La caída de una leyenda - Capítulo 29
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- Capítulo 29 - 29 Los protectores de dos estrellas malditas - Parte 1
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29: Los protectores de dos estrellas malditas – Parte 1 29: Los protectores de dos estrellas malditas – Parte 1 —¡Lumine, despierta, ya debemos irnos!
—La voz resulta ser fuerte lo que la sobresalta para ver aquellos ojos azulados del rubio, poniéndose de pie para ser tomada de la muñeca a lo cual corre con el corazón en la boca al percibir el miedo en el hombre a quien confía su vida.
Al salir observan la figura de un ser cuya túnica es negra mientras sostiene una guadaña en su mano izquierda, provocando que los contrarios levanten sus espadas sin pensárselo dos veces, aunque se puede notar como la mano de estos tiembla a la hora de sujetar la empuñadura; un chasquido bastaría para encontrarse los tres en el ojo de un huracán hecho por miles de cuervos, cuales batían sus alas rápido al punto de simular ser ese catástrofe natural.
Sentándose sobre una silla de color negro cuya madera parece desgastada se dignaría a posar su atención en quienes están delante suyo —Los eh visto huir del infierno que asoló Khaenri´ah, como decidieron el mirar atrás en lugar de intentar hacer algo…
—¡Te equivocas, yo y Dainsleif queremos hacer algo, pero aun con el poder que tenemos, no es suficiente!, por eso estamos haciendo este viaje, queremos traer de vuelta Khaenri´ah…
—Ya con algunas lagrimas sobre sus ojos dorados, esta exhibe las flamas como voluntad cual posee su corazón captando la atención del caballero a su lado que tornaría su atención hacia la entidad de carácter desconocido, notándose como la misma ladea la cabeza hacia la izquierda al punto de pareciendo juzgarlos por sus acciones.
—Un motivo demasiado fuera de vuestro alcance, el caballero a tu lado tiene una razón para intentarlo, pero tu niña ¿Porqué una viajera se tomaría la molestia de meter sus narices donde no le concierne?
—Los ojos de la rubia se abren ligeramente al escuchar esa pregunta saltando hacia la figura encapuchada con la espada atravesando el corazón, sin embargo, solo la sangre salpicaría sin quejido o expresión de dolor solo escuchándose el aleteo de las aves negras como un suspiro de la desconocida —¿Enserio crees ser capaz de matar a la propia muerta?, ciertamente me decepcionas, sin embargo, inténtenlo cerradme la boca con su éxito.
—Pero si falláis…
—Valiéndose de otro chasquido de su mano, la verdad llegaría a ser que la sangre explota del cuerpo de las aves empapándolos al instante, viéndose los tres en medio de un cementerio donde el silencio se evocaría en el trio roto solo por la fémina quien se quitaría la capucha revelando la venda en sus ojos, su rostro posee ciertas cicatrices como una sonrisa pequeña en aquellos labios —Ya a quedado claro, no es así.
Pero si no lo intentan, me darán la razón, sin embargo, se que me odian lo suficiente como para rendirse, ja, ja.
Id a Fontaine quizás encuentren algo interesante allí o no, adiós.
Un solo chasquido bastaría para todo desvanecerse ante ellos, apretando los puños ante la frustración en el ambiente manifestándose dos féminas con un hombre al frente enmascarados, la presión emanada por la energía oscura de sus cuerpos se vuelve palpable en el dúo con la rubia arrojando su espada a su compañero abalanzándose hacia delante a puño limpio.
Entrando a la batalla con un potente derechazo a la mandíbula del peli negro en el frente rompiéndole la mascara como ciertos dientes que escupe junto a la bilis y sangre, sus compañeras esprintando al instante intercambiando la espada en sus manos al lanzarla al aire como atraparla forzando a la rubia a seguir a quien lleva el arma, pero a último segundo quien no la tiene realiza un tajo valiéndose de su mano limpia cortándole el antebrazo izquierdo a la viajera.
La rubia mordería el hombro de la fémina tirando hacia atrás sacándole un pedazo de piel que acompañaría en un rodillazo rápido al estomago, tomándole del rostro enmascarado arrojándola hacia su compañera que esquivaría el cuerpo de una manera ágil como rápida, pero su cabeza cae al suelo por el caballero quien cortaría su cuello en un movimiento veloz de espada.
Sin embargo, por instinto hace un golpe de punta de dedos al corazón del hombre rubio que cae apoyado sobre una rodilla mientras ve como sus oponentes se desvanecen en sombras.
—Lumine, ¿Porqué carajos atacaste sin pensar?.
Siento como si mi energía oscura como elemental esta sellada, maldita sea…
agh —Al tocarse el pecho un quejido se escapa de sus labios, dirigiéndose hacia la chica que arranca un trozo de su vestido para realizar un torniquete en su brazo; liberando ciertos jadeos a la vez que camina hacia él deteniéndose a su lado —Míranos, dudo podamos hacer algo después de esto, ¿quizás deberíamos contratar a unos guardaespaldas?, tenemos mora suficiente.
—Puedo daros unos escoltas para llevaros al puerto este de la capital Arashi, pero quiero una cosa además de 50.000 moras, vuestra lealtad —Clavando un cuchillo sobre la mesa la fémina de cabello verdoso miraría hacia los dos presentes, quienes intercambiarían miradas antes de volverse hacia la fémina con Lumine apuntándole con un sable de energía pura, sin embargo, una dama rubia presionaría la boca de sus pistolas contra la cabeza de ambos haciendo retroceder a esta como desaparecer el arma.
—Tienes nuestra lealtad, ahora dile a tu subordinada que deje de amenazar nuestra vida —Las palabras de Dainsleif romperían el silencio de la habitación, un golpe suave del dedo índice sobre la mesa de la peli verde bastaría para hacer las armas retroceder de las cabezas de los dos volteando para no ver a nadie y retornando sus ojos a la de la única fémina presente en la sala además de su compañera, dejando el mora en la mesa lo cual dibuja una sonrisa en los labios de la última —Tenemos un nuevo escuadrón recién creado, estos os protegerán en vuestro viaje mañana.
1 día después…
El dúo se encontraría en un claro cerca de un río, donde encontrarían al grupo que consiste en una mujer albina de piel aparentemente escamosa cruzada de brazos, detrás de ella se puede visualizar a una súcubo de cabello carmesí realizando flexiones de pecho cargando en su espalda a dos chicas, una peli gris que sonríe al sentir como se levanta y baja mientras su compañera cual lleva una escopeta en la espalda mantiene una cara de indiferencia.
Recostado en el césped se puede visualizar a un chico cual posee su brazo derecho escamoso, quien se levantaría para enfocar su atención en los recién llegados.
—Ya nos han dado los detalles de nuestra misión así que partiremos pronto, por ahora me presentaré, Fukutsu líder del escuadrón, la súcubo se llama Kanya, la peli gris y peli negra azabache son Wan Fen y Kazuki; el muchacho es Ren —Ella ladea la cabeza hacia la derecha observando de mejor manera la falta de un apéndice de la rubia, como los misteriosos ojos azulados de su compañero quien se enfocaría en el vientre un poco hinchado de la demonio de piel pálida, último que carraspea la garganta ganándose la atención del grupo —Disculpe señorita Kanya, pero enserio cree estar capacitada para esta misión, odio recalcar lo evidente, sin embargo, ¿esta usted embarazada, verdad?.
—Si, lo estoy, ¿algún problema con ello?.
Hagamos algo, tu y yo ahora —Levantando sus antebrazos al nivel de su rostro como mantiene la mirada en él, sin embargo, leves temblores se sienten provenientes de las pisadas de Fukutsu que agarra el hombro derecho de la demonio quien bajaría los puños tras liberar un suspiro, la adulta voltearía encarando al sobreviviente de la caída de Khaenri´ah —Puedes confiar en las capacidades de ella, te doy mi palabra; vámonos.
Lumine permanece al lado de Dainsleif cual permanece serio, pero al recibir un leve codazo por parte de esta suspira mostrándose más calmado, encontrándose en medio del grupo que forma un pentágono alrededor de ellos.
Ren se agacha para recoger unas brisnas de pasto cuales son guiadas por el viento hacia adelante, el limitándose a agarrar una piedra que lanzaría en esa dirección a unos 3 metros.
Una trampa para osos se activaría mientras el chico se acerca al grupo, sus ojos destilan cierto detalle de seriedad concentrándose en los rojo zafiro de la fémina cual suspiraría volviéndose hacia los dos rubios —Debería haber hecho esta pregunta antes, ¿Qué, o quién los caza?, sean honestos porque la mentira nos haría ignorantes de que debemos protegerlos.
—Ah, ustedes solo son escoltas, solo maten a quien quiera atacarnos —La chica de vestido blanco algo exótico estrecharía sus ojos dorados, encontrándose con los de la líder albina que mantiene ese aire estoico mientras el silencio vuelve la situación más tensa; un disparo hacia el cielo atrae las miradas hacia la fémina de ojos de color avellana cuya mirada despliega indiferencia —A ver rubia, no es lo mismo matar a ciegas, a matar conociendo a tu enemigo.
¿Ustedes quieren llegar rápido y a salvos al puerto?, entonces haced caso a la demonio albina.
—Nos esta cazando la muerte, en otras palabras ella puso precio a nuestras cabezas, como ven no estamos capacitados para pelear —El hombre de cabellos rubios se cubre el rostro por unos segundos valiéndose de la palma de su mano derecha, su compañera miraría hacia otro lado ya cruzada de brazos el rostro de la misma sonrojado acompañado de un ceño fruncido.
—Por el momento es suficiente, continuemos que no tenemos todo el día —La fémina cuya piel es pálida como escamosa tomaría la delantera, su paso es firme como seguro al momento de enfrentarse a un destino incierto en el frente; Wang Fen agarraría la trampa para osos y metería esta en la mochila de Kanya quien se lo habría pedido, mientras Ren observa al chico de ojos azules quien toma de la mano a su compañera con cierta delicadeza.
Antes de que siquiera pudiesen seguir el paso un árbol grande es cortado a la mitad a punto de caer sobre el grupo, actuando rápido la chica de cabello gris enfocaría su palma hacia arriba liberando una onda roja de energía que al impactar lo destruiría, ganándose un pulgar arriba de la líder antes de proseguir.
Delante suyo varios espíritus de fuego se manifestarían tomando la forma de zorros del tamaño de un león adulto, cuales se abalanzarían hacia estos a gran velocidad en busca de una confrontación, pero la fémina de cabellos blancos rugiría hacia estos cuales se detienen en seco, viendo como un destello blanco nubla la vista de sus compañeros para luego ver que ahora es una imponente criatura de 6 metros de altura cuyo rugido ensordecería por unos instantes al grupo.
Los espíritus se mezclarían de modo que obtiene la misma altura que la otra bestia cual embiste de frente con su cabeza impactando en la cabeza de la raposa, aturdiéndola por unos instantes donde la súcubo saltaría alto para correr veloz sobre el lomo de la indominus y saltar nuevamente realizando un letal corte descendente al cuello del otro monstruo valiéndose del mandoble que invoco en su mano derecha.
La sangre salpicaría tras el monstruo ser degollado, viéndose de pie enfrente de aquella criatura la peli roja se limita a observar el cadáver mientras su arma se desvanece junto a la entidad asesinada, la sensación de una mano cálida agarrando su hombro la sacaría del trance de modo que se da la vuelta para ver a Fukutsu.
—Kanya fuiste algo impulsiva, pero esta bien entiendo tu frustración hermana, solo intenta calmarte puedes tomar el frente si necesitas estar sola —La voz de la mujer resulta un poco suave al resonar en sus oídos al punto de hacer un escalofrío recorrer el cuerpo de la muchacha, sin embargo, solo deja escapar un suspiro profundo dando varios pasos hacia adelante.
El silencio siendo roto por tres cuchillas que cortan el viento hacia la demonio que caería al suelo evitándose el impacto del arma arrojadiza, sus manos presionándose contra el suelo firmemente para evitar caer por completo vomitando en el proceso; los ojos rojizos de la adulta se abren ligeramente dando un pisotón en el suelo, su figura resulta calmada mientras observa el como la súcubo se pone de pie.
—¡Ja, ja, ja, ¿un domo?, eso no los protegerá de mi!
—La mirada de la albina recorre los alrededores a la vez que levanta la mano hacia los demás en señal de que no realicen movimiento alguno, el mensaje fue claro ni siquiera una mísera palabra podría salir de sus bocas, incluso la joven con cuernos sobre su cabeza se cubre los labios sin preguntar y en un solo parpadeo su líder desapareció.
Un grito agudo es capaz de escucharse a la distancia seguido del aleteo de los cuervos, cual sería recibido como expresado en una fría indiferencia que en los ojos de los escoltados refleja cierto interés difícil de dejar pasar, considerándose la simple acción de parpadear el perderse en un mundo de sombras que al volver se encuentran a ella de pie como si siempre hubiera estado allí.
Su ropa negra como formal e impecable ahora manchada de rastros de sangre, su mirada volvería a tener ese brillo de vida al estar allí junto a ellos, sin embargo, la única acción dada es el encontrarse viendo la figura de su compañera como los dos protegidos —Al estar cerca del próximo pueblo, Lumine, Kanya y Akira entrarán en busca de suministros, además de un médico.
2 horas después…
Se puede visualizar como el peli verde carga una bolsa con comida mientras acompaña a las otras dos, la rubia se encuentra preguntando al mercader sobre un doctor a lo cual recibe un papel con una dirección, volteando a ver a la súcubo que lleva un sombrero y tiene su cola oculta en su pantalón esta suspiraría de aburrimiento.
El trio decidió avanzar con Lumine tomando el frente, pero se detuvieron por unos segundos al ver como un enmascarado saldría de un callejón para abalanzarse sobre una noble, el movimiento es rápido al colocar el frio filo de la daga contra el cuello de la chica que tiene la mirada perdida.
—¡No realice ningún movimiento o la muchacha se muere!
—Su voz resulta indiferente al observar a su alrededor permaneciendo su mirada en la joven dama quien usa un traje oscuro de sirvienta, última que apretaría los puños ante la frustración mientras el chico a su lado apretaría los dientes al sentir el mismo sentimiento —¡¿Qué es lo que quieres?, de alguna forma te lo conseguiré si la dejas en paz, solo suéltala!.
—¡Quiero derrocar a la Raiden Shogun, quiero acabar con las guerras, quiero acabar con la muerte!
—Sus gritos fuertes destilan su ferviente deseo extendiendo su mano cual cierra en un puño que levantaría hacia el cielo, pero en su arrebato de emoción es golpeado en la frente por la cabeza de la fémina cual la inclino hacia atrás para realizar dicha hazaña.
En ese breve instante donde el cuerpo de estos se alejan, la sirvienta no dudaría al levantar su pistola realizando uno, dos, tres disparos a la espalda del contrario mientras el público observa como el enmascarado hace movimientos torpes al todavía mantenerse de pie, arrojando el cuchillo al aire cual atravesaría el pecho del joven noble que acompañaba a quien fue su rehén.
Los cuerpos de ambos caerían contra el suelo al mismo tiempo, sin embargo, al impactar el piso explotaría el cuerpo del perpetrador salpicando un montón de sangre que formaría un charco en el cual solo quedo la mascara blanca, la fémina de cabello azabache tragaría saliva a la vez que su mano tiembla ligeramente todavía sosteniendo el arma de fuego.
La noble se mostraría relajada incluso cubierta de aquella sangre, rápidamente asistida por su sirvienta que habría superado su miedo para tomarla de la mano, dos samurái del shogunato arribarían a la escena escuchando el testimonio de la mujer quien al ver como estos se van con el cuerpo, metería su mano en uno de los bolsillos de su vestido encontrando una carta.
—”El atentado no fue contra la señorita Ayumi, el verdadero objetivo era el joven Luc puesto que es un noble de Fontaine.
Me encantaría ser un guardaespaldas de la señorita en el evento de esta noche, me encontrará en el bar cercano, Akira a sus servicios.” Mientras tanto en otro lugar…
—Entonces eres inmortal eh, dime, ¿Cómo se siente ser capaz de burlarte de la muerte?
—La mirada de la fémina de ojos color avellana recorrería la figura del hombre proveniente de Khaenri´ah quien se encuentra sentado sobre el pasto, la expresión serena en su rostro vendría acompañada de un suspiro suave aparentemente cargado de melancolía —Ser inmortal es una mierda, quien diga lo contrario que venga y me la chupe.
—Yo te la chuparía ahora, si eso deseas —Una sonrisa pícara se dibuja en los labios de Fukutsu lo cual hace toser al rubio que tragaría saliva al ver como la albina se acerca lentamente como si él fuese una presa, inclinándose para así ahuecar la mejilla del mismo en una caricia —¿A que se debe este repentino interés por mi?
—Porque eres un hombre interesante, pero eso ya depende de ti, ¿me dejarás comerte?
—Los ojos rojo carmesí de la mujer se fijarían en los azulados del contrario, que extendería su mano agarrando una de sus tetas apretándola suavemente mientras intenta mantener el contacto visual con una erección prominente en su entrepierna.
—Bueno…
los dejamos solos, vámonos a ver aves, Kazuki —Tirando de la muñeca de su compañera al sentirse algo nerviosa por seguir allí, a diferencia de la otra que alza una ceja más no se resiste al agarre de Wang Fen.
La atención de Dainsleif se desviaría al rostro pálido de la mujer cual abre su boca y su lengua bífida se extendería hasta presionarse sobre la nariz de él —No me das miedo Fukutsu, o demonio albino, o cual sea tu verdadero nombre, ahora solo quiero ver esa lengua tuya en acción.
La peli blanca retrae su lengua esbozando una sonrisa algo sádica a ojos de este que siente como las garras de esta se clavan sobre sus hombros, rasgando no solo la tela sino su piel en el proceso mientras percibe la lengua de la fémina moverse en el interior de su boca, con movimientos rápidos en un extraño e intenso beso francés movido por la lujuria de esta.
Deteniéndose en un instante para morder el cuello de este, quien se muerde el labio inferior intentando disminuir el dolor que experimenta en ese mismo momento, que se ve acompañado por una ligera sensación de placer al percibir la mano de esta masajear el bulto cubierto por su pantalón negro, pero la incertidumbre lo agarro cuando sintió como esta se detuvo volviendo al contacto visual de antes.
La mano derecha de la misma agarrando su mentón mientras la garra de su pulgar se presiona contra su mejilla provocando una pequeña herida, a ella no parece importarle en lo más mínimo aquel detalle —Se que no debería jugar contigo porque eres a quien debo proteger, pero el hecho de no poder matarte solo me pone más cachonda.
—¡Puedo rasgarte, morderte, golpearte!, ah, ah, ah…
no mereceré tu perdón después de esto.
S-solo di ¿Cuál es tu tipo de hombre?, me detendré…
lo prometo —Al parpadear era como ver el mismo infierno brillando a través de las pupilas de la albina que cuyo lenguaje corporal llega a hacer temblar el cuerpo del rubio, último cual intentaría abrir la boca para pronunciar una palabra interrumpido al verse empujado contra el suelo.
Su mascara, camisa, pantalón, botas, despojados de su ser dejando ver su piel algo pálida lo que cautivaría a la albina, cual se desnudaría permitiéndole ver sus pechos como pezones ya duros ante la emoción latente en su corazón, metiéndose los dedos índice y corazón en el coño para rápidamente meterlos en la boca de él silenciándolo en ese momento.
Su otra mano se deslizo hasta su pene erecto que envuelve frotándolo fuertemente mientras jadea cerca de la oreja del contrario —Ah, ah, ¿te gusta, verdad?, déjame complacerte un poco…
hm, hmmf —Se deslizaría hacia su entrepierna lamiendo la punta de su verga, que cubriría con sus labios en una garganta profunda donde este puede percibir la saliva como el calor del interior de su boca.
Apretaría los dientes al experimentar más dolor por las frecuentes mordidas que esta da al punto de hacerle gruñir, sin embargo, el ver como los labios de esta devoran su verga con un deseo intenso reflejado en sus ojos solo lo pone más caliente, su mano presionándose suavemente sobre la cabeza de esta cual agarra fuertemente los muslos del otro.
El cúmulo de sensaciones entre el placer y el dolor lo llevarían al clímax corriéndose en la garganta cálida de la albina, última cual se inclina hacia atrás para así tragarse la carga de semen mientras esboza una sonrisa pícara —Hmmf, pareces algo exhausto, quizás deberíamos parar…
—Ah…
podemos continuar, tanto tu como yo estamos aburridos, un poco de dolor no me matará —Sus ojos se enfocarían nuevamente en el cuerpo esbelto de la fémina envolviéndola en un abrazo, el calor le resulta reconfortante a pesar de sentir las garras de la misma arañando su espalda que comienza a sangrar, sin embargo, ante la necesidad de ese afecto presionaría sus labios sobre los de ella suavemente.
—Eres la única mujer que me a hecho sentir el infierno y el cielo en mi propia carne…
no eres la única loca ahora mismo —Este susurraría en el oído de la mujer de cabellos blancos siendo su tono en un suave como amargo eco que resonaría en las mentes de ambos, abrazando ese sentimiento desesperado por atención ella clavaría sus garras más profundo en la espalda de él, último que escupe la sangre sobre el rostro de su acompañante con una sonrisa.
Mientras tanto en otro lugar…
—Wany, ¿Qué hacemos ahora exactamente?, dijiste buscar aves y observarlas, pero hasta ahora solo hemos caminado sin dirección fija —Los ojos marrones de esta mirarían de reojo a su compañera, quien se detendría en silencio a lo cual la primera miraría hacia donde apunta el dedo índice de la segunda, la vista le resulto grotesca al punto de cubrirse la boca en un intento fútil de evitar vomitar.
El cadáver de un lobo acechador descuartizado sobre un charco de sangre, restos de sangre se pueden ver en el tronco de un árbol cercano que al estar agrietado ya da cierta idea de que podría haber pasado.
Sacadas de su estupor por la voz de una mujer —Hey, ¿Qué os ocurre?, no me miren así yo no tuve nada que ver con ello, de hecho fue su líder, esa mujer albina quien se deshizo de ese monstruo cual iba a por mi cabeza.
Fijándose en la fémina notarían su cabello castaño como ojos verdes, difícil de ver otros rasgos faciales debido a la mascara de zorro que posee, sin embargo, su torso esta desnudo revelando sus senos y abdominales formados junto un tatuaje de un kunai sobre su pecho izquierdo, limitándose a usar un pantalón holgado negro como sandalias japonesas.
—¿Eres la cazarrecompensas que nos intento asesinar, verdad?, ¿Porqué Fukutsu tuvo compasión de ti?
—La peli gris acercaría su mano hacia la funda donde descansa su cuchillo, manteniendo la mirada sobre la enmascarada cual negaría con la cabeza optando por sacar una botella de alcohol agitándola hacia ellas, encogiéndose de hombros ante el tono frío de la soldado —Si, tuvo compasión porque soy una novata joven, como sea este licor no se donde lo obtuve, pero si se que debemos tomar un poco.
No quiero problemas y podemos beber al mismo tiempo si tienen dudas.
La duda dominaría sobre las otras dos jóvenes, sin embargo, Kazuki asiente a lo cual Wang Fen suspira resignándose a seguirla .Vertiendo el vino en los tres vasos de cristal que convoco la desconocida, agarrarían cada una un vaso para así bebérselo de un trago percibiendo el sabor dulce recorrer sus gargantas, a la vez que comienzan a sentir ciertos mareos antes de finalmente tras unos segundos verlo todo negro.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Ian2034 Hola, siento que el capítulo anterior os decepciono un poco, así que si quieren pueden comentar para así hacerme conocer que debería añadir o quitar para hacer de la historia más disfrutable, leeré cualquier sugerencia.
En fin, buenos días, buenas tardes y buenas noches, queridos lectores.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com