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La caída de una leyenda - Capítulo 30

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  4. Capítulo 30 - Capítulo 30: El fénix de llamas azules (especial)
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Capítulo 30: El fénix de llamas azules (especial)

—”Vida, la vida es un punto, un comienzo, un regalo. Aunque una de las mejores comparaciones sería una rosa, los pétalos y el olor claramente embriagan nuestros sentidos, pero las espinas nos recuerdan la otra cara de la moneda… ¿vivimos porque queremos, o por deseo de otros, o simplemente tememos a la muerte?.”

—”No importa, al final todos escogemos un camino, una puerta para ser sinceros o una ventana si lo piensas. Todos queremos creer en un paraíso, sin embargo, solo vivimos un infierno que nos llevará a un fin agridulce por otros.”

Una puerta de madera se vislumbra delante, la mano no dudaría en agarrar el pomo ya temblando ante la inquietud de que se encontraría; un susurro resuena en un eco en el espacio estrellado —”Entra, no temas, al final no es como si esperar aquí en la nada fuese más interesante para llenar tu corazón.”

Al atravesar la puerta, se encontraría en una arena de combate, específicamente un coliseo donde enfrente suyo reside una fémina cuya ropa consiste en una falda marrón oscuro algo desaliñada, junto a una camisa roja cuyo estampado es el de la mandíbula abierta de un dragón a punto de exhalar fuego bordada en un color dorado, sus ojos verdes la observan fríamente sosteniendo la lanza en su mano derecha preparada para la batalla.

—”Sin armas de fuego, sin vision, con tu rival observándote. Solo tienes un poco de energía elemental y tu cuerpo, ahora mismo estas sola, Kazuki Ishikawa.” —Con los gritos de la multitud ante la expectación intensa de un combate acalorado, inhalaría como exhalaría por la nariz de manera profunda de modo que su pecho asciende y desciende lentamente calmándose en el proceso, sus labios abriéndose un poco en un susurro —No se quien eres, ni me importa en lo absoluto, solo se la testigo de mi aplastante victoria.

Dando un paso hacia delante empuñando con fuerza el mandoble en su mano derecha, aquello llego a hacerle voltear a mirar el arma con una ceja alzada antes de volver a enfocarse en el frente, abalanzándose con flamas de determinación brillando en sus ojos acompañada de una sonrisa arrogante.

Entrando con un tajo horizontal del espadón que forzaría a la contraria de cabellos rubios a inclinarse mientras intenta penetrar el corazón, al ver la punta de la lanza aproximarse a su pecho logra moverse un poco, pero su pecho derecho es atravesado un quejido se escaparía de los labios de Kazuki, sin embargo, su sonrisa solo se ensancha mientras muerde su labio inferior al punto de sangrar.

Su mano libre agarraría el asta del arma de su rival quien parece en shock al tener los ojos enfocados en el cuerpo de ella, un tirón bastaría para sacar la lanza de su pecho viéndose la sangre salpicar en el suelo de la arena, deslizándose sobre la piel blanca de la arrogante guerrera que asestaría una patada rápida al abdomen de su enemiga.

Última que se mantiene de pie apretando los dientes desapareciendo aquella mascara de indiferencia, inclinando el cuello hacia la derecha sintiendo el como el filo del mandoble recorre su oreja dejando una estela de sangre en resultado —¡Terminemos esto con nuestros puños, ja, ja, Masna dalo todo! —Al pronunciar el nombre sus ojos se abren en grande, ya con el cuerpo algo tenso mientras la herida sigue goteando sangre.

—”¿Porqué se su nombre?, además no me estoy desangrando, es acaso este cuerpo más resistente… no importa, aun tengo unas cuantas cartas que sacar.” —Las dos saltarían hacia el frente chocando sus puños con tal brutalidad que las manos de ambas caerían inútiles. Sin perder un solo segundo la joven egoísta arremete en un letal derechazo a la mandíbula, la rubia escupiría tres dientes al piso en resultado.

Respondiendo con un gancho a la mandíbula que la otra no se molestaría en esquivar en su deseo de conectar un upper cut al abdomen, la bilis y la sangre es expulsada de sus bocas al recibir tales impactos.

La espalda de las dos féminas contra el suelo jadeantes ante tal experiencia, valiéndose de la energía elemental e imbuirla en sus manos ya heridas en un intento fútil intento de volver a ponerse de pie, cayendo nuevamente en el proceso.

Se escuchan los gritos del público que parecen animar a ambos bandos, para las dos es difícil de saber si realmente les importan o solo quieren ver las golpearse la una a la otra, pero aun así con un esfuerzo sobre humano vuelven a estar de pie mirándose fijamente.

—Ríndete, no eres ni serás una salvadora. Eres solo una niña que juega a ser una gladiadora —La mirada como el tono de su voz enviarían escalofríos a través de la espalda de la contraria, sin embargo, esboza una sonrisa esprintando hacia el frente haciendo gala de una determinación latente.

Conectando un derechazo a la quijada de la fémina de ojos verdes que se mantuvo de pie contraatacando con una patada lateral a las costillas tan rápida al punto de ser imposible de esquivar, tosiendo algo de sangre en el proceso observa como la otra joven no cedería al todavía estar parada a lo cual deja escapar un suspiro; los músculos de su cuerpo ya tensos por el miedo a pesar de ver la herida en el pecho de la gladiadora egoísta.

Abalanzándose la una sobre la otra rompiendo el público en gritos eufóricos al ver la furia de ambas guerreras desatarse, Kazuki asestaría un puñetazo rápido al estomago seguido de un upper cut a la barbilla que es respondido por su adversaria en un poderoso puñetazo frontal al pecho, ganándose una pequeña distancia.

El dolor sobre el cuerpo de las féminas es fácil de ver ante los constantes jadeos y moretones sobre la piel, sobre la mano derecha de Masna la lanza agarrada con fuerza acercándose a paso lento al ver a la otra ligeramente moribunda.

Embistiendo como un toro en busca de atravesar a su rival, el tiempo pareció detenerse por unos solo segundos a los ojos de los espectadores que se enfocarían en la fémina a punto de morir, última que sonríe incluso con la sangre en sus labios mientras su pecho se levanta denotándose aquel orgullo.

—¡Contrato, dios de la guerra, dame fuerza a cambio de mi alma. Lanza del orden dame tu mirada! —Sus gritos tan fuertes al punto que escupía la sangre y bilis en cada palabra antes de ser apuñalada en el pecho, la sangre salpicaría al momento de ser penetrada; el brillo de sus ojos desvaneciéndose poco a poco, pero en lugar de ver la oscuridad eterna solo escucharía una voz resonar en su mente —”Acepto tu ofrenda, gana o muere, solo no desperdicies la oportunidad que te eh dado, mortal.”

Un torrente de adrenalina comienza a correr desde su corazón que comenzaría a regenerarse rápidamente como ella asesta un puñetazo al pecho para sacarse a la otra de encima, arrojando la lanza lejos de su cuerpo sin problema alguno mientras las heridas desaparecen de su piel llamando la atención de la rubia que tiene los ojos abiertos en grande, apretando su puño derecho ya imbuido en energía elemental preparándose para darlo todo.

El choque entre las dos desataría una onda expansiva ante la fuerza desmedida de las combatientes, el puño de ambas impactando sobre la mejilla de la contraria expulsadas a chocar contra las paredes del coliseo, saliendo del polvo con el mandoble en mano la gladiadora bendecida da un paso al frente igual que su oponente.

Sin embargo, la última se encuentra moribunda, capaces de escucharse son los gritos de la multitud ante el deseo de un golpe final, no obstante, a solo tres pasos Masna caería contra el suelo junto el espadón de su enemiga —¡Mátala, Mátala. ¿Qué carajos hace?. Solo uno puede sobrevivir! —La figura de la fémina en pie se mantiene de piedra, su cabeza gacha provoca que sus cabellos rojizos cubran su rostro notándose las venas marcadas en sus puños apretados.

—¡Ahhhhh, callaos malnacidos. En este torneo matamos a nuestros mejores guerreros, ¿acaso Xbalanque querría eso?, escuchadme, yo, enfrentaré a cualquier bestia, cualquier idiota que desee callarme, pero si me mantengo de pie… Nadie morirá en este torneo! —Su mirada se levantaría quitándose los mechones de sus ojos cuales se fijarían en el frente, observando como las puertas se abren revelando a varios guardas quienes se abalanzaron hacia esta sin titubear.

Esquivando la punta de una lanza que casi penetra su corazón contratacaría en una patada lateral rápida como letal al punto de enviarlo al suelo, reincorporándose al instante agarrando la hoja afilada de una espada proveniente del frente, viendo desde el rabillo del ojo como otro viene de la derecha con el filo de un mandoble a punto de cortar su cuello forzándola a realizar una patada rápida al abdomen del enemigo en el frente y agacharse evitando por poco el ataque.

Levantándose nuevamente para dar un codazo a la mandíbula al enmascarado que no pudo conectar el golpe a su rostro al ser más lento cayendo su espadón que agarraría la peli roja, incrustando el espadón contra la tierra mientras los tres últimos guardias esprintan en dirección a esta quien imbuye el arma en llamas rojas y negras, colores que comienzan a hacerse más intensos por cada segundo.

Un guerrero enmascarado ajeno al combate saltaría desde las gradas, rápido cual rayo agarraría los cuerpos de cada uno de los caídos como los otros tres llevándolos a las gradas a pesar de las quejas de los dos mientras el tercero parece aliviado, viéndose como la arena de combate explotaría en un mar de llamas azules que al desvanecerse rebelarían a la mujer de cabellos carmesí todavía de pie.

—¡Si no piensan enviar a alguien digno… solo dais pena… quien cree ser el futuro dios de la guerra, entre al campo de batalla a enfrentarme! —Caminaría hacia donde se encuentra su mandoble para así agarrarlo, ahora portando dos espadas que son pesadas como letales mostraría una sonrisa expectante de un nuevo contrincante.

Una mujer relativamente joven de cabellera verde que finaliza en una cola de caballo, ostentando una mascara azul cuyos labios blancos expresan una sonrisa, que oculta su rostro junto a un conjunto de una camiseta celeste con hombros descubiertos y una falda corta hasta la mitad del muslo del mismo color; en mano un cuchillo cual parece no tener filo saltaría desde las gradas a la arena.

Antes de que siquiera pueda realizar un movimiento, desde el suelo se manifestaría una sombra que se eleva ligeramente cuya apariencia resulta escalofriante, su rostro cubierto por un velo negro sumado a su cabello blanco como la nieve o algo más relacionado al descanso eterno, su cuello incapaz de verse por la camisa negra de cuello alto que usa acompañada de un pantalón gris igual de rasgado, sus botas comparten el color de la camisa denotándose también el como oculta su piel de los ojos de otros.

Al levantar la gran espada blanquecina en dirección a donde se encuentra sentado el actual soberano de la nación, la confusión se podía notar a través de las pupilas de todos los presentes, pero el silencio se vio roto por la voz profunda como seca que proviene de la entidad —¡La gnosis pyro, dámela… ahora…!

Dando un paso al frente el hombre de cabello rubio se mostraría con una sonrisa, sus ojos azulados enfocados en la dama que irrumpió en la arena, su torso desnudo permite ver las cicatrices como musculatura de guerrero que obtuvo antes de ascender al trono, sin embargo, su rostro joven le daba una apariencia más jovial.

Alzando la copa dorada en su mano bebiendo un poco de vino, limpiándose con el dorso de su mano derecha volviéndose a ver a la albina.

—¡Escucha, dama de la espada, la gnosis no la tengo en manos… pero, te diré donde se encuentra, después de que nos deleites con un magnífico combate! —Levantaría ligeramente sus manos todavía la copa en su mano, su pantalón es un blanco holgado reluciente junto a un cinturón amarillo que refleja su naturaleza vanidosa.

Un gruñido sería la respuesta dada por la albina que observa como las otras dos guerreras la observan fijamente, la peli verde mantenía su distancia como apretando firmemente la empuñadura del cuchillo a diferencia de la que posee cabellera rojiza, última cual alzaría ambos mandoble sosteniéndolos en el aire sin parecer hacer esfuerzo alguno.

—”La dama de la espada… solo se puede hacer dos cosas cuando te encuentras con ella, la primera es correr y la otra es rogar por tu vida… es una bestia imbatible, pero no soy una cobarde.” —Paso tras paso su velocidad aumenta en aquel deseo ardiente en su corazón, balancea su espadón en un tajo horizontal como letal que golpearía una barrera invisible, recibiendo una patada frontal al estomago tan potente que la hace besar el suelo.

—Seguro te dicen la 7 segundos en tu casa, ¿verdad?. O hacemos equipo, o estamos muertas —Dándole la mano para ayudarla a levantarse, la enmascarada notaría como el agarre sobre su mano es fuerte enfocándose en como la peli roja aprieta los dientes, ya de pie tomaría en sus manos ambos mandobles escupiendo la sangre mezclada de bilis al piso de la arena —No me importa tu nombre, ni quien seas, solo responde una maldita pregunta, ¿Cómo se destruye esa maldita barrera?.

—Dos palabras, punto débil. Usa la visión elemental mientras yo la entretengo, por cierto llámame Julia —Quitándose la mascara rebela sus ojos verdosos cuyas pupilas se asemejan a la de una serpiente, aquella sonrisa estampada en su boca enseña sus dientes afilados; esprinta hacia delante empuñando el puñal en cual confía su vida, arrojándolo a su contrincante que se limita a agarrarlo y dejarlo caer sin importancia alguna al suelo.

La mujer que blande la espada mantiene una actitud estoica sin realizar movimiento alguno expectante de ver a la otra atacar, el ataque llegaría en forma de una patada lateral que chocaría de forma letal contra la barrera, un corte horizontal hacia su cuello se aproxima por parte de la espada blanca de su enemiga, sin embargo, desaparece como reaparece debajo arrodillada ya el cuchillo en su mano se elevaría en un salto apuntando al rostro.

—Nada mal para ser un mortal, pero estas años luz de alcanzarme —Esas palabras recorrerían sus oídos en un frío murmuro, pero igualmente intento penetrar la cara con aquel daga rompiéndose en cristales de energía condensados ante el impacto del arma imbuida en energía elemental, más la victoria sería temporal al recibir un puñetazo de lleno en el estomago llevándola a finalizar en los brazos de la otra joven.

Volviéndose a poner de pie al sentir como la gladiadora le soltaría al instante —No creas que te voy a tratar como una hermana, pero… confío en ti —Ya con los dos espadones en mano flexionaría sus piernas ligeramente como imbuye las armas en llamas azuladas, tan intensas que aumentan el calor en el ambiente de la arena abalanzándose al frente sin una sonrisa en su rostro.

Entrando con un tajo vertical desde la entrepierna destrozando la barrera seguido de otro corte tan potente que choca contra el mandoble de la albina, las chispas saltarían ante tal choque de ambas armas donde la dama de la espada no parece flaquear balanceando el espadón blanco tan rápido como preciso que parecía una hazaña imposible el siquiera tocarla.

Deteniéndose por unos instantes para recuperar aliento, deslizándose hacia atrás en un fútil intento de evitar el corte horizontal a su estomago salpicando un poco de sangre de su abdomen, sin embargo, se mantiene de pie levantando ambas espadas que cruzaría entre ellas bloqueando un tajo letal.

De pie sin retroceder gracias a la fuerza de voluntad dando un paso adelante empujándose como levanta los espadones tomándola desprevenida por unos instantes a la dama sin rostro, sin desperdiciar esos pocos segundos balancea los mandoble imbuidos nuevamente en llamas azules con una velocidad abismal al ver en esta una única oportunidad.

Uno, dos, tres, cuatro, diez… dieciséis tajos cortarían la ropa como piel pálida de la fémina enfrente suyo mientras sangre salpica constantemente por cada corte, observando como la cabeza de su enemiga cae ligeramente como sus brazos todavía notándose como agarra su espadón blanco.

—”Maldición, es obvio que esta jugando conmigo, pero no puedo moverme… esto es humillante.” —Sus armas se incrustarían sobre la tierra al caer de sus manos, entre jadeos ve como aquel mandoble se levanta realizando un tajo diagonal que traza una línea roja desde su torso hasta el pecho, seguido de un puñetazo al estomago que le sacaría el aire de los pulmones arrojada a los aires, sin embargo, es atrapada por Julia.

—Aun, puedo pelear… yo puedo… —Intenta levantarse alejándose de los brazos de la peli verde, pero al intentar dar otro paso siente que su cuerpo no responde. Su cabeza bajaría ocultándose sus ojos por aquellos cabellos rojizos, viéndose como esta tiene los brazos caídos en relación a su ego hecho cenizas —”Ah… a quien engaño, ya lo eh dado todo… lo mejor será dejarle esto a Julia.”

La dama de la espada se quitaría el velo rebelando sus ojos dorados cuales a simple vista parecen vacíos junto a líneas negras marcadas que parecen ser sus venas, cuales contrastan con la piel pálida de su cuerpo —Tu compañera es peso muerto, ¿crees poder conmigo con un simple cuchillo, mortal? —Su voz resulta más clara denotándose esa curiosidad, cual al llegar a oídos de la joven de ojos verdes lograría obtener una pequeña sonrisa mientras avanza hacia delante.

—¡Ella logro herirte así que no es una inútil!. Hm, un cuchillo será suficiente —Arrojaría el objeto punzante en su mano en dirección a la otra fémina que al abrir completamente los ojos se materializaría un pequeño dragón de agua, cual al chocar con la daga la mantendría en su interior en busca de impactar a la propietaria quien realiza un aplauso expulsándose una onda de viento que acaba con la criatura.

Agarra el cuchillo para sentir una sensación a peligro correr desde su espalda, sin voltear solo arrojaría la daga al aire teletransportándose al sentir el frio acero de un mandoble contra su cuello —”Un segundo de duda y ya sería comida para los buitres. Maldición ¿todavía puede pelear?, debo ser más rápida que ella.” —Ya de pie sobre la arena observaría a la albina levantar su espadón blanco al nivel de su cintura. Los ojos dorados de la misma muestran cierto brillo de emoción, incluso si sus labios resecos no demuestran una sola sonrisa.

—”No, primero debo deshacerme de su arma, puedo aguantar un par de puñetazos, pero no ser empalada por un mandoble.” —Sacaría una venda roja cual colocaría sobre sus ojos, amarrándola para así quedar a ciegas en la oscuridad; una sonrisa aparece en su rostro —”El usar mi habilidad me quita visibilidad así que confiaré en mis otros sentidos y la visión elemental. Es hora de hacer historia.”

Al dar un paso la oscuridad se desvanece gracias a sus sentidos como visión elemental le es fácil ver la arena de batalla donde se encuentra, capaz de ver solo la figura a la vez que circulación de energía divina de su contrincante.

Tomaría una daga de la bolsa atada a su cintura de modo que tras hacerlo saltaría de frente metiéndose en el combate con una veloz patada voladora, sin embargo, la otra fémina realizaría un corte diagonal; percibiendo el viento a través de su piel que al instante arrojaría el cuchillo hacia la derecha teletransportándose en solo segundos.

Todavía en el aire lanzaría el arma blanca a la cintura de la dama de la espada, apareciendo a solo centímetros a la derecha de la albina volviendo a lanzar la daga al frente reaparece en frente de ella levantando su pierna asestando una patada potente a la quijada, arrojando su arma hacia arriba para aparecer y terminar el asalto con una letal patada al costado de la cabeza se su enemiga enviándola a chocar contra una pared del coliseo.

De pie sobre el suelo percibe un dolor intenso sobre su pie derecho llevándola a morderse los labios tan fuerte al punto de verse sangre que limpiaría valiéndose del dorso de su mano, su atención fija sobre el mandoble incrustada en el suelo a solo unos metros de la chica peli verde cual intenta caminar hacia el arma.

A solo pocos pasos tropezaría limitándose a arrastrarse miserablemente sobre el piso, al tocar la yema de su dedo índice el espadón desaparecería con el de la arena de combate.

Reapareciendo sobre el césped recostada cerca de otra daga incrustada en aquel lugar, frotándose la frente con el dorso de su mano para quitarse el sudor mientras jadea.

—”No siento mi pie derecho…” —Se quitaría la venda de los ojos de modo que puede vislumbrar el cielo azulado, su respiración volviéndose normal al encontrarse ligeramente más relajada.

De vuelta en el coliseo se puede ver como la mujer de cabellera blanca se aleja de la pared limpiándose la sangre al llevarse la mano al rostro, sus ojos estrechos reflejan cierta indiferencia enfocándose en la figura de Kazuki todavía de pie.

La postura de la peli roja expresa una actitud derrotista al ni siquiera levantar la mirada o sus brazos, los músculos de sus piernas como brazos tensos a la vez que el sudor sobre su piel junto a las venas marcadas en sus puños denotan su determinación incluso en un momento de debilidad.

Una falda negra cubre sus muslos junto una camiseta del mismo color como corta que no llega a cubrir su ombligo esconde su pecho, levantaría la mirada para así encontrarse con aquellos ojos dorados que permanecen serenos; un paso al frente sin titubear es dado por la gladiadora —No me importa como sigues de pie tras tremenda paliza, pero yo seré… ¡seré la última en pie!.

—Reconozco tu determinación gladiadora, pero no eres capaz de siquiera entender que esto no lo vale. El orgullo se va, la arrogancia se esfuma, nadie te recordará después de varios siglos, solo cavas tu propia tumba —Descendiendo hasta el suelo dejaría ya de levitar, sus manos ya apretadas en puños al nivel de su rostro preparada para la batalla venidera mientras sus labios negros permanecen sellados, sus piernas flexionadas ligeramente al pensar en un combate cuerpo a cuerpo.

Tal como predijo la humana se lanzaría así misma contra ella con un derechazo a la mandíbula que bloquearía usando su antebrazo, inclinándose hacia delante encajando un rodillazo al estomago de la fémina de ojos rojos con pupilas en forma de estrellas cual escupe la bilis de su boca, parándose firme sobre el suelo da un salto impulsándose logrando conectar un upper cut letal potenciado por el ocaso elemental de ese preciso momento.

La mortal contemplaría el cielo mientras sus brazos caen y sus piernas comienzan a temblar, pero esforzándose por no caer inconsciente ante el dolor como cansancio intensos que golpean su cuerpo.

Sobre el cielo se observa a la dama de la espada cual caería de pie como si de un felino se tratase sin presentar dolor alguno. Su palma presionándose sobre su ojo izquierdo mientras sus labios se abren un poco —¡Residencia divina: Vórtice primigenio! —Alzaría el brazo hacia el cielo como si lo intentase tocar con sus dedos, manifestándose un plano mental que atraparía a quienes se encuentran en la arena de batalla.

Una playa donde una tormenta feroz esta presente con las gotas de lluvia recorriendo el cuerpo de la humana que tiene la boca ligeramente abierta encontrándose paralizada, cae sobre sus rodillas al contemplar como una ola gigantesca se aproxima en su dirección y flotando en el aire se visualiza la figura de la albina cuya expresión en su rostro es la indiferencia completa.

—”Así que así es como moriré. Hm, mi único arrepentimiento fue no pasar más tiempo con mi familia.” —Cerraría sus ojos como se abrazaría así misma mientras algunas lagrimas se formarían desde sus pupilas, sin embargo, una voz recorre su mente rápidamente —”¡Hey, no podemos darnos por vencidas. No llegamos muy lejos para irnos al otro lado cabeza de tomate, aun tenemos energía para un movimiento final, solo hazlo!.”

Dejando escapar un suspiro profundo volvería a levantarse esbozando una amplía sonrisa a la vez que alza ambos puños al nivel de su pecho, notándose la tensión en los músculos de su cuerpo al concentrar la poca energía en su interior —¡Será un todo o nada, ja, ja, crearé un fuego inextinguible. Y ustedes dos serán testigos! —Llamas azules comienzan a manifestarse en un circulo alrededor de la peli roja, creciendo a un ritmo acelerado al punto de desaparecer la figura de la humana en aquel tornado flamígero cual llegaría a escalar más grande que la ola misma.

Un choque surgiría entre las flamas y el océano, el agua evaporada en humo el resultado de esa contienda que cesaría en unos minutos, viéndose como el fuego se desvanece como lo hizo la sonrisa de la mortal al ver enfrente suyo a Masna con el estomago atravesado por el puño de su enemiga, la sangre salpicada sobre su rostro es una prueba de ello.

—Dispuesta a dar tu vida por tu amiga y rival, admirable. Aunque eh de decir que es patético, ambas morirán ya sea por mi mano o por la noche eterna —Su voz carente de emoción alguna sumado a la escena grotesca en la cual esta envuelta la hacen dar un paso atrás, el vomito cae desde su boca finalizando sobre la arena, el cuerpo de esta cede ante el cansancio desmayándose de pie allí mismo.

—A-agh, g-gh… t-te odio, te odio… ¡te odioooooooo! —Los ojos verdes de la rubia se estrechan denotándose su ceño fruncido, la sangre de sus labios se hace notar ante tal impacto letal contra su cuerpo.

La albina se desliza hacia atrás evitándose de un gancho a la mandíbula, espectadora de como el hueco en el abdomen de la otra fémina se regenera gracias a una energía oscura.

—¿Te odio, eh?, el abismo ahora recorre tus venas; ¿si quiera valió la pena? no importa te volveré a matar y luego ella te seguirá —Con un simple chasquido desde los cielos desciende un dragón oriental cuya mandíbula podría devorar la isla completa.

El impacto sucedió en un solo parpadeo, sin embargo, una cúpula oscura se habría manifestado al momento protegiéndoles a las dos chicas, siendo que la despierta tiene los brazos caídos cuales presentan un color violeta oscuro cuyos dedos se vuelven en garras y su cabello se volvería negro.

Abalanzándose en un borrón oscuro aparecería a escasos centímetros de la albina que saltaría hacia atrás, pero tosería algo de sangre que salpica sobre su mano derecha notándose sus ojos bien abiertos al ver este líquido como la sensación del dolor en su abdomen, agitando la cabeza concentrándose nuevamente en la peli negra.

Última que en un parpadeo se encuentra en el aire asestando una patada al costado de la cabeza que es bloqueada a tiempo por el antebrazo de la mujer, reapareciendo delante de la fémina de ojos dorados cual al instante presiona su palma sobre el rostro de la muchacha desatando un chorro de agua potente.

Al desvanecerse el agua solo se ve el cuello de Masna, reaccionaría rápido la dama de la espada al cerrar los ojos y atrapar con sus manos un puñetazo rápido a su pecho, seguido de otro al abdomen que detiene para contraatacar con una patada a la cintura que no movería a la chica sin cabeza; viendo gracias a la visión elemental como los brazos de la joven se volvieron extremadamente rápidos.

La cabeza de esta se regeneraría de modo que observaría el como un tiburón megalodon creado a partir de agua esta por devorarla. Parándose firme sobre la tierra mientras ambos de sus brazos destilan una energía violeta como oscura, en solo un segundo el espectro explotaría en gotas de agua sin siquiera verse un movimiento hecho por la chica poseída por el abismo.

Recibiendo una patada frontal al rostro dada por la fémina de cabellera blanca que la expulsa hacia el mar, pero tan rápido como parpadeo la ve enfrente suyo con un golpe de aire cerca de conectar en su abdomen, aunque solo rompería la barrera creada por solo unos instantes donde la mujer de prendas negras respondería en un rodillazo potente al estomago.

—”Los afectados por el abismo o energía oscura solo piensan en dos cosas, la primera es en proteger a quienes les importan, la segunda, la más importante es cazar al más fuerte aunque mueran en el proceso. O eso es lo que sucede cuando acceden a tal poder caótico.” —Sus pensamientos divagarían en aquellas palabras al ver a la mortal, a quien alejaría de ella al asestar una patada a su pecho.

Dándose la libertad de mirar hacia la fémina de cabello rojo quien todavía parece desmayada, volviéndose a enfocar en la bestia a pocos metros cerca cual gruñe al cruzarse las miradas de ambas.

—Te mueres por matarme ¿no es así?, pues malas noticias para ti. Eso es imposible, muchos lo han intentado y perecido en el intento, pero tu tienes la determinación de intentarlo eso no lo niego —Una sonrisa aparece en los labios de la albina que vería como la chica de cabello azabache negro esprinta hacia ella cortando la distancia en solo 3 segundos, pero aun así es agarrada del cuello por la dama de la espada que voltearía veloz con una patada lateral cual golpearía los puñetazos de viento.

Sus ojos siguiendo a la humana que se movería rápidamente alrededor de ella en un circulo veloz al punto de crear un tornado, en el ojo del huracán esta se mantiene de brazos cruzados cuyos ojos destilan cierta indiferencia, aunque al continuar siguiéndole la pista denota lo contrario; al terminarse aquel tornado purpura un montón de golpes invisibles atacarían en todas direcciones.

Los ojos verdes de la muchacha se abren al ver como no hay escudo que proteja a su contrincante, solo esta regresando los golpes en un choque donde ondas de viento son desatadas en cada impacto.

Tan rápido como parpadeo el rostro de la joven se encuentra a centímetros del suyo, su mirada es vacía a pesar del ceño ligeramente fruncido en su frente lo cual consigue una sonrisa en la dama de la espada, última que ve como su rival desaparece en un borrón violeta.

Sobre el aire sacaría dos dagas, una cual posee rastros de energía oscura y otra sin esta, arrojándolos a ambos lados a los cuchillos cuales se rompen en pedazos cuando la mujer aprieta su mano en un puño —Ya eh visto ese truco, ¿crees que caeré de nuevo?.

Reapareciendo sobre la arena de pie sacaría una daga que arrojaría de frente como da un paso fantasma cual la hace llegar a la albina, quien al ver la sonrisa dibujada en los labios de la chica como sentir unas manos sosteniendo sus muñecas con dureza se paralizaría al instante.

Espectadora de como la muchacha inclinaría su espalda lo suficiente para que la daga pase sobre ella, manifestándose rápidamente Julia —¡Albina, comete esta! —Cual conecta una patada a la cabeza rápida como letal mandándola a volar mientras cae al suelo sonriente —”Esa fue la patada de mi vida, una que pasará a la historia.”

La residencia divina se desvanece rebelando el coliseo como el cielo azulado, el líder de cabellera rubia como el público desde las gradas buscando a la dama de la espada, tras ver la poderosa patada de la fémina de ojos verdes.

Pero solo se encontrarían a la chica peli roja todavía de pie, sin embargo, la albina sale del hueco de la pared del coliseo embistiendo hacia la última en pie, su puño chocaría con la frente de Masna quien la mira directamente a los ojos —Puedes ser una diosa, puedes ser quien dicte el final de esta nación, pero nunca te permitiré ser quien acabe con mi amiga, Mavuika. ¡Así que ríndete!.

Su grito llegaría a oídos de toda la arena antes de caer siendo agarrada por los brazos de la mujer de cabello blanco que mantiene su rostro indiferente a lo sucedido, caminando en dirección a la mencionada que al estar ya despierta agarraría a la rubia que tose un poco antes de esbozar una sonrisa.

—La oráculo predijo este día, ¿actuamos bien, verdad? —Aquella sonrisa llegaría a sacar unas lagrimas de los ojos de la fémina de ojos rojos, cual abrazaría a su amiga mientras ambas sonríen.

—”Mavuika, así que ese es tu nombre, prometo no olvidarme de tu nombre…”

—”No lo olvidarás, de hecho quizás puedas tener la oportunidad de verla si vas a Nathlan después de esto, ya sabes, despertar.”

—”Deberé ir después de completar la misión y después de hablar las cosas con mi hermano. Él seguro quiere hablar conmigo sobre lo que le sucedió.”

Un capítulo más y esperén más, gracias por las lecturas, las apreció demasiado. En fin, adiós y que tengan un bonito día, termine de escribir esto a las 11 pm, así que por favor apoyen.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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