Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO - Capítulo 33

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO
  4. Capítulo 33 - Capítulo 33: GOLPE SIN REMORDIMIENTO
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 33: GOLPE SIN REMORDIMIENTO

CAPÍTULO 31: UN GOLPE SIN REMORDIMIENTO

En una habitación oscura y desconocida, Sebastián se encontraba amordazado y atado a una silla. El aire era pesado, y el silencio resultaba incómodo, casi opresivo.

Poco a poco comenzó a moverse, recuperando la conciencia tras haber sido el anfitrión de la fiesta realizada en su departamento.

—Haa… haaaggg… —murmuró—. Qué sudor… ¿dónde estoy…? —dijo, abriendo los ojos lentamente.

En el instante en que Sebastián abrió los ojos por completo, tres hombres de traje ingresaron a la habitación. Dos de ellos llevaban máscaras negras. El tercero, un hombre de más de cincuenta años, caminaba con calma, observándolo con detenimiento.

—Por fin despiertas… —dijo el hombre mayor—. Pensé que mis muchachos te habrían matado.

—¿Quién eres…? ¿Dónde estoy…? —preguntó Sebastián, confundido y alterado.

— ¿Quién soy? —rio suavemente—. Jejeje… parece que sigues confundido por la bebida.

—Aunque no creo que sea solo por eso…

De pronto, una luz subió directamente sobre el rostro de Sebastián. Los moretones, la sangre seca y las marcas de los golpes quedaron completamente expuestas.

Sebastián fijó la mirada en el hombre mayor. Su expresión cambió de inmediato.

—¿Sergio…? —dijo con seriedad, mezclada con miedo.

—Hooo… parece que ya recuperaste la cordura —respondió Sergio.

Sergio tomó una silla y se sentó frente a él con una tranquilidad pasiva, cruzando las manos.

—Te estarás preguntando qué haces aquí, ¿verdad?

—Oye… yo… yo te dije que te pagaría el mes que viene… —tartamudeó Sebastián.

—Shhh… calla, calla, pequeña ovejita —interrumpió Sergio con calma.

Sebastián guardó silencio, respirando con dificultad.

—No vengo por el dinero que me debes —continuó Sergio—, sino por el espectáculo que diste ayer.

Sebastián lo miró confundido.

—Hice una apuesta para que tu equipo y tú perdieran. Tu oponente llevaba ocho victorias consecutivas —explicó—.

—Pero no pudo contigo… aunque no me extraña.

Sergio se levantó y se acercó lentamente al rostro de Sebastián, sonriendo.

—Porque cuando peleas… eres una completa bestia.

—Entonces… ¿qué me vas a hacer…? —preguntó Sebastián.

—Hmm… ¿qué puedo hacer contigo…? —Sergio fingio pensar—. A ver… ya lo tengo.

—Quiero que pierdas tu siguiente pelea.

—¡¿Qué?! ¡¿Perder?! —Sebastián alzó la voz—. ¡No pienso perder nada!

En ese instante, Sergio sacó un arma y la apuntó directamente a la cabeza de Sebastián.

—Recuerda con quién estás hablando.

—Me debes más de 8,5 millones, incluyendo la apuesta que me hiciste perder.

—Y por si no lo recuerdas… yo fui quien te sacó de las calles. Te saqué de ese montón de perros peleoneros.

Sebastián tragó saliva y quedó inmóvil.

—Tienes hasta dos semanas para darme el dinero… contando la pelea perdida —dijo Sergio, guardando el arma mientras se retiraba—. No me decepciones.

La habitación quedó en silencio.

Seis horas después.

Sebastián se encontraba en su departamento, recostado sobre la cama, con la mirada fija en el techo.

—Perder… dinero… volver a las calles… —pensaba.

De pronto, un fuerte crujido se escuchó desde el exterior.

Sebastián se incorporó, confundido, y caminó hacia la ventana. Al asomarse, vio a varias personas corriendo desesperadas por la calle. Algunas gritaban, otras tropezaban, mirando hacia atrás con pánico.

El suelo comenzó a temblar.

—¿Qué… qué está pasando…? —murmuró.

Las grietas empezaron a abrirse en el asfalto. Los edificios cercanos se sacudieron violentamente. Ventanas se estallaron. El edificio donde se encontraba comenzó a colapsar, piso por piso, mientras el suelo se abría como si algo gigantesco estuviera emergiendo desde las profundidades.

Sebastián retrocedió, perdiendo el equilibrio, observando cómo el mundo a su alrededor se desmoronaba.

CONTINUARÁ…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo