La caída de una leyenda - Capítulo 36
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36: El contrato cambia de ejecutor 36: El contrato cambia de ejecutor Liyue – Monte Lingmeng – lunes – 11:30 am…
En una cabaña de madera se puede ver dentro a un hombre de cabello castaño que mide 187 cm de altura, sus ojos dorados enfocados en la taza de té sobre la mesita en frente suyo.
Solo viste una camisa manga larga como pantalón negro y descalzo, resultando en una vestimenta cómoda.
Toca su oído izquierdo una vez activando el akasha, viendo un video cual le envío Xianyun.
Video en el cual es capaz de ver como sucedieron los acontecimientos en Nathlan, aquel torneo donde para sorpresa de todos la dama de la espada tomo presencia.
—”A que sigue siendo impresionante.
¿Quién diría que esas muchachas sobrevivieron para contarlo, no?.” —”Esas mocosas habrían muerto desde el primer segundo, si no fuera porque ella debía dar un espectáculo.
Eran más unos juguetes que unas enemigas o rivales, los dos sabemos eso.” —”Dales más crédito.
Lo dieron todo.
Su batalla es conocida como las tres prodigios contra la luna invencible.” —”Las tres son fuertes, lo admito.
Pero recuerda como fue mi batalla con ella, solo…
recuérdalo.
Ambos…
teníamos miedo.” Morax le envía un video a la otra adeptus a través del chat.
Pasado – Tras la guerra de los arcontes – Liyue —Xianyun, ¿Qué haces aquí?.
No eh solicitado tu presencia —Los ojos dorados de la diosa miran hacia los verdes de la fémina en frente suyo.
Última cual se mantiene de pie firme a la vez que mantiene una mirada indiferente.
—Es simple, vine a advertirte de la presencia de la dama de la espada en Liyue.
Si yo fuera tu, iría a enfrentarla —La dama ajusta con una mano sus gafas mientras mira a la divinidad sentada sobre aquel trono de oro.
Sin antes ladear la cabeza hacia la derecha observando la apariencia femenina de esta —Espera, ¿pero no eras un hombre?
—Si, pero me aburro así que intercalo cada 20 años.
Sobre la dama…
tienes razón, iré a darle la bienvenida, ¿no vienes a ayudar?
—Una sonrisa aparece en la comisura de sus labios.
Poniéndose de pie para bajar las gradas, usando unas sandalias negras que hacen juego con su vestido de cuerpo entero desde el pecho hasta sus rodillas.
—Es tu pelea no la mía —Baja la mirada con sus ojos mirando sus propias manos cuales tiemblan un poco.
Escucha como se detienen los pasos del arconte que esta a su lado, consciente de ello una risita se escapa de sus labios —Ja, ja, ja, no me creerías, pero tengo miedo.
Esa mujer…
—Es terrorífica, lo se.
Pero me busca a mi, así que si quieres puedes mirar, ja, ja —Su tono a la vez que ojos reflejan calma e incluso diversión.
Dándose la vuelta para ver la espalda de la divinidad quien deja el lugar.
Liyue – Valle Tiangiu – 3:00 pm —Hm, estas aquí.
Dame la gnosis y nos ahorramos tu sufrimiento, ¿es un buen trato no te parece?
—La dama de la espada mantiene su mandoble en su mano izquierda bien agarrado con su rostro cubierto por aquel velo negro que deja a Morax incapaz de ver alguna expresión facial.
—Es una oferta tentadora, aunque quiero enfrentarte.
Todo mortal que te ve teme de ti, te ven como alguien imbatible, quiero…
ser quien pruebe lo contrario —Los ojos dorados de la divinidad de los contratos se enfocan en aquella gran espada cual esta cubierta de sangre, también observante de aquellas venas oscuras en el cuello pálido de la entidad, sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo al notar estos detalles.
—Quieres probar tu fuerza contra mi, eh.
Pensé me ibas a hacer alguna pregunta, pero parece que quieres ir directo al punto, me gusta —Da un paso al frente cual provoca una tensión leve en los hombros de la arconte.
Morax empapa su pulgar con su propia saliva realizando una línea horizontal sobre su frente —Kaiyi: revelación —Rápido es al usar el filo de su daga para trazar una línea sobre su antebrazo izquierdo —Meiki: corte —Dos puntos rojo carmesí aparecen bajo sus ojos.
Mordiéndose la punta del pulgar al instante —Seiko: venganza.
Tras hacer esto levanta los mechones de su cabello marrón al pasarse la mano por la frente.
Inhala y exhala calmándose un poco para así invocar una lanza cuya asta es de madera blanca con la punta siendo de hierro, cualidades que representan dureza.
Una garza cuyas plumas son verdosas como blancas se posa sobre la rama de un árbol a unos 20 metros alejada de donde sucederá el altercado.
La arconte mantiene una sonrisa pequeña expectante del primer movimiento de la dama de la espada.
Sin embargo, sus ojos se abren en grande al ver como ella se arrodilla para agarrar un diente de león, una flor cual sostiene en su mano derecha mientras se pone de pie.
—Sabes…
envidio a los dientes de león…
si bien son simples plantas, estos son libres al momento de cruzar los vientos —Al momento de finalizar levanta la palma al nivel de sus labios y sopla de modo que las semillas son recogidas por una corriente de viento.
—¿Qué es la libertad para ti?
—La pregunta es rápida sacándola de su estupor a la otra divinidad.
Sus ojos se dirigen hacia donde se fueron las semillas de diente de león, enfocándose en estos por unos instantes.
Su mirada vuelve a enfocarse en la fémina con el velo sobre su rostro.
Tomándose su tiempo en un intento de escoger bien sus palabras —Una ilusión.
—Admito no soy una erudita sobre esta, debido a que los contratos tiene condiciones, algo cual restringe como es ajeno a la libertad —Su rostro refleja indiferencia al ya carecer de esa sonrisa.
Blande la lanza con firmeza expectante del inicio de un asalto.
—Gane o pierda, prométeme que cargarás con mis proezas, pecados y deberes, es lo único que te pido —Dice la diosa de los contratos con lagrimas amenazando por caer de sus ojos, sin embargo, cierra sus ojos duramente para abrirlos con aquella indiferencia perteneciente a una divinidad.
—Lo prometo, supongo —Dijo la dama de la espada cual se despoja del velo que cubre su rostro, notándose sobre el mismo aquellas ojeras pronunciadas junto a labios que parecen resecos.
Su mirada es fría carente de cualquier emoción, sin embargo, sus palabras resultan suaves —Solo…
solo, bailemos.
Ya hemos hablado suficiente.
El filo de las armas hablarán.
La diosa de los contratos inhala como exhala armándose de valor para así balancear la lanza que rompe el cristal de energía elemental al instante, a la vez que crea una línea de sangre al cortar la mejilla de la albina que agarra la punta del arma tan pronto como toca su rostro.
Al ver aquella mirada intensa sin dolor aparente, otro escalofrío aparece en su espalda sin titubear al saltar hacia atrás en respuesta a ello.
Al parpadear nota como la dama de la espada balancea su mandoble de forma rápida a por su garganta.
Valiéndose de la punta de su lanza chocan ambas armas liberándose chispas que caen al césped.
Otro choque sucede de nuevo, pero tan veloz como sucedió es apuñalada en el costado izquierdo de su abdomen, en resultado uno de los puntos desaparece.
Dándole una patada frontal al estomago que aleja a la albina como al mandoble.
Sin herida, mordiéndose el labio inferior de forma débil ignorando el dolor, embistiendo con una estocada cual perfora el pecho de la sword lady quien se mantiene imperturbable.
Ladea la cabeza hacia la derecha mostrándose su cuello como mirada intensa —Una simple arma es patética…
En un rápido parpadeo la fémina de vestido negro ve el espadón blanco cortar su antebrazo derecho apretando los dientes al sentir el dolor a pesar de ser un corte que solo deja una línea roja sin sangre.
El último punto rojo desaparece.
Salta hacia atrás creando distancia entre ellas.
Sus palmas se chocan mientras sus ojos se cierran a si mismo se abren rápido, en consecuencia tres lanzas gigantescas descienden de los cielos.
Armas que chocan la tierra, mismas que alzan el polvo donde estaba la sword lady de pie.
Revelándose varias grietas sobre las áreas de impacto junto a la dama cual posee el cuerpo partido a la mitad tirado en el suelo separado por la punta afilada incrustada en aquella llanura.
Xianyun deja su forma de garza permitiéndose el acercarse a Morax que esta ya de pie sobre el suelo mirando hacia su contrincante.
Ya cerca de la arconte geo abre un poco sus labios —¿La…
la has matado?.
La expresión severa en su rostro se mantiene a pesar de ver a la fémina de cabellera blanca cortada en dos, se puede ver la sangre sobre el cuerpo y el césped.
Sin embargo, estas 2 partes se transforman en cuervos cuales vuelan hacia el cielo juntándose en un abrir y cerrar de ojos donde dejan ver a la dama que sostiene el mandoble blanco en su mano izquierda.
Esta fémina solo contempla a las dos mujeres cuales al verla reaccionan de maneras distintas.
La peli verde traga saliva al ver esto sin dudar deja la escena mientras la arconte se esfuerza por mantener la compostura.
Alzando su lanza contra el cielo apuntando a la albina comanda varias lanzas que surgen de la tierra en miles.
Tal espectáculo no le deja alguna vía de escape, pero tan pronto como las puntas intentaron tocarla, la forma de agua de una mandíbula de un dragón gigantesco se cierra atrapando las armas.
Desaparecen, mientras las botas negras tocan el césped otra vez, tan rápido como lo hizo sus hombros junto a sus muslos reciben 4 estocadas por la punta de Morax que reacciona veloz con una patada giratoria imbuida en energía divina a la cintura.
A pesar de estar sangrando, a pesar de que el ataque conecto, la mujer de 2 metros de altura ni se movió siquiera un centímetro, en cambio solo escupe la sangre sobre el rostro perplejo de la diosa de los contratos.
Agarrándola del cuello para arrojarla contra el tronco de un árbol, destrozándose así su escudo en el proceso.
Su espalda atraviesa quince árboles antes de detenerse, sin importar la distancia todavía ve aquellos ojos dorados que la miran de una manera indiferente.
—”Incluso con escudos, incluso con lanzas o golpes.
Ella no…
ella no siente…
¿debo si acaso ir al siguiente nivel?.
Pero, es peligroso…
yo…” —Sus pensamientos se detienen cuando ve como paso por paso la sword lady se acerca de forma lenta, al punto de hacerla arrastrarse hacia atrás en un intento fútil de alejarse.
—¡¿Te rindes, me tienes miedo, dónde esta tu ego?.
Se supone que eres la deidad más fuerte de entre dioses como arcontes…
no una niña asustada!
—Palabras cuales la sacan de su estupor, de aquel trance donde se sentía cautiva.
Sus ojos dorados se encuentran con los de ella, apartando la mirada a los pocos segundos, viendo así a un pájaro carpintero picoteando un árbol.
—”Aquel pájaro no deja de picotear, porque…
nació para eso…
el nombre de su raza…
su identidad, todo se limita a satisfacer una necesidad…
¿Y mi necesidad es?.” Vuelve a estar de pie, su mirada fija en aquella mujer pálida que parece no conocer el cansancio o el dolor.
Una sonrisa amplía se dibuja en los labios de Morax.
Quien habla de forma algo fluida incluso con el dolor por las heridas en su cuerpo.
Valiéndose de sus manos para quitarse aquel vestido, quedando desnuda en frente de la dama de la espada —¡Tengo miedo…
tengo miedo de ti, pero…
eso solo me emociona más!.
—¡No se quien eres, ni siquiera tu nombre real o siquiera si te importo, solo se…
solo se que mi necesidad es matarte!
—Torna su mano derecha en un puño con líneas blancas recorriendo su cuerpo.
Sus ojos ahora son rojos como la sangre en sus heridas, y los músculos en ella se tensan notándose más grandes.
Un calor denso se percibe alrededor de la arconte cual emana algo de sudor en su piel, ya viéndose el agujero blanco sobre donde esta su corazón.
—Forma etérea, huh.
Maravillo…
—Es incapaz de finalizar la palabra al recibir un upper cut al estomago que la envía a volar al cielo.
Ya al nivel de las nubes esboza una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios.
Para en un parpadeo ver a la misma Morax frente a sus ojos a punto de conectar una patada descendente a su cabeza que esta imbuida de rayos azules y destellos blancos.
—So…
—Alcanzo a decir antes de recibir el golpe.
Su cuerpo impacta la tierra seguido de una explosión de energía pura que cubre 20 metros alrededor en consecuencia al puñetazo al abdomen dado por la arconte.
Revelándose a las dos dentro de un agujero, con quemaduras de segundo grado sobre sus pieles, con heridas en las que se pueden ver parte de sus huesos.
La diosa de los contratos perdió su brazo izquierdo mientras la dama de la espada ya no tiene su pierna derecha.
A pesar del intenso dolor que recorre su cuerpo, aprieta su labio inferior al punto de sangrar y asesta un derechazo al rostro de la albina creándose una segunda explosión de 10 metros.
Ahora solo con su brazo derecho, sin piernas y jadeante, intenta meter su mano en aquel hueco blanco, pero su muñeca es agarrada por la mano restante de la dama de la espada —Si ser kamikaze es tu última opción…
Lanzándola a los aires mientras la transmigración onírica le otorga las piernas a Morax que ve como un aluvión de cuervos se eleva desde el profundo agujero, manifestándose delante suyo con el cuerpo completo, sin aquella ropa negra cubriéndole.
—Das pena.
Dame una pelea, porque ahora esa intensidad será reciproca —Ya las líneas blancas se ven sobre su piel combinada a sus pupilas rojo escarlata.
Apareciéndose delante de la mujer de cabello castaño que atrapa el puñetazo dirigido hacia su pecho, y al regenerarse agarra también el otro puño.
Dando lo mejor de si al empujar contra la fuerza de la misteriosa dama.
Para su mala suerte la albina da un giro veloz que la toma desprevenida soltándose en en resultado, seguido de una patada al abdomen que le saca el aire de los pulmones como la bilis junto a su sangre salen de su boca abierta.
El dolor se vuelve más y más intenso, impidiéndole pensar con claridad, en respuesta no le importa hacia donde su cuerpo va.
Pero percibe el viento sobre su piel que resulta refrescante.
4:00 pm – Nathlan – Augures Viento nocturno Un joven hombre de piel bronceada cuyo cabello gris que se ve desaliñado cubre la mitad de su frente.
Ojos cubiertos por una venda negra, y viste pantalones blancos blancos junto a una cinta como botas negras.
Esta sentado sobre el cadáver de un dragón de piel roja de 6 metros de altura.
Sentado sobre la cabeza de la bestia mientras sostiene un corazón oscuro que cubre la palma entera de su mano.
Capaz de asesinar a una criatura corrupta por el abismo, pero no para ver venir el cuerpo de la divinidad de los contratos cual lo impacto de lleno.
A pesar de ello, tanto el corazón como la espada oscura siguen agarradas por sus manos incluso inconsciente.
La mujer se pone de pie manteniéndose en la forma etérea, su pecho levantándose a la vez que descendiendo al estar todavía agitada.
—Debo ir a los cielos, seguro ella esta allí.
T-todavía puedo pelear…
le voy a enseñar de lo que soy capaz —Dice en voz baja mientras mira en dirección al cielo, pero voltea para ver al chico tendido en el suelo.
Un rubor aparece sobre las mejillas de ella.
Él se sienta sobre el césped tras recibir unas palmadas en la mejilla por la fémina que muestra una pequeña sonrisa —No se quien eres, pero te debo una.
Ahora mismo estoy ocupada así que, adiós.
El peli gris solo se pone de pie y se aleja con ambos objetos en mano.
Por parte de la arconte esta asciende encontrándose en el vasto cielo azulado, sus brazos extendidos a los lados como sus puños cerrados al igual que los ojos.
Un espíritu de agua en forma de un dragón oriental vuela rompiendo el viento a la velocidad que va, desvaneciéndose el espectro para dejar ver la figura de la dama de la espada que es espectadora de como la otra divinidad choca los puños al llevar los brazos al frente.
Tan rápido como sucedió dos montañas de izquierda y derecha se elevan e impactan de lleno a la albina con tal fuerza que se rompen en escombros a la vez que se genera polvo imitando una cortina de humo grande.
El golpe de adrenalina sería tal al punto de embestir de frente, donde sus puños se conectan en un primer choque cual libera una onda de viento cual las expulsa unos metros lejos de la otra, pero aun así vuelven a chocar de nuevo.
Morax entra inclinándose a la izquierda evitándose un puñetazo al rostro de modo que contraataca con un uppercut al estomago que conecta seguido de dos jab, asestando uno al pecho con el último a la quijada.
Observante de la sangre como bilis que es expulsada por los labios de la dama de la espada.
Última cual no desperdicia un segundo asestando un rodillazo al abdomen sacando el aire de los pulmones de la mujer de cabellera café castaño.
—A-agh, m-mierda…
—Gotas de saliva se escapan de su boca abierta ante tal golpe sufriendo de una patada giratoria a la mejilla izquierda instantes después.
Escupiendo tres dientes al rostro de la dama de la espada y intenta asestar un puñetazo a la costilla izquierda de su enemiga, pero ella le agarra el antebrazo levantándola como la deja expuesta.
uno, dos, tres golpes al abdomen recibe para luego ser lanzada cual muñeca de trapo.
Embiste en dirección a la arconte que realiza un aplauso con energía divina imbuida creando una onda de viento cual hace retroceder a la fémina de pelo blanco.
—¡Residencia divina: corazón petrificado!
—Su mano rápida es al agarrar su hombro izquierdo desatándose su espacio mental del cual 20 cadenas doradas emergen de la tierra.
Veloces son 10 al enredarse tanto en la pierna izquierda como derecha, tan rápido como lo hicieron…
ambas extremidades se desprenden dejando escapar la sangre, pero ningún grito o muestra de dolor se ve en aquel rostro.
Antes de que sus brazos sean capturados, la mano de su palma se ve presionada de forma suave sobre su ojo izquierdo mientras su brazo izquierdo se alza.
—¡Residencia divina: Vórtice primigenio!
—Dijo la dama de la espada que con su ojo derecho ve la mirada intensa de la diosa de los contratos quien se abalanza al ver a la primera perder sus brazos de un tirón de las cadenas.
No le importó si comenzó a llover, ni tampoco la pequeña sonrisa en la comisura de los labios de la albina.
Su mente se enfoco en aquel único puñetazo al estomago que al imbuirse en rayos azulados y desprender destellos blancos, sumado al aumento de fuerza de Seiko: venganza otorgado por el dolor resistido dibuja una sonrisa amplía en la arconte.
—¡A ver si te encanta esto.
Ocaso elementaaaaaaal!
—En ese momento, aunque le fuera difícil reconocerlo por su visión borrosa como mareos, pudo ver esa sonrisa, que genuina o no, poco se molesto en ello mientras su cuerpo cae boca a abajo sobre la arena.
Percibe las gotas de agua constantes contra su trasero, espalda, brazos, piernas, cuello y cabello.
La frialdad que siente ahora tras dejar la forma etérea resulta refrescante, dándose la vuelta donde sus ojos se cierran.
Y al abrirlos…
ve la mandíbula de un dragón oriental gigantesco hecho de agua que la golpea de lleno, conteniendo la respiración y cerrándose sus ojos.
Se despierta minutos después, levantando la vista para ver el mandoble blanco ensartado en su estomago.
Escucha unos pasos que la hacen mirar hacia arriba encontrándose con las pupilas doradas al igual que aquel rostro pálido cual presenta venas negras.
Intenta decir algo, pero solo tose sangre.
—Me dejaste satisfecha.
Podría dejarte morir e irme con la gnosis, pero me has complacido, tengo un cuerpo para ti, fusiónate así por lo menos llegarás a ver la noche eterna.
O no lo hagas, lo dejo a tu criterio —Escucha algo seco golpear la arena a su lado, mirando de reojo para ver una joven chica de cabello negro algo largo.
Tiene unas curiosas astas de ciervo verde que emergen desde su pelo.
Se da la tarea de ver su piel blanca, también nota su altura que al parecer es de 1.84 cm, vistiendo una túnica blanca que hace poco o nada en cubrir su prominente busto.
Percibe como la sensación del mandoble sobre su cuerpo desaparece de un tirón lo que le saca un quejido, como ve aquella mano pálida tomar un objeto brillante dorado cual parece ser su gnosis.
Al ver una pluma de cuervo sobre su estomago todavía abierto por la herida, su mente duda por unos instantes, su mano por instinto agarra la de la desconocida.
Y su cuerpo se convierte en partículas blancas e ingresan a través de la piel.
Sus ojos se abren, levantándose para dar unos pasos.
Cae de rodillas ante un mareo repentino, viendo un charco de agua donde ve su reflejo, es el rostro de aquella chica.
Llevándose las manos a la cara, toca la nariz y mejillas.
Aquellos ojos azulados casi grises le observan.
—Gracias por el cuerpo…
espero cumplas tu promesa, dama de la espada —Murmura para ella misma mientras toma asiento en una roca viendo el atardecer.
De vuelta – tras terminar el video…
—”Es increíble como momentos como este pueden verse, gracias a las líneas ley que proveen de información al akasha.
¿No piensas eso, Morax?.” —”Xianyun, el señor morax ya esta durmiendo, ahora yo estoy al mando.
Pensaba en ir afuera a tomar un poco de aire.” —”Si quieres puedes venir a verme Lauma, ya sabes, tiempo de chicas supongo.
Hm…
¿Qué se siente ser el recipiente de Morax?.” —”Hm, es un caballero o dama, no se, el cambia cuando se le da la gana, pero bueno por lo menos me considera o eso creo.
A decir verdad, me da igual.” —”Ja, ja, ven, Ganyu esta aquí y trajo bollos de carne…
¡ven antes de que se los coma todos!.” —”¡Voy, voy!.” Dejando el aspecto de Morax, ahora la fémina muestra su propio aspecto, usando solo una túnica negra que agarro del armario para así volar hacia donde se ubica Xianyun —Espero llegar a tiempo, ¡realmente quiero esos bollos!.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Ian2034 Hm…
¡dejad algún comentario!.
Y esto no lo considero un especial.
Pero si quieren considerarlo, adelante.
Como sea, les deseo un buen día lectores míos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com