La caída de una leyenda - Capítulo 41
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Capítulo 41: Recuerdos del ayer – Shiold-4 – Parte 4
En la cueva donde se encuentra la supercomputadora. Hayley esta sentado sobre la silla negra, sus dedos se presionan contra el teclado. Una voz femenina se escucha a través de la habitación —Acepto el encargo. ¿Pero, no te parece demasiado excesivo?.
—Es excesivo, lo reconozco. Sin embargo, es necesario. Solo recuerda esta palabra, hazlo —Dijo el albino, sus ojos verdes fijos en la pantalla. Su voz resulta fría al dejar sus labios. Unos segundos transcurren, con ello la fémina en la llamada replica en un tono un poco ronco, algo juguetón —Si tú lo dices, espero ese buen pago. Aunque, tratándose de ti, seguro lo es, querido Hayley.
6:34 pm – 14 de febrero – Llanuras de Dullham
5 minutos…
Laulieth corre. Carga con las dos deidades, sin mirar atrás. Las gotas de lluvia caen sobre sus cuerpos, frío constante que les recuerda que siguen vivas, sin embargo, el caos frente a ellas le hace recordar aquella pregunta soltada por la hechicera.
Árboles en llamas caen en su camino, uno de ellos casi las aplasta por los pelos. Viéndose a los lados una manada de lobos que huyen al igual que los demás animales, y las dracohimis como hechiceras que sobrevivieron les siguen.
Los truenos solo aumentan el miedo en el corazón de la peli negra cual a diferencia de las hermanas, ella no esta desmayada. El humo empieza a cubrir la vista, sin embargo, corrientes de viento son convocadas por la mujer cual mantiene su huida.
A solo unos metros de llegar a la cueva donde se encuentra la supercomputadora. Hayley esta de pie afuera, lo que provoca una sonrisa en la maga.
3 min…
Algo cayo del cielo como un meteoro, creándose una cortina de polvo que nubla la vista de los presentes. Koichi junto a Sole cargan con Esheira y Samara, mientras todas entran en la barrera azul creada por el asistente virtual que pertenece a la supercomputadora.
Laulieth solo ve una sombra que la ataca con una espada negra que parece tener cicatrices doradas en su hoja. 2 choques donde empuña a Kukyo evitándose de los cortes. Y una potente corriente de viento desvela a su enemiga.
Una fémina. Una melena negra azabache acompañada de dos pupilas rojas carentes de vida en ellas. Un camisón negro y pantalones grises acompañados de zapatos oscuros. Notándose en su mano izquierda vendajes, diferente de la derecha ocultada por un guante negro.
—¡¿Quién eres, dímelo ahora?! —La dama que vestía un pantalón gris junto una camisa del mismo color, se quitaría la prenda que cubre su torso, dejando al descubierto las gotas de sudor cuales se deslizan de sus pechos a su abdomen donde apenas se ven visibles sus abdominales.
Sostiene a Kukyo con la mano izquierda. Mientras su oponente usa la derecha, ambas coinciden en un agarre firme sobre sus armas. Los labios de la desconocida se abren un poco en el momento donde están a dos metros de distancia —El nombre es Blade.
Tan rápido como esas palabras fueron dichas. La espada rota conoció otro choque contra el machete de empuñadura blanca ya imbuido en energía elemental e energía oscura o conocida como Leshime.
El ver esa aura gris alrededor del arma consigue distraer a la recién llegada, cual recibe una patada giratoria a la mejilla derecha que imbuida en la fusión de las dos energías en su cuerpo sumadas a un ocaso elemental del momento logran enviar a volar a la mujer de pupilas rojas.
Los ojos de Blade se abren en grande al momento de sentir el impacto de la patada, su cuerpo viéndose empujado a chocar contra varios árboles antes de terminar contra una roca teñida por su sangre.
Tose la sangre que se desliza de sus labios a su mentón como a la tierra. Intenta dar un paso, pero se tambalea y cae de rodillas. Ella con un esfuerzo sobrehumano se pone de pie escuchándose unos crack en sus huesos al realizar dicha acción, sin embargo, el miedo es reemplazado por una sonrisa.
Embiste de frente mientras se escuchan los truenos golpear la tierra como si fueran tambores. El fuego negro desaparece al igual que lo hace la racionalidad en los movimientos de la maestra espadachín.
Cuyo primer movimiento es un corte a las piernas, seguido de otro al hombro derecho, ataques contrarrestados por los choques entre armas blancas.
Culmina su búsqueda de sangre en un corte lateral al pecho, en dos tajos rápidos cuales dejan una X en el torso de la hechicera, pero Blade no se detendría allí al finalizar con una patada al abdomen.
Sentada sobre la tierra apoyada en el tronco de un árbol muerto, Laulieth sangra. Momento donde su resistencia se ve probada e instante en el cual su ojo derecho se cierra. Esto fascino a la recién llegada quien solo observo el efecto regenerativo en acción sobre el cuerpo de la maga que esta ya de pie enfrente suyo.
La dama cual tiene un ojo cerrado blande el machete. En un simple cerrar de ojos, la sangre se destila como río desde el brazo derecho amputado de Blade, su confiable espada rota cae al suelo. Su boca se entreabre en un grito ahogado, pero su brazo izquierdo también es cercenado en solo 4 segundos.
Lapso cual provoco escalofríos sumados al dolor presente para la fémina proveniente del exterior. Dientes apretados en un intento de suprimir quejidos, sin embargo, ello fue imposible al perder sus piernas en solo otro parpadeo.
—¡Aahhh!. ¡Ahhh, m-mierda!. T-te subestime —Dijo Blade con sus extremidades regenerándose bajo la atenta mirada de la hechicera. Última que al ver de pie a la fémina de pupilas rojas se limita a mostrar una pequeña sonrisa, dándose la libertad de hablar —Laulieth esta cansada, así que yo bailaré contigo. Te agradezco por no morir tan rápido, de otro modo sería aburrido, ¿tu opinas lo mismo, verdad?.
La espadachín salta al combate e apunta al corazón. La calamidad en posesión del cuerpo patea la muñeca de la inmortal, en resultado la espada cae en el suelo a unos metros lejos de su dueña.
—Inmortal o no, voy a descubrirlo. Si mueres, el nombre de tu asesina es Ryuko —Comentó ella sin esconder su tono altanero. Tomándola del cuello a Blade quien es arrojada contra el suelo. A punto de ser empalada en el pecho.
Un silbido se escucha cerca. Ryuko se detiene a mirar alrededor, sin embargo, nadie se ve a la distancia. Están solas, o eso pareció antes de parpadear su único ojo, cuya pupila perdió ese brillo de emoción, sus ojos se cierran.
Su mano izquierda extendiéndose hacia la fémina que regeneró las extremidades perdidas en ese tiempo. Un rayo cae a 3 metros de lejanía de las dos.
Cuando el destello se marcha, deja ver a una dama que viste un traje elegante. Botas negras, pantalones negros, acompañados de una camisa blanca de mangas largas, una corbata oscura sumada al conjunto.
Su cabello color vino tinto atado en una coleta desordenada, refleja su naturaleza un poco impredecible cual junto a esas pupilas del mismo color, aunque más claro denota cierta diversión también mostrada en su sonrisa pícara.
—¿Porqué la detuviste?… quizás esta vez, si podría haber… tocado aquellos cielos cual mi maldición me niega —Las pupilas rojas de la fémina de cabello azabache observan a la recién llegada, siendo su propia voz un susurro lúgubre.
—Bladie, ella es nuestro pago. Ahora deberíamos irnos, nuestro trabajo esta hecho. Además quiero irme antes de que él llegue a por mi —Comentó la mujer, su voz ronca llega a oídos de la mencionada cual decide caminar en dirección a la cueva protegida por la barrera azulada desplegada por Hayley.
Quien es el único de pie esperándola, las demás supervivientes están en el interior descansando. La entidad virtual da un paso al frente todavía dentro de dicha protección, sus ojos verdes no destilan emoción alguna al momento de cruzar miradas.
—Ya tienes tu paga por tu trabajo. Gracias a vuestra intervención, el supercontinente se a repartido en 5 continentes, a la vez que la supercomputadora tiene energía de sobra para traer más razas.
—Asegúrense de darle un nuevo nombre o apodo a vuestra nueva compañera, stellaron hunters. Iros y seguid en vuestra lucha contra el fin —Hayley menciono dichas palabras con aquel tono indiferente que es usual en él. Dándoles la espalda mientras camina al interior de la cueva, a punto de atravesar la puerta escucha la voz de Kafka —Dale un mensaje a He. Dile que la respuesta cual busca en Nous, sucederá en un futuro.
Tiempo después…
El cabello rubio y desaliñado de Esheira llega al suelo, notándose ojeras marcadas bajo sus ojos. Sus dedos pálidos presionan las teclas sobre el tablero.
Ojos que están fijos en la pantalla donde ve la raza demonio cuales viven en las montañas heladas, sin embargo, sobreviven gracias a que algunas controlan el fuego o lamparas cuales emiten un calor suficiente para no morir del frío helado.
Estas a ojos de ella, avanzan rápido al crear granjas en el interior de habitaciones cálidas con tierra fértil junto agua. El lado izquierdo de la región es templado como contrario a las montañas heladas.
—Las demonios… la tercera raza. A diferencia de las nuevas razas que son las Kaniza o Shilurl… decidieron la ciencia sobre la conquista o lo militar. Algunas fueron a otros mundos a través de la puerta, pero pocas regresan.
—De entre el listado de nombres, están, Felica Minore, Hermine Sure, Samoko Kinoe, Sue Yanagi. Las más prometedoras de esta generación, espero alguna regrese.
Cierra la ventana para enfocarse en el escritorio. A punto de apagar la supercomputadora, se detiene al ver un archivo de video. Dándole clic, al presionar su dedo índice sobre la pequeña área sin teclas del tablero que esta cerca de su mano izquierda.
—Hermana… yo. Es difícil decir esto, pero esta es la última vez que me vas a ver, ahora mismo estoy en teivat enfrentando al orden celestial —Dijo Samara con una sonrisa en sus labios mientras mira hacia el espectador quien es su hermana menor.
Última cual tiene los ojos abiertos en shock, sin embargo, antes de poder pronunciar alguna palabra o hacer algo, el video continua —Le pedí a Hayley que te retenga, como tú apoyaste su idea del día de la extinción sin mi o Laulieth saber sobre ello.
—En ese entonces te odiaba un poco, eso no lo puedo negar. Lo sabías todo, sin embargo, no me dijiste nada. Ahora estoy haciendo lo mismo, jaja, ja, perdóname si quieres, da igual, ya estoy muerta.
—Solo promete que cuidarás de este mundo por mi. No quiero que aquel día se repita… aunque sea, inténtalo por… mi, y sonríe, hazlo, sin importar si es falsa, te ayudará demasiado, aunque no lo creas, je, je —El video acabo con unas lagrimas viéndose descender de los ojos ahora cristalinos de la mujer de cabellera roja. Cual a pesar de haber generado tristeza en su única espectadora, se esfuerza en mostrar una sonrisa.
Sonrisa reflejada también por Esheira que incluso al borde de las lagrimas intenta mantenerse cuerda con aquel consejo. A su lado izquierdo esta Hayley, quien la acompaña en silencio.
Dos brazos de madera surgen bajo los que tiene la deidad cual percibe como estos la abrazan, aquel gesto la tomo por sorpresa, sin embargo, solo cierra sus ojos permitiéndose el sentir dicha muestra de afecto por parte de Rumi.
Horas después – teivat
La diosa de la sabiduría posa sus ojos dorados sobre aquel campo de batalla. Cuerpos muertos de seres que conocieron el cielo, sumados a su propia sangre junto a las armas que fueron blandidas en busca de muerte.
Un cráter grande de unos 40 metros a la redonda para ser exactos se visualiza en el centro de aquel territorio marcado por la violencia divina. Espectadora de lo que quedo de aquel conflicto, sostiene la lanza cual una vez perteneció a su hermana mayor.
Una corriente de viento la atraviesa, sin embargo, ella no se muestra afectada por ello. A su lado derecho esta Asmoday de pie. La sombra del espacio oculta su cuerpo con un atuendo blanco cual destila esa pureza digna de una deidad de su gran nivel.
—Ella lo logro. Aunque Phanes regrese, ya no volverá a tocar Shiold-4. En cuanto porque estoy aquí, quería conocer como estabas… hermana menor.
¿realidad? – salida del sueño…
—”Lo siento…”
Dicha palabra resonó en su mente. Al abrir los ojos escanea la habitación de metal en la cual se encuentra con una barrera azul siendo lo que la impide salir, las pupilas de esta se dilatan.
Sus puños intentan romper la barrera, pero es imposible. Ve a un doctor acercarse, al reconocer sus rasgos faciales, como observar el cabello rojo desaliñado junto a aquellas pupilas de color índigo. Su altura siendo de 167 cm.
—Hm… ya estas despierta. Relájate, no te haré daño, soy el doctor Kaito Takanashi. Y tú eres Yui Imari, recipiente de la diosa del conflicto, Samara —Comentó el doctor con un tono seco. Su mirada fija en la de ella. Yui ahora una peli roja de pupilas doradas, que cuya estatura es de 176 cm y posee un cuerpo algo juvenil al mostrar poca musculatura.
Los ojos de Yui miran de arriba y abajo al doctor, notando como el wama solo usa un sostén negro bajo su túnica blanca que no esta abotonada, dejando ver rastros de vello púbico rojo al estar sus pantalones un poco bajos.
Él al notar esa mirada constante obtiene un ligero sonrojo y decide darle la espalda, no sin antes mencionar las siguientes palabras—Participarás en el torneo shomankai, un combate… será tu prueba.
Añadí el universo de honkai: star rail a la historia, porque los cazadores de estelaron son necesarios. En fin, el cap fue corto, porque no quería alargar más. Como sea, feliz día lectores.
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