LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO - Capítulo 15
- Inicio
- Todas las novelas
- LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO
- Capítulo 15 - 15 UN MUNDO MISTERIOSO
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
15: UN MUNDO MISTERIOSO 15: UN MUNDO MISTERIOSO CAPÍTULO 15: UN MUNDO MISTERIOSO EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO —¡MÁRENLOS!
—¡DISPAREN!
—¡FUEGO…FUEGO!
—gritaron varios ogros.
En ese instante, una gigantesca bola de fuego impactó contra un grupo de ogros, haciéndolos volar por los aires.
Entre las llamas apareció una chica, envuelta en un fuego incesante.
—Jajajaja… ¡qué divertido!
—rio con locura.
—Tentai Shōmei… —susurró.
En ese momento, el fuego que la rodeaba se intensificó de forma descomunal, devorando todo a su alrededor.
Los gritos de los ogros resonaban mientras eran consumidos por las llamas.
De pronto, un ogro saltó desde lo alto, blanqueando un enorme mazo, y descendió en dirección a la chica.
-¿Mmm?
—dijo ella, con una sonrisa calmada.
El mazo atravesó su cuerpo… o al menos, lo que parecía ser su cuerpo.
El arma golpea el suelo, levantando polvo y piedras, pero sin dañarla.
El ogro quedó impresionado.
“¿Pudo convertir su cuerpo en fuego?” —pensó el ogro, incrédulo.
Sin darle oportunidad de reaccionar, la chica formó una bola de fuego en su palma y, en un parpadeo, incineró al ogro, reduciéndolo a cenizas.
Más de diez ogros se lanzaron contra ella al mismo tiempo.
—Taiyō Teikoku… —pronunció.
En cuestión de segundos, generó una bola de fuego gigantesca que estalló con un rugido abrasador, arrasando más de veinte kilómetros a la redonda y dejando tras de sí un paisaje carbonizado.
— SALA DEL PUEBLO —Doce reinos?
—preguntó Jhos.
En ese instante, Bel seguía observando a Gral sin apartar la vista.
—Doce reinos que estuvieron en guerra… pero todo eso cambió en “ese día”.
—dijo Gral.
—¿A qué día te refieres?
—preguntó Riku.
—Sobre eso no sé mucho, solo los ancianos conocen la historia completa.
Lo único que sé es que, cuando la guerra llegó a su clímax y el mundo ya no podía resistir más, apareció un hombre con un poder inmenso.
Se dice que ningún ser podía derrotarlo.
—Y ¿qué hizo?
—preguntó María.
—Ese hombre generó una explosión tan grande que expulsó a cada raza… excepto a los humanos.
No pudimos volver porque un sello nos lo impedía.
—explicó Gral.
—A dónde los enviaron?
—preguntó María.
—Después de eso, los ogros aparecieron en un bosque.
Solo nosotros habitábamos esas tierras.
— ¿Por qué solo los humanos se quedaron en este mundo?
—preguntó Yin.
—Eso no lo sé, pero se cree que la explosión solo expulsó a los seres que representaban más peligro.
Jhos guardó silencio, pensativo.
—¿Y sabes algo sobre los objetos sagrados?
—preguntó Yin.
En ese momento, Shiro miró a Gral con seriedad.
—No mucho… —respondió el ogro—.
Los objetos sagrados fueron otorgados solo a los humanos.
—¿Por qué solo a nosotros?
—preguntó Shiro.
—En esos tiempos, los humanos no eran muy fuertes, pero su reino sí era uno de los más respetados.
Tenían una técnica muy poderosa que solo ellos podían controlar.
— ¿Y cuál era esa técnica?
—preguntó Shiro.
—El Chi (Ki).
Pero no muchos lo podían dominar.
Los que lo lograban se volvían extremadamente poderosos… tanto que solo bastaban diez humanos para proteger su reino entero.
—¿Y sobre los objetos sagrados?
—insistió Yin.
—Eso deben preguntárselo a los ancianos.
Ellos son los únicos que saben toda la verdad.
“¿Por qué existiría un objeto que otorgue un poder inmenso…?” —pensó Gral.
Todos se quedaron reflexionando sobre sus palabras.
—Estarás por un tiempo en este lugar —dijo Riku—.
Vendremos después para hacerte más preguntas.
En ese momento, todos, excepto Shiro, salieron de la sala para ayudar a la gente y en la reconstrucción del pueblo.
El cielo estaba cubierto por una ligera neblina, y el olor a madera quemada aún flotaba en el aire.
Jhos y Riku coordinaban a varios hombres para levantar las estructuras derrumbadas.
María, junto a un grupo de mujeres, atendía a los heridos en la improvisada enfermería, limpiando heridas y vendando brazos y piernas.
Yin enseñaba a los jóvenes cómo reforzar las murallas del pueblo.
Bel, con su habitual aire relajado, movía materiales con un simple gesto de su mano, usando su energía para levantar vigas y columnas.
Los niños, aunque asustados, ayudaban llevando agua y alimentos a los trabajadores.
Poco a poco, las risas y voces de agradecimiento empezaban a llenar el ambiente, devolviendo un poco de esperanza a todos.
El sol comenzaba a ocultarse cuando, finalmente, la primera fila de casas reparadas quedaron lista.
El pueblo, aunque herido, volvió a levantarse.
—
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com