La caída de una leyenda - Capítulo 31
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Capítulo 31: El significado de la vida – Parte 1 – (especial)
—”Las mentiras son vistas de una forma vil por aquellos que son sensibles a la verdad, sin embargo, las mentiras piadosas existen y gracias a ellas es que se mantienen las amistades, relaciones, e incluso la vida misma.”
—”Hm, tu eres diferente, no pareces querer atravesar la puerta.”
—”Dame una específica razón para cruzar esa puerta que podría bien llevarme a un bello paraíso o a un peligroso infierno.”
—”Por la sencilla razón de que no despertarás si no entras por esa maldita puerta, joder la anterior no era tan preguntona.”
—”Esta bien, esta bien, ya entró solo no te enojes. Como sea, ¿no moriré, verdad?”.
—”Eh… S-solo entra… estarás bien, créeme, je, je.”
Entrecierra sus ojos grises como frunce el ceño de su frente, pero opta por dejar escapar un leve suspiro entrando con una patada a la puerta que la transporta a un coliseo vació.
Uno donde las gotas de lluvia están suspendidas en el aire mientras ella visualiza como no hay nadie esperándola, solo un sonido que resulta incomodo recorre sus oídos siendo este una gota de agua cual choca contra el suelo.
Solo un parpadeo bastaría para encontrarse con los pies sobre el agua y al ver alrededor su boca quedaría medio abierta como sus ojos abiertos en grande, sus brazos como manos temblando al visualizar como sobre aquel mar azulado los cuerpos de miles de personas flotan.
—¡Ahhhhhhhh! —Llevándose las manos al rostro cubre sus ojos a la vez que percibe como sus piernas fallarían cayendo sobre sus rodillas, percibiendo las gotas de agua caer sobre su cuerpo dándole una sensación húmeda como fría forzándose a abrir los ojos —Estoy bien, estoy bien, s-solo son cadáveres, nada que no hayas visto, s-solo respira.
Sus ojos mirarían hacia el reflejo en aquel líquido similar a un espejo, llegando a ver unos cabellos blancos combinados con mechones azulados en una perfecta ambientación de paz mezclada a un azul deprimente, sus ojos siendo ambos distintos entre dos azules siendo uno más intenso al otro, mientras las pupilas son dos gotas de agua que comparten la misma característica.
La palidez en su piel acompañada de aquella vestimenta azulada digna de una noble la lleva a agarrarse el cuello de la camisa —¿Esta soy y-yo?, n-no esta no puedo ser yo, es otra persona obviamente; una con mal gusto… a quien miento, este color es bonito, pero yo solo quiero… —Sus ojos comienzan a volverse vidriosos mientras se quita los guantes de las manos que mete en el agua, sobre la cual culminan sus lagrimas.
Tragaría saliva al percibir esa sensación molesta en sus ojos, frotándose estos para quitarse las lagrimas con el dorso de su mano para volverse a levantar, paso tras paso aumentaría la velocidad de modo que su corazón palpita más rápido ante la creciente emoción que conlleva correr con los ojos cerrados.
La sensación de calor invade su cuerpo a lo cual al abrir los ojos se encuentra recostada sobre una cama; las sabanas suaves a la vez que cómodas le hacen desear dormir de nuevo, pero una voz la saca de su estupor.
Un chico de cabello corto y gris entraría a su habitación cuyos ojos marrones se enfocarían sobre los azules de ella, siendo su voz comparable a un cálido atardecer —Furina, disculpa por levantarte, pero necesito tu ayuda con algo.
—H-hm, ¿mi ayuda?, ehm, claro… podrías irte, debo cambiar… olvídalo —Al mirar hacia abajo ve como su ropa consiste en una chaqueta de color café claro combinada con una camiseta blanca holgada junto a unos pantalones negros ajustados a su piernas, bajo sus ojos se pueden notar las ojeras pronunciadas rebelando el hecho de una frecuente falta de sueño —No puedes dejarme unos minutos más, por favor, Noah…
—Te daré 5 minutos más, solo baja a la cocina cuando puedas —Viendo como el joven solo usa un pantalón negro ajustado con el torso desnudo permitiéndole ver los músculos en su espalda, haciéndola relamerse los labios ante tal vista.
—”Hm, ¿es tu novio, verdad?, o es solo un amigo.” —Una voz cruza su mente a lo cual se encoge de hombros tranquilamente levantándose de la cama, acercándose al baño donde abre el grifo del lavamanos empapando su rostro con agua para verse en el espejo —Hm, somos amigos, todavía no eh encontrado el momento para decirle lo que siento, además si te soy sincera me da una pereza. Por cierto ¿Quién eres?.
—”Wang Fen es el nombre, no se el porque habito tu mente, pero me agrada que ambas estemos de acuerdo en que debes acostarte con él.” —La albina ladea la cabeza hacia la izquierda mientras empuja su cabello hacia atrás despejando su frente, secándose con una toalla verde las gotas de agua.
—Wang Fen, encantada soy Furina, parece que ya nos entendemos bien eh —Una risita se escapa de sus labios antes de caminar hacia la puerta, agarrando el pomo de la puerta para abrirla y atravesarla al instante bajando las escaleras en dirección a la cocina —”Hm, ¿te parece hacer una entrada tranquila?, a los chicos les gustan las mujeres comprensivas y algo dulces.”
—Furina, bebí de aquel frasco en la mesa, tenía sed y no me lo pensé dos veces —Aquellos ojos casi oscuros no dejaban pizca de duda en sus palabras, él se acercaría hacia el frasco de cristal que tenía dibujadas rosas azules agarrándolo en su mano mostrándoselo a la fémina —¿No es nada malo, verdad, verdad?.
La chica quedaría paralizada solo viéndose su pecho alzarse y descender al respirar, agitando su cabeza hacia los lados regresando a la realidad —¡Vamos al médico, ahora! —Ella tiraría de su muñeca forzándole a salir a la calle, él rápidamente cubre su torso con la chaqueta de su acompañante quien no se molestaría en ese hecho al estar corriendo hacia el hospital.
Pasarían la puerta de ingreso tropezando con un joven hombre, último que se levantaría mientras ajusta las gafas sobre sus ojos purpura encontrándose la mirada de desesperación en la fémina —Agh, vamos a mi consultorio y me cuentan los detalles.
Al ingresar en la habitación, el doctor tomaría asiento como la pareja a la vez que presiona sus codos sobre la mesa enfocado en ambos, al ver como la albina carraspea la garganta entrecierra los ojos concentrándose en ella —El paciente es mi amigo Noah, él bebió de este líquido y me preocupa si estará bien —Sacaría el frasco cual todavía tiene un poco de esa sustancia purpura en el interior.
—Puedo mandar a analizarlo, como sea ¿Noah, sientes algo extraño? —Tornaría su atención hacia el peli gris quien levantaría la manga izquierda de su pantalón viéndose como su piel es purpura denotándose una sustancia viscosa de color negro segregarse de aquella parte, sus ojos se concentrarían en la etiqueta sobre la bata blanca del peli negro —A parte de esto, me siento bien doctor Alex.
—Hmm,¿Dónde encontraste este frasco, señorita Furina? —Su mano levantaría el frasco examinando los bocetos de rosas azuladas sobre el objeto, volviendo a colocarlo sobre la mesa enfocándose en la reacción de la chica cual mira hacia otro lado —B-bueno, lo compre en un mercado de melusinas, la tenderá me advirtió de no consumir el líquido. Y-yo solo lo adquirí por el envase, digo es bonito ¿no?.
—Ah… esto obviamente es Leshime, actualmente hay tratamientos para mantenerlo a raya. La consulta son diez mil moras, ahora me iré a almorzar —Él comenzaría a escribir en una libreta rápidamente una receta, su mano se mueve rápida a la hora de realizar dicha tarea colocándola sobre la mesa enfrente de los dos; la letra era casi ilegible a simple vista, sin embargo, el parecía estar seguro de lo escrito en la hoja.
—¿Eso es todo?, n-no hay una cura, ¡necesitamos una cura, ahora! —Golpeando la mesa con ambas manos a la vez que se pueden ver algunas lagrimas formarse en la cuenca de los ojos de la fémina, el chico a su lado solo sonríe nervioso colocando su mano sobre el hombro de ella —D-doctor, no le haga caso, solo déjenos a solas.
—Conozco a alguien quien tiene la cura, el problema es que vive en Sneznhaya, ¿están dispuestos a correr el riesgo? —Ladearía un poco el cuello hacia la izquierda sus ojos destilando frialdad cual llega a enviar escalofríos a las espaldas de ambos, sin embargo, la peli blanca se levanta como muestra pecho enfocada en el otro chico —¿Le parece que no tengo ovarios?, obviamente vamos a ir.
Noah intentaría levantar la mano, pero al ver como ella estaba tan decidida, dejaría escapar un suspiro, levantándose llamando la atención de los dos en la sala. —Doctor, Furina, aceptaré ir, pero si algo sale mal, regresamos a Fontaine. Lo menos que quiero ahora mismo es que suframos algún problema por este viaje —Dijo, entrecerrando los ojos, e intercambiando miradas con los presentes en la habitación.
—Bueno… ¡pues vamos a hacer las maletas, me muero por ver la nieve, jeje! —La albina le agarraría del brazo tirando de él, saliendo del consultorio en un rayo junto al peli gris. Dejando solo a Alex que se levantaría de su asiento, mirando hacia la puerta por donde la pareja salió. —”Por lo menos parecen saber cuidar de si mismos, eso me es suficiente. Voy a volver a verte después de mucho tiempo.”
Noah caminaría rápido intentando seguirle el paso a la fémina. Su atención concentrándose en ella durante todo el camino al punto de sentir solo el calor de la mano de esta sobre su muñeca —Deberíamos comenzar a empacar, porque vamos a salir mañana en la mañana. ¿No es magnifico?, por fin voy a salir de Fontaine por primera vez.
Los ojos de Furina se posarían sobre él al no escuchar ninguna palabra. Su voz volviéndose más suave al momento de salir de sus labios —¿Estas bien, Noah?. Pareces un poco distraído —Él temblaría un poco soltándola en el proceso.
—Hm, n-no es nada, ve a empacar —El joven peli gris intentaría ocultar el sonrojo en sus mejillas al mirar hacia otro lado. La chica se encogería de hombros, sin embargo, le es difícil apartar la mirada del rostro del chico delante suyo —”Vamos, vamos, tira de él y pídele ayuda para empacar. Es un gol seguro a portería, quiero decir las probabilidades son del… 99%.”
—Noah… si no te es molestia, podrías ayudarme a empacar, por favor —Su voz se vuelve un poco suave percibiendo un calor en sus mejillas. Él parece absorto en sus ojos por unos breves momentos, agitando la cabeza para regresar en si —Hm, mmh, c-claro.
El joven hombre ingresaría en la habitación de ella mientras se quita la chaqueta. Viéndola inclinarse para agarrar la ropa en el armario, notando como se marca el trasero gordo de la fémina bajo la tela oscura de su pantalón.
—”Puedo sentir su mirada en mi trasero. Uhh… debo atacar rápido sin permitir que piense en una forma de evadir esto.” —Ella daría una vuelta sobre si misma de modo que estarían cara a cara. Sus labios a solo centímetros de los de él quien puede percibir la respiración algo agitada de la albina.
—¿Te sientes intimidado porque estoy a tu altura, o estoy a tu altura porque te sientes intimidado? —El sonrojo en las mejillas de Noah se volvería más fácil de ver al presionarse las tetas de la chica sobre su pecho. Su respiración volviéndose agitada al percibir la mano de Furina agarrando el bulto en su entrepierna.
—F-furina… —Al escucharlo murmurar su nombre combinado con el rostro enrojecido del mismo llegaría a hacer palpitar más rápido su corazón. Sujetándole del mentón para así conectar sus labios en un beso, uno el cual sus cuerpos se rozan por el calor del momento.
Inclinándose hacia atrás ella presiona la palma de su mano contra el pecho de él, provocando que el peli gris caiga de espaldas sobre la cama. Tendiéndose sobre el chico su mano bajaría el pantalón y ropa interior de este.
Dándose el capricho de envolver el pene de este y comenzar a frotarlo suavemente mientras exhala su aliento cálido en la oreja del contrario —Tu… vas a ser mi cena esta noche. ¿Te parece bien?.
—Hmm, me parece bien, pero tu serás mi desayuno —Dijo Noah mirando de reojo a esta. Su brazo rodeando la espalda de la fémina de modo que puede percibir la esencia a jazmín que irradia el cuerpo de ella. Última cual posee una sonrisa pequeña en sus labios —Cuando sean las 7 de la tarde. Yo seré tu todo y tu mi único objeto de gozo.
Furina se levantaría para ofrecerle una mano. Al agarrar su mano puede sentir ese calor reconfortante que consigue una sonrisa amplía en sus labios. Ya de pie la observaría enfocada en meter la ropa en las maletas, limitándose a dejar la habitación y hacer lo mismo.
En otro lugar…
Se puede ver a un hombre albino sentado en una silla mientras revisa los documentos en su escritorio. El akasha en su oreja derecha brillaría tres veces, asintiendo de modo que escucha una voz —Gran Juez, venga a visitarme, necesito hablar sobre una premonición. ¡Es urgente!.
—Cálmate un poco Elaine. Estaré allí —Termina de revisar el último documento para así levantarse y dejar su despacho a paso apurado. Notaría como la atención de los demás se enfocarían en él al verlo apurado, consiguiendo un ligero sonrojo de evidente incomodidad.
Sus pasos se vuelven más rápidos mirando hacia el frente. Forzando una sonrisa alegre en su rostro como saluda a quienes levantan su mano hacia él, aunque sus ojos son otra historia al estar enfocados solo en el frente.
Deteniéndose en la puerta del departamento para tocar el timbre. La puerta se abrió como una mano tira de su muñeca metiéndolo adentro —Señor Neuvillette, la cosa es seria, hoy hay posibilidades de que alguien irrumpa en el fuerte Meropide. ¡Y libere a los presos desatando el caos! —Él puede ver la figura de la peli negra algo temblorosa, pero al momento de encontrarse sus ojos verde con los suyos la tensión en los hombros de ambos desaparece.
—Elaine, ya has dado falsas alarmas antes, ¿Porqué esta vez sería diferente? —Los ojos del albino se entrecerrarían un poco notándose lo evidente. Ella daría un paso al frente agarrándole del cuello de la camisa y tirando de esta para así acercarlo a su rostro —Incluso si fuera falso es importante. Aun soy tú oráculo, sabes. Sobre esa persona, necesito una premonición más.
—Hmm, esta bien, pero nunca vuelvas a tirar de mi camisa de nuevo —Su voz entraría en las orejas de Elaine como un murmuro, uno cual viene acompañado de una ligera amenaza. La fémina da un paso atrás soltándole en el proceso, la expresión en su rostro refleja una sonrisa desinteresada.
Él le tomaría de la mano caminando detrás de la peli negra en dirección al dormitorio. Al llegar ve como esta se quitaría la camisa negra seguida de su brasier blanco, dejando a simple vista sus senos que el hombre albino no tendría problema en agarrar con sus manos, apretándolos suavemente mientras presiona su frente sobre la de ella.
—Ah… ¿Porqué siempre quieres tocar mis pechos primero?. No estoy enojada, solo es simple curiosidad —Sus labios se verían sellados por un beso donde percibe la lengua de él explorar en la cavidad cálida que es su boca. Su propia lengua moviéndose a la vez que entrelazándose a la suya en medio de ese beso.
Su mano izquierda se aproximaría a la entrepierna del hombre, acariciando el bulto que crece en resultado al calor cual ella le provee con su cuerpo. Al romperse el beso se crea una fina línea de saliva entre ellos.
La sola mirada de aquellos ojos de color azul oscuro la llevarían a inclinarse de modo que su rostro descansa sobre su pecho, encontrándose entre jadeos y gemidos al sentir los dedos de Neuvillette apretar sus pezones.
—Eres sensible allí. Tu vagina también lo es, pero tus pechos son como dos almohadas suaves a las que no me puedo resistir a tocar —Su voz profunda sumada al aliento cálido cual recorre su oído lograría humedecerla más, al punto de que cuando él baja el pantalón negro ceñido a su piel, es capaz de ver correr sus fluidos vaginales a través de sus piernas como pequeños ríos.
—Eh de admitir que verte no usar ropa interior me excita un poco —Sus dedos anular y corazón atravesarían la cavidad húmeda de Elaine, capaz de escucharse como los dedos del hombre se adentran en su interior. Las paredes vaginales de ella se contraen al percibir esta sensación única —Ah… a-ah, q-que bien se siente… mételos más adentro por favor, p-por favor, mi vagina lo necesita.
—Ah, ya te estas calentando solo por mis dedos… —Su otra mano sigue apretando suavemente uno de los pechos de la fémina, a la vez que sus dedos continúan explorando hábilmente el interior de su coño. Él albino no se detendría allí plantando un beso sobre los labios de Elaine, inclinándose un poco hacia atrás para mirarla alcanzar el orgasmo.
Los fluidos de Elaine empaparían el piso, ya sus mejillas sonrojadas como un tomate aquello dibujando una sonrisa en su acompañante —Ja, ja, había olvidado cuan chistoso era verte sonrojada. Hm, cogh, perdóname, por favor, no lo decía enserio —Agitaría sus manos delante de su rostro rápidamente, sin embargo, ella lo empujaría de modo que su espalda se encuentra sobre la cama.
—Agh, podrías tomarte esto enserio —Se recostaría a un lado de la cama, sus brazos extendidos como sus piernas abiertas, observándole de reojo a él que hace lo mismo —Lo siento, últimamente eh estado experimentando algo de estrés, y tu de alguna forma eres la mujer más cercana que tengo… me haces feliz, Elaine.
—Neuvillette, eso es muy dulce viniendo de ti. Déjame adivinar, quieres que este arriba, ¿verdad? —La peli negra se deslizaría en dirección a el hombre de ojos azules oscuros, de cuclillas sobre la entrepierna de este. Sus manos bajando los pantalones y ropa interior cuales cubrían su bulto.
Al ver como la punta del pene del albino se presiona contra la entrada de su vagina, no puede evitar relamerse los labios mientras sus manos se apoyan sobre el pecho de él —Vaya, estas bien duro allí abajo, ¿Cómo puedes mostrarte tan tranquilo?. Olvídalo, conseguiré quitarte esa tranquilidad —Sus caderas descienden como lo hace su trasero, su cálido interior dándole la bienvenida al pene de su acompañante que la agarra con ambas manos de la cintura.
Las caderas de ella ascienden y descienden a un ritmo lento, permitiéndose el sentir de mejor manera como la verga de él penetra su punto g en cada sentón. Dándole una nalgada a su trasero cual la hace gemir como aumentar la intensidad en la que su coño engulle el pene del albino, último cual tiene la boca entre abierta ya jadeante por el calor que recorre su cuerpo.
Los sonidos obscenos de como ella cabalga su polla envuelven la habitación, los fluidos de la chica empaparían las sabanas como su propia entrepierna. Sus manos apretando con fuerza el trasero de la fémina —¡Ah, ah, ahh… había olvidado cuan apretada era tu vagina, tu gordo trasero de burbuja solo me pone más duro! —Elaine percibe como la verga de él palpita en el interior de su coño, aquello más el sincero deseo del hombre de cabellera blanca la instiga a presionar con más fuerza sus caderas contra su entrepierna.
—¡Oh, ah, ah, mierda, tu pene se siente tan bien como siempre… ah, mmh, mmhf, oh, siento que voy a perder la consciencia, córrete dentro, por favor, por favor! —La joven no paraba de menear sus caderas ante el candente deseo que consume su cuerpo. En un arrebato de pasión, él se inclinaría hacia arriba conectando sus labios en un beso donde sus lenguas se entrelazan.
De su vagina comienza a salir el semen mezclado con sus jugos de amor, apoyándose sobre el pecho de Neuvillette quien la abraza con cierta fuerza como si temiera perderla —Eso estuvo… genial, creo que deberíamos hacerlo más seguido. Por cierto, ¿obtuviste una premonición?.
—Hmm… s-si, tuve una ligera visión sobre como la prisionera 666 se liberaba de su celda en medio del caos —El mencionar esto envía escalofríos a través de la espalda del albino. Último cuyas manos parecen temblar por unos instantes, sin embargo, tras inhalar como exhalar tres veces el pulso en su corazón se normalizaría, la mano de ella se presionaría sobre su pecho mientras la otra acaricia su cuello mirándole a los ojos —No tengas miedo, a lo mejor es una falsa alarma, aunque quisiera que tomases esto en cuenta.
—Descuida, lo haré. Soy fuerte, no tendré problema con ella —Él se recuesta sobre la cama fijándose en como ella le mira a los ojos, su propia mano acaricia su mentón, el pulgar del hombre peli blanco traza la línea de su mandíbula afilada; Elaine empuja su rostro suavemente contra la mano de Neuvillette —Hmm, hmm, solo ten cuidado, Fontaine te necesita, y yo te necesito.
7:00 pm – Hogar de la dama de Fontaine
Se puede ver como la albina se encuentra en la cocina agarrando un vaso de agua, deja escapar un suspiro al percibir la paz en el ambiente, dando un sorbo lento de la bebida —”Hm, no crees que todo esta demasiado tranquilo, ya es la hora ¿verdad?. Joder, estoy ansiosa. Por cierto, ¿Crees que él es activo?.”
—Yo también estoy ansiosa, sobre si es activo… realmente no lo se, pero tengo la sensación de que atacará en cualquier momento —Una sonrisa amplía se esboza en sus labios, sus manos descansan sobre sus caderas de modo que resaltan esa calma sobre su cuerpo.
Escucharía como la puerta de una habitación del piso de arriba se abre, su corazón latiendo rápido al ser consciente de quien se trata. Un escalofrío recorre su espalda al escuchar los pasos bajando las escaleras, optando por desprenderse de sus prendas presentando su piel blanca y cremosa.
Cierra los ojos escuchando como los pasos se aproximan cada vez más rápido hacia ella, percibiendo como unas manos agarran sus mejillas desde atrás; las caricias bajando desde su cuello hasta sus pechos, donde sus pezones ya duros serían apretados por unos dedos traviesos —Ahh, si que estas juguetón Noah, m-me gusta ese entusiasmo, pero haznos un favor a los dos y hazte cargo de mi deseo, ¿quieres? —Dijo Furina, que ante el deseo inclinaría su espalda hacia delante presentando su esbelto trasero sin pensárselo dos veces.
Recibiendo una nalgada cual la hace soltar un gemido suave de sus labios, la sensación de como algo entra a través de su vagina hace temblar sus piernas como enrojecer más sus mejillas. Apoyándose sus manos contra la pared mientras su mirada se concentra en como el pene de él embiste contra su coño sin descanso.
El como las manos de él se encuentran agarradas a su cintura de manera firme casi posesiva solo aumentan el calor en ella, la verga del peli gris ingresa y sale rápido como si anhelara ver su cuerpo agitarse por cada estocada contra su interior húmedo.
Dándole otra cachetada a su trasero, viendo como la mejilla del culo de la albina se torna rojizo ante la fuerza dada —¡Ahh, e-eso estuvo b-bien… n-no sabía que fueras demasiado rudo, j-je, je, ohhh. Sigue así, cariño ya estoy cerca! —Las embestidas de Noah se tornan más rápidas e intensas, empujándose contra el interior de ella al buscar de saciar esa gigantesca necesidad de percibir su calor y humedad cual encuentra en su vagina.
El sentir como las paredes vaginales de ella aprietan su verga, solo lo motivan a penetrarla con más fuerza inclinándose para ser capaz de susurrar como ser capaz de llegar más profundo en la peli blanca —Tu vagina enserio me desea, tu también no es así. Como dijiste, yo seré tú único gozo —Las manos de él agarrarían sus suaves pechos, apretándolos a su gusto ya jugueteando con ellos.
Dando un apretón fuerte tras realizar una última embestida que volvería a golpear su punto G, el cúmulo de sensaciones llego a abrumarla al punto que fluidos comienzan a chorrear desde su coño acompañado del semen del chico quien da un paso hacia atrás, permitiéndole a esta el voltear para así ambos verse cara a cara.
—Ah, ah, superaste todas mis expectativas, grisito —Él observa como ella camina hacia el comedor donde se sienta sobre una silla con las piernas temblando, sin embargo, una sonrisa juguetona se dibuja en sus labios al momento de cruzarse sus miradas.
—Ohh, eso se sintió muy bien, ¿tu coño todavía sigue hambriento, verdad? —Noah sale de la cocina en su deseo de acercarse a la fémina, inclinándose lo suficiente para ver como de la vagina de esta chorrea semen.
Apoyándose su espalda sobre el respaldar de la silla, se abre de piernas permitiéndole tener una vista completa que combinada al intoxicante olor a almizcle que desprende su cuerpo, despertarían una erección completa en la verga de él.
Inclinándose más para así embestir contra su vagina, haciendo temblar la silla como el cuerpo de ella que siente como los brazos de Noah la envuelven en un abrazo fuerte. El calor que emana de ambos siendo sofocante al punto que le es imposible no jadear, siendo sus labios capturados por un beso donde la lengua de él explora su cavidad húmeda, sus lenguas encontrándose en un baile donde se mezclan sus salivas.
Las caderas del joven hombre siguen empujando hacia delante como si fuese una bestia insaciable, inclinándose hacia atrás de modo que obtiene una mejor vista de como su verga ingresa sin control en el interior de la fémina, agarrándola de las piernas para levantarlas a los lados, gruñidos de placer se escapan de los labios de él quien estocada por estocada se vuelve más salvaje.
—¡Oh, ohh, joder, continua así, c-creo que tu gorda polla esta moldeando… e-el interior de mi maldita vagina, ahhh! —Los brazos de Furina abrazarían la espalda del chico de cabello gris, aruñando su piel dejando líneas rojas y marcadas ante el inmenso placer que recibe por cada embestida, sus ojos nunca dejando los de él cuales parecen estar enfocados en sus pechos cuales rebotan ligeramente por la constante agitación de su cuerpo.
—¡A-ahhh, que bien se siente, ya me has hecho correr, pero tu todavía sigues, mmnh, ahmmn! —Los fluidos de la fémina empapan el abdomen de él, que continua penetrando su interior sin descanso, dejando de agarrar una de sus piernas para abofetear el pecho izquierdo de Furina, última que deja escapar un fuerte gemido en respuesta percibiendo como la intensidad de sus estocadas se vuelven más lentas, pero consiguen llenar completamente su vagina —¡ah, ah, mierda, tu coño es malditamente perfecto, s-si sigo así, m-me voy a correr dentro!
Su lengua sale de su boca ante el éxtasis al percibir como con cada embestida se libera poco a poco el semen de Noah, dejando de agarrar sus piernas para envolver su cintura con sus fuertes brazos y presionar sus labios sobre los suyos, liberándose una última carga en el interior de su empapado coño que siente un vació el momento en que el hombre retira su pene.
—Ohhh, joder, me siento llena y exhausta… —La mujer albina cubriría sus ojos con la palma de su mano, liberando jadeos de su boca mientras sus brazos están caídos y sus piernas todavía tiemblan tras experimentar las frenéticas embestidas del peli gris.
—Ah, si estuvo bien. Ve a bañarte, yo haré lo mismo y duerme bien porque nos espera un viaje mañana —Los negros ojos marrones del chico se fijarían en su rostro, inclinándose para darle un suave beso en los labios antes de desaparecer tras subir las escaleras.
—”Eso se sintió demasiado real, y bien. Como sea, lo mejor sería que hagas lo que él dice, yo estaré ocupada con algo, buenas noches.” —El completo silencio sería lo único existente en el comedor, siendo solo interrumpido por la pequeña gota de agua que cae desde la boca del grifo del lavabo de la cocina. Regresaría a la cocina donde agarra la ropa para dirigirse hacia su dormitorio en silencio. Una sonrisa pintada en sus labios después de tal maravilloso encuentro.
9:50 pm – apartamento…
Se puede ver como Alex se encuentra recostado en la cama, una sabana negra cubriendo su cuerpo del frío, sus ojos mirarían hacia el techo sin realizar otro movimiento.
—”Debería llamar a K, probablemente mi mensaje quedará en su contestador, pero debería avisarle de mi visita.” —Su dedo índice se presionaría en su oreja derecha, un símbolo verde aparece brillando un poco al punto de iluminar la habitación oscura.
—La persona que quiere contactar no se encuentra disponible, ¿desea dejar un mensaje? —La voz de una fémina sería el contestador en cuestión, un pequeño silencio se apoderaría de la situación. Él deja escapar un suspiro profundo antes de hablar —Si, K, yo y otros iremos a tu base. Es inesperado lo se, pero quiero volver a vernos, ya sabes charlar sobre cosas, hacer cosas… juntos, como antes.
—Antes de que te fueras… adiós —En un simple murmuro suave como frágil, una despedida rápida es lo único que conoce el contestador. Ya apagado el akasha, sus ojos se cierran en un intento de volver a dormir.
Fuerte Meropide – 2:00 am
Los ecos de pisadas se escuchan a través de los pasillos, avistándose un gran área abierta donde hay dos compuertas grandes, abriéndose una de ellas donde los pasos de las botas negras llegan a ser fuertes, los pantalones grises cubren su piel al igual que su camiseta oscura de cuello alto.
Sus ojos no dejando de ver hacia la otra compuerta mientras su agarre sobre la empuñadura de su sable se vuelve más firme, sin dudas, sin miedo, sin ira, una misión cual debe ser cumplida. Su pecho ascendiendo al tomar el aire a través de su nariz, que deja escapar a través de sus labios de manera lenta, en resultado la tensión en sus hombros se desvanece.
—Purga numero 335… día 24 de febrero… Celador Seth —Una voz masculina se escucha en el interior de la sala, a la vez que la otra compuerta se abre de modo que un grupo de personas que visten un traje naranja ingresan. Las compuertas se cierran rápidamente, dejando a los humanos atrapados en el interior de la sala.
—Tu brazo derecho, es metálico, ¿acaso eres un robot con apariencia humana? —Dijo el hombre corpulento delante del grupo. El percibir como la mirada del preso se enfoca en su extremidad conseguiría un ceño fruncido cual desaparece segundos después. Dando un paso tentativo hacia el frente levantando a la vez su espada sobre su hombro derecho. Agarrando la empuñadura con ambas manos, su atención enfocada en los presos —Los científicos me nombraron como cyborg, pero eso es de total irrelevancia ahora mismo. Mueran.
Un total de 20 balas cortarían el viento, su destino era tan claro como el agua cristalina. Piel, carne, sangre, sin embargo, conocerían el acero antes de siquiera cumplir su misión. Moviéndose a gran velocidad llegaría a su primera victima, apoyándose sobre una rodilla de modo que se agacha evitando el derechazo a su rostro, dando un rápido impulso hacia arriba agarrando la cara del hombre que estampa contra el suelo.
Una cortina de humo creada por el polvo lo cubre, sin titubear abren fuego para ver como cada bala penetro la espalda del recluso que es arrojado al suelo. Embistiendo de frente sin plan alguno, lo verían atacar similar a una bestia imparable.
Las armas de fuego reemplazadas por espadas, cuchillos, e incluso nudilleras, en respuesta al ver las balas cortadas a la mitad, sin embargo, ese destino les esperaría. El filo de acero reconocería a un rival al entrar en colisión, un corte horizontal al pecho bloqueado al instante, conectando otro tajo que llega a fracasar en su tarea.
Un sable rompe el viento a su paso dirigiéndose a la cabeza, agarrada su hoja por una mano de metal rápida que impacta en las sienes del criminal que provoca un ruido seco al caer al suelo. Tomaría las dos espadas que traspasarían el pecho de otro recluso como si fuera mantequilla, deslizadas fuera de la cálida sangre tan rápido como entraron para cruzarse en una x cual detiene un puñetazo.
Empujando hacia delante hace al contrario retroceder, extendiéndose las dos a los lados de su usuario cual similar a ellas no presenta emoción alguna ante tal carnicería. En un corte lateral el filo de ambas cercenaría el cuello separándolo de la cabeza, la sangre salpicaría sin detenerse creándose un charco sobre el piso donde encontraría su final.
Un sonido ruidoso resonaría en la sala al momento del cuchillo impactar en el metal de una espalda, volteando para verse como el objetivo de varias armas punzantes.
Desviaría tantas como lo eran posible, pero tres alcanzarían su carne, una espada sobre su pecho derecho, otra en su muslo izquierdo, la última una daga en el hombro izquierdo, viéndose pequeños hilos de sangre emerger de las heridas.
—¡Tomad las armas y disparad a quemarropa, podemos ganar! —Una voz femenina se alzaría en medio del calor de la batalla, tirar del gatillo siendo el pensamiento colectivo, sin embargo, lo único que se ve es una sonrisa. Una sonrisa, una maldita sonrisa cual hiela la sangre de los convictos, no hay balas, no hay nada.
—¡Ja, ja, ja, enserio sois tan tontos. Las balas… siempre están contadas! —Una reclusa saltaría sobre el enemigo en común. Una esfera plateada cae de su mano, cubriendo la sala en un humo denso. Escuchándose como la carne es traspasada por el filo de las armas en un arranque de adrenalina del hombre que las maneja.
Lo primero en conocer serían aquellos ojos similares al líquido que derraman sus compañeros ante el asedio de tal bestia, lo segundo el dolor tras ser apuñalado de forma violenta y finalmente el frío de estar a escasos segundos de la muerte.
Corazón, pulmones, yugular, extremidades, cabeza, partes del cuerpo que son cercenadas en un abrir y cerrar de ojos. Al desvanecerse el humo, solo se puede ver a él, nadie más, los cuerpos de los demás, si es que se les puede todavía catalogar como cuerpos están cortados en piezas sobre charcos de sangre.
El ver como aquel avatar dirigido por nada más que la violencia le hace retroceder, el corazón palpitando a mil por hora mientras los instintos gritan incansablemente —”Huye, huye, no mires atrás, huye…” —Al mirar hacia atrás observa las paredes manchadas de sangre, al igual que el suelo, incluso su ropa esta cubierta de ese líquido.
—Dime… ¿Porqué debería no dejarte dormir? —Tan frío como un iceberg es su voz, aumentándose la tensión entre ambos, a pesar de ello mantiene la mirada en un intento de mostrar una barrera. Barrera que se rompería en pedazos al verlo dar dos pasos más —¡S-soy bonita, n-no me puedes matar por eso!, d-digo suena estúpido, pero solo soy una cara bonita.
Aquellos ojos parecen devorarla tras escucharla, desde sus piernas esbeltas y caderas anchas, su pecho atrayendo la atención de él por unos segundos antes de fijarse en su rostro, notando las pecas en la cara de la fémina.
Gotas de sudor se hacen presentes en su piel, notándose como la otra persona da otro paso al frente sin guardar las espadas. Las opciones se limitarían solo a una —¡Te daré mi vida, mi futuro, incluso mi alma!. S-solo no me mates, n-no quiero morir —Cae en el piso, su espalda apoyada en la pared, cuyos ojos se encuentran cerrados ante el miedo de tal avatar de la muerte.
Un sonido seco hace eco en la sala, cubiertas de sangre las espadas descansan en el suelo junto a sus victimas. Una mano cuyo toque solo brinda frío acaricia su mejilla, es suave denotando cierto grado de afecto a pesar de que es imposible sentir calor corporal de esa extremidad.
2 horas más tarde…
La suavidad de las sabanas disminuye su miedo, el silencio solo relaja la tensión sobre sus hombros. Al abrir los ojos, lo observa a él, que esta recostado boca abajo a su lado con el torso elevado de modo que sus miradas se conectan, no hay sangre sobre su rostro.
—Ahora estas en mi habitación, no tienes porque tener miedo. Nadie te hará daño —Su voz se percibe más suave, más dulce, cual combinada con su cabello blanco similar a la nieve consigue desvanecer la tensión en el ambiente. Un breve silencio se forma, como si considerara sus palabras —Mi nombre es Fena, g-gracias por dejarme vivir, y-yo… no se porque hice eso, no debí haberlo hecho, ¿Porqué me perdonaste?.
—Porque tu belleza es única, tus ojos azules, tu cabello negro brillante y sedoso, junto a tu figura esbelta te hacen ver… realmente apetecible —Aquella mano le agarraría del mentón, su mirada enfocándose en esos labios antes de desvanecerse todo en oscuridad. La sensación de como la lengua de él explora el interior de su boca provocaría un leve sonrojo en sus mejillas.
Abrazándolo para así sentir el calor de su pecho, vuelve a ver al notar como el beso se rompe, él parece no estar saciado al presionar su mano contra uno de sus pechos cual masajea con cuidado. Sobre su vientre percibe el miembro endurecido del hombre al momento de este posicionarse encima suyo.
La sensación de como su interior es rellenado por el pene de Seth provoca un leve gemido escapar de sus labios, sus piernas abrazando la espalda del albino en el deseo de tenerlo más dentro de ella. Las caderas de él empujando con vigor contra su coño caliente y húmedo.
Un deseo ferviente cual recorre sus cuerpos lleva a ambos a emanar sudor de su piel, sin detenerse para tomar un respiro, él continua embistiendo mientras envuelve su cintura con sus brazos. Sus labios presionándose sobre uno de sus pezones; chupando y mordiendo a la vez que sus estocadas se vuelven más profundas golpeando el cérvix.
—¡Ohh, ah, ahh, q-que bien se siente, s-sigue golpeando… reclámame como tu puta personal! —Sus uñas se clavarían sobre su espalda, sin embargo, no ve signos de molestia en él que disminuye la intensidad de sus estocadas, su polla bombeando su caliente semen en el coño de ella cuyas paredes vaginales aprietan su verga para sacar cada gota de su espesa semilla.
—Ah, ah, ahh, eso estuvo malditamente maravilloso —Entre jadeos la fémina puede ver como Seth se apoya sobre sus rodillas, su pene semi-erecto provoca una sonrisa en los labios de la peli negra. Sus labios chupan una de sus bolas mientras su mano frota la verga de este, el albino ve como la boca de Fena engulle su polla.
La saliva sumada al calor de su interior consiguen una erección completa en él, agarrando la cabeza de la chica con ambas manos atrayéndola más de modo que su verga desaparece al ser tragada por la fémina, última cual tiene lagrimas en sus ojos al momento de tomar todo ese gran pedazo de carne en su garganta.
A pesar de ello se inclina hacia atrás y hacia delante lentamente, dejando trazos de saliva caliente sobre la palpitante verga del albino. Su otra mano se desliza hasta su propio coño donde juguetea con su clítoris —Mmnfh, mmfh, t-tu presemen es delishioso, mmnfh.
Ante la creciente excitación el empujaría sus caderas hacia delante sin advertencia, viendo como más lagrimas se forman en los ojos de esta —Joder, no me digas que no puedes tomarlo. Aguanta un poco más, ah, ah, m-mierda, c-creo que… ¡agh, tómalo todo puta! —Sus embestidas se volverían más rápidas, deteniéndose al comenzar a expulsar semen en la garganta de Fena, última que se puede ver como traga la espesa carga de él, en el momento que le da su espacio.
Su vagina ya empapada como las sabanas sobre las que esta sentada, jadeando un poco mientras mira hacia Seth —Ah, ah, p-por poco me ahogo, podrías haber sido más considerado, sabes.
—No me dijiste nada, ¿no soy adivino, entiendes? —El albino se encogería de hombros mientras la abraza, plantando suaves besos sobre el cuello de la chica de cabello castaño que libera un suave gemido, devolviendo el abrazo mientras sus tetas se presionan contra su pecho —Me sentía demasiado bien como para hacerlo, demasiado grande y gorda. Creo que deberías jugar más con mi garganta, quiero poder tomar esa bestia con mi boca en un futuro.
—Ya tendremos tiempo para eso, por ahora tomemos un baño —Tras darle un suave beso en la mejilla desaparece al ingresar al baño, sin pensárselo dos veces correría detrás de él. La puerta cerrándose quedando la habitación en completo silencio, a excepción de los suaves gemidos y gotas de agua.
Hubo una pequeña corrección. Al momento de Alex decir “hermano”. Pensaba en otro guión, así que es un error.
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