La caída de una leyenda - Capítulo 42
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Capítulo 42: Torneo shomankai – El filo de dos espadas – Parte 1
1 año atrás…
—¿Piensas volver a participar?. Si lo vas hacer, esta vez se escogieron solamente criminales, no hay ningún civil, o eso creo —Dice la reina Yunko, su cabello negro recogido por un moño oscuro que hace finalizar su pelo en una cola de caballo, sus ojos color ámbar enfocados en el gran televisor plano apoyado en la pared.
En el extremo derecho del sofá esta la albina cuyos ojos azulados están igual atentos a lo que ven en la tv, donde se puede ver a ella misma, promocionando una bebida hidratante con una sonrisa.
Vistiendo un short negro junto una camiseta gris con hombros descubiertos, ropa cómoda como adecuada al igual que su animo alegre. Sin embargo, aquella sonrisa no se refleja en sus labios ahora mismo.
La reina viste un atuendo negro que esta escotado permitiéndole a cualquier curioso ver su canalillo, mientras esta cruzada de piernas resaltando sus muslos gruesos. Por parte de la otra fémina en la sala, ella viste unas bragas grises y una camiseta blanca ajustada que acentúa su pecho como curvas.
—Civiles, asesinos, que más da, si participas es porque quieres morir o estas loco —Mira de reojo para ver la sonrisa pequeña en la comisura de los labios de Yuko, lo cual la hace mirar por más tiempo al rostro de su progenitora.
—Bajo esa lógica, tu estas loca. ¿No lo crees, hija? —Aquel tono suave llega a provocar una atmosfera de calma en la sala donde Shiba se permite el relajarse tras un día de trabajo. Última que se abre de piernas como levanta un pulgar arriba en respuesta.
—Cambiando de tema, Kaito ahora es un doctor, Zhue esta en… ¿Cómo se llamaba?, Inazuma, porque quiere… no se que quiere. Y Mei… ¿Mei es siquiera real?, no tengo recuerdos de ella —Mira a un recuadro en la pared donde se ve a la familia Takanashi, su atención en aquella fémina de cabello negro oscuro, de ojos marrones claro que tiene dibujada una sonrisa pequeña mientras carga a su yo adolescente en sus brazos.
—Ella lo es… es probable que el próximo año este presente en el torneo. Solo quiero saber, ¿Porqué admites que no la recuerdas? —Los ojos ámbar de la mujer de 2.03 cm de altura se enfoca en la chica de cabellera blanca cual tiene una estatura de 1.87 cm deja escapar un suspiro profundo sopesando sus siguientes palabras.
—Porque… ella siempre solía ser el foco de atención, estaba de allí por allá sin detenerse —Su mirada se posa sobre un recuadro apoyado en la pared, donde se observa a Mei. Aquellos ojos marrones destilan determinación como frialdad mientras sostiene un arco. Sus manos se tornan en puños cuales descansan sobre sus muslos, mientras sus palabras se sienten secas al momento de hablar —Rara vez aparecía y solo era sonriendo o de palabras cortas… para ella solo era la hermana menor, ah… no se si para ella, yo… existo.
—Solo se puede esperar… —Yuko fuerza una sonrisa a la vez que entrelaza sus dedos con sus manos descansando sobre su entrepierna. Por el tono algo bajo de su madre, era obvio que esa respuesta es para ambas.
Lunes – 12:00 – actualidad
El presentador que tiene una altura de 1.63 cm cuya complexión de su cuerpo es delgada, y es de cabello plateado, con sus ojos rojos carmesí denotando emoción, portando un kimono negro, hace presencia. Su voz se amplifica gracias al micrófono —¡Y eso fue un combate magnífico. A propósito, los jugadores Kasumi Ichikawa como Katasuke Himori dejaron el torneo. Ahora… los siguientes combatientes serán…!
En la pantalla de selección aparecen los nombres Yui Tanaka, Zumire Revenant —¡Yui Tanaka, y Zumire Revenant, un encuentro entre una estudiante de la academia Shun, contra la prodigio espadachín del dojo tsuiki!.
Dos mujeres ahora se encuentran de pie en la arena. La melena roja de Yui se agita un poco como lo hacen sus senos al dar un paso al frente. Cubierta solo por una falda gris, con su torso descubierto cual no presenta cicatrices, que sumado a sus piernas algo temblorosas delata que es su primera pelea.
La otra fémina porta un camisón blanco acompañado de una corbata negra y pantalón negro, de zapatos negros. Cuyo cabello es negro, sus pupilas verdes fijas en la novata mientras sostiene su espada, notándose la cola negra de demonio, sin embargo, no posee cuernos al ser una wama, con una altura de 180 cm.
Sin embargo, antes de poder realizar alguna de las dos un movimiento. Shiba se dejo caer desde el lugar donde se encontraban los participantes creándose una pequeña cortina de polvo donde impactó, y sus ojos azules se enfocan en la peli roja, para después en la espadachín.
—Me canse de esperar. Las enfrentaré a las dos al mismo tiempo, atacad a matar o morid en el intento —La última princesa de la nación Ethos extiende sus brazos hacia delante. De las yemas de sus dedos se extienden hilos de fuego en dirección a las otras dos. Su única prenda unas bragas blancas que contrastan con su piel gris, sin embargo, combinan con su cabello blanco.
La demonio solo da 3 pasos al frente, un paso por delante de la joven hechicera que la sigue con la mirada. Zumire agarra su corbata negra con su mano izquierda, su mano derecha saca una pistola blanca de su bolsillo mientras las siguientes palabras salen de sus labios —Residencia mortal: Ruleta rusa.
El día se vuelve noche en la pequeña cúpula en el interior de la arena del coliseo. Dentro, Yui, Zumire y Shiba están sentadas en tres sillas de madera oscura que apuntan a una mesa del mismo color. En el centro de la mesa, una pistola blanca del mismo color que la bombilla cual ilumina de manera tenue el escenario.
—”Una residencia, n-nunca había visto una, pensé que solo salían en las películas.” —La maga de cabellera roja piensa y siente los hombros pesados, un dolor en las piernas que le impide levantarse. Al mirar de reojo a la princesa albina nota como esta tiene la quijada tensa. Por parte de la convocadora de la residencia, ella se ve imperturbable por su mirada vacía.
—Ahora mismo sus piernas y hombros están soportando un peso que las detiene de pelear, e incluso si consigue levantarse, vuestra energía ha sido anulada.
—En otras palabras, aquí solo el arma decide —Su voz resulta fría a tal punto que envía escalofríos a las espaldas de las otras dos. Sin embargo, Shiba entrecierra sus ojos e habla —Si el arma decide, tú también mueres, idiota. E-esta residencia es estúpida —siendo su tono una calma falsa que consigue una pequeña sonrisa en los labios de Zumire.
—P-puedo hacer una pregunta. Si tu eres la única que no sufre del peso extra, ¿porqué no utilizas la pistola?, o tomas ventaja de la situación —La voz de Yui resulta algo temerosa, sin embargo, trata de mantener la mirada al hablar con Revenant, quien descansa sus codos sobre la mesa mientras adquiere una voz más tranquila —Si intentará abusar de vuestras limitaciones, las balas desaparecerían.
—Al ser solo 3, será una bala, ¿justo, no?. Si la bala impacta el cuerpo, una de las extremidades recibirá el dolor, afectando el uso de vuestras técnicas en el proceso, aunque el dominio me trata diferente a mi, obviamente. En otras palabras, aquí no se muere. A jugar —Ella es la primera en agarrar el arma. Coloca la boca del arma contra el lado derecho de su cabeza. La tensión solo aumenta por cada segundo hasta que la wama de pelo negro tira del gatillo.
—”¿Porqué lo hizo?. Siempre me pregunto eso, cada vez que invoco esta residencia, solo la recuerdo a ella, tenía miedo, ella me salvo. A veces, quisiera haber sido yo quien hubiera muerto aquel día.” —El gatillo es apretado por ella que ya tiene los ojos cerrados. En ese instante, la tensión escalo, expectantes ya sea de un bang o un silencio sepulcral.
No salé ninguna bala. Y con una tranquilidad irreal Zumire deja la pistola en el centro de la mesa. Las pupilas doradas de Yui se posan sobre el arma, su mano izquierda toma el arma incluso si intenta con todas sus fuerzas el no hacerlo.
Imita el movimiento de la invocadora de la residencia, sus pupilas dilatadas son capaces de notarse al momento de tener los ojos bien abiertos. Sus ojos dorados se fijan solo en el rostro indiferente de la demonio.
El silencio solo lo hace peor. El estrés, combinado con la impotencia del momento la hacen jadear. Sin embargo, antes de siquiera disparar el gatillo, una cola roja de lobo crece rápido desde la zona baja de su espalda y la mano cual sostiene la pistola apunta a Shiba.
Dicha acción consigue entreabrir las bocas de Shiba e Zumire. La voz de Yui suena un poco más ronca como madura —Jaja, si os vierais al espejo se reirían también. Otro ser coexiste en el cuerpo de Yui Tanaka.
—Yo recibiré la bala por ella, soy muy buena, ¿no es así?, además no quiero saber que pasará si violo las reglas o me paso de lista al disparar a otro —Vuelve a colocar la pistola contra su cabeza, cierra sus ojos e tira del gatillo.
La bala impacta contra su cabeza. Aunque no hay sangre, y la cola desaparece dando a entender que Yui esta en control. Ella deja el arma en la mesa, y al hacerlo, la residencia desaparece. Las tres en las mismas posiciones antes de que la demonio convocara su residencia.
A pesar de estar ahora fuera de la residencia, Shiba siente un peso invisible en sus piernas e hombros. Al ver el ceño fruncido en ella, Zumire solo sonríe por unos segundos antes de volver a su indiferencia.
—Después de salir de mi residencia, a quien yo elija cargará con un peso extra. ¿Enoja, verdad? —Las pupilas verdes de la demonio se enfocan en Yui. Su cola oscura de demonio se agita un poco de modo que denota una emoción latente en ese momento — ¡Tanaka, solo tenemos una oportunidad o ella volverá a ser veloz, solo sígueme y golpea, si quieres vivir!.
Las orejas de elfo de la hechicera se mueven ligeramente ante los nervios. Sin embargo, inhala e exhala para seguir a la demonio que al tenerla a su costado izquierdo le da la espada, y realiza un disparo de energía elemental condensada desde la boca de su pistola.
—”Mis piernas apenas y pueden sostenerme en pie, el dolor me impide siquiera pensar en como usar mis hilos. Incluso si esa mocosa no logra herirme de gravedad con la espada, el disparo de energía elemental podría hacerlo, ¿Q-qué haría… Yuko takanashi?”
Yui agarra la empuñadura con ambas manos. La espada sostenida sobre su cabeza en un corte que apunta hacia uno de los brazos de la princesa, última cual solo levanta su pulgar para morderlo, cuernos similares a los de un demonio crecen sobre su cabello.
Su cuerpo recibe el impacto del disparo de energía elemental en su pecho al igual que lo hizo al soportar el tajo a su brazo, que debido a la técnica resistió, sin embargo, la sangre fluye del corte y aprieta los dientes.
Tan rápido como sucedió, agarro con ambas manos el filo de la espada con firmeza, dio un pisotón cual creo una cortina de polvo que las cubre a ambas. La maga tose por unos segundos lo que le impide deslizarse para esquivar la patada de Shiba.
La hechicera es lanzada fuera de la nube de polvo con los brazos cruzados sobre su pecho, todavía en posesión de la espada, sin embargo, sus antebrazos están rojos por recibir la patada.
Al desvanecerse el polvo una espiral de fuego en varios anillos que desprenden chispas y calor extremo se manifiestan en un infierno aterrador enfrente de ellas, proveniente de los puños rojo escarlata de la princesa albina.
Las llamas amenazan sus vidas al estar a solo dos metros de tocarlas. Aun así, incluso si el dolor en sus brazos estaba presente, los levanto de modo que una barrera verde se manifestó en signo de su voluntad férrea.
El ver aquella defensa desplegada que resistió la espiral de flamas por esos breves segundos, dejo con la boca abierta a la peli negra que vuelve en si al mirar al frente.
Allí enfrente de las dos, como una sombra o la misma muerte, los brazos de Shiba extendidos a solo dos segundos de impactar sus cuellos con dichas extremidades. Ocaso elemental combinado a tal ataque devastador, en las reconocibles chispas blancas junto a los rayos azulados.
Zumire solo tiro del gatillo, sin importar si la boca de la pistola apunta a la tierra. Y otra vez están en la residencia de la espadachín que se lleva la mano al cuello al igual que la hechicera al haber estado a pocos segundos de la muerte.
—U-usaste Seiko: venganza, lo se por los cuernos que tienes. Q-que garantiza un ocaso elemental en la pelea a cambio del 50% de tu energía elemental… e-eres una bestia —Dijo Yui mientras apunta con su dedo índice hacia la albina. Quien solo ofrece una sonrisa amplía al observarlas ya algo aterradas, notándose dicho miedo incluso en Zumire cual tiene los ojos bien abiertos.
—Era mi única carta, jaja, aunque debí haber usado la técnica kurisei: abandono. Es realmente molesto lidiar con un usuario de residencia, debo obtener una —Enunció Shiba cuya voz resulta más serena a simple vista, sin embargo, sus cuernos dan a entender que la técnica Seiko: venganza no pudo ser usada.
Al escuchar dichas palabras, la wama cual usa un camisón blanco deja escapar un suspiro —Como sea, la verdad es que el encuentro entre la señorita Yui y mi persona fue arreglada por la reina Miya.
—La razón, ver el desempeño en combate de la joven como recipiente de la diosa del conflicto, Samara —Al momento mencionar dicho nombre, la sonrisa de la albina se desvanece en un parpadeo.
Yui por su parte calla, de modo que se concentran las miradas en la súcubo quien vuelve a hablar —Miya controla teichu, al ser las kaniza responsables de la seguridad. Ella creó el proyecto ares, y Yui es la clave. Todo iba bien hasta que tú metiste tu trasero, Shiba.
—Si, si, lo que sea. De que trata el proyecto ares —La Fenna shilurl comentó ya cruzándose de brazos. Ella solo observa el como la peli roja tose a propósito y sonríe —El proyecto ares se resume en una pregunta, ¿Qué haremos si Mei se pone en nuestra contra?.
—E-eso no va a pasar, ¿verdad? —Shiba traga saliva tras mencionar esas palabras. Pero al ver como ninguna de las otras dos dice algo, suspira —Oh vamos, Mei es demasiado poderosa.
—Literalmente en la academia de hechicería en la sección de historia se narra sobre el día de la ascensión, la de mi… hermana mayor.
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