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LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO - Capítulo 34

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Capítulo 34: UN DÍA MÁS

CAPÍTULO 32: UN DÍA MÁS

En un lugar desconocido, cubierto por los restos de una ciudad completamente destruida, el silencio era interrumpido por explosiones, choques y el eco de una batalla violenta. Edificios derrumbados, calles partidas y columnas de humo componían el escenario.

En medio de los escombros, dos hermanas se enfrentaban a un demonio.

—¡JAJAJA! ¡Jajaja! ¡Qué divertido! —rió Lucía, esquivando con facilidad un ataque.

—No te pases, Lucía —advirtió su hermana—. Sé que ese demonio es pan comido, pero no te confies.

—Lo sé, Sara… no te preocupes —respondió Lucía con una sonrisa despreocupada.

Sara se encontró de pie sobre una montaña de escombros, observando atentamente la pelea desde lo alto, con los brazos cruzados y la mirada fija.

Lucía y el demonio se encontraron frente a frente sobre el suelo destruido. Ella mostró una sonrisa descarada, segura de su victoria. El demonio, en cambio, la observaba con seriedad, evaluando cada movimiento.

—Dime, cerdo… ¿tienes algún nombre o algo para mencionarte? —preguntó Lucía, rascándose la cabeza con total despreocupación.

—¿Para qué decírtelo? —respondió el demonio—. Si de todas formas piensas matarme.

—Bueno, como no quieres decirme… te lo sacaré a golpes —dijo Lucía encogiéndose de hombros.

De pronto, dos enormes rocas se elevaron a ambos lados de Lucía, flotando en el aire. Sin dudarlo, las lanzaron con violencia hacia el demonio.

Antes de que las rocas impactaran, el demonio desenvainó su espada y, en menos de tres segundos, las cortó en millas de fragmentos que salieron disparados en todas direcciones.

En ese mismo parpadeo, Lucía apareció frente a él.

—Demasiado lento —susurró con una sonrisa.

Con un golpe cargado de un aura celeste, impactó directamente contra el demonio, enviándolo a volar y estrellándolo contra los restos de un edificio derrumbado. El impacto hizo temblar el suelo.

—Haagg… —gruñó el demonio mientras se incorporaba—. Tiene un poder descomunal… debe descubrir qué artefacto le da ese poder de telequinesis.

Sin darle tiempo a pensar, Lucía levantó columnas de concreto, vigas oxidadas y bloques de piedra, lanzándolos como proyectiles desde todos los ángulos. El demonio se movía a gran velocidad, cortando, esquivando y desviando ataques con su espada.

El choque entre ambos se volvió brutal. Cada paso destruía más el terreno, cada ataque levantaba nubes de polvo y escombros.

Lucía comprimía el aire a su alrededor, usando su telequinesis para aplastar al demonio contra el suelo, pero este lograba liberarse, respondiendo con cortes de energía que partían edificios a la mitad.

El demonio lanzó una onda cortante directa hacia Lucía. Ella logró esquivarla por centímetros, sintiendo el viento cortandole la mejilla. Aprovechando la apertura, Lucía extendió la mano.

El cuerpo del demonio quedó inmovilizado en el aire.

—Estuviste esquivando con tu suma velocidad… —dijo Lucía con una sonrisa—, pero por fin te atrapé.

—Haagg… haggg… —gruñó el demonio, forzando su cuerpo sin éxito.

Desde lo alto, Sara observaba sin intervenir, mirando el cielo oscurecido por el combate.

Lucía comenzó a cerrar el puño lentamente. El cuerpo del demonio empezó a comprimirse, huesos crujiendo, músculos tensándose al límite.

—¡Haaaagggg! —gritó el demonio.

De pronto, su expresión cambió. Una sonrisa soberbia apareció en su rostro.

—¿Me atrapaste? —dijo con voz burlona—. No… yo te atrapé a ti.

—¿Qué? —Lucía frunció el ceño—. ¿Por qué dices eso?

—Mira tu estómago.

Lucía bajó lentamente la mirada.

Su expresión cambió al instante.

Una parte de su abdomen estaba destrozada, la sangre comenzaba a brotar, y el dolor llegó de golpe.

El mundo empezó a distorsionarse.

Voces comenzaron a resonar a su alrededor.

—Lucía… Lucía…

Confundida, levantó la mirada. Vio a su hermana inmóvil y al demonio observándola con aquella sonrisa.

—¡Despierta!

Lucía abrió los ojos de golpe.

Se encontró recostada en el suelo, respirando con dificultad.

—¿Qué… qué pasó…? —murmuró.

—Parece que subestimamos a ese demonio —dijo Sara, arrodillada junto a ella—. Cuando lanzó su ataque, no lo pudiste esquivar. Te sumiste en un sueño profundo.

—Haagg… —Lucía se llevó la mano al abdomen.

La herida estaba allí. Real.

— ¿Dónde está el demonio? —preguntó Lucía, mirando a su alrededor.

—Escapó —respondió Sara—. Cuando te atacó, tuve que intervenir, pero el muy cobarde abrió un portal y huyó.

Ambas se levantaron con dificultad y se dirigieron hacia un edificio semidestruido para resguardarse.

Mientras Sara comenzaba a curar la herida de Lucía, esta habló con frustración.

—No le pudimos preguntar nada…

—No te preocupes —respondió Sara—. Ya encontraremos a otro para preguntar.

Lucía apretó el puño.

—Tenemos que encontrar al primer hombre que mató a un demonio.

CONTINUARÁ…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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