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LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO - Capítulo 28

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  4. Capítulo 28 - 28 UN CONSEJO DIVIDIDO
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28: UN CONSEJO DIVIDIDO 28: UN CONSEJO DIVIDIDO CAPÍTULO 28: UN CONSEJO DIVIDIDO UN DÍA DESPUÉS DEL SUCESO: El amanecer sobre Nueva York no trajo paz.

El sol se filtraba apenas entre las nubes grises, pero el mundo entero ya estaba marcado por un día imposible de borrar: la llegada de las razas.

Ángeles, Demonios, Orcos, Elfos, Ogros, Centauros, Bestias y Gigantes… todos habían irrumpido en la Tierra como un cataclismo que nadie podía haber previsto.

Las noticias no cesaban.

Pantallas en las calles mostraban imágenes de ciudades destruidas, bosques incendiados y criaturas nunca vistas marchando entre las ruinas.

El mundo entero se había visto obligado a aceptar una verdad aterradora: la humanidad ya no estaba sola en su propio planeta.

Ese mismo día, en el edificio de las Naciones Unidas, los delegados de más de 190 países se reunieron de emergencia.

Nadie sonreía, nadie fingia diplomacia.

En los pasillos, las conversaciones eran susurros nerviosos, órdenes militares disfrazadas y preguntas que nadie podía responder.

En la gran sala circular, los representantes tomaron sus asientos.

En el centro, la bandera azul con el mapa del mundo parecía insignificante comparada con la magnitud de lo que se estaba discutiendo.

El Secretario General, un hombre de cabellos grises y rostro cansado, toca suavemente el micrófono.

—Señoras y señores… iniciamos esta sesión de emergencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Un silencio pesado recorrió la sala.

—Ayer —continuó— la humanidad presenció un evento sin precedentes.

Nuestras ciudades fueron invadidas, nuestros ejércitos fueron aplastados con facilidad.

No hablamos de guerras internas, sino de razas desconocidas que parecen haber habitado nuestro mundo desde siempre en las sombras.

Necesitamos respuestas.

El delegado de Estados Unidos fue el primero en levantarse.

Su voz era firme, pero cargada de rabia contenida.

—¡Respuestas!

Eso es lo que pedimos todos.

Ayer, una de nuestras bases militares en Texas fue aniquilada por una sola criatura.

Un ogro de más de diez metros aplastó tanques como si fueran juguetes.

¿Y qué hizo la ONU?

¡Nada!

El delegado de Rusia golpeó su mesa, interrumpiéndolo.

—¿Nada?

¡Nuestros soldados en Siberia se enfrentaron a manadas de bestias!

Perdimos cientos de hombres en pocas horas.

Si no fuera por el invierno, ya habrían tomado toda la región.

No nos vengamos con discursos heroicos.

La humanidad entera está al borde del colapso.

China intervino con voz grave: —Nuestros satélites detectan más de treinta aperturas en el Pacífico.

Algunos de esas aperturas permiten la entrada a esa cosas.

Si esto continúa, ni siquiera nuestras armas nucleares serán suficientes.

El representante de Japón, con voz más calmada, agregó: —La pregunta no es si podemos resistir… sino si debemos buscar comunicación.

Hemos visto que no todos los seres actúan como enemigos.

Algunos simplemente observan.

Tal vez haya facciones en disputa.

—¡¿Comunicación?!

—rugió el delegado de Francia—.

Ayer mismo un ejército de orcos cruzó el Canal de la Mancha y arrasó con pueblos enteros.

¿Quiere que nos sentemos a dialogar con quienes devoran a nuestros hijos?

El murmullo se volvió ensordecedor.

Gritos en diferentes idiomas se mezclaban en un caos que reflejaba el mismo estado del mundo exterior.

El Secretario General presionó el micrófono nuevamente.

—¡Silencio!

El eco recorrió la sala.

—Sé que la situación es desesperada.

Pero debemos mantener la calma.

Si perdemos la unidad aquí, el mundo caerá aún más rápido afuera.

Un delegado africano se puso de pie.

—Señor Secretario, con todo respeto… la calma no salvará a nuestros pueblos.

En el Congo, tribus enteras fueron masacradas por gigantes.

Nadie vino a ayudarnos.

Si cada nación se limita a defenderse sola, nos extinguirán uno por uno.

Un silencio incómodo siguió a esas palabras.

Todos sabían que tenía razón.

Entonces, la delegada de Alemania se levantó.

—Propongo algo claro.

Que se establece un Comité de Defensa Global, un ejército conjunto bajo mando único.

Si seguimos divididos, caeremos.

Pero si unimos nuestras armas, nuestra tecnología y nuestros recursos, tal vez podamos resistir.

Los representantes comenzaron a discutir nuevamente.

Algunos apoyaban, otros rechazaban la idea.

El delegado de India levantó la voz.

—¿Y qué hay de nuestras armas nucleares?

Si los demonios siguen avanzando, será cuestión de tiempo antes de que alguien decida usarlas.

¿Acaso queremos arriesgar el planeta entero?

El delegado de Israel respondió casi de inmediato: —¿Y qué propone, entonces?

¿Que dejemos que nos devoren vivos?

La tensión era insoportable.

Los gritos aumentaban.

Hasta que la delegada de Brasil, cansada del caos, gritó: —¡Basta!

Todos voltearon a mirarla.

—Estamos hablando como si fuéramos los únicos dueños de este planeta.

Pero no sabemos nada de estas razas.

No sabemos de dónde vienen, ni qué quieren realmente.

Algunos los llaman invasores, pero… ¿y si siempre estuvieron aquí?

¿Y si nosotros somos los invasores?

La sala quedó en silencio.

Por primera vez, el miedo se mezcló con la duda.

Un asesor científico, invitado a la sesión, pidió la palabra.

—Damas y caballeros… hemos analizado algunos restos recogidos tras los combates.

Estas criaturas no parecen venir de otro planta.

pero con mutaciones imposibles de explicar.

Es como si hubieran estado ocultos, esperando.

—Ocultos ¿dónde?

—preguntó un delegado árabe.

El científico bajó la voz.

—En nuestro propio mundo.

Las palabras cayeron como un trueno.

En ese momento, el embajador de Canadá, un hombre anciano de rostro sereno, se levantó lentamente.

—Si es cierto que estas razas siempre estuvieron aquí, entonces esta no es solo una guerra por territorio.

Es una guerra por la existencia misma.

Nosotros contra ellos.

Humanos contra lo desconocido.

El Secretario General respiró hondo.

—Entonces debemos decidir.

¿Nos unimos… o caemos separados?

La discusión se prolongó por horas.

Algunos exigían atacar con todo el poder nuclear.

Otros solicitarán establecer contacto diplomático.

Varios querían simplemente reforzar fronteras y dejar al resto a su suerte.

Mientras tanto, las noticias seguían llegando.

En África, ejércitos enteros eran borrados por gigantes.

En Asia, los demonios se disputaban territorios con demonios.

En Europa, los elfos habían tomado bosques enteros y expulsados ​​a los humanos.

En América, las ciudades vivían bajo constante ataque de bestias y orcos.

El mundo estaba en ruinas.

Y aún así, los líderes discutían sin llegar a un acuerdo.

Finalmente, el Secretario General volvió a hablar: —Dado que no hay consenso, estableceremos dos resoluciones.

La primera: cada país tiene derecho a defenderse como lo considere necesario.

La segunda: se formará un grupo reducido de naciones dispuestas a crear un frente unificado.

Los que deseen unirse, que se acerquen ahora.

Un silencio recorrió la sala.

Algunos delegados se levantaron y caminaron hacia el centro: Alemania, Japón, Canadá, Brasil, Sudáfrica.

Otros se quedaron en sus asientos, indecisos.

Entonces, un temblor sacudió el edificio.

Las lámparas se balancearon, los papeles volaron, y los delegados gritaron sorprendidos.

El Secretario General palideció.

—¿Qué… qué está pasando?

Un guardia entró corriendo a la sala.

—¡Señores!

¡Algo está apareciendo en el río Hudson!

¡Un portal!

Todos se levantaron al mismo tiempo.

Desde las ventanas podía verse una columna de luz negra elevándose sobre el río, distorsionando el cielo.

Voces resonaban desde su interior, y una figura gigantesca comenzaba a emerger.

El caos se apoderó de la sala.

Algunos delegados gritaban órdenes, otros corrían, algunos se arrodillaban rezando.

El Secretario General, en shock, apenas pudo susurrar: —La guerra… ya nos alcanzó.

CONTINUARÁ……..

— REFLEXIONES DE LOS CREADORES Jhosef_1172 Holaaa lectores, mis disculpas por no estar subiendo constantemente cómo antes.

En estás circunstancias abra un cambio de horario y días de descanso.

Espero su comprensión.

Gracias por seguir Leyendo asta aquí.

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ…..

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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