La caída de una leyenda - Capítulo 43
- Inicio
- La caída de una leyenda
- Capítulo 43 - Capítulo 43: La mortal que toco los cielos - Fin
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 43: La mortal que toco los cielos – Fin
20 años atras…
31 de octubre – 7:00 am
En una bañera blanca descansa el cuerpo pálido de una chica. Dicha joven tiene los ojos cerrados con su cabello blanco humedecido como su tez, sin mostrar tensión en su ser desnudo, su altura siendo de 180 cm.
Sus manos agarradas a los bordes de la bañera. Impasible al hecho de que alguien entro al baño para usar el inodoro —Sabes, llevo mucho tiempo trabajando con ustedes, pero aun así ni siquiera se tu nombre —Aquella voz femenina consigue abrir dichos ojos suyos que miran hacia el techo, pupilas azul índigo casi divinas debido a la belleza cual guardan.
—Mi nombre es AR-26710. Considerada una anomalía por ser una hermafrodita como tu, para la armada glamoth, pero me dejaron vivir por mi talento —Su mirada se desvía a su entrepierna, por unos segundos antes de mirar de reojo a la fémina sentada en el excusado —La última, quien sobrevivió a la guerra contra la propagación.
—Puedes llamarme Firefly. Como gustes, silver wolf —Comentó la muchacha cuyos rasgos eran notablemente femeninos, sin embargo, su entrepierna delata su naturaleza de poseer ambos sexos. Siendo su voz algo suave al estar un poco sonriente en ese instante.
—Si no hubieras sonreído podría haber hecho un edit tuyo para enviar a las redes sociales, sabes —Comentó silver wolf, quien estaba grabando a Firefly en la bañera, última que deja de sonreír dando un aire serio. Al ver como la joven de cabello plateado le levanta el pulgar, vuelve a cerrar los ojos.
—Gracias. Hm, escuche que iremos a shiold-4 a petición tuya, ¿Qué hay ahí de interesante?. Solo se por Kafka que es allí donde me encontraron —La joven dijo mientras mantiene su mirada en el teléfono. Mascando un chicle rosado cual se ve en una burbuja fuera de sus labios, sus pupilas grises destilan cierto aburrimiento.
Sus shorts negros al nivel de sus tobillos, su falta de bragas es obvia. Sin molestarse en siquiera usar un brasier quedando sus pechos descubiertos como lo es su entrepierna. Levanta la vista solo para ver como Firefly sigue relajándose en la bañera.
—Es simple, quiero morir para renacer como un shikigami —Firefly menciono en un tono de voz seco. Sus pupilas azules índigo carecen de aquel brillo de emoción de antes, su mirada perdida parece estar concentrada en el agua cálida en la cual esta sumergida.
—Ya sabes, un espíritu guardián. Me estoy marchitando como una rosa cerca del final de sus días. Se como hacerlo, una de las formas es un combate con una igual.
—Blade y Kafka están fuera en una misión, y tú solo quieres jugar videojuegos, así que deberé ir a ese planeta cual queda cerca de aquí a ver si encuentro a ese igual —La albina dijo antes de dejar la bañera al ponerse de pie. Agarrando la toalla blanca cual Silver Wolf le dio sin titubear, sin embargo, sus ojos siguen clavados en aquel celular.
—Tu pilotas la nave porque estaré ocupada mejorando mi cuenta de genshin impact. Estoy ahorrando protogemas para Alice —La jugadora de cabello plateado continua enfocada en el teléfono. Por su parte, Firefly deja el baño sin antes tirar de la palanca del excusado, lo que hace a la mocosa levantarse del asiento al instante —¡Hey, ¿Porqué hiciste eso?!. Agh, tsk, ahora tengo el trasero algo mojado, ahhh.
—Por lo menos en este fanfic mis pechos son de Copa D y tengo 165 cm, ¡soy la goat de esta historia! —Al darse cuenta que esta hablando sola, decide apagar el teléfono para usar el papel higiénico mientras mira a la pared enfrente suyo —Autor, vas a saltar a otra escena, o quieres que los lectores pierdan tiempo escuchándome hablar, para hacer relleno. Es el último capítulo, por lo menos hazlo interesante.
31 de octubre – 11 am – Nación Demios – Cordillera de la muerte
—”Cordillera donde las shilurl y demonios se conocieron por primera vez, y donde se hizo un tratado de paz tras 5 años de guerra. Un intercambio entre medicina como ciencia por una paz duradera.”
Una mujer de cabello negro corto camina sobre la nieve con sus botas oscuras. Sus prendas son un pantalón gris, camisa del mismo color, y sobre la camisa una chaqueta negra de cuero cual a simple vista parece cálida.
Carga una mochila verde visible en su espalda. Sostiene un paraguas negro que le cubre de los copos de nieve mientras sigue su camino a través de la cordillera donde el caos como la muerte reinaron en aquel infierno gélido.
Sus pupilas café azabache concentradas en el frente. Su altura de 191 cm la hace intimidante a ojos de los zorros blancos o lobos que prefieren evadirla al cruzarse con ella.
La fémina se acerca a la orilla del lago para verse el rostro, su cara tiene una cicatriz horizontal bajo sus ojos cual recorre también su nariz —”No debí haber sido tan descuidada en la llanura de Kaichi, casi muero de no ser por Kaito.” —Pasa su dedo índice sobre la cicatriz con cuidado. Y luego voltea al escuchar unas pisadas sobre la nieve.
Parada allí esta una demonio usando una bata blanca de laboratorio, pantalones negros al igual que sus botas y una camisa blanca. Posee cuernos blancos y una cola del mismo color, su mano derecha agarra una flor de loto azul que parece destilar una esencia de fuego azulado.
Su altura es de 188 cm, su piel es blanca y su cuerpo se ve fuerte a pesar de la bata holgada. Su cabello es azul con dos flequillos oscuros a los lados extremos de su frente. Notándose un piercing en su ceja derecha al momento de voltear a verla.
—Eres Mei Takanashi, es un placer conocerle, soy Diena Narkozki. Una científica que busca crear un campo de flores de lotos azules, algo casi imposible —Dijo la mujer de apellido Narkozki con una sonrisa pequeña, brillo de amabilidad genuina reflejado en sus pupilas rojas fijas en los ojos de la princesa.
—E-encantadi, mierda, es encantada. Disculpa, las palabraz no son lo míe. Estoy aque porque quiero olvidar a alguien, ¿y tú Dieni? —Mei se acerca para cubrir a las dos de los copos de nieve con la sombrilla. Diena deja escapar una risita mientras descansa su hombro contra el de la shilurl —Haha, Dieni, huh. Pues, en las zonas heladas crecen estas bellezas. ¿Qué te parece si me ayudas?. Un viaje se siente mejor si es acompañado.
La demonio observa como la otra fémina se limita a asentir. La nieve se detiene a lo cual Mei cierra el paraguas y lo guarda en la mochila. Al ver ello, la chica de cabellera azul le toma de las manos lo que abre en grande los ojos de la princesa quien al estar sorprendida se deja guiar por el repentino baile.
La súcubo da tres pasos hacia atrás con la shilurl acercándose por simple instinto, tras esos segundos la científica le levanta la mano, en respuesta la guerrera da una vuelta. Intenta hablarle, pero el verla con aquella sonrisa amplía le deja sin palabras.
En movimientos algo lentos donde ambas dejan sus pisadas sobre la nieve. Alrededor de ellas, un círculo de lotos azules les rodea con las flamas azules que surgen de las flores creando un espectáculo visual cual a ojos de Takanashi parece una fantasía digna de una película de romance.
Cuando sus cuerpos se acercaron a la vez que se presionan contra el de la otra, ya con sus labios a solo centímetros de tocarse, Narkozki es espectadora del como la otra mujer da un paso atrás. La súcubo le suelta las manos para limitarse a dar un paso atrás.
—Lo siento, es una manía mía de querer bailar con aquellos que me agradan. El beso, fue porque me recordaste a mi último novio —La científica dijo con su mirada ya bajo la nieve. La sensación de una mano sobre su hombro izquierdo la lleva a volver a mirar al frente, observante de la princesa cual niega con la cabeza —No es tu culpa. Por ahora déjame ayudarte.
—Sabes, me gustaría ser tu profesora de lengua después de esto. Quizás así mejores en tu forma de hablar más rápido —Comento Narkozki que junto a la otra mujer comienzan a buscar lotos azules en los alrededores.
Takanashi encuentra una flor de loto azul algo marchita cerca de la sombra de un árbol, y silba para así su compañera llegar con ella. Diena saca un frasco transparente de su propia mochila azul, dejando caer el líquido verdoso que contiene el frasco pequeño.
La planta vuelve a obtener más brillo. El loto es agarrado por ella de modo que lo mete en un frasco más grande donde hay 4 lotos más, tras cerrar las tapas mete ambos recipientes en la mochila.
—En el baile vi un círcule de lotos azules en llamaz. ¿Porqué los recolectas si puedes crearlos, Diena? —Mei menciono mientras sus pupilas café azabache observan la cara algo sonrojada por el frío de Diena. La última se limita a volver a sonreír. En su palma izquierda se ve un loto azulado surgir de su piel con flamas del mismo color danzando sobre sus pétalos —Es mi habilidad innata. Pero son fugaces al igual que los rayos, las originales no lo son. Quiero un campo de flores de loto azul que no desaparezca tras 2 o 4 minutos, tontita.
—¡Mei Takanashi, te reto a un duelo! —La nombrada voltea para ver a una Firefly que tiene el brazo izquierdo oscuro, y viste un pantalón negro holgado con el torso desnudo.
Mei al escuchar dichas palabras es rápida al quitarse la chaqueta, camisa y brasier. Dejando sus pechos comparables a dos sandías descubiertos, sus pezones oscuros ya algo duros por el frío captan la atención de la albina que obtiene un sonrojo, optando enseguida por cubrirse los ojos con una venda negra.
Por parte de Silver wolf, ella solo viste un top celeste, una chaqueta azul y unos pantalones grises igual de holgados que los de su compañera. Silver ya esta tomando fotos de los pechos de la shilurl con su celular —Nos envío Esheira y Hayley. Mi compañera aquí quiere convertirse en un shikigami.
—Solo hay tres formas para convertirse en shikigami. Morir como un dios que ya hizo un contrato con un mortal para ser su protector. Fusionar tu alma con un objeto imbuido por la energía de quien será el convocador. Por último, la más conocida, ser infectada por leshime y morir en batalla con alguien cuya alma sea similar a la tuya.
Tras mencionar aquello, los ojos rojos de Diena ven de abajo a arriba a la albina. Una sonrisa surge en sus labios —Tu caso parece ser el último. Espero Mei consiga ayudarte con tu deseo.
—Ah, suficiente palabrarea. A pelear —Mei se desplaza al frente de un salto haciendo su entrada con un puñetazo al estomago, que esta imbuido en ocaso elemental.
La cazadora de estelaron endura el abdomen e imbuye dicha área de energía elemental antes de recibir el impacto, al ser incapaz de reaccionar rápido.
La bilis sale de los labios mientras su cuerpo es expulsado, sus ojos se cerraron. La parte trasera de su cuello choca contra el antebrazo de la shilurl quien esta situada de espaldas a la albina. Dureza similar a una columna de hierro fundido.
El resultado es claro, Firefly se fue. Tendida boca abajo sobre la nieve. Diena se acerca para presionar sus dedos sobre el cuello de la fémina —Esta muerta… Ahora toca esperar.
—Cuando despierte, será mejor que estemos preparadas, domesticarla será difícil —La súcubo se levanta el cabello azul de su frente, notándose el sudor en su piel al quitarse la bata y camisa blanca. Posee solo un brasier gris con estampados de gatitos oscuros.
Al ver esto, Mei levanta su pulgar mientras Silver Wolf esboza una pequeña sonrisa —Ja, jaja, ja, irónico q-que la única con brasier es la demonio, y es uno tierno.
A pesar de estar sonriente se ve de forma clara sus pupilas vidriosas, lagrimas comienzan a salir de sus ojos y sin pensárselo dos veces corre hacia donde yace su compañera.
Agarrándola de manera suave para ponerla boca arriba, tras unos segundos de contemplar su rostro se vuelve a poner de pie y dar dos pasos atrás —E-ella va a regresar. Mei, Diena, se que recién nos conocemos, pero podrían ayudarme, es mi amiga… no quiero hacer esto sola.
Una espada. Una espada desciende de los cielos, corta el viento a su paso en su caída. Al impactar sobre la tierra, delante del trio de mujeres, solo basto un parpadeo para ver la figura de la mismísima Esheira que agarra la empuñadura del arma cual saca del suelo.
Aquellos ojos dorados destilan una frialdad que incluso hace tragar saliva a Takanashi. La deidad porta un kimono rojo cuyos estampados son hojas del árbol flor de cerezo siendo de un color dorado.
La diosa posa su atención en Silver wolf, lo que consigue una pequeña sonrisa en sus labios —Hey Laulieth, ¿me extrañaste?. ¿Aun conservas a Kukyo?.
—Para empezar soy Silver wolf, segundo nos vimos hace unos minutos. Y si todavía tengo a Kukyo —Realiza un chasquido de dedos de modo que el machete esta en su posesión. Arma sostenida por su mano izquierda.
Mei agarra la daga conocida como Korozu que fue lanzada por Esheira hacia ella—Korozu impide usar cualquier energía por 5 minutos, ósea el rival quedará vulnerable en ese lapso de tiempo. Úsala, es mi regalo.
—Aunque miento si es un gesto desinteresado. Quiero fusionarme contigo —Comentó la divinidad del conocimiento al enfocar sus pupilas doradas en los marrones oscuros de la shilurl, última cual traga saliva, sin embargo, intenta mantener la mirada al momento de escuchar a la rubia hablar — Piensa que tendrás más poder y yo viviré en tu consciencia junto a alguien más, te servirá contra la shikigami.
La peli negra se da la tarea de observar a Silver wolf que levanta el pulgar sin pensárselo dos veces. Diena levanta ambos pulgares con una sonrisa amplía.
La mortal se limita a guardar el cuchillo en su antebrazo derecho en un sello de invocación, la palabra Korozu tatuada en dicha extremidad. Su mirada se dirige a la entidad divina en frente suyo, cual es espectadora de un asentimiento donde no hay signos de duda en la conocida como la hija de la bestia.
Solo pareció un simple parpadeo, sin embargo, en ese lapso de tiempo Esheira le tomo de la mano derecha. Tira de ella de modo que el cuerpo de Mei atraviesa a la deidad. La diosa se convirtió en un espectro dorado antes del choque de ambos cuerpos, impregnándose en el ser de la shilurl.
Espacio mental de Mei…
De pie sobre el agua, ve a dos mujeres, una siendo la deidad cuyo lazo con el mundo se creía roto desde la partida de la diosa del conflicto. Fémina que vio el abismo a los ojos y lo abrazo para dar un futuro a Shiold-4, uno cual floreció de la sangre derramada en el día de la extinción.
A su lado. La culpable del inicio de la primera guerra contra las calamidades, creadora de los bosques de la muerte. La segunda calamidad en vender su dignidad por vivir, y quien hizo compañía a la última hermana cuando la primera dejo este mundo.
—Cuando dijiste alguien más, sabía que era Rumi. La guerra contra raíz es un tema obligatorio a estudiar en las academias de hechicería —Dijo Mei, cuyos ojos marrones no se pierden de la sonrisa pícara en los labios de la peli gris.
—Hm, me agrada saber que las calamidades somos tema de historia, jaja. De mis hermanas, solo se que la fusión de mis hermanas ahora llamada Ryuko, vive en esa chica llamada Silver wolf… Yami sigue atada a Samara. Y Mei… puedes usar mi poder… me agradas.
Esheira opta por convocar una taza de café, dando un sorbo lento mientras escuchaba las palabras de Rumi. Al haber 10 segundos de silencio, lo rompe con una pequeña sonrisa —Como sea, Hayley esta por traer todos aquellos que compartan sangre con Yuko takanashi. Porque si quieres mi poder deberás ingresar a la fase etérea.
—Dado que Echo y Yuko están en Jarilov-VI apoyando contra el estellaron. solo ella puede teletransportar a tus hermanos. En el momento que lleguen, va a ser una bonita reunión familiar.
Realidad… solo paso 1 minuto…
—Muy bonita —Dijo con una voz seca Mei al ser observante de como Shiba ya tiene sus antebrazos carmesí preparada para la batalla. Mientras Zhue sostiene un violín con el arco negro en su otra mano listo para tocar dicho instrumento musical ensangrentado, siendo su altura de 169 cm, dos centímetros más grande que su hermano mayor.
Por parte de Kaito este ya tiene imbuido sus antebrazos con energía pura, a diferencia de Aiko que sostiene en su mano izquierda una pistola y un espectro electro de color purpura esta de pie a su lado derecho, aquel espectro tiene su forma, alta e imponente, siendo que la altura de la Fenna en cuestión es de 2.15 cm.
El espectro desaparece por un chasquido de dedos de la mujer cual presenta heterocromía en los ojos. Para ese momento, Mei viste el kimono rojo de Esheira, con su otras prendas ya en la mochila que dejo a cargo de Diena.
Aiko, solo usa una camiseta blanca junto a un short negro. Kaito porta solo un pantalón gris, mientras Zhue usa un traje elegante negro. Por parte de Shiba, ella opto por unos jeans azulados junto a una chaqueta negra.
—Esto lo voy a disfrutar como no te lo puedes imaginar —Aiko comentó con una sonrisa pequeña en sus labios, para de un tirón de gatillo la bala rompe el viento cuya dirección es el antebrazo derecho de Mei.
Una raíz surge a tiempo recibiendo el impacto, pero fue incapaz de pensar en una estrategia clara al ser su antebrazo derecho envuelto por los diez hilos de fuego que al ser retraídos dejan un corte al carbonizar dicha zona, la extremidad cae sobre la nieve al igual que la sangre salpica.
Valiéndose de la energía elemental consigue detener el sangrado, pero poco importo ello cuando Kaito impactó de frente en un derechazo al abdomen que empuja a través del aire hacia Aiko. Fémina que desata una patada frontal a la quijada, enviándola al cielo donde por unos pocos segundos observa las nubes negras.
—”Dolor… te eh extrañado…” —Sin pensárselo dos veces usa transmigración onírica, regenerándose el antebrazo perdido. Pero su tiempo de paz se es interrumpido por ser sus extremidades junto a su cuello envueltos por hilos de fuego.
Sin embargo, agua surge de su piel apagando dichas llamas. Cae de pie sobre la nieve, al hacerlo sus dedos índice como corazón se cruzan, cerca de sus labios, a punto de extender su residencia mortal, mientras Shiba observa ya algo agitada el como Aiko junto a Kaito toman la ofensiva, sus puños a pocos segundos de impactar sobre el estomago de Mei.
Las palabras no salieron de su boca, debido a que sus extremidades fueron mutiladas desde adentro, por su propia sangre, debido a que Zhue toco una sola cuerda del violín con su arco oscuro. A pesar de ello, la residencia mortal mar abisal tomo forma.
El torso desmembrado de Mei cae sobre el agua, con una flor de loto rojo en el pecho. Se formarían manos de aquel líquido que tiran de las piernas para sumergirlos, y un dragón oriental los empuja de nuevo a la superficie, tendidos en aquel lago vuelven a intentar levantarse tosiendo el agua en sus gargantas.
Observantes del como yace su hermana de pie. Extremidades de madera que tomarían el color gris de su piel. Shiba intenta invocar sus hilos de fuego, pero no sucede nada, sus ojos abiertos en grande al ser testigo junto a los demás de como 100 flechas de agua se manifiestan a por sus cabezas.
Aiko aprieta los dientes como sus puños ante la impotencia del momento, sin embargo, esta por dar un paso consciente de lo que pasará. Más se detiene en seco al Zhue dar el primer paso, un segundo, y un tercero, quedando a solo dos metros de la nueva deidad.
—Pacto de sangre—Un círculo de sangre apareció sobre los pies de ambas. Con el albino invocando otra vez el violín junto a su arco negro, sus pupilas enfocadas en los ojos de su hermana mayor —Durante este combate, tu residencia mortal será desactivada, y yo no podré usar el violín Akamegawa. En otras palabras, declararé mi rendición.
—Hmm. Acepto… porque dejaste una bomba en mi pecho, ¿era tú carta de triunfo en caso que me negará, verdad?, chupa sangre astuto —Dijo Mei con una sonrisa amplía acercándose para revolver el cabello blanco del wama.
El violín como el arco vuelven al tatuaje en la espalda, permitiéndole a Zhue el abrazarla por unos segundos donde la flor de loto desaparece al igual que la residencia, volviendo a estar sobre la nieve.
El vigía young blood rompe el abrazo, dirigiéndose a donde se encuentran Silver Wolf junto a Diena quienes están transmitiendo la pelea en vivo. No sin antes la wama mirar de reojo a sus hermanos —Yo ya he hecho mi parte, haced la vuestra.
El trio de hermanos asiente fijándose su atención en la ahora diosa en frente suyo. Kaito imbuye otra vez sus antebrazos en energía pura —Shiba y Aiko, traten de secarse mientras yo la entretengo. No serán nada útiles si están empapadas —Enunció el doctor antes de embestir contra su hermana mayor.
Golpe tras golpe, intentaba encajar alguno, pero esta vez ella es más rápida, como si viera sus ataques, aquello evoca la última batalla que tuvo. Donde confeso que Mei Takanashi es su hermana, sin embargo, en este momento, su corazón palpita rápido en temor de estar en frente de la bestia cual negó en el pasado.
Lo más molesto es ver esa sonrisa amplía en sus labios. Aquella sonrisa que había deseado poder mirar, ahora parece una burla a su fuerza, deteniéndose para crear un punto muerto. Su mirada es fría al igual que al momento de realizar sus operaciones en los hospitales.
—Me eh oxidado un poco, eso lo reconozco. A diferencia de ti que fuiste una guerrera, yo no pude elegir tu camino. Aun así, esa no es razón para que te burles de mi, no creí decir esto, pero, ¡Mei deja de jugar y pelea para matarme!.
La sonrisa se vio borrada del rostro de la Fenna. Última que opta por dar un paso fantasma donde su puñetazo imbuido en un ocaso elemental se hunde en el estomago de su hermano menor.
El peli rojo no se mueve, ya que se paro firme como reforzó su abdomen con energía pura, sin embargo, paso a la inconsciencia o eso podía decirse al tener sus ojos cerrados. No obstante, su cuerpo devolvió el golpe en un jab al abdomen, seguido de una patada frontal, alejándola de él.
Mei escupe la sangre de su boca, volviendo a levantar sus brazos para estar en guardia, bloque el primer y segundo golpe de él con sus antebrazos.
El dolor consigue desorientarla de modo que él salta para encajar un gancho a la mandíbula que la deja K.O por 5 segundos, donde Kaito conecta una patada a la zona izquierda del cuello enviándola al suelo sobre la nieve.
Tan rápido como comienza ella a levantarse, el peli rojo embiste con un puñetazo al estomago, seguido de otro al izquierdo, en una cadena total de 8 golpes, viéndola toser sangre cual cae sobre su cabello rojo.
Dos raíces surgen para envolver los brazos de su hermano menor arrancándole dichas extremidades, además de agarrarle del cabello levantándolo del suelo y lanzarlo cual muñeco de trapo al lago. Él sale del agua con ambos brazos ya regenerados gracias a transmigración onírica.
Ambos ya de pie, con Mei escupiendo un par de dientes antes de saltar a la acción, movimiento replicado por el doctor todavía inconsciente. Último que imbuye su cuerpo en energía pura repeliendo las astillas desplegadas contra él en su avance.
Ella prieta su labio inferior al momento de recibir el puñetazo rápido al abdomen dado por Kaito, manteniéndose de pie firme a pesar del malestar, regresa el golpe en un derechazo al peli rojo.
Último cual da una palmada rápida al antebrazo de modo que desvía el ataque, y realiza un aplauso imbuido con energía divina. La ráfaga de viento desplegada consigue empujar el cuerpo de su hermana mayor unos 3 metros, con ella sangrando desde sus orejas con sus músculos tensos.
Mei aplicaría transmigración onírica rápida, mientras ve al doctor caer boca abajo sobre la nieve. Diena se acerca rápido a recoger su cuerpo, al hacerlo después lo recuesta boca arriba.
De pie, solo quedan Aiko y Shiba. La menor actúa veloz al exhalar un aliento de fuego que devoraría las raíces que se aproximaban a gran velocidad tras ellas.
Las raíces dejan de surgir, sin embargo, el ver la sonrisa amplía en los labios de la ahora deidad llega a aumentar la tensión en los hombros de ambas —Jaja, nada mal. Pero, no es suficiente… flecha que recorre el firmamento, cuarto creciente —Una flecha se dibuja sobre el antebrazo izquierdo de la peli negra que logra ver el miedo en las dos albinas ya paralizadas por las raíces gruesas envueltas en sus piernas como brazos.
—A-aiko… necesito fuego… o moriremos —Dijo Shiba entre jadeos. El espíritu electro de Aiko hace presencia con un tajo a las raíces que aprisionan a la hermana menor, creándose llamas en resultado.
Cuales junto a las flamas azules de los lotos azulados bajo sus pies se combinan en una flecha de fuego azul que es disparada tan rápido como lo hace la mujer del kimono rojo tras usar mucha energía elemental en ese ataque.
Al encontrarse ambas flechas una explosión seguida de una cortina de humo impide ver a las peleadoras. Tras 5 segundos de incertidumbre, se ve solo a Shiba cual intercambia puñetazos con Mei, en una danza donde las patadas sacan la bilis de sus labios, y los puñetazos el aire de sus pulmones.
Al verse superada en velocidad la albina no esquiva el último ataque, recibiendo 3 golpes a su cuerpo, en dos puñetazos a los hombros seguidos de un barrido a sus tobillos.
Su cuerpo cae hacia el frente, pero sus manos se presionan contra la nieve de modo que sus piernas están arriba y con los dedos de sus pies imbuidos en un ocaso elemental consigue golpear la frente de su hermana mayor.
Última que sale del lago y chasquea los dedos, más nada sucede. Su mano derecha se pone sobre su frente mientras frunce el ceño —Ese golpe deshabilito mi habilidad innata como la de Rumi… todavía puedo… usarlo
Simula realizar un abrazo. Sus ojos expectantes de algún movimiento por parte de Shiba, sin embargo, esta última tiene los brazos caídos, las piernas le tiemblan, a la vez que tiene sangre derramándose desde las fosas nasales. Esta de pie por pura voluntad.
—No se donde esta la otra. Ríndete y dímelo o la pasarás muy mal, hermanita —Al escuchar esas palabras, una carcajada se escapa de los labios ensangrentados de la joven, quien niega con su cabeza. Refuerza su cuerpo con energía elemental, sin temblar al escuchar las siguientes palabras —¡Residencia mortal: bosque de la muerte!.
En un solo parpadeo, el cuerpo de la menor de la familia Takanashi esta colgado en la rama de un árbol por la soga en su cuello. La energía elemental en su cuerpo siendo absorbida poco a poco, siendo un contador para su muerte.
Sogas se extienden hasta envolver sus cuatro extremidades, tan rápido lo logran tiran de sus brazos cuales comienzan a tensarse, recibiendo el mismo tratamiento sus piernas.
El malestar profundo la hace morderse el labio inferior hasta sangrar. Sus ojos miran hacia el cielo, esbozándose una sonrisa al escuchar el trueno. Frente a sus ojos la residencia se resquebraja en cristales por el impacto de un rayo purpura.
Acumula lo poca energía elemental en su frente para así realizar un salto hacia delante, porque para Shiba, aun si los huesos de sus piernas como brazos están rotos, lo dará todo en ese último ataque contra la divinidad.
Por parte de Aiko ella cae similar al rayo creado hace unos segundos, su brazo flexionado listo para extenderlo en un puñetazo a la cabeza de Mei. La piel de su cuerpo enrojecida en algunas áreas por desplegar aquel ataque de tal magnitud.
La frente de Shiba al igual que el puñetazo de Aiko impactaron sobre la deidad. Cae de espaldas contra la nieva inconsciente, más una sonrisa pequeña se visualiza en sus labios —Gracias…
Aquellas pupilas marrón oscuro brillan en un rojo escarlata antes de cerrarse. Shiba se desmayo y Aiko descansa sentada.
La calma es momentánea al Firefly ponerse de pie, dos alas similares a las de un ángel caído surgen de su espalda, su cabello ahora oscuro similares al color de sus alas.
La venda de sus ojos cae, rebelando unos ojos rojos, sumado al aumento de su musculatura como líneas blancas que se ven recorrer desde sus brazos y piernas, que cruzan el torso para llegar al corazón donde hay un círculo blanco.
Aiko enseguida posa sus manos sobre el pecho de Mei, dando descargas eléctricas en un intento de despertarla. Zhue toca varias veces la primera cuerda de su violín impidiendo que la shikigami pueda atacar al estar forzada a regenerarse por perder las 4 extremidades cada 3 segundos.
Tras 12 segundos el vigía se detiene al perder las cuerdas del violín la sangre que las cubría. Silver wolf agarra el flameante loto azul en el dorso de la mano de la científica.
De modo que presiona la flor contra la hoja con sangre seca de su machete, ahora envuelto en llamas azules. Deja en manos de la demonio su top celeste y chaqueta azul, sus pechos ahora descubiertos como su torso. Sin pensárselo dos veces embiste hacia quien considero compañera.
Un círculo de lotos azulados flameantes aparece entre las dos, impidiéndole a las dos el escapar al surgir flamas de 3 metros de alto controladas, cortesía de la súcubo de cabellera azulada.
Permitiéndole a la cazadora de estelaron de cabello plateado realizar giros rápidos de su machete cortando los brazos y piernas antes de que Firefly pueda encajar un golpe, manchándose la nieve con la sangre de la shikigami quien tras 3 minutos de combate se detiene en un punto muerto, en total recibió 9 por Silver wolf.
—Usas a Kukyo que está drenando tu energía elemental, mientras Transmigración onírica drena mi energía divina. Ganará quien posea más energía al final —Dijo Firefly en un tono algo grueso mientras ve una sonrisa amplía en su rival en aquel cuadrilátero infernal. Donde la muchacha gamer inhala como exhala antes de hablar, usando la sangre de Firefly para la siguiente técnica —Pacto de sangre. Este combate anula cualquier tipo de energía, por tanto tu fase etérea esta desactivada.
—Muy inteligente. Veamos si puedes ganar esto, amante de los videojuegos —Daría un paso al frente la shikigami de cabellera oscura cuyos ojos azul índigo destilan una chispa de excitación solo comparable a la de Silver wolf.
La fémina guarda a kukyo en su tatuaje en el lado izquierdo del cuello, mientras fija su atención en su rival, las dos expectantes de quien será el primero en moverse.
Ambas saltan al combate donde sus puños derechos chocan, seguido de un salto donde Silver wolf encaja un gancho a la mandíbula a la albina y tan rápido como sus pies tocan la nieve la peli gris solo puede observar incapaz de reaccionar al derechazo a su rostro.
Apoyándose sobre una rodilla, es rápida al desviar el puñetazo a su rostro al dar una palmada a la muñeca de quien considera amiga, levantándose para realizar una patada triple, donde su pie izquierdo impacta en su abdomen dejándola a Firefly inconsciente por 0.5 segundos.
Silver wolf intenta finalizar el combate con un puñetazo al estomago, sin embargo, su muñeca es detenida en un agarre de hierro por la mano de la shikigami.
La oportunidad de una patada a la entrepierna cual consigue hacer caer de rodillas a la gamer que se agarra el área afectada mientras cae finalmente boca abajo sobre la nieve
—Jaja, desventajas de ser hermafrodita. Al final perdiste, menuda desgracia, ¿ahora quien podrá domarme? —Firefly posa su mano derecha sobre su propia mejilla haciendo un gesto tierno reflejado en su voz dulce.
El cuadrilátero de flamas azules se desvanece permitiéndole entrar a Mei con una patada voladora que expulsa a volar a la shikigami. Ambas ya en la fase etérea potenciada por leshime, viéndose la marca de la energía del abismo en la zona izquierda del cuello de Mei.
La deidad de ya esta de vuelta, cuyos puños están imbuidos en energía divina. —Es hora de que te ponga la correa, ¿no te parece, perra? —Llevándose la pelea a los cielos donde miles de espadas perseguían el cuerpo de la shikigami que se elevo hasta alcanzar las nubes.
Donde aplaude con una energía plateada que es la fusión de energía pura y oscura, desencadenándose una gigantesca onda de viento cual envía las espadas a chocar contra la tierra.
Para en un parpadeo volver a ser mandada a volar por un puñetazo a la mejilla cortesía de quien fue su verdugo. Escupiendo varios dientes en el proceso además de la sangre, e impacta contra una montaña que es borrada del mapa al igual que otras cuando expulsa una cantidad absurda de energía pura para alcanzar a Mei.
Cual convoca 3 flechas de agua hechas de aquella energía divina que se clavan en la cabeza, y hombros de Firefly quien no detiene su acometida al estar en un frenesí de locura, encajando un puñetazo cual corta el vínculo cabeza y cuello de la deidad actual, sin embargo ella sonríe.
Las flechas son detonadas en el momento que la deidad sonríe. El torso de la shikigami esta desaparecido, más esta sigue todavía en el cielo. Sin perder siquiera un segundo, la mano derecha de la mujer de la familia takanashi arroja su propia cabeza contra su enemiga.
Detonándose otra explosión masiva cual envía una onda expansiva que ocasiona un huracán entre las dos. Ambas absorbidas por aquella catástrofe climática cual devora todo a su paso.
Firefly logra llegar al ojo del huracán seguida de Mei, donde la primera se coloca en posición fetal levitando en el interior de una esfera de flamas azules.
Al ver esto, la diosa concentra la energía plateada en su pierna derecha. De un salto combinado con una patada ascendente logra enviar cerca de la luna.
En cuestión de 0.3 segundos una lluvia de 1000 lanzas de fuego azul colisionan contra la llanura de la muerte, más chocan contra una barrera azulada creada por Mei.
Cual es espectadora de la detonación de todas en 0.02 segundos, ocultándose el cielo en un azul flameante e ardiente. Su barrera se rompe como cristal por el derechazo directo de Firefly quien le encaja una patada descendente a la cabeza cuyo desenlace es el cuerpo de su rival aplastado sobre un gran hueco en la nieve.
Desciende para tocar tierra, su corazón latiendo a mil por hora al verse sus jadeos, camina acercándose con cautela. Dos flechas de agua le atacan de ambos lados, extiende sus brazos y las repele al emanar energía divina de dichas extremidades.
Más lo que vería a continuación la deja de piedra. Sobre los cielos esta la Shilurl cayendo en picada, para en un solo parpadeo, es una entidad colosal que por simple vista sus pechos tenían el tamaño de una montaña.
—Esto va a doler mañana —Murmuro la shikigami antes de ser aplastada por el busto de la deidad. Desencadenándose un temblor en el proceso. Mei regresa a su forma normal, espectadora de como Firefly, incluso con los huesos rotos vuelve a levantarse.
Siendo dos almas perdidas de cabellera nocturna cuyas pupilas rojo escarlata destilan ese intenso deseo de combate, a pesar de estar cubiertas de su propia sangre. Sus pisadas son veloces, pero es imposible no ver aquellas sonrisas plasmadas en los labios ensangrentados de ambas.
—Si no fuera porque las dos son hetero, parecerían dos lesbianas peleándose por quien hará la cena —Comento Silver Wolf todavía agarrándose la entrepierna con la mano derecha, mientras la izquierda transmite el momento al sostener su celular, al igual que lo hace Diena.
Aiko observa con los ojos bien abiertos el como esas dos mortales ahora dioses intercambian puñetazos a diestra y siniestra, sin tomar un solo respiro donde dientes, huesos, sangre, extremidades, torso, e incluso la cabeza se ven heridos en ese espectáculo brutal movido por la adrenalina.
Su cansancio, su miedo, su instinto implora observar, sin embargo, la sangre shilurl gritaba por más. Al dar un parpadeo ya esta de pie, el espectro de rayos purpuras ya esta presente, más Zhue se para enfrente de ella mirándola directamente a los ojos en un silencio sepulcral.
El violinista mira de reojo el como Mei pelea solo con las piernas al encontrarse sin brazos, a punto de alcanzar su limite tras pelear por más de 4 minutos en un tu por tu contra la shikigami.
Su mirada vuelve a encontrarse en aquellos ojos de distinto color, un azul pasivo y un rojo salvaje pertenecientes a la hija bastarda de la bestia Yunko.
Haciéndose a un lado no sin antes posar su mano en el hombro izquierdo de ella, pasándole su energía elemental —Ayúdala a manifestar su residencia, dale tu energía y la mía. No hagas nada imprudente —Su voz algo ronca emana esa seriedad cual es imposible de ignorar para la Fenna que desaparece en un borrón de energía purpura.
Firefly intenta asestar un puñetazo al rostro imbuido en ocaso elemental, sin embargo, impacta sobre una barrera electro purpura creada a partir del espectro.
Más la onda expansiva fue devastadora a tal punto de enviar a Mei junto a Aiko a volar, pero la menor de las dos salió menos afligida al estar la albina detrás suyo abrazándola —G-gh… libera tu maldita residencia o moriremos.
La palma de la mano derecha ya regenerada de la divinidad se presiona sobre la izquierda de la mortal. Firefly se detuvo a solo dos metros por la mirada intensa de la deidad sumada a las dos espadas que atravesaron sus piernas haciéndola caer de rodillas.
—¡Residencia divina: vórtice primigenio! —Las espadas se desvanecieron, mientras el suelo a unos 10 metros a la redonda se convierte en agua negra, elevándose hasta unos 15 metros de altura en un remolino oscuro con solo las tres féminas en su interior.
Un sin número de dragones pequeños hechos de agua surgen traspasándola y en el proceso hieren su alma en el lapso de 30 segundos. Sus brazos están caídos, sus piernas apenas pueden sostenerse, y en ese preciso momento Aiko se posiciona enfrente de ella con Korozu en mano.
Incapaz de realizar una patada al ascender un dragón gigantesco desde la superficie acuática que las lleva al cielo. A pesar de estar inconsciente, Aiko trazo un corte desde el abdomen al pecho salpicándose la sangre de la shikigami sobre su camiseta blanca.
Ambas terminan sobre la nieve tras desactivarse la residencia divina. La batalla tuvo su fin, un breve momento de respiro para la nueva deidad quien se pone de pie, dando varios pasos hasta la fémina de alas negras cual esta boca arriba. Las dos sin transformación debido al estar agotadas.
La herida profunda desde su abdomen hasta pecho comienza a brillar en un destello dorado. Pero el tiempo se detiene, y Hayley aparece al lado izquierdo de Mei, en su mano un orbe dorado con piedras flotando alrededor de tal energía destructiva.
La albina, presiona el orbe contra el pecho a la deidad sin previo aviso, y el tiempo vuelve a correr tras 1 segundo. Seguido de una explosión de energía destrucción de color dorado proveniente del cuerpo de la shikigami, que alcanza un rango de 20 metros a la redonda.
Desplegándose una onda expansiva que casi tira al suelo a Diena quien le dio su teléfono a Silver Wolf para cuidar los cuerpos inconscientes de Shiba, Aiko y Kaito.
Ambas féminas se sostienen por la energía elemental en la planta de sus pies, más el albino violinista debe agarrarse desde atrás a la cintura de la cazadora de estelaron, lo que hace a esta mirarle de reojo —¿Hey violinista, acaso me encuentras atractiva o porque la cercanía?.
—Es simplemente que nací sin algún tipo de energía. Y no te has bañado en un par de días, pero me gusta —Ese comentario consiguió un sonrojo en las mejillas de la peli gris, cual solo traga saliva con una sonrisa pequeña en sus labios mientras sus manos sostienen los dos celulares que transmiten el momento enfrente suyo —Gracias, aunque me siento avergonzada ahora mismo.
Antes de que pudieran intercambiar más palabras, se visualiza tanto a Mei como Firefly de pie flotando sobre el agujero en el centro de la explosión. En su torso una cicatriz vertical dorada, cuya sangre es segregada compartiendo el mismo color atado a la destrucción.
—¿Estas satisfecha?. Porque yo si —Comento la fémina cuyos ojos marrones oscuros destilan una calma que contrasta a su locura de hace unos minutos.
—Opino lo mismo. Aun si luchamos con la energía del estelaron en nuestro interior, siento que lo hemos dado todo —Una sonrisa amplía se ve en la shikigami tras hacer dicho comentario. Ambas se toman de la mano en señal de respeto.
—Me falto usar la residencia divina de Esheira, y tu la tuya —Las dos comienzan a caminar en dirección al grupo. El kimono rojo de Mei echo girones, al igual que el pantalón gris de Firefly, última que niega con la cabeza —Como shikigami no puedo usar mi residencia, sin embargo, no es como que la necesite.
Las dos se apoyan en la otra para caminar. Al estar exhaustas, y incapaces de hacer más esfuerzo. Sin embargo, sonríen cuando ven a Silver wolf con los celulares en manos, como si posaran para la foto.
Mientras en la base donde se encuentra la supercomputadora…
—El estelaron de Jarilov-VI es el que tiene ahora mismo Mei Takanashi. Se lo di para que sobreviviera como Firefly lo hizo, además la hipótesis de una posible fase etérea 2 es posible…
Hayley se encuentra sentado en la silla giratoria de color oscuro visualizando la pantalla donde se ve como el grupo se marcha. Detrás suyo envolviéndole el cuello con sus brazos esta Herta quien descansa su quijada sobre la cabeza de él.
—Acabó muy bien. Mei Takanashi no decepciono, esperable teniendo en cuenta a las leyendas vivientes que son sus padres.
—Sobre ellos, con la ayuda de la fuerza militar del planeta consiguieron frenar el fragmentum hasta que me hice con el estelaron. Ya inicie el proceso de curación.
—Eres muy eficiente, por algo eres mi creación. Sobre la fase 2, considero que es posible, aun si hasta Nous lo encuentra imposible. Por ahora solo se ha visto la fase etérea combinada con Leshime, es algo.
—La fase dos… hmm, espero llegar a verla en uno de estos días, la verdadera divinidad —Comentó la dama perteneciente al círculo de genios. Sus ojos siguen a Mei, que es cargada entre los brazos de Aiko.
La pantalla cambia a un retrato donde se ve la figura blanca de un ángel de pie sobre el espacio mismo(Mei), viendo hacia arriba a Zephyro. En el contorno izquierdo superior esta Nanook, en el contorno derecho superior se encuentra Yaoshi, tanto destrucción e abundancia presentes, y en el centro sobre el emanador de la destrucción esta Nous.
En otra pantalla a la derecha se ve al mismo ángel con un ala angelical oscura despojada de su divinidad, corrompida por la oscuridad se enfrenta a su propia gente que lo dará todo por detener aquel ataque de locura del cual es presa.
En la pantalla a la izquierda, esta una súcubo de cabello rojo(Kanya), siendo una adulta cual posee 4 brazos, de modo que sostiene una shuriken grande de 4 aspas, una katana, un mandoble, y una pistola, armas que emanan leshime denotando su naturaleza de arma corrompida.
Sobre el cielo una ángel cuyos ojos están cerrados(Columbina), acompañándola una bruja de cabello rubio cuyo sombrero es rojo carmesí(Alice). Un albino que tiene en su mano un orbe de agua con cuernos de dragón sobre su cabeza(Neuvillette).
Por último, una mujer peli negra cual tiene gafas sobre sus ojos verdes, cuyas alas en su espalda se asemejan a las de una garza(Xianyun). 5 seres a punto de batirse en un duelo donde la muerte sucedería.
—Hay muchas cosas que sucederán. ¿Planea ser espectadora de todas ellas?.
—Por supuesto que si Hayley. La maravillosa e impresionante bella e inteligente Herta no se perdería de tales escenarios. A menos que todavía no sean escritos, habrá que esperar al autor.
Herta: A todos quienes leyeron esta obra. Tengan paciencia si desean ver una continuación, o continuen con sus vidas. No lo olviden, Herta analizo cada capítulo para tratar de hacerlo perfecto como yo, aunque es posible que fallará, pues es imposible exista algo igual que yo. Silver Wolf: Devuelve mi cuenta de genshin impact. ¡Y tiren por mi versión SP en honkai star rail!. Mei: Hasta luego. Kanya: Nos vemos, quizás nos veamos cuando llegue el amanecer del 7mo día, quien sabe.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com