándola para estar de pie nuevamente valiéndose de su brazo izquierdo para realizar dicha proeza en su estado actual, varios cubos se aproximan a ella a punto de apresarla viva en su interior a lo cual contiene el aliento, dejándolo escapar suavemente observándose como la lanza corto a la mitad los cubos al manifestarse cerca de su usuaria.

El arma cae al suelo nuevamente desapareciéndose al hacer contacto, los ojos de la segunda se abren un poco quedándose de pie recuperando el aliento, los huesos rotos junto a músculos llevados al máximo serían una cosa en común entre las dos, sin embargo, una sonrisa cruzaría el rostro de la belleza normalmente indiferente.

Presionándose los dedos corazón como índice contra el cuello sus labios se abren un poco todavía sonriente —¡Residencia divina: confinamiento cúbico! —El mar de llamas y cubos comienza a cubrir el campo de batalla a punto de atravesar el cuerpo de la otra divinidad que presiona la palma de su mano derecha contra su pecho izquierdo, su mirada levantándose para encontrarse con los ojos de su rival —¡Residencia divina: incendio estelar! —El fuego carmesí acompañado de ciertos cortes rápidos al aire entran en la colisión donde las barreras se delimitan luchando por la supremacía del portador, en un parpadeo manifestándose un trozo de roca circular rodeado de un lago de lava junto cubos negros como de color carmesí en el aire sofocante.

—Vaya, entonces las residencias si se pueden mezclar, hmm —Asmoday sería la primera en hacer un tajo con su mano contra el viento de modo que un cubo toma forma, e embiste contra Samara quien se desliza a la derecha evitándose del impacto, aquello provoca una sonrisa pequeña en la primera —Parece que no hay golpe seguro eh, hmm, esto es nuevo para mi, ¡¿Qué hay de ti?!.

—Es lo menos que me interesa en este momento… pero tienes un punto, esto es muy raro, como sea, ah… ¡el baile debe continuar! —Sonriente embiste de frente con su cola de lobo agitándose un poco ante la emoción latente, una corriente de cubos amenaza con atraparla antes de siquiera poder llegar a la guardiana, sin embargo, un sin número de cortes invisibles actúan dándole vía libre sin detenerse.

Entrando con una patada voladora al cuello que rompe la coraza que la otra fémina creo para protegerse, manteniéndose de pie todavía esta responde agarrándola de la pierna con ambas manos para girar de modo que la manda a volar, un cubo suspendido en el aire le daría la oportunidad para subirse volviendo a la arena al realizar un salto alto.

Una espiral de llamas negras le recibe en su dirección expulsando una llamarada gigantesca cual crea una pared ígnea, del fuego mismo se abalanza aquella mujer cuyos ojos dorados destellan una emoción intensa por el combate que expresa en un puñetazo al rostro; inclinándose a tiempo la peli roja responde en un rápido gancho escuchándose el crujir de los huesos de la mandíbula.

Al tocar la superficie oscura como rocosa mediante sus zapatos negros algo empapados de lodo, un escalofrío rápido recorre su cuerpo extendiendo sus brazos a los lados deteniendo dos cubos que son detenidos por la fuerza de sus palmas abiertas, en un simple parpadeo visualiza a Asmoday enfrente suyo asestando un letal puñetazo al abdomen marcado de la otra fémina; las residencias comenzaron a desmaterializarse viéndose el cansancio entre ambas al estar jadeantes ante el intenso enfrentamiento.

—¡Eres la primera en darme una buena batalla, dime ¿podrías siquiera con esto?! —La albina toma distancia con un salto rápido desencadenando una lluvia de cubos cuales parecían imitar a los meteoritos a la vez que se eleva en el aire, a lo cual la chica de cabello sangriento como ojos del mismo color embiste de frente, cortes invisibles actuando sobre los cubos al conocer la mirada de la fémina que personifica el conflicto.

Extiende su mano tornada en un puño buscando conectar un gancho a la mandíbula, pero sus labios se tornan en una sonrisa al ver como Asmoday es reemplazada por un cubo del tamaño considerablemente gigantesco; su puño se imbuye en destellos blancos sumado de rayos azulados que conectan con el epicentro del objeto que se ve envuelto en una luz cegadora desapareciendo, sin embargo, Samara recibe una patada descendente a su cabeza que la estampa contra la tierra.

—¡Interesante, veamos si puedes cargar el peso del mundo entero! —Los dedos de la diosa albina se entrelazan mientras una sonrisa amplía se esboza en los labios de esta. La figura de la divinidad rebelde se ve de pie al dispersarse el polvo con sus piernas completamente flexionadas al sostener un cubo del tamaño de una montaña junto a su brazo ya regenerado.

El suelo agrietándose rápidamente como se nota las venas oscuras marcadas en su cuello como antebrazos, a la vez que los músculos en sus brazos demasiado tensos y marcados que amenazan con explotar en cualquier momento —”Siento… siento que ya lo eh dado… ¡no, aun hay más que dar!.” —Apretando los dientes con su cuerpo siendo llevado al extremo nuevamente impulsa el cubo al aire cual se desvanece a lo cual mira al frente siendo recibida por una patada voladora al cuello por parte de su enemiga.

Su espalda atravesando varios árboles como rocas en consecuencia del esfuerzo salvaje que somete a su cuerpo añadido con el último golpe, vomitaría al suelo la sangre acumulada en su boca como la bilis con su vista ligeramente borrosa; a pesar de ello ve como una lanza arrojada por la contraria se aproxima hacia su corazón, sin embargo, a último momento cambia de posición con el objeto punzante con su mano abierta copiando el mismo movimiento que empleó para cortarse el brazo antes.

Un corte rápido actúa quedándose sin mano con solo el muñón de esta golpeando el pecho de la rebelde que conecta un rodillazo cual culmina con un derechazo a la mandíbula, la fuerza detrás del ataque tan letal al punto de hacer el cuerpo de la guardiana romper el viento mismo que impacta contra una roca lejana, escuchándose el sonido tras unos minutos del choque.

—¡Phanes, eh derrotado a tu perra faldera, muéstrate ante mi maldita embustera! —Sus palabras intensas como el deseo ferviente en su corazón que latía rápidamente envuelto en energía pura, sus piernas tiemblan tras forzar su cuerpo a un punto inimaginable para cualquier ser, sus brazos como hombros caídos ante la intensa batalla cual se vio envuelta; ahora en un solo parpadeo la mujer que le condeno esta a solo unos metros de ella —Te ves patética, has empujado tu cuerpo divino al punto en que ni siquiera eres capaz de dar un solo paso, ¿Porqué lo se?, déjame darte una clase antes de que mueras por tu propia mano.

—La forma etérea desgasta el cuerpo tras su uso, esto disminuye según las veces que se a hecho uso de la misma, sin embargo, tú lo mezclaste con esa droga llamada “Leshime” dada por el parasito del abismo llamado Yami, obtuviste más poder es una gran verdad, ¿pero a que costo? —Phanes la divinidad cual se alza en los cielos observante de tanto dioses como mortales da varios pasos en dirección a ella, su mirada es fija con sus ojos azulados cuales parecen llevarte a un mar eterno, destilando una amenaza fría cual ventisca de nieve amenazando por matar a quien se encuentre en su paso.

—La forma etérea esta ligada al corazón, incluso si el cerebro se ve destruido el corazón podrá regenerarlo a tiempo. Tu ritmo cardíaco esta a 200 latidos por segundo, es un milagro que todavía sigas viva, ¿Qué es lo que te mantiene de pie, Samara? —Su brazo se extiende con su mano derecha envolviéndose en el cuello de la otra fémina que tiene la boca entre abierta, pero palabra alguna no sale de sus labios viéndose incapaz de siquiera hablar observa a la diosa primigenia apretar algo fuerte su cuello, sus pies dejando así de tocar el frío suelo.

—No puedes hablar eh, déjame leer lo que piensas —La mirada de la albina cual sujeta su cuello se entrecierra ligeramente, unos pocos lapsos de tiempo pasarían sin palabra o gesto alguno hecho por las dos —”Phanes… lo único que me interesa en estos momentos, es verte morir… llegaste a este mundo, al supercontinente de Teivat, manchada de sangre al matar a los líderes antiguos, tu llegada atrajo dioses corruptos, solo desdicha has traído… sin embargo, la gente no ve ese monstruo que ocultas.” —Un gruñido leve es pronunciado por los labios de la divinidad cual intensifica su fuerza en su agarre, un gemido suave se escapa de Samara que se limita a sonreír.

—”No te gusta la verdad eh… a mi tampoco, pero la verdad es, que nos veremos en el otro mundo. Fue un gusto pelear a tu lado, Yami.” —La mano de la divinidad de cabellera carmesí cuyo kimono esta desgarrado como su piel se levantaría rápidamente para penetrar su propio corazón, los ojos de la otra deidad se abren un poco envuelta en sorpresa con el suceso siendo en un simple instante, uno en el cual los cuerpos de ambas se ven impactados por una explosión de energía pura a gran escala.

—L-lo logro, esa, esa maldita hija del demonio, lo logro… —Saliendo de los escombros Asmoday observa el gigantesco cráter formado en la zona donde sucedió la explosión, no había rastro alguno de su líder ni de la rebelde solo el silencio la acompañaba además de los cadáveres como la lluvia. Una pequeña sonrisa se encuentra en los labios de la última cual se limita a recostarse en la tierra.

Viéndose como un hombre de cabellera negra azabache con ciertas canas, sus ojos marrón avellana observando el filo de la hoja de la lanza cuya asta es carmesí roja poseyendo un distintivo dragón dorado, su ropa consistiendo en un camisón negro combinado con un pantalón del mismo color y un cinturón dorado. Sentándose sobre una roca perdiéndose su mirada hacia el cielo celeste como tranquilo cuyas brisas de viento se llevan las lagrimas de sus ojos.

Él no voltea a ver al escuchar los pasos de alguien acercarse, parándose al lado suyo una mujer que tiene su cabellera rubia agitada ligeramente por el mismo viento, un kimono blanco manteniéndose en el silencio agarrando la corona de flores sobre su cabeza mientras las lagrimas bañan sus mejillas.

Los ojos de la joven se abren de poco en poco revelando sus pupilas de un dorado resplandeciente, su mano se levantaría para así quitarle la capucha lo cual le hace retroceder ligeramente encontrándose la fémina con una mirada confusa de pupilas verdosas, el rubio observaría la pequeña sonrisa en la muchacha cual agarraría sus mejillas inclinándose hacia él volviéndole el beso.

Enseguida Hachi como sus dos acompañantes se quitarían la capucha con el chico de ojos oscuros avellana tiraría del gatillo, su cabello negro azabache con mechones blancos son agitados al moverse bruscamente la bala se despliega en una red cual cubre a la pareja, su compañera atraparía con la red a la líder mientras los demás escapan.

La kaniza dejaría caer una esfera al suelo de modo que se colocan una mascara antes de que el humo se expandiera en el lugar, agarrando la peli violeta los cuerpos dormidos de la líder del culto y a la divinidad reencarnada, el contrario cargaría con el rubio dejando a la fémina cual posee apéndices de lobo guiando el camino. La primera vería la lanza de la diosa cual tomaría en mano antes de dejar el lugar.

—Aquí cóndor 1, la misión fue concluida con éxito, nos dirigimos a la base corto —Dejando la cueva la joven en el frente oculta su rostro con una mascara de mono, de modo que junto a los otros dos retoman su camino ocultos entre la lluvia y las sombras.

Aquí un especial a la orden, disculpen la demora. Se que esperaban la fase del torneo, pero decidí dejar esta porque necesitaba meter más componentes a la historia o fanfic, como quieran verlo. En fin, les deseo un feliz día, tarde o noche queridos lectores.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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