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La caída de una leyenda - Capítulo 28

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  4. Capítulo 28 - Capítulo 28: Relatos de Ethos: Un alma marchita
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Capítulo 28: Relatos de Ethos: Un alma marchita

En la playa sobre una manta azul una fémina de cabellera negra descansa, sus ojos casi cerrados del todo su piel mestiza resplandece ligeramente por algunos rayos de sol que la sombrilla no logra cubrir, su pecho se eleva como baja al respirar denotándose esa sensación de calma cual es extraña al encontrarse sola allí completamente desnuda.

Cerca se escucha el sonido de las llantas de una camioneta cual al detenerse, se ve como un hombre de una complexión delgada como ligeramente alta baja del vehículo mostrando una sonrisa mientras ayuda a bajar a su hijo pequeño, él tiene un tatuaje en su mejilla derecha de una mariposa que al verla nuevamente consigue una carcajada en el niño que al estar de pie corre hacia la playa seguido por el adulto.

Una mujer de cabello plateado deja el auto notándose principalmente su piel gris cual delata su naturaleza shilurl, su cabello llega hasta la mitad de su espalda vistiendo un short negro y un bra del mismo color ajustados a las curvas de su cuerpo. Caminaría en dirección a los otros dos tendiéndose en una manta cual su conyugue dejo para ayudar al niño a construir un castillo de arena.

La atmosfera es algo relajada a ojos de la fémina que cambiaría su atención hacia la otra mujer en la playa al ver como alguien se acerca usando una túnica negra cual sacaría una pistola; la peli negra se pondría de pie lentamente sin hacer movimientos bruscos, dando varios pasos de modo que la boca del arma apunta a su pecho.

—Aiko… ¿tanto resentimiento tienes que has llegado a esto? —La voz de la fémina en cuestión revela cierta madurez a pesar de su situación tan intensa, una cual los adultos ignorarían pudiéndose ver unos tapones en los oídos del niño. El dedo índice de la encapuchada tiembla ante la necesidad de disparar o no hacerlo —T-tu, no lo entiendes Kiyomi, y-yo… ah, n-no puedo hacerlo.

Bajaría el arma a la vez que se quitaría la capucha revelando un cabello blanco desaliñado y algo seco cual sumado con su piel ligeramente pálida cuyos ojos sufren de heterocromía siendo un rojo y azul, cicatrices de cortes de cuchillo sobre el cuello como la mejilla derecha; la respiración agitada revelaría esa tensión que recorrer el cuerpo de Aiko quien agarra las mejillas de la contraría denotando una suavidad como cariño.

—Sabes que yo nunca podré amarte, debes matar ese sentimiento en tu corazón —Las manos de la fémina desnuda toman las muñecas de la otra para alejarlas de su rostro lo cual consiguió caer unas lagrimas de las pupilas de ambas. Sin embargo, a diferencia de la albina esta mantiene una expresión serena o indiferente al intentar permanecer fuerte.

—¡Si no me amas, ¿Porqué lloras?, s-se que la sociedad rechazaría nuestro amor por ser del mismo sexo, pero no puedo vivir sin ti! —Acercaría nuevamente sus manos a las mejillas de la chica de cabellera negra azabache, mientras lagrimas que parecen ríos se desbordan desde sus ojos al sentir como sus sentimientos toman lo mejor de si.

—¡Lloro, porque me das pena! —Esas simples palabras hacen retroceder a a Aiko, última cual se pone la capucha otra vez con su cuerpo huyendo encontrándose ahora alejada del todo; sacaría la pistola cual apunta a su boca abierta mientras sus dedos siguen igual de temblorosos, sin embargo, se ve empujada contra el suelo viendo a la shilurl que la había dado una patada rápida al costado —¡Escucha idiota, por tu piel todavía gris puedo ver que eres de mi raza, así que levántate!.

—Déjame en paz maldita sea, yo no te eh hecho nada —Agarraría el arma de fuego a su lado cual cuya pistola desprende una energía carmesí roja, su muñeca todavía agitándose mientras apunta hacia la contraria que se mantiene de brazos cruzados junto a un ceño fruncido mientras sus ojos parecen perforar los de Aiko —Tu corazón obviamente tiene dudas, así que no lo hagas. Escucha, me importa un carajo porque querías suicidarte, guarda el arma y acompáñame.

La mujer joven replica con un gruñido más se limita a seguir en silencio a la mayor, a pie tras caminar durante lo que parecían 10 minutos entrarían en un bar donde toman asiento en una mesa cerca de una ventana, pudiéndose ver a algunas parejas agarradas de la mano o metiéndose mano intentando no ser tan obvios aquello consigue regresar la atención de la albina a la adulta.

—Mi nombre es Aura Tanaka, la verdad es que aquí entre nos soy tu última oportunidad, si sigues con esa obsesión a la cual tu llamas amor terminarás siendo una don nadie —Aura tomaría en su mano el vaso con vino delante suyo dándose un suave a la vez que lento del líquido, al bajar el objeto de cristal visualiza los ojos entrecerrados de la otra fémina como su ceño fruncido —¡¿Y?, la vida a sido una maldita perra conmigo, solo tenía dos personas a las cuales quería sentir su validación y…! eh fallado. Soy una completa basura.

Un suspiro es lo único que se limita a hacer antes de tomarse la mitad del vaso de vino de una sentada, al ver esto la mujer de cabello plateado cuyos ojos azules parecían un eterno océano embravecido empiezan a destilar una comprensión que pasa desapercibida por la muchacha, el ambiente se torna silencioso escuchándose las noticias en la tv o los golpes de los tacos a las bolas en la mesa de billar.

—No eres basura, tampoco has fallado. ¿Quiénes son esas dos personas?, intuyo que aquella chica en la playa era tu mejor amiga como la primera, ¿Cuál es la segunda? —Dejando el vaso sobre la mesa se tocaría el pecho izquierdo por simple reflejo, subiendo hasta su cuello hasta descansar en su mejilla derecha con su mano mostrándose temblorosa durante unos segundos antes de tranquilizarse, su mirada volviéndose hacia su acompañante desprendiéndose una sensación de melancolía en su forma de observarla —Mi madre… ella… simplemente me ignoró. Solo reconoció a 4 de sus hijos, ella solo me abandono en un orfanato, la odio.

—4 hijos, es descabellado, pero ¿no estarás hablando de la reina Yu…? —Aiko rápidamente golpearía la mesa con algunas lagrimas ya escapándose de sus ojos vidriosos, dando otro profundo sorbo donde parecía estar tomándose sus penas mientras Aura traga saliva siguiéndole el paso al dar un trago suave, limpiándose el alcohol valiéndose del dorso de su mano —Es difícil de creer que la reina pueda ser tan…

—Hija de puta, una que abandono a su primogénita solo porque no era especial, porque n-no era… fuerte como ella —Su mano se torna en un puño cual aprieta al punto que se notan sus venas, la muñeca de esta es agarrada suavemente por la contraria que niega con un gesto de cabeza, su voz resultando en un gran contraste a como era cuando se conocieron notándose cierta suavidad maternal —Se más silenciosa, no queremos atención indeseada ahora mismo; el único consejo a la mano es que deberías buscar amarte a ti misma como solo buscar tu propia valoración.

—Un amigo me dio este número esperando que le recomiende a alguien como compañero de piso, probablemente no tienes celular así que te llevaré a su departamento —Dejando unas monedas de mora cuales sacaría de su bolsillo sobre la mesa para así levantarse, una mano enguantada sube a la mesa de un salto y agarra el dinero llevándoselo a la camarera para con otro salto volver a formar parte del cuerpo de esta.

Saldrían del local con Aura tomándole de la mano realizando cierta presión en temor de perderla de vista, aquello provoca una pequeña sonrisa en los labios de la muchacha que camina tratando de seguirle el paso, podía notar las pantallas de publicidad como luces que iluminan el cielo nocturno brindando una atmosfera algo tranquila a pesar de ser llamativas.

La adulta golpearía la puerta mientras esboza una sonrisa amplía viendo junto a Aiko como un chico de cabellera azul con algunos mechones siendo blancos, sus ojos son verdes esmeralda cuales desprenden un brillo de energía vistiendo un pijama purpura con rayas junto a unas pantuflas celestes. Su piel es mestiza como se presenta suave a la vez que tersa a simple vista, resaltando mayormente aquella sonrisa cual parece forzada dado las circunstancias.

—Aura, me agrada verte por aquí, pero son las 11 de la noche —La atención de este se dirige a la joven albina provocando un sonrojo en la misma que se acerca más a la mujer a su lado cual carraspea consiguiéndose las miradas de los otros dos presentes —Disculpa por eso Haru, es solo que encontré a tu compañera de piso, su nombre es Aiko, en fin los dejos solos no quiero preocupar a mi familia.

El escuchar esas palabras enviarían unos escalofríos por la espalda a la chica que voltearía viendo como Aura comienza a trotar a la vez que levanta la mano agitándola a modo de despedida, tornándose su mirada hacia él chico cual deja escapar un suspiro profundo forzándose así mismo a mostrar una sonrisa.

Haciendo un ademan de mano para que entre, ella dio algunos pasos y al entrar cerraría la puerta siguiéndole a él a la sala de estar donde puede verlo sentado sobre un sofá blanco, las piernas del mismo se encuentran cruzadas denotándose cierta incomodidad en el ambiente en el interior del departamento.

—Hm, bueno, si no te importa ¿podrías quitarte esa túnica? —Él se levantaría para ingresar a una habitación regresando con un jean oscuro de tela suave a la vez que una playera blanca, dejándolos en el otro sofá al lado de la fémina quien se limita a observar la ropa por unos segundos. Sus dedos tocan el dorso de la mano derecha de este que torna su mirada hacia los ojos de distinto color cual ella posee —Gracias… Haru.

—Yo… disculpa si yo y Aura hemos molestado tu sueño, este día de descanso fue un infierno para mi. Si tengo un departamento propio y teléfono, es solo que Aura no me pregunto, jeje —Su tono de voz es suave al punto de parecer una dulce confesión sumado al leve sonrojo en sus mejillas, al terminar unas lagrimas puede visualizar descender de los ojos verdes del chico, se las limpiaría valiéndose del dorso de su mano forzándose nuevamente a sonreír —Ya veo, puedes quedarte esta noche, si tienes hambre ve a la cocina, y-yo estaré bañándome.

Antes de que pudiera siquiera pronunciar una palabra, ella lo ve correr hacia el baño con una toalla blanca de rayas azules cual tomaría del respaldar de una silla cercana a la mesa, con las palabras en la boca esta se limitaría a inhalar como exhalar ya más calmada procede a desvestirse con cuidado.

Su mirada bajaría a sus pechos cuales tomaría con sus manos, llenaban su palma entera con cierta facilidad dejando escapar un suspiro baja su atención hacia su abdomen, donde nota su complexión ligeramente musculosa que resalta sus abdominales y baja a ver su entrepierna sin emoción alguna; en el silencio esta se coloca las prendas cubriendo su cuerpo.

Dirigiéndose a la cocina no puede evitar escuchar la voz de Haru proveniente del baño, el como caen las gotas de agua contra el piso le dificulta escuchar, pero hace su mejor esfuerzo al acercarse a la puerta —No se si debería aceptarla, todavía no me recupero del todo de… ella. No importa, estoy bien y eso es lo que importa —Se escucha como él cierra el grifo de la ducha y la puerta se abre revelando el cabello azul marino húmedo de este, su piel presentaba algunas gotas de agua cubriéndose con la toalla.

Caminaría hacia la cocina para ver de reojo a Aiko masticando una manzana mientras se cocina un filete de carne de cerdo en la sartén, el verla mostrar una actitud calmada le hace esbozar una pequeña sonrisa volviéndose hacia su habitación. Ya en la cama mira hacia el techo aparentemente perdido en sus pensamientos, sus ojos nuevamente se cierran en su intento de dormir.

El ruido fuerte proveniente de la lluvia lo sobresalta llevándolo a sentarse en la cama tornando su atención hacia la ventana viendo como las gotas de agua caen con intensidad, escucharía la puerta abrirse para ver a la chica de piel gris cuyos ojos azul como rojo fijos en los de él todavía parada allí; la tensión aumenta poco a poco en la habitación con los latidos del corazón del chico volviéndose más rápidos ante la expectativa de escuchar algo, aunque sea ver los labios de esta abrirse para calmarle.

El estruendo provocado por un trueno cercano al edificio rompería toda expectativa o necesidad que cruzaba las mentes de ambos, viéndola saltar hacia él cual fiera cortando las distancias entre los dos dejándole completamente paralizado incapaz de pronunciar alguna palabra, los brazos de ella envolviéndose en él a modo de un abrazo que consiguió desvanecer todo alrededor de ellos.

—Tengo miedo de los truenos… ¿puedo dormir contigo, aunque sea esta noche? —Su voz cerca de su oído parece un leve susurro cual envía un escalofrío a través de su espalda, tragando la saliva cual todavía tenía en la garganta.

El percibir la suavidad de los pechos de la fémina contra el suyo combinado con el calor proveniente del aliento de la misma consigue una erección en su entrepierna, los latidos de su corazón se aceleran como un sonrojo aparece en sus mejillas al sentir como esta se encuentra bien abrazada a él.

Tres pitidos resuenan en su oreja derecha provenientes del auricular en su oreja, escuchando una voz femenina cual es seria, pero emana una desesperación palpable —¡Atención a todas las unidades, quienes se encuentren disponibles asistid al puerto este, es de vida o muerte!.

La noticia fue suficiente para que Aiko se alejase de este quien rápidamente se acerco hacia el armario cambiándose de ropa ya apurado, zapatos negros combinados con un pantalón azul ceñido junto a una chaqueta azul sobre una camiseta negra junto a un sombrero celeste; este al encontrarse vestido miraría hacia la contraria que entrecierra los ojos a lo cual suspira para así asentir, colocándose una mascara de cuervo de color blanco además de un reloj cual tiene diez barras verdes a diferencia de uno común.

Viéndose a Haru saltando por la ventana con la albina siguiéndole a su lado, ambos aproximándose a paso rápido sobre los tejados en medio de aquella noche con él mirándola de reojo capaz de ver como esta mantiene el ritmo; encontrándose ya cerca de la bahía puede verla jadear —¿Te encuentras bien?, podemos darnos un respiro si prefieres…

—N-no, estoy bien, no quiero ser un maldito estorbo, ah —Dejaría de flexionar las piernas para así levantarse nuevamente lo cual lleva al peli azul a continuar corriendo hacia el puerto de carga, viéndose como un dragón de 14 metros de piel escamosa oscura con gemas purpuras denotándose una sobre su frente y otras cinco sobre corazas rocosas en sus extremidades como lomo.

Monstruo que provoca destrozos a su paso mientras exhala fuego en contraataque a los golpes directos de los dos teichu disponibles, últimos cuales saltan entre los contenedores buscando obtener tiempo a la vez que visualizan una oportunidad de ataque, capaces de observar como se vuelve más lenta al transcurrir los minutos.

Valiéndose de sus manos como cola junto aliento flamígero para atacar a los dos teichu quienes esquivan las constantes llamaradas purpuras lanzadas por este, con el rubio lanzándole un contenedor hacia la cabeza cual llega a aturdirlo para seguido recibir una patada directa por una peli verde quien lo manda a dormir, pero por poco es interceptada por un rayo de no ser por una barrera en forma de escudo dorado que la protegió antes de caer.

La criatura se vería envuelta en una luz purpura junto a un destello rápido revelarse la figura de una mujer encapuchada, los otros dos teichu se unirían a su compañero como la civil que le acompañaba, él tenía su palma ligeramente brillosa en un color amarillo que desaparece —¡Enserio creen que unos 3 teichu patrulleros y una don nadie podrían vencerme, deben de estar locos!.

—¡No soy una don nadie, loca bruja! —Sin siquiera esperar a escuchar a Haru o a los otros dos se lanzaría hacia la contraría, recibiendo el impacto de un rayo cual por poco la impacta de no ser por otro escudo convocado; embiste nuevamente con renovada motivación de manera que esquiva otro ataque asestando un puñetazo al rostro de la fémina cuya espalda choca contra un contenedor.

Una explosión de energía purpura se manifiesta expulsando el cuerpo de la albina quien habría intentado conectar otro golpe, ya de pie realizaría un tajo con su mano enviando una onda de energía cual fuerza a actuar a la teichu, que levantaría un muro de hielo al golpear el suelo con sus palmas seguido de su compañero quien da un salto alto permitiéndose el analizar el campo de batalla en frente suyo.

Juntando sus manos con sus palmas tocándose expulsando un chorro de agua a presión que seguiría a la bruja de cabellera negra cuyo rostro presenta rasgos jóvenes y ojos purpura tras quitarse la túnica, esta tendría que huir deteniéndose al ver como la liberación de agua cortante se detiene con su portador jadeante.

—¿El usar ese juguete te agoto, teichu?, que patético —La mujer cual usa una camiseta negra ajustada junto a un pantalón holgado de color gris se muestra de pie firme con una sonrisa arrogante adornando sus labios.

—Se llama extractor, ahora mira hacia arriba idiota —Con un rápido movimiento este cortaría el cable de la grúa cercana que dejaría caer el contenedor de carga, aquello borraría la sonrisa de la bruja que se ve forzada a golpearlo con su puño imbuido en rayos azulados y destellos blancos rompiéndolo a la mitad.

La sensación fría del hielo la golpearía de lleno bajando la mirada para ver sus piernas congeladas, como también a la albina a punto de asestar un puñetazo cual presenta las características de un ocaso elemental —¡Serás hija de…! —El tiempo se sentiría lento mientras se ve incapaz de siquiera defenderse enojándose más al ver la sonrisa de la shilurl que hunde su puño en el estomago de esta —¡Ocaso elemental, maldita bruja!.

Siendo mandada a volar a los aires ante la letal fuerza del impacto, una esfera purpura cubriría su cuerpo con la misma agrandándose que al desvanecerse deja ver a una criatura humanoide, a la vez que alada de piel oscura de dos metros de altura presentando las mismas prendas de ropa como unas botas negras, además de una mascara oscura cargando dos mandobles en ambas manos.

—¡Para ninguno de ustedes habrá un mañana! —Un aura purpura como negra empieza a irradiar del cuerpo de la entidad maligna, que con un simple tajo evocaría un gigantesco corte de un purpura denso cual forzaría a Haru a convocar una cúpula grande protegiendo el puerto. Sus brazos extendidos como sus palmas abiertas mientras se mantiene de pie firme ante los constantes cortes notándose como su respiración es agitada.

—¡Haruki, Aiko, Daiki, hagan algo rápido para alejarla de aquí o se cargará el puto puente! —Viéndose como su cuerpo esta ya sudando a la vez que tembloroso llevaría al hombre joven de cabello rubio a tomarle de la muñeca a la peli blanca mirándola fijamente a los ojos por unos simples segundos, permitiéndole ver la cicatriz en la frente del mismo como sus ojos azulados cuales destilan una seriedad inhumana.

Al ver el simple asentimiento de cabeza de esta, una pequeña sonrisa aparece en sus labios y rápidamente le agarra del brazo con ambas manos para así girar al punto de convertirse en un tornado andante lanzándola al aire; los escudos se romperían con su convocador viéndose tirado en el suelo al ceder ante la presión mientras su compañera toma el relevo, pero al ver la sonrisa de la deidad maligna quien ladea la cabeza a la izquierda sería lo último que vería.

Un parpadeo, un poderoso estruendo, o simplemente una tragedia; su estomago es atravesado por una de las espadas antes de siquiera poder asestar el golpe a la mandíbula, la sangre brota de su abdomen como su boca con los ojos de esta casi cerrándose.

—Hm, que penoso, eligieron a una fracasada hacer el trabajo de una elegida, no entiendo como es que no te has quitado la vida —La voz tan fría cual tempano de hielo de la misma llegaría a atravesar a sus oídos, evocándose así un recuerdo en su mente.

—Mama, y-yo no quiero seguir haciendo esto, estoy cansada, n-no puedo hacerlo —El cuerpo tembloroso de una niña albina se puede visualizar en medio de la lluvia junto a una mujer de una complexión algo musculosa, cual le observa de pie fijamente sin mostrarse siquiera afectada por las gotas de agua constantes.

La muchacha se encuentra con las manos apoyadas en el lodo con su cuerpo cediendo y empapándose de este, levantaría la mirada encontrándose con esa mirada totalmente helada cual juzga su debilidad en un silencio que solo quiebra su corazón.

Un simple parpadeo bastaría para verla desaparecer lo cual la quebraría finalmente del todo —¡Buaaaaahhhhh, mama, snif, snif, mamaaa, por favor vuelve! —Sus lagrimas descienden de sus ojos a cantaros como la lluvia cual baña su cuerpo. Manifestándose un espectro hecho de rayos purpura cuya forma es la de ella misma quien le daría la mano —No llores, yo estoy aquí, siempre estaré aquí… a tu lado.

—Porque… porque… ¡nunca voy a rendirme! —Su saliva combinada con sangre salpicaría en el rostro de la fémina de cabello negro quien cuyos ojos rojos desprenderían una intensa molestia, levanta el mandoble para así el cuerpo de la contraria se aproxime a ella de modo que le susurra en el oído —Admiro tu resiliencia, pero jamás podrías matarme o siquiera derrotarme, porque estas sola.

—Ahí es donde te equivocas… —Murmuraría la albina lo cual provoca un escalofrío correr en la espalda de la entidad seguido de una descarga eléctrica que recorre su cuerpo entero en un solo instante, siendo que el espectro purpura había dado un golpe de canto al cuello de quien amenazaba a su compañera. Su cabeza es cortada con ese simple ataque, sin embargo, la herida se regeneraría en un rápido segundo.

Ambas descienden de los cielos con la bruja perdiendo su transformación, el cuerpo empalado de la chica de cabellos blancos es atrapado por la teichu que creo una plataforma de hielo sobre el mar donde se pondría de pie también la otra fémina.

—Ja, ja, déjame adivinar Heides: Eterno ¿verdad?, quienes la usan hacen un pacto con la señora del conflicto, en otras palabras ganas o sufres un dolor extremo si es que logras vivir, pero eso ya lo sabías —Una sonrisa aparece en los labios de la peli verde que dejaría el cuerpo de la mujer de piel gris en el suelo gélido, sacándole el mandoble de un tirón tras agarrar la empuñadura para rápidamente presionar su palma sobre la herida abierta en el estomago, una energía blanca cual posee ciertos destellos verdes emanaría de esta.

Sacando una pastilla de color negro cual metería en la boca de la fémina quien al sentirla tragaría, al ver esto la teichu vuelve a ponerse de pie enfocándose en la chica de piel mestiza que jadea apoyada en una rodilla —Lo que hice por ella solo prolongará su vida por unos 30 minutos más si no la llevo a un médico, me harías las cosas más fáciles si te rindes —Su tono se vuelve más severo apuntando con el espadón hacia la mujer enfrente suyo quien se vuelve a parar de pie como alza sus puños, observándose el como el cabello largo de ambas se ve agitado por las brisas del mar mientras se toman unos segundos para contemplar la situación.

No habría respuesta alguna de los labios de la última, esta saltaría hacia al frente, imitada por la contraría que al acortar las distancias realiza un tajo cual fuerza a la otra a saltar nuevamente evadiendo el ataque para responder con una patada descendente, la oficial levantaría veloz su antebrazo con el choque desatando una onda de viento ante la fuerza de ambas.

Dando otro salto se elevaría en el aire deslizando la yema del pulgar verticalmente sobre su brazo, cual tiene el tatuaje de una escopeta recortada que se invoca en su mano derecha tirando del gatillo al instante con la contraria valiéndose del mandoble para así protegerse, abalanzándose hacia delante asestando un rodillazo al estomago de la otra en pie.

La bilis mezclada con sangre es expulsada de la boca de la maga que se limita a apuntar la boca del arma hacia la frente de su contrincante de ojos azulados, el poderoso sonido de la bala resonaría en los oídos de las dos y el impacto sucedió en un solo parpadeo, pero lo que pretendía ser carne solo era hielo.

La estatua de hielo mostraría su verdadero color explotando en miles de esquirlas que se incrustarían en la piel de la chica peli negra quien al voltear conecta al instante un golpe de punta de dedos al estomago, tomándola del rostro a la teichu para estamparla contra el hielo que se resquebraja permitiendo al cuerpo de esta hundirse en el agua.

Voltearía para ver como una bala rápida imbuida impacta en su pierna derecha lo cual la fuerza a apretar los dientes, tornando su atención hacia Aiko que caería como lo hizo la pistola en su mano sobre la superficie gélida —¡Agh, maldición, esta vez me aseguraré de matarte shilurl! —Moviéndose en dirección hacia el mandoble que agarraría mientras la ira es el combustible que usa para caminar a pesar de arrastrar su pierna herida sobre el frío hielo.

Tomando la empuñadura con ambas manos levanta el arma apuntando a la cabeza de la albina quien esta inconsciente, pero es recibida por una patada voladora proveniente de la teichu cual la aleja de modo que se recomponen rápido, sin importar la sangre sobre la piel, moretones o bilis sobre sus labios.

—Tan rápido me diste por muerta, si no fuera porque puedo resistir ataques así, jamás me hubiera metido a esto. ¿Lista para perder a manos de la legendaria Haruki? —Sin siquiera esperar una respuesta se abalanza hacia el frente, sin armas algunas entran en un combate cuerpo a cuerpo donde la hechicera bloquearía el uppercut de su oponente a su estomago, devolviéndolo en un derechazo a la mandíbula cual esta esquivaría al inclinarse.

Su mano ya formada en un puño en su deseo de intentar otro uppercut provocando en la maga el cruzar los brazos sobre su abdomen, siendo sorprendida por el golpe cual conectaría en el mentón a tal potencia que dejaría knockout a la peli negra.

2 días después…

En una cama blanca se visualiza a Aiko dormitando sobre la misma, usando una bata blanca de cuerpo entero con una cinta del mismo color que al escuchar el tono de llamada alegre del teléfono en la mesa —”To be a hero, don´t let anyone destroy your confidence.” —Abre los ojos al instante agarrando el celular.

—Yuma, ¿Qué sucede?, apenas estoy recuperándome de casi morir, lo viste por las noticias —Se llevaría la mano al abdomen donde ve la cicatriz vertical que le quedo marcada, volviendo a concentrarse en la voz del contrario —Lo vi, pero es que me estoy aburriendo, además la jefa me dijo que no te pagará más tiempo sin hacer nada.

—¡Eh estado pasando por una maldita depresión que casi me lleva al suicidio, mi madre es una de las figuras más importantes de este puto planeta y una hechicera por poco me mata, ni siquiera puede darme un respiro! —Agarraría con cierta fuerza el teléfono cual llega a salpicar con babas, al darse cuenta de sus palabras mira alrededor de la habitación notando como solo se encuentra ella allí, al ser consciente de esto libera un suspiro retornando su atención al celular.

—Pues por tus gritos pareces estar bien, toma el alta médica y baja que ya estoy esperándote en el carro. Nuestra directora quiere ver a Lunita-chan jugar con los niños —Su tono es algo relajado como ligeramente bromista lo que lleva a la fémina a fruncir el ceño; ya tomando el alta médica esta bajaría usando una pantaloneta gris con una camiseta blanca junto a unos zapatos blancos deportivos como una gorra negra, subiendo a la camioneta blanca donde al sentarse se cruza de brazos.

—Coloca una sonrisa, los niños del programa se sentirán confundidos del porque estas así; si preguntan porque apareciste en la televisión y no era en el canal infantil, di que es alguien parecida o algo así —Ve como el chico de cabello azabache posee un cigarrillo en sus labios, usando una chaqueta amarilla una camisa blanca junto a una pantaloneta negra cuyos zapatos poseen el mismo color que la anterior prenda. Este parecía solo estar concentrado en la carretera, sin embargo, puede notar como le mira de reojo por momentos.

—¿Qué opinas de mi ahora?, no te hice esa pregunta porque… quería decírtelo a la cara —El tono detrás de las palabras de la fémina resulta algo amargo para él que traga saliva, suspiraría mientras sus manos se mantienen firmes al volante viéndose en la necesidad de dar una respuesta a quien considera compañera de trabajo, ya el cigarro en la boca de la contraria quien presenta un cansancio notable al tener los hombros caídos.

—Te mentiría si te dijera que no te tengo miedo, pero aun recuerdo como me has ayudado a fingir a sonreír a pesar de toda la mierda del día a día, hemos hablado en nuestro tiempo libre y sobre todo eres alguien demasiado importante para mi —Una sonrisa se dibuja en los labios del chico cual mantiene su atención en el volante, a pesar de ello puede ver como la mano de la fémina se acerca a su muñeca derecha frotándola un poco logrando un sonrojo en las mejillas del mismo.

Sin embargo, una esencia a rosas recorre su nariz lo que le hace frenar en seco sacudiendo el carro por dentro, bajándose del auto para ver como un par de grandes raíces se manifestaron en medio de la carretera llamando la atención de la copiloto cual se pone de pie junto a él.

El incidente natural desaparecería revelando la figura de un kaniza cuyo cabello como pelaje sobre sus extremidades son de un tono naranja, lo poco visible de su piel presenta cicatrices y algo de musculatura corporal siendo notable la venda negra sobre sus ojos —Vaya, vaya, que desafortunados sois por encontraros conmigo. Para vuestra fortuna os daré una muerte rápida, seréis el abono de mis plantas —El solo ver como este se relame los labios hace a la mujer tensar los músculos de sus brazos, apretando los dientes de modo que su enojo es capaz de ser visto plasmado en su rostro.

—La única verdad es que irás a la cárcel, hijo de perra —Levantando los antebrazos con sus puños al nivel del rostro, sus ojos tanto azul como verde fijo en el kaniza, abalanzándose hacia él que chocaría sus palmas con un sin número de espinas manifestándose del concreto a punto de atravesar su piel, sin embargo, un chasquido se escucharía en medio de la contienda con la fémina intercambiando posición con una moneda de mora.

Tan rápido como desaparecieron las espinas otro intercambio sucedería con Aiko que conectaría un derechazo a la mandíbula del hombre de ojos vendados, este devolviéndolo en un uppercut al estomago cual hace a la fémina expulsar la bilis mezclada con sangre que salpica en el rostro del contrario; relamiéndose los labios al sentir esos líquidos contra su piel lo que le desconcentra al punto de recibir un barrido a las piernas letal perdiendo el equilibrio en el proceso.

Sin perder un solo segundo agarrándole de una pierna con ambas manos ella lo levanta y estampa contra el piso donde su cola de lobo se enredaría en su brazo aplicando fuerza en el mismo, pero la shilurl no desiste estampándolo nuevamente en el suelo creando un pequeño cráter en la carretera antes de aventarlo al aire alejándolo de ella.

El brazo afectado de la mujer albina se encuentra caído mientras el peli anaranjado se encuentra con el cuerpo temblando, sin embargo, arremete contra ella con un poderoso puño a la mejilla derecha de la última que es agarrada por las enredaderas provenientes de la palma de su contrincante, percibiendo las espinas que penetran su cintura haciéndola sangrar mientras se ve tirada hacia él que la remataría conectándole un uppercut al abdomen.

La chica de cabellera blanca acaba en el suelo denotándose las heridas sobre su cuerpo con la camiseta blanca rasgada, sus ojos se entrecierran ligeramente ya con la mirada perdida como jadeante. El sonido de otro chasquido llegaría a sus oídos encontrándose ahora sobre los brazos de Yuma, último que posee una sonrisa confiada cual consigue un suspiro de tranquilidad de esta que agarra la moneda de mora sobre su pecho.

—Te daré la oportunidad de dar el último golpe, solo intenta que sea un ocaso elemental para terminar el show —Su voz entraría como un susurro suave que parecería la misma voz como dulzura de un ángel, un ligero sonrojo se manifiesta en las mejillas de Aiko cual es arrojada por él hacia el cielo al ver varias espinas lanzadas hacia ellos, chasqueando los dedos para así aparecer en el aire junto a ella tomados de la mano —Confió en ti, Luna-chan.

Chasquearía los dedos para otra vez estar de pie sobre el asfalto de la carretera atrapándola antes de que cayese al suelo, la fémina ya de pie nuevamente observa como él esta a punto de ser atravesado por una raíz en el estomago, pero la moneda ya esta lanzada. Esprintando sobre la gruesa raíz lanzaría la moneda de mora hacia el joven desconocido cuya ropa consiste en una bata de laboratorio.

Realizando el cambio antes de ser empalado por las raíces simultaneas hacia él ya enfrente del anaranjado que sería incapaz de reaccionar a tiempo recibiendo un uppercut al mentón que lo elevaría en el aire, la moneda de mora ya sobre el kaniza de ojos vendados que tras el chasqueo de dedos recibe una patada descendente a la cabeza por parte de la shilurl, cuyo impacto fue letal al estar imbuido en rayos azules y destellos blancos formando un cráter en el piso.

—Nada mal, esta pelea me recordó cuando era el vigía dragón, ja, ja —Una carcajada se escapa de él mientras las patrullas de los agentes teichu ya se encuentra allí, este agarraría su teléfono cual había estado transmitiendo la batalla viendo como ganaron montones de espectadores lo cual forma una sonrisa en sus labios. Al ver como se acerco un joven oficial teichu de tez blanca su sonrisa se tornaría algo nerviosa mientras oculta el teléfono —No es lo que cree, este desconocido nos ataco y hirió a mi compañera, ¿pueden acercarnos a una clínica?.

5:00 pm…

Sentada en una silla una mujer que viste un esmoquin cual tiene un pétalo negro de una rosa sobre el bolsillo de su pecho izquierdo, miraría con sus ojos verdes a los dos sentados enfrente suyo. Aiko se mostraba indiferente agarrándose el brazo remendado delicadamente mientras Yuma tiene una sonrisa pequeña dibujada en sus labios.

Ajustándose las gafas como levantando el mechón rubio de su frente carraspea la garganta para obtener la atención de estos —Iré al grano, Aiko y tu Yuma han captado la atención del público, de hecho la agencia FUA desea adquirirlos como héroes, pero eso depende de ustedes —Los codos de la misma apoyados sobre la mesa y sus dedos se entrelazan cubriendo su mentón, su mirada se intercambia entre los dos sin molestarse si su voz fría podría cambiar las opiniones de los mismos.

—Yo paso, ya estuve en los reflectores por unos cuantos años, igualmente agradezco la oferta señorita Sakura —El peli negro niega con la cabeza a la vez que se encoge de hombros, tornando su atención sobre la otra fémina cual permanece en silencios; dándole un codazo suave al brazo izquierdo de esta consigue sacarla de su estupor, un pequeño sonrojo se muestra en sus mejillas al ver las miradas de los dos en ella —Hmm, y-yo, hmm, ¡que demonios, acepto!.

—Pueden retirarse, yo me encargaré de todo. Por favor Yuma acompáñala de regreso a su departamento —Al decir esto puede ver como los mencionados marcharse de su oficina, sacaría una tablet para así entrar en una videollamada grupal donde figuraban los nombres: Aura, Haru, Witcher, Blind, Kiyomi, Haruki, Daiki, Boss cual es el creador del grupo.

—Como creadora del plan puedo decir que fue un éxito, la agencia FUA se intereso en Aiko como heroína. Yuma no se encuentra porque acompaño a Aiko a su departamento, como sea tendrán su parte mañana, por último el propósito de esto es conseguir que ella llegue a ser uno de los 7 vigías —Su voz resulta algo calmada, aunque profunda resaltando la importancia del tema cual esta siendo tratado en ese momento entre el grupo y ella misma que finalizaría la reunión al ver un pulgar arriba de todos, cerrando la llamada esta se permite el esbozar una sonrisa algo perversa mientras agarra el vaso con vino sobre su mesa dándole un suave sorbo —”Aiko, podría llegar a ser la nueva young blood, después de todo ese fue el puesto de su medio hermano Shue. Aunque podría llegar al vigía dragón como lo fue la primera en crear y portar el título, Mei Takanashi; esto se esta volviendo interesante.”

Bien, bien, se que pensarán que me olvide de Kanya, pero tranquilos ya verán de ella en el próximo capítulo. En fin, en todo caso como no puedo verlos, buenos días, buenas tardes y buenas noches.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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