La caída de una leyenda - Capítulo 38
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- Capítulo 38 - 38 Recuerdos del ayer- shiold-4 - Parte 1
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38: Recuerdos del ayer- shiold-4 – Parte 1 38: Recuerdos del ayer- shiold-4 – Parte 1 El sonido de alguien poniéndose de pie la despertaría de su sueño observando como una joven rubia levanta una espada plateada sobre su cabeza, ambas manos agarrando el mango.
Sus ojos verdes fijos en el brazo de izquierdo de ella.
—¡Espera hermana, estoy bien, estoy bien, soy yo!
—Torna su atención hacia su brazo cual tiene un color purpura cual segrega cierta viscosidad negra —O eso creo…
Volviéndose a ver a la fémina que bajaría el arma para darle la mano ayudándola a levantarse del piso —Él te infecto ¿no es así?…
—Murmura para si misma.
—Esheira, te noto diferente, ¿De que me perdí?
—Colocando su mano sobre el hombro de la fémina que de un instante a otro pasa a dejarse caer sobre ella.
Samara la abraza por simple reflejo, al estar más cerca escucha el susurro de su hermana —Eh gastado mis últimas fuerzas.
Si eres mi hermana…
llévame a un lugar seguro.
La peli roja al escuchar esto la agarra de las piernas y la espalda cargándola con firmeza, verla dormitar entre sus brazos solo aumenta esa sensación de fragilidad que se ve en su hermana menor.
Los músculos en el cuerpo de Esheira se observan más delgados lo cual solo la lleva a caminar más rápido sintiendo el corazón en la garganta.
Al estar agitada no mira por donde va, acabando a solo un paso de caer en un acantilado.
—¡Tienes que…!
tienes que estar bromeando —Rápida es al bajar el tono de su voz asegurándose de que sigue dormida.
Pero su brazo izquierdo se mueve y en resultado la cabeza de la rubia cae junto a su torso, sin embargo, es todavía agarrada por los muslos evitando que caiga.
—A-ah, ah, ah, q-que mierda fue eso…
—Mira hacia su brazo izquierdo que esta todavía con un color purpura oscuro segregando un líquido negro, ante aquel signo decide dejar a la fémina de ojos verdes sobre el suelo lejos del acantilado.
Sentándose para así inhalar y exhalar en un intento de relajarse.
Llevándose las manos al rostro al verse superada mientras su cola de lobo de color roja carmesí se agita de manera frenética.
Por alguna razón siente un líquido cálido sobre sus piernas.
Al abrir los ojos ve que es sangre, esta flotando sobre un río de sangre.
Se pone de pie al instante para así ver en frente suyo a una dama casi igual a ella.
Una mujer de una estatura de 180 cm con un cuerpo tonificado, rasgo que se nota en sus abdominales como extremidades firmes, con sus caderas anchas y cintura fina.
Su piel es mestiza, y manchada de sangre.
En un parpadeo ve como aquella fémina invade su espacio personal, aquellas manos tintadas de aquel líquido rojo carmesí se presionan suavemente sobre sus mejillas —Samara…
Samara…
Samara…
¿Porqué tienes miedo?
—Su voz llega a tensar los hombros de la peli roja al escuchar esa voz cual parece suya y a la vez no por el tono suave casi espeluznante.
Cierra los ojos para abrirlos otra vez, sin embargo, ella sigue allí.
El ver esos ojos purpura intensos hace temblar sus manos, y se sobresalta al percibir el agarre firme sobre sus muñecas.
—¡S-suéltame, déjame ir maldita loca!
—Forcejea mientras mira hacia la izquierda intentando no mirar a aquel rostro que a pesar de ser el suyo, resalta aquella faceta que teme mostrar ante los demás —Solo lo haré…
cuando me mires a los ojos, querida…
dime…
¿A que tienes…
miedo?.
Aquel agarre era tan fuerte similar a cadenas de metal que parecen nunca dejarla escapar, también las siente sobre sus tobillos, y al ver hacia abajo ve la sangre tomar la forma de dos sogas enredadas a su piel manteniéndola cautiva.
Levanta la mirada para solo ver aquel rostro manchado de sangre con una sonrisa amplía donde puede notar esa dentadura afilada concentrándose también en aquellos caninos que parecen capaces de perforar cualquier piel.
Parpadea para volver a enfocarse en las pupilas violeta de la fémina.
Sintiéndose más relajada al observar esos ojos entrecerrados cuales brindan una sensación de tranquilidad en el corazón de la divinidad —Tengo miedo de…
no ser suficiente…
Al decir estas palabras deja de sentir la presión sobre sus muñecas a la vez que tobillos, sin embargo, en vez de huir o atacar decide envolver sus brazos alrededor de la cintura de la otra mujer allí presente.
Su cabeza descansa sobre el hombro de ella mientras solloza.
—T-tengo miedo a ser considerada una inútil…
a no poder protegerla…
porque; ah, ah…
si ella muere…
me sentiré sola…
y-y ella es la única que me apoya y me quiere de verdad, s-sin ella…
sin ella…
¿la vida tiene sentido?
—Su abrazo se vuelve un poco más fuerte como si temiera quedarse sola en aquel lugar donde la sangre es su único acompañante.
El contacto de piel a piel le permite sentir aquel calor placentero como anhelado por su alma.
—Ja, ja, ja…
esa es una pregunta tonta, cariño…
la vida…
solo te da una opción…
—Percibe una mano acariciando su cabello de manera gentil y cariñosa.
Pero al momento de abrir los ojos, esta devuelta, otra vez en la realidad, que para su mala suerte es acompañada por un grupo de siete monstruos cuadrúpedos cuya cabeza era solo el cráneo descubierto similar a de los jaguares.
Flamas purpuras cubren aquel cráneo cuyas fauces se abren en necesidad de carne.
—”Vivir” —Fueron las únicas palabras que escucho antes de convocar su lanza cuya asta es rojo carmesí con el decorativo de un dragón dorado enredada alrededor de esta, y tan rápido como obtuvo el arma ella embistió de frente.
Con un tajo horizontal realizo una herida en el cuello del primer felino en atacar que salto hacia Samara, última cual rápida es al realizar una patada giratoria que impacta en el costado derecho del cuerpo del animal corrompido, haciéndolo impactar contra el tronco de un árbol.
Dos de las bestias se acercan poco a poco obligándola a no quitarle los ojos de encima, pero al mirar a la izquierda ve a un tercero rodearla, su corazón late más rápido al saber que quiere.
Abalanzándose sobre el tercer felino con una patada voladora que conecta derribando a la criatura, pero en ese momento de distracción las otras dos jaguares la toman por sorpresa con sus fauces en las piernas de la divinidad.
Última que muerde su labio inferior como expulsa llamas azules de ambas extremidades para carbonizar a los animales corrompidos por el abismo y cauterizar las heridas.
Sin embargo, al intentar caminar casi se tropieza, acercándose lo más que pudo al cuerpo tendido de su hermana.
Sin titubear la divinidad golpea la punta de la lanza en tierra manifestándose un mar de llamas, que se transforma en un circulo alrededor de las dos hermanas.
El calor junto al esfuerzo la llevan a sudar, mientras se levanta el cabello de la frente con su mano libre.
—A-ah, ah, si quieren comérsela, ah, ah…
deberán pasar sobre mi puto cadáver —La peli roja deja la lanza y observa como las criaturas rodean las flamas rojas e intensas.
El miedo aumenta en el momento que siente las gotas de agua sobre su rostro, sus ojos abriéndose en grande.
Se da una cachetada así misma para volver en si.
Corriendo hacia su hermana inconsciente que carga en brazos antes de que las llamas se vean apagadas por la lluvia.
Con el corazón ya en la garganta Samara corre sin mirar atrás.
Las sombras parecen desaparecer mientras busca la luz, el camino a tan ansiada esperanza la lleva no detenerse, escuchando las pisadas de las bestias detrás cazándola.
Pero al llegar se encuentra sin salida, al ser una especie de acantilado donde el destino es el agua profunda creada por una catarata cercana.
Volteando atrás observa 5 de los monstruos felinos acercándose.
Samara cambia su mirada entre el agua y las bestias —A la mierda.
Por favor, sobrevive hermana —Sin pensárselo dos veces salta antes de ser mordida en el cuello por una de las criaturas.
Su cuerpo cae con sus ojos cerrados similar a su hermana menor.
2 horas después…
Samara tose un poco de agua, dándose la vuelta para levantar un poco su torso con el esfuerzo de sus manos contra el lodo, viendo la orilla del agua y la cascada.
Su mano izquierda cubre sus labios, vomitando más agua sobre su palma.
Levantándose para así tambalearse con los ojos enfocados en la tierra húmeda —H-hermana…
¿D-dónde…
dónde…
estás?
—Ella en uno de sus pasos se tambalea antes de caer otra vez.
El sabor a lodo la hace escupir e intentar ponerse de pie otra vez.
Al alzar su vista, observa el cuerpo de Esheira todavía inconsciente.
Intenta acercarse, pero una de los jaguares corrompidos por el abismo esta detrás de su hermana menor tan cerca que en su estado no podría detenerla.
—A-agh, n-no se si puedes escucharme, o si quiera entenderme, pero si no te la comes, te daré una presa más grande.
Por favor —El brazo izquierdo de ella brilla en un color purpura más intenso, y observa como la criatura asiente y se recuesta sobre el suelo con sus ojos verdes enfocados en los dorados de la divinidad.
Samara camina hasta el cuerpo de su única familiar, sus manos presionan el centro del pecho de Esheira, dos, no tres veces con cierta fuerza de modo que ve a la rubia toser el agua que había en su cuerpo.
—Mierda, ¿Dónde estoy?.
Hermana…
—Aquellos ojos dorados reflejan cierta curiosidad al dilatarse un poco en el momento que mira a los de Samara, quien se limita a mostrar una sonrisa amplía envolviéndola en un abrazo —Estas viva, eso es lo único que me alegra.
Si paso a la inconsciencia, por favor caza un animal para ese jaguar.
—¿Jaguar, cazar, inconsciencia, de que hablas?.
Hey, no me dejes, agh —Son las palabras que escucha con sus orejas de mujer lobo y siente como las manos de su hermana sacuden sus hombros intentándola mantener despierta, pero ella ya cayo en la inconsciencia.
Al momento de abrir los ojos de vuelta esta en ese infierno donde sus sandalias japonesas están sobre aquel lago de sangre, mira alrededor buscando a aquella otra yo.
Sus labios se abren un poco ante el deseo de preguntar por su paradero, sin embargo, dos brazos hechos de sangre envuelven su cuello tirando de ella contra el lago de sangre.
Su cuerpo cae de espaldas percibiendo como aquel líquido rojo tiñe su camiseta blanca, y permite a su piel sentir la calidez del mismo.
Cuatro hábiles manos se dan a la tarea de desnudarla, dejando sus cremosos senos al descubierto junto a su coño cubierto por un denso y oloroso bosque rojo que es su vello púbico.
Los labios de Samara están entreabiertos con su lengua expuesta entre jadeos rápidos, seguidos de gemidos suaves al sentir como dos manos masajean sus pechos apretando sus pezones rosados ya endurecidos por la estimulación previa acompañada del calor.
Una tercera mano toma presencia cerca de su entrepierna donde los dedos anular y corazón ingresan en su cavidad ya húmeda, moviéndose en círculos además de dar suaves estocadas percibidas por sus paredes vaginales que se contraen al sentir el aumento de velocidad que es penetrada.
La sensación de placer se maximiza al percibir su clítoris ser apretado con una delicadeza cual llega a hacer sus piernas temblar en signo de éxtasis.
El clímax parece cerca, sus gemidos más ruidosos en señal de ello, las manos rojas envuelven y acarician su cuerpo con la única tarea de darle gozo.
Aquellas manos desaparecen cuando los fluidos surgen desde su monte de venus, líquido transparente que se mezcla con la sangre.
Al abrir los ojos ve a su compañera de cuarto, aquellas pupilas violeta le observan de vuelta similar a un espejo.
—Te gusto.
Seré honesta, no quiero manipularte, o por lo menos no para tu mal.
Quiero que estés en paz contigo misma —Menciono la mujer quien levita sobre ella.
La fémina esboza una sonrisa pequeña, su palma se presiona sobre el centro del pecho de Samara, su voz volviéndose un susurro —Porque soy tú, siempre seré tú, pero tome el poder para hablar cuando Yami se fusiono contigo.
Tengo remanentes de él, de hecho quería joderte al dejar caer a Esheira.
—Aunque, tras meditarlo bien, lo mejor para las dos es que tu alcances la paz mental —Un chasqueo de dedos fue suficiente.
Ahora las dos están de pie en un jardín donde el día es soleado, una que otra mariposa se puede ver alrededor de las rosas, y el chirrido de las cigarras intensifica la sensación de un ambiente de verano.
—Debes perdonarte por tener miedo, por no ser perfecta, por traer a tu hermana contigo, a este mundo desconocido —Dijo la nueva Yami cuyo tono refleja una calma que consigue relajar los antes tensos hombros de Samara.
La confusión sigue palpable, reflejándose en las pupilas doradas de la diosa del conflicto, que evita la mirada de su otra yo.
—No es fácil, es mi culpa que ella casi muriera.
Nunca debí cruzar la puerta —Su mirada se posa en la palma abierta de su mano derecha.
Centrándose su atención en la fémina que es casi su espejo a razón de haberle agarrado de la muñeca, agarre débil considerado tierno por parte de Samara —No te arrepientas, llorar por la leche derramada nunca ayudo a nadie —Mencionó Yami sin romper el contacto visual.
—Otro problema es tu miedo a la soledad.
Es cierto, solo la tienes a ella, pero es mejor aceptar e intentar vivir.
Disfruta de la compañía de otros, en lugar de ahogarte en tu propia depresión —Yami extiende su mano izquierda tras soltar aquel comentario, sus ojos purpura destilan una dulzura similar a su voz donde su deseo es claro como el agua.
Sin embargo, la otra no toma su mano, solo observa en silencio.
—Vale, solo quiero que me contestes lo siguiente —Aquellas pupilas de un color solo comparable con el oro, se posan sobre las dos gemas purpuras en las cuencas de los ojos de Yami —¿Porqué debería confiar en ti?.
Mencionaste que querías matar a mi hermana, y ahora quieres jugar a la psicóloga, ¿acaso estas loca?.
Samara no flaquea al momento de sostener su mirada, determinación cual dibuja una sonrisa en las comisuras de los labios de Yami, la cual da unos pasos de modo que sus cuerpos están a escasos centímetros del otro.
Con las manos en las caderas combinada a su voz ahora un poco más ronca y casi silenciosa evoca el placer de antes en Samara que se estremece ante la cercanía.
Los labios rojos probablemente por la sangre de Yami están entreabiertos en ese instante —Es simple querida, yo soy tú.
Si tu mejoras yo lo haré también, y si ello significa amar a Esheira o a otros, que así sea.
Lo importante es…
¿tú te amas?
—Su mano derecha se posa sobre la mejilla de la divinidad cual libera un breve suspiro, cerrándose sus ojos como si sopesará sus palabras —no lo se, pero quiero volver a ver a mi hermana.
Hablamos luego —Abrió los ojos otra vez para verse con la espalda apoyada en el tronco de un árbol.
Levanta la mirada observante de la figura de la rubia de ojos dorados cuya altura de 178 cm la hace ver todavía imponente a pesar de sus músculos estar algo atrofiados.
7 espadas levitan sobre ella, mientras un carnotauro adulto de 8 metros de largo y 3,4 metros de altura, de piel gris con manchas negras, da pasos lentos hacia la divinidad de pie.
Siente el corazón en la garganta al ver a su hermana menor en peligro, más al intentar levantarse vuelve a caer.
Mirando hacia la izquierda en busca de captar que hará Esheira, también ve al jaguar corrompido por el abismo oculto bajo un árbol viendo el posible altercado.
Pero el carnívoro deja escapar unos gruñidos antes girar su cabeza un poco hacia el agua donde se proyecta una sombra, acción reflejada por la rubia que replica en palabras imposibles de entender para Samara, quien observa esta extraña conversación.
Donde la bestia y la divinidad se miran otra vez en segundos.
La sombra en el agua desaparece y la criatura deja su escondite en un salto a la garganta del carnotauro.
Siendo un kaprosuchus, un cocodrilo gigante de 6 metros de largo y 1 metro de alto, de piel verdosa con la mandíbula abierta enseñando sus dientes filosos a punto de desgarrar la carne del terópodo.
Sin embargo, sus planes se ven frustrados al momento de ser su estomago empalado por las 7 espadas albinas que dejan al reptil en la arena desangrándose.
El carnotauro muerde la cabeza del cocodrilo despojándole de la misma, salpicando la sangre sobre la arena en el proceso.
La bestia da un asentimiento rápido comiendo del cadáver junto al jaguar afectado por leshime, que muerde las empuñaduras de las espadas para tirar de ellas y sacarlas, recibiendo ayuda por parte de la fémina quien solo alcanza a retirar las últimas dos espadas.
Usando una de ellas para cortar la carne mientras las otras dos criaturas se alimentan en calma.
Esheira regresa con Samara enseñando 4 tiras de carne en sus manos, las comisuras de su boca y labios tienen rastros de sangre como sus brazos.
Su voz es seca, pero rebela una extraña tranquilidad —Hermana, ¿puedes cocinar esto?.
—Eh, si, por cierto, ¿Qué te dijo esa cosa?
—Señala con el dedo índice al carnotauro.
Levantándose a modo de sostener de una en una las tiras de carne, notándose el sudor en las palmas de su mano además del olor cual provoca a la hermana menor comer primero.
Valiéndose del dorso de su mano para limpiarse los labios —No le digas cosa, se llama Masiel.
Me dijo que si lo ayudaba con ese lagarto me daría su lealtad.
Ahora ya tenemos más aliados, supongo, aunque sean animales.
Samara deja escapar una carcajada tras devorar su parte de carne, una sonrisa amplía adornan sus labios —Ya le diste nombre, ja, ja.
Bueno, yo también le coloque un nombre a ese jaguar, Caín, porque me caí, ¿lo pillas?
—Aquella sonrisa desaparece al ver como Caín se acerca presionándose su pata derecha sobre la pierna de Esheira, ganándose la atención de las dos que al obtenerla avanza junto al carnotauro hacia una cueva cercana.
Esheira tiene su brazo alrededor del cuello de su hermana mayor apoyándose en ella para caminar.
Al ingresar ven como tanto Caín y Masiel se quedan fuera, permitiéndoles revisar por si solas, encontrándose una puerta de metal que emana la energía del abismo.
Entrando tras abrir el pomo de aquella puerta.
Samara entra primero con llamas de fuego azul sobre las palmas de sus manos, iluminando la habitación cual tiene varias pantallas en las paredes de mármol blanco, una grande en el centro delante de ellas con un tablero de igual tamaño bajo esta.
En el centro del tablero o teclado se ve un botón azul que llega a resaltar de las demás teclas —Es de color azul, no puede ser malo, o eso espero —Esheira asiente a su hermana mayor y presiona el botón.
Todas las pantallas adquieren un color azul marino, mientras las dos deidades observan las palabras “Initiating system” en los monitores.
Tras unos segundos, un holograma de un chico de cabellera blanca que llega hasta sus hombros, con ojos verdosos similares a la esmeralda, cuya altura es de 1.70 cm y su cuerpo delgado cubierto por un camisón blanco junto a un pantalón del mismo color, su piel es pálida cual acompañada a sus brazos detrás de su espalda a la vez que mirada indiferente le da un aire divino, el aura de un dios andrógino.
A pesar de tales atributos, se ven uno que otro destello o cristales azulados formarse alrededor de su cuerpo que recuerdan su naturaleza de holograma.
Él desconocido habla en un tono relajado —No sois la gran arquitecta, sin embargo, parecen interesantes.
Primero lo primero, creen un usuario y contraseña, o no podrán ser usuarias de una cuenta.
Ellas lo observan como si le hubiera crecido otra cabeza al tener las bocas abiertas, al ver esto el asistente de la computadora suspira antes de acercarse a presionar unas teclas con el dedo índice, tras 3 minutos este las vuelve a mirar.
—Acabo de adquirir la información completa de vuestro idioma proveniente del supercontinente conocido como Teivat, tal parece que si está en la base de datos —Voltea para estar mirando al monitor grande, sus dedos presionándose sobre el teclado sin detenerse.
Después de unos segundos su voz neutra vuelve a escucharse —En fin, el nombre del usuario será hermanas del destino, ustedes díganme cual quieren que sea la contraseña.
—Hermanas del destino suena genial.
Sobre la contraseña, me gusta el chile jueyun, aunque hermana menor elige tú —El tono en las palabras de Samara expresan un cariño sincero al ser dulces como suaves, sensación intensificada por esas pupilas doradas que la observan de forma cálida.
La mencionada solo cierra los ojos, negando con su cabeza para forzar una sonrisa pequeña en la comisura de sus labios, su voz es entrecortada reflejando el cansancio todavía en su cuerpo —Esta bien, no se me ocurre algo mejor ahora mismo.
El albino se limita a presionar las teclas en el tablero.
En las pantallas aparecen las palabras “bienvenidas hermanas del destino”.
El asistente levanta la palma de su mano derecha y la mueve en esa dirección, en resultado aparece “Iniciar operación: vida inteligente”.
—La gran arquitecta dejo 5 razas definidas, magos, shilurls, kaniza, dracohimis, y demonios, podemos empezar con esa configuración —El holograma indica con su mirada todavía posada en la pantalla donde se muestra la apariencia de cada raza.
Luego se puede ver como cada una presenta a dos seres que muestran rasgos considerados femeninos por parte de las dos deidades.
Al ver como ninguna de ellas objeta nada, continua su explicación —Debido a que esta en una etapa peligrosa este planeta, seres que tengan ambos sexos serán necesarios para la reproducción de las razas para no extinguirse —Se puede visualizar a una shilurl de cabello blanco, ojos azules de estatura baja, y pechos de tamaño promedio con ambos órganos sexuales.
—Se dividirán en Fenna para las hembras y Wama para las hembras hermafrodita, o el clásico mujer y hombre —Deja de prestar atención a la pantalla que cambia a un blanco completo, en medio hay un orbe oscuro con colores purpura.
“Iniciado proyecto de purificación”.
—Dado que las dos están echas polvo, pueden descansar aquí.
Aunque, debo pedirles un favor a las dos —El asistente virtual voltea para verlas, acercándose para quedar a solo 2 metros de ambas féminas.
Últimas que observan aquellos ojos verdes con seriedad y silencio.
Al notar esto, el albino prosigue —Esheira, deberás quedarte porque estas afectada tras usar la forma etérea, y aprender de lo que te enseñaré de la supercomputadora dejada por la gran arquitecta.
—Además de reiniciar mi sistema operativo cada 2 o 3 siglos —Su voz se nota seria a diferencia de antes, observante del asentimiento dado por la rubia que camina hasta recostarse sobre una de las dos camas en la habitación.
Sus pupilas verdes se enfocan en la mujer con rasgos de lobo, que tiene su cola sin movimiento alguno, sus orejas en posición neutral, receptiva a cualquier orden —Tú deberás enfrentar a las calamidades de este mundo, ya que uno de los objetivos es deshacerse del abismo, pero yo solo puedo deshacerme de las entidades normales o infecciones.
—Tú determinación te hace fuerte, por no hablar que podrás interactuar con las razas de este mundo —La mirada tranquila del albino se posa sobre el brazo izquierdo de Samara, última que se enfoca también en la extremidad oscura —Sobre tu propia infección, Yami es un ser que no puedo curar, ya es parte de ti.
—Si necesitas algún apoyo allí afuera, contáctame —Él se acerca a ella para así presionar su mano sobre la frente de la peli roja, que se sobresalta al sentir un leve ardor en la zona tocada, donde aparecen 3 barras azules cuales se ven ocultadas por los mechones de su frente —Toca esa parte, y podrás hablar conmigo.
Puedes comenzar tu viaje la siguiente semana o mes, no hay tanta prisa.
—Hey, no es por ser molesta, pero tenemos tres preguntas, ¿Qué eres, Cuál es tu nombre, y Quién es esa tal gran arquitecta?
—Esheira todavía despierta con la cabeza sobre la almohada mira de reojo al mencionado.
Último que da un paso atrás ganando algo de distancia de Samara, sus propias manos entrelazadas delante de su entrepierna —Soy una inteligencia artificial desarrollada por la gran arquitecta para ayudar a los usuarios.
Mi nombre es Hayley, encantado.
—Acerca de la gran arquitecta, su objetivo es traer vida y reparar los daños hechos por el abismo en los mundos que ella atraviesa.
Conocida bajo el apodo de He —Hayley comentó ya ahora cruzado de brazos, su mirada se posa sobre en la mano izquierda alzada de la peli roja cuya cola de lobo comienza a agitarse un poco detrás de ella, que al captar su atención entreabre sus labios —Hayley, odio hacer esta pregunta tonta, pero…
eres hombre o mujer, o ninguno?.
No voy a poder dormir si no me respondes.
Al escuchar la pregunta Hayley se toma unos segundos en silencio, su rostro es indiferencia pura con la palma de su mano cubriendo sus ojos.
La mano desciende para así observar las pupilas doradas de la mujer con rasgos de lobo —Busque en la base de datos, sin embargo, no hay registro alguno sobre mi género.
—Así que usen cualquier género para referirse a mi persona, me da igual —Hayley se encoge de hombros antes de volver hacia el teclado, sentándose en la silla giratoria de color negro.
Sus dedos ya moviéndose alrededor del tablero, sus ojos enfocados en la pantalla —Un género no puede decidir toda tu vida para ser honestos.
En fin, les deseo una buena noche, supongo.
Samara opta por dejarse caer sobre una de las camas, cerrándose sus ojos mientras duerme boca arriba.
Al abrirlos otra vez, observa aquel lago de sangre, lo único distinto es que Yami esta sentada jugando piedra, papel o tijeras con una de las manos de sangre, aguantándose la risa al ver que la mujer de pupilas moradas saca piedra, y la mano papel.
La mano se desvanece para así Yami voltear a verla —Ah, veamos, dado que ahora tienes una nueva tarea y estarás sola, ¿te parece si me ayudas con esto?, quiero hacerme un trono de huesos —Señala hacia los huesos y cráneos que flotan sobre el agua.
Las manos los juntan en un rincón, para así las dos comenzar a apilar los objetos a razón de darles esa forma.
Samara solo deja escapar un suspiro mientras la ayuda —Me debes una después de esta.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Ian2034 Pensé en que estaría bien explicar que paso con las hermanas Eshe y Sama como de Yami también.
Ya el proximo cap será del torneo.
Les deseo un buen día.
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