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La caída de una leyenda - Capítulo 40

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  4. Capítulo 40 - 40 Recuerdos del ayer - Shiold 4 - Parte 3
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40: Recuerdos del ayer – Shiold 4 – Parte 3 40: Recuerdos del ayer – Shiold 4 – Parte 3 Flotando sobre el agua de un río esta una chica de cabello negro.

Un parche negro cubre su ojo derecho cual esta acompañado de una cicatriz vertical, su pupila verde mira hacia el cielo.

—¿Habré hecho bien en tener dos hijos con Samara?

—Sus brazos están extendidos sobre el agua.

Percibiendo la paz de no escuchar nada, además de su propia respiración o latidos de su corazón.

Parpadea para así estar sentado en una silla mirando hacia la cama donde están durmiendo dos niñas de 6 o 7 años —No tiene sentido preguntar si esta bien o mal, ya esta hecho, ahora solo toca prepararme mentalmente para mañana —Se levanta de la silla, acercándose a dar dos besos en la frente a ambas.

De puntillas deja la habitación, y entra en la suya propia donde agarra un machete que saca debajo de la cama, arma que tiene una empuñadura gris con una pluma blanca atada, también se nota sangre seca en la hoja, al ver otra vez aquel arma esboza una pequeña sonrisa —Kukyo, me lo regalo Samara en nuestro primer aniversario.

Se vuelve más filoso por cada corte.

Deja el arma nuevamente en su escondite.

Su cuerpo se recuesta sobre la cama, su ojo ya cerrado dice lo obvio.

Sumergiéndose en el mundo de la nada, en su deseo de tener fuerzas para mañana.

14 de febrero – 6:20 am – Las llanuras de Dullham.

Las hechiceras al verse en el interior de la residencia con barrera miran alrededor, observantes de como se encuentran en una playa.

El mar que les rodea es sangre, manifestándose flechas rojas carmesí cuales apuntan a la cabeza.

Las miradas se posaron en la deidad a pesar del cansancio visto en sus jadeos, sumado a su estrés de ver tantas flechas, sin embargo, la divinidad da un paso al frente —En el momento que regresen a la realidad, cread todas una barrera débil para encerrarme con ella.

Al hacerlo, huid, no miréis atrás, si llegan a verme, atacadme, porque yo, no seré yo, hacedlo por 4 minutos —Cubriéndose los labios con su mano derecha, sus ojos dorados se cierran al mismo tiempo, y su voz es casi un susurro —¡Residencia divina: tormenta de espadas!

Todas las presentes dan un simple asentimiento y toman una última bocanada de aire, mientras el aire se vuelve más frío con espadas manifestándose sobre la arena.

En lo que pareció unos 5 segundos, las residencias se destrozaron en cristales.

Un sin numero de barreras amarillas aparecen entre Kurone como Esheira.

La primera le recibe con un disparo de sangre comprimida desde su dedo corazón al brazo izquierdo de la deidad.

Última que solo cierra su ojo izquierdo, al mismo tiempo que su pupila derecha se torna de color verde.

Años antes – Guerra contra raiz…

Esheira camina en dirección al cuerpo tendido de una mujer de cabellera gris, sus ojos verdes están entrecerrados mientras observa el humo sobre el cielo, el hedor a sangre junto al polvo además del calor hacen del momento sofocante.

—Estas a punto de morir, se mi mascota o perece como los demás mortales —La deidad comentó en un tono frío cual denota su furia fría con su mirada.

La calamidad solo posee la mitad arriba del cuerpo.

Recostada sobre un charco de sangre, sus brazos ya perdidos.

—A-acepto…

la dignidad no te mantiene…

con vida —Dijo Rumi, última cuyo mentón esta manchado de sangre como su boca.

Sus ojos se cierran al sentir los labios de la divinidad presionarse contra los suyos, una sensación cálida como placentera a pesar del dolor.

Devuelta en la guerra contra las calamidades…

—”Te encargo esto, Rumi…

se que lo harás.” Un simple disparo, letal a la vez que preciso amputa la extremidad al hacer contacto.

Hay sangre, sin embargo, no hay grito, solo ramas que adquieren la forma de dicha extremidad e adquieren un color de piel, al igual que el otro brazo.

—¡Jaja, ja, jajaja, jaja.

Kurone, tú hermanita esta aquí, no quieres un abrazo!.

Aquel tono de voz paraliza el cuerpo de la calamidad.

Sus brazos tiemblan por unos segundos, sin embargo, dos esferas de agua concentradas se forman en sus palmas y embiste de frente.

Por su parte, la mujer delante suyo solo mantiene los brazos extendidos en un abrazo —¡Residencia: bosque de la muerte!

—Árboles muertos, carentes de hojas, carentes de vida, la nieve blanca siendo lo único apenas visible además de los árboles, y, y los cadáveres colgados en las ramas siendo devorados por los cuervos.

La fémina de cabello azul marino mantiene sus ojos cerrados e inhala como exhala para permanecer calmada a pesar de estar colgada con una soga atada a su estomago —Así que, no moriste, solo te volviste una perra leal a su nueva ama, como Yami.

¡¿Es esto lo que querías, Rumi?!

—Aquel ojo verde sigue concentrado en la calamidad Tsunami.

Sin voltear o titubear al momento de acercarse.

—Seré una perra, pero una que seguirá con vida —Dijo la ahora conocida como Rumi, calamidad que posee a Esheira.

Dos estacas son lanzadas por ella, que buscan penetrar el muslo izquierdo y hombro derecho de Kurone, cual se transforma en agua para así estar de pie sobre la nieve.

Las esferas de agua comprimida aparecen en sus palmas, lanzando una que Rumi esquiva fácilmente al hacerse a un lado.

Al ver esto, Kurone entra con un puñetazo izquierdo a la mandíbula, que es agarrado por la mano izquierda de la otra calamidad, cual todavía posee esa sonrisa amplía cual desprende arrogancia.

Pero antes de poder realizar otra acción, Rumi le suelta dándose la vuelta para recibir la esfera de agua que explotaría en un área de 5 metros.

La espalda de Kurone choca contra el tronco de un árbol por la onda expansiva, levantándose e observar como la residencia sigue de pie.

Sin embargo, Rumi no esta a la vista.

Tras lo que parecen unos segundos, la residencia desaparece.

Las hechiceras se fijan en Kurone, calamidad que arroja a una de las paredes de las barreras dos esferas de agua sin pensárselo dos veces.

Para sorpresa de Koichi y las demás, un látigo de madera golpea los orbes que al momento de hacer contacto explotan antes de poder dañar las barreras.

Látigo sostenido por Rumi, que sigue viva, su sonrisa vuelve al ver a Kurone tensar sus puños ya preparada para una batalla.

Pero la calamidad de la naturaleza no le da la oportunidad de actuar al entrar en solo un parpadeo con una patada voladora.

Kurone es lanzada a los aires con su cuerpo que impacta en una de las barreras, rompiéndose 20 de ellas en el proceso.

Rumi torna sus antebrazos en espadas de madera que cortan los tajos de agua que lanza la otra calamidad cual embiste de frente para expulsar un chorro de agua cortante hacia la cabeza.

Pero en solo un parpadeo recibe un corte de ambas espadas a su cintura.

Transformándose en agua al instante, y obtiene su forma corpórea, sin embargo, es recibida por un puñetazo a la mejilla izquierda, escupiendo dos dientes ante tal fuerza, aunque ignora el dolor e impacta una patada a la entrepierna seguida de otra a las caderas, ganándose la distancia entre las dos.

Tsunami solo pudo jadear en su deseo de recuperar el aliento.

El dolor las golpea a ambas, aun así no dicen nada, solo toman un respiro mientras las barreras perdidas reaparecen gracias a las magas, cuyos ojos siguen a las dos calamidades que intercambian puñetazos que tiñen las barreras de sangre, aunque sus sonrisas envían escalofríos a las hechiceras.

Mientras tanto en el suelo…

Un cuadrado de fuego, que parece más un cuadrilátero al estar solo Samara como Saori allí.

Las paredes de llamas hechas por las llamaradas constantes de 4 dracohimis en su forma normal desde sus palmas que cambian cada que uno se cansa.

—Un combate cuerpo a cuerpo será, sin trampas, sin habilidades, y solos tu y yo, Yami —Saori dijo, sus puños elevados al nivel de su pecho.

Viendo a la fémina de cabello rojo, que recupero su brazo perdido.

Su ojo derecho el único abierto, cual tiene una pupila purpura en su lugar —No entiendo tu deseo de pelear contra mi, pero adelante, ten tu diversión.

Yami, solo embiste de frente con un derechazo directo a la cara, que es recibido por Saori que a pesar del dolor aprovecha para devolverlo en un golpe al estomago cual consigue distancia entre las dos.

El ojo purpura se mueve rápido siguiendo los deslizamientos rápidos de la calamidad de cabello rosado, que se abalanza con uno, dos, tres puñetazos al rostro que sacarían la bilis de los labios del cuerpo de la deidad, sin embargo, sigue de pie a la vez que contraataca con una patada giratoria a la cabeza cual al conectar envía al suelo a la fémina de piel bronceada.

Saori veloz es al ponerse de pie con un salto y desvía la patada a su rostro valiéndose de su palma izquierda para realizar dicha proeza, al tener la oportunidad realiza un aplauso tan fuerte que se rompería los huesos de las manos, desplegándose en resultado una onda de viento que manda a volar a Yami contra la pared de fuego.

De las orejas de pelaje rojo de lobo se ve un poco de sangre salir ante tal golpe, sin embargo, ella sigue consciente, un pisotón es dado donde su pie derecho se entierra en la tierra antes de tocar las flamas.

Limpiándose la sangre tanto de nariz como labios, una sonrisa pequeña se dibuja en su boca —Usaste fuerza bruta en ese ataque, en lugar de usar leshime que sería lo eficiente.

Interesante, como sea, continuemos —momento de la fémina de ojos rojos acortar distancia veloz e imparable, con un uppercut al centro de los senos de la mujer lobo, cuyo rostro humano solo expresa una sonrisa ahora ya amplía ante la expectación del golpe, donde solo entierra su otra pierna de otro pisotón parándose firme para recibir el golpe con brazos extendidos —Déjame darte un abrazo.

En el segundo que el puño esta listo para impactar, destellos blancos a la vez que rayos celestes aparecen.

El puñetazo conecto, y con ello la cabeza de Yami cayo mirando al suelo, sus ojos cubiertos por la melena roja carmesí.

El brazo izquierdo de Saori cuelga al tener los huesos rotos tras tal golpe, jadeante ante tal muestra absurda de poder.

Su boca queda entreabierta al ser testigo del como la otra calamidad vuelve a erguirse, su pupila purpura ya dilatada —Me quebraste todos los huesos, p-pero aun así, estoy feliz, e-este cuerpo es…

maravilloso.

Aunque…

ese ocaso elemental, ¿si lo diste todo, verdad?.

Ambas escupen un poco de sangre a la tierra, antes de volver a lanzarse contra la otra como bestias salvajes, animales que intercambian golpes en un deseo de lograr una victoria o alargar lo inevitable.

Los puños chocan contra la carne, sintiéndose como los huesos se rompen o la respiración se agita, la adrenalina manteniéndolas de pie, sin embargo, los segundos se vuelven casi eternos.

Solo como las demás observan a Samara, no, Yami pelear con un rostro que permanece sonriente mientras le sigue el ritmo a quien alguna vez llamo hermana.

La saliva junto a los dientes, sudor y sangre caen, sin embargo, sus cuerpos no lo hacen, sin importar el dolor o calor en el ambiente.

Y entonces, tanto la flama como el tsunami se detienen, es como si un sonido por si solo hubiera golpeado sus oídos.

6:24 pm – 14 de febrero – Las llanuras de dullham – Nucleo Laulieth ya con el prisma entre sus manos observa la figura que desprende rayos negros y destellos purpura —¿Porqué me lo das sin pelear?.

—Porque quiero saber que va a pasar joven Laulieth.

Mis hermanas tienen miedo, pero yo tengo curiosidad, me da igual si eso me convierte en una traidora, solo tengo…

curiosidad.

Una mujer delgada agarra sus hombros con delicadeza, su voz es un susurro algo dulce como peligroso.

Su altura siendo de 250 cm que genera una aterradora sombra sobre él, sus manos son pálidas, su cabello negro como las sombras, sin embargo, su ropa es un simple atuendo blanco.

Ojos azules que están enfocados en la pequeña wama.

Su mano izquierda traza círculos sobre el pecho izquierdo cubierto por la tela gris de la camisa cual viste Laulieth quien no intenta detenerla, más no dice nada al respecto.

La maga wama presiona el primas contra su pecho.

En solo unos segundos este objeto desaparece en su interior y con ello también las calamidades restantes.

6:30 pm – 14 de febrero – Las llanuras de dullham  Tanto Esheira como Samara ya tienen de vuelta sus pupilas doradas, están jadeantes e ensangrentadas, pero aun así de pie.

Su atención como la del ejercito se enfoca en quien sale de la cueva donde debió haber estado el núcleo.

La figura de Laulieth se observa, su cabello negro es más largo al punto de cubrir toda su espalda.

Sus ojos verdes denotan cierta calma, mientras sus brazos ahora son de color negro y segregan un líquido purpura.

Korozu ya en manos de la deidad rubia quien a pesar de tener los brazos caídos al tener los huesos rotos sostiene con su mano la daga que emite energía abismal o mejor conocida como Leshime.

Sin embargo, al verle levantar las manos en señal de paz e analizarlo por unos segundos, baja la guardia.

Samara por su parte da unos pasos hacia la hechicera de pelo oscuro para abrazarla, aunque casi tropieza de no ser porque la maga en cuestión le atrapo.

Entre risas, la mujer de melena roja tiene su cola de lobo agitándose de la emoción ante el momento único entre las dos.

Las demás soldados como hechiceras solo observan con sonrisas o se sientan a admirar el panorama.

La puesta de sol esta por acabarse con la noche a punto de entrar.

—Todo salió bien, eso es lo bueno.

Nadie murió, jaja, ¡somos unas genios!

—Esheira intenta levantar los brazos al cielo, pero solo movió unos cm apenas, antes de caerse sobre el suelo.

Hayley toma presencia enfrente de todos, de brazos cruzados con su habitual rostro calmado —Buen trabajo, aunque por alguna razón siento que algo malo va a pasar.

—Oh, vamos.

Casi nos matamos para salvar el mundo, y ahora nos dices que otra cosa mala podría pasar.

¡eres muy pesimista!

—Samara dijo, sus ojos dorados entrecerrados ya enfocados en Hayley, mujer albina a quien ve con molestia.

Sin embargo, la última solo suspira antes de replicar con una pequeña sonrisa —Quizás tienes razón.

Como sea, lo mejor sería que Laulieth se quede conmigo para monitorear su crecimiento como portador de 3 calamidades.

—En realidad, solo es una.

Parece que al entrar en mi cuerpo se fusionaron, solo siento un ser en mi interior, no tres —Laulieth comentó mientras su mano derecha descansa sobre su pecho.

Samara ve esto, pero se limita a cerrar sus ojos por unos instantes, ya sentada en la tierra al lado de su hermana menor.

Hayley por su parte asiente e mira al cielo de manera repentina.

El albino torna su mirada de vuelta a Esheira —Ah.

Espero nada malo pase, todos están agotados a excepción de Laulieth.

Yo no puedo hacer mucho, y disculpad por no llegar a tiempo, tuve una charla con He —El asistente se pasa la mano por su cabello al estar algo incomodo por las miradas de las hermanas junto a la de la hechicera —¿Enserio desean saber?.

Agh, vale lo diré.

—He, me dio varias preguntas.

¿Qué tal me va ayudándolas.

Si, debería venir a ayudar.

O si, me siento bien con no tener género?.

—Yo solo le dije que todo esta bien, y ya, no me interesa mucho molestarla, es una mujer ocupada.

Aunque me dijo también sobre la posible llegada de una entidad poderosa de cabello blanco.

A parte de eso nada más.

—Agh.

Ósea, más problemas, menuda mierda.

Por ahora vámonos —Laulieth dijo, ya sobre su hombro derecho Samara, y lleva colgada a Esheira sobre su brazo izquierdo.

Al ver esto, Hayley chasquea los dedos.

Los pájaros se detuvieron en medio vuelo.

Las demás a excepción de las hermanas junto a la maga se congelaron en el tiempo.

Las tres enfocan sus ojos en el asistente virtual quien destila seriedad en su mirada intensa, da tres pasos cortos en dirección a ellas antes de detenerse.

—Cuando se cumpla un segundo, todo lo que conocen cambiará.

No por mi, sino por una amenaza externa.

—Comparto la habilidad de He que es ver el futuro mediante las leyes del universo e inferirlas, pero ella es superior en ese aspecto.

En el momento que puedan volver a moverse, corred.

—Sobrevivid por 5 minutos, un ángel del abismo vendrá a salvarles.

Buena suerte.

Esa pequeña gota de tiempo paso.

Solo pudieron ver su sonrisa antes de ser golpeados por un destello purpura cegador, seguido de un estruendo tan fuerte similar a un terremoto que pareciera sacudir el mundo entero, colapsado por tormentas, tsunamis, incendios forestales provocados por llamas oscuras.

Llantos, gritos, dolor, muerte, ceniza, lo único que sus cerebros llegaron a comprender en ese pequeño lapso de tiempo.

De los ojos de Samara se pueden ver lagrimas salpicar algo ocultas por la lluvia.

Esheira solo mira en shock incapaz de siquiera hablar.

Mientras Laulieth solo pudo murmurar unas palabras.

—¿Estamos en el infierno?.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Ian2034 Aparecerá un personaje que se supone no debería aparecer ahora.

Pero es alguien que tendrá mucho peso en unos capítulos posteriores.

Dicho esto, adiós.

¿Esto es el infierno?.

¿Quién es Kanya?.

¿Quién es la entidad albina?.

¿Quién es He?.

Muchas preguntas sin responder.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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