LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO - Capítulo 10
- Inicio
- Todas las novelas
- LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO
- Capítulo 10 - 10 UN PODER DESCOMUNAL
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
10: UN PODER DESCOMUNAL 10: UN PODER DESCOMUNAL CAPÍTULO 10: UN PODER DESCOMUNAL Jhos miraba con seriedad y duda, sin saber cómo ganar.
El hombre desconocido le sonreía con arrogancia y seguridad.
—¡Todos, aléjense de aquí!
—ordenó Jhos.
—¡No te dejaremos!
—respondió Riku.
—Confíen en mí.
Alejen a todas estas personas de aquí —insistió Jhos.
Riku, dudosa y sin querer dejar solo a Jhos, después de ver lo que hizo ése hombre, comienza a evacuar a la gente.
Yin y Riku levantan con cuidado el cuerpo congelado de María.
—Que no se te ocurre perder —le dijo Riku con una mirada seria antes de alejarse.
Solo quedaron Jhos y el desconocido.
—Desearás no haber dicho que se alejaran —dijo el hombre con una sonrisa confiada.
—Je…
je…
Tú y yo, uno contra uno.
No me gusta hacer trampa —respondió Jhos con una sonrisa.
—Mi nombre es Shiro.
Será un gusto ganarte —dijo, juntando su palma y puño como saludo antes de combatir.
—Que gané el mejor —respondió Jhos, sonriendo.
Jhos corrió hacia Shiro, desenvainó su katana y lo atravesó por el estómago.
Pero Shiro ni siquiera se movió.
“¿Por qué no se movió?” —pensó Jhos.
En ese instante, Shiro le dio un rodillazo brutal en el estómago.
—¡Haaaggg!
—gimió Jhos.
Shiro lo tomó del cuello y lo levantó.
—No me puedes hacer daño —le dijo, mirándolo a los ojos.
Luego lo arrojó con fuerza.
Jhos cayó al suelo, adolorido.
Miró a Shiro: el ataque no le había afectado nada.
—Mira bien…
Mi cuerpo está hecho de hielo…
—dijo, sacando la katana de su cuerpo y lanzándola al suelo—.
Esta pelea ya está escrita.
“Entonces no podré hacerle nada con golpes simples…
No pensé que tendría que usarlo, a tan solo unos días de haberlo aprendido…” —pensó Jhos.
Se levantó sonriendo, sacudiendo la tierra de su ropa.
—Entonces…
no te puedo hacer daño, porque eres completamente de hielo, ¿verdad?
—Captaste muy rápido —respondió Shiro.
Jhos cerró los ojos, respiró profundamente y se relajó.
“¿Qué hace?” —pensó Shiro.
Jhos abrió los ojos, corrió hacia él y le dio un puñetazo directo, haciendo que retrocediera.
—¡Puuahhgg!…
—¡¿Hack… qué?!
¿Cómo es posible?
—exclamó Shiro.
—¡Qué hiciste!?
—gritó.
—Usé el chi (ki) —dijo Jhos, sin perder el foco.
“No pensé que funcionaría…” —pensó.
—Chi (ki)?
¡No me vengas con estupideces!
—¡Fuyu no zō!
—gritó Shiro mientras golpeaba el suelo.
El terreno empezó a congelarse.
Jhos, sin dudarlo, usando toda su fuerza y chi (ki) para romper el suelo de un golpe.
El hielo se estalló en pedazos.
Pero en un parpadeo, Shiro apareció frente a él, le dio un rodillazo en la cara y luego una patada giratoria.
—¡Pummm!
—Jhos cayó al suelo.
Shiro intentó rematarlo con otra patada, pero Jhos le sujetó el pie y lo hizo caer.
En ese momento, Shiro logró congelarle las muñecas.
Jhos se apartó rápidamente, observando sus manos completamente congeladas.
Recordó lo que Bel dijo una vez: “Antes, el chi (ki) se usaba para la curación.” Jhos se concentró, relajó su cuerpo y, usando el chi (ki), rompió el hielo de un golpe.
—¡Este es el fin!
—gritó Shiro, apareciendo de nuevo frente a él con una patada.
Jhos lo esquivó.
Shiro se sorprendió.
¿Cómo lo esquivó?
“Puedo sentir el flujo del chi (ki) en Shiro…” —pensó Jhos.
Comenzaron a intercambiar golpes a una velocidad increíble.
Puño contra puño.
Patada contra patada.
Ambos esquivaban y atacaban, cada vez con más intensidad.
— EN OTRO LADO DEL PUEBLO —¡Tenemos que ir a ayudarte!
—exclamó Yin.
—No…
confía en él.
Además, tú no puedes combatir por la patada que te dio —dijo Riku.
—¡Haaaggg!
—gruñó Yin con frustración.
—¿Dónde está Bel?
—La última vez que lo vi, estaba con María.
Yin se levantó y fue hacia donde estaba el cuerpo congelado de María.
Observó con asombro que Bel también estaba congelado, aferrado a su espalda.
—No podrás ayudarnos —dijo Yin.
—¿Por qué?
—También está congelado…
Yin y Riku se miraron, preocupados por Jhos.
— OTRO LADO DEL PUEBLO Jhos y Shiro seguían intercambiándose múltiples golpes.
La velocidad era tal, que sus cuerpos parecían desvanecerse y reaparecer entre los ataques.
“¿Cómo puede esquivar mis ataques…?
¿Sabe artes marciales?
¿O es eso…?” —pensó Shiro.
Ambos se dieron un golpe en la cara al mismo tiempo, retrocediendo.
—¿A qué te referías con el chi (ki)?
—preguntó Shiro.
—¿Por qué lo preguntas?
Ya deberías saberlo, siendo un artista marcial —respondió Jhos.
—¡Kōri no ya!
—gritó Shiro.
Una ráfaga de flechas de hielo fue lanzada hacia Jhos.
Este las esquivó, aunque terminó con varios cortes.
—¡Fuyu no zō!
—gritó nuevamente Shiro.
El sector entero quedó congelado.
Los pies de Jhos se congelaron al instante.
Shiro caminó lentamente hacia él hasta quedar frente a frente.
—Basta de juegos.
No tenías oportunidad contra mí —dijo, mirándolo a los ojos.
Jhos intentó golpearlo, pero su brazo fue detenido.
Shiro lo congeló por completo.
El pánico se apoderó de Jhos al ver que el otro brazo también estaba congelado.
Su torso y cabeza quedaron inmóviles.
—No…
no…
no puede ser…
Shiro creó una estaca de hielo y la clavó en su estómago.
—Te gané —susurró Shiro en su oído.
Jhos, confundido y dolorido, apenas reaccionaba.
Shiro creó un asiento frente a él y se sentó con calma.
—Dime, ¿a qué te referías con “primer comandante”?
—Haaaggg…
Haaagg…
Pienso construir un reino…
y quería que fueras mi primer comandante —dijo Jhos mientras escupía sangre.
—¿Reino?
No me hagas reír.
¿Crees que estamos en la Edad Media?
—Ya me lo han dicho.
Pero con lo que sucedió con los demonios y los ogros…
el mundo está retrocediendo —respondió con una sonrisa.
—¿Qué sabes sobre esos seres?
—No te pienso decir eso.
La apuesta era una pregunta…
y comida.
—¿Entonces qué sabes sobre esos objetos sagrados?
—Esa grieta en el cielo soltó objetos y frutas.
Cada uno otorga un poder único, pero hay un costo.
—¿Cuál es el costo?
—Pierdes la mitad de toda tu existencia…
y algo particular de tu cuerpo.
Solo sé eso.
“Oh…
entonces por eso, cuando comí esa fruta,todo cambio …” —pensó Shiro.
—Y ¿cómo piensas tener un reino si te mato en este momento?
—Bueno, me harías el favor de mandarme al otro mundo…
y dejar de preocuparme por esta vida.
Shiro lo miró a los ojos.
—¿Y si aceptó ser tu primer comandante?
—Por qué harías eso…
si perdí?
—Lo haría con una condición.- SHIRO con una sonrisa.
¿Y cuál es esa condición?
Shiro se inclinó y le susurró algo al oído.
Jhos se quedo atonito.
—Si aceptó esa condición…
¿te unirás?
—Sip —respondió Shiro con tranquilidad.
Jhos se quedó pensando unos segundos, con dudas.
—Acepto…
—¡ES UN TRATO!
—dijo Shiro con una gran sonrisa.
—
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com