LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO - Capítulo 37
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Capítulo 37: RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO 34: RECAPITULACIÓN
Todo comenzó de forma abrupta, sin advertencias ni presagios claros. Jhos era un joven común, viviendo en un mundo que aún no conocía el verdadero significado del caos. Su vida dio un giro irreversible cuando un cráter apareció de la nada, marcando el inicio de una serie de eventos que cambiarían no solo su destino, sino el del mundo entero. De aquel suceso surgieron criaturas que hasta entonces solo existían en mitos: demonios, seres capaces de destruir ciudades enteras y quebrar el equilibrio de las razas.
En medio de la confusión y la destrucción, Jhos se vio envuelto en una batalla que jamás tuvo que enfrentar. Contra toda lógica, logró derrotar a un demonio, convirtiéndose en el primer humano en hacerlo después de más de mil doscientos años. Ese hecho resonó en todos los rincones del mundo, despertando la atención de reinos, razas antiguas y entidades que observaban desde las sombras.
Tras aquella batalla, Jhos vagó durante horas, herido y desorientado, hasta encontrar refugio. Poco a poco fue reuniendo a personas que, por distintas razones, quedaron ligadas a su causa. Entre ellas estaba Shiro, un combatiente frío y disciplinado, poseedor del poder del hielo, cuya personalidad reservada ocultaba un pasado marcado por el entrenamiento constante y la supervivencia. Shiro no confiaba fácilmente, pero reconoció en Jhos a alguien capaz de cambiar el rumbo de los acontecimientos.
Riku también se unió al grupo. Dura, directa y marcada por un pasado doloroso, cargaba con recuerdos de una infancia rota y una madre que jamás mostró interés real por ella. Esa experiencia la convirtió en alguien exigente, desconfiada, pero profundamente leal con quienes lograban ganarse su respeto. Yin, por su parte, aportó inteligencia, cálculo y una visión estratégica que equilibraba el ímpetu de los demás.
Con el tiempo, el grupo formó un pequeño pueblo, un refugio improvisado en medio de un mundo que comenzaba a desmoronarse. Sin embargo, la calma fue breve. Otras razas empezaron a moverse. Orcos, ogros, centauros, gigantes, elfos, enanos y bestias comenzaron a aparecer, ya no como leyendas, sino como fuerzas reales que reclamaban territorio, poder o venganza.
Entre ellos destacó Gral, un ogro capturado tras un ataque al pueblo. Aunque encadenado y tratado como enemigo, su presencia pronto reveló que el conflicto no era tan simple. Gral no era un monstruo sin razón; era parte de una guerra mayor, una que se libraba entre reinos y órdenes superiores. Con el tiempo, Jhos decidió liberarlo bajo ciertas condiciones, integrándolo como una pieza clave en la búsqueda de un enemigo aún más peligroso.
Ese enemigo era conocido como el Samurai Rojo. Un guerrero envuelto en misterio, capaz de enfrentarse a Shiro sin revelar por completo sus habilidades. Su sola presencia generaba tensión, y su relación con los centauros indicaba que no actuaba solo. La búsqueda de este samurái se convirtió en una prioridad, ya que tanto aliados como enemigos parecían interesados en capturarlo o eliminarlo.
Mientras tanto, en otras partes del mundo, el caos avanzaba. Ciudades enteras colapsaban. Portales se abrirían. Demonios aparecían con mayor frecuencia. Dos hermanas, Lucía y Sara, combatieron estas amenazas desde las ruinas, demostrando que no solo los hombres participaban en esta nueva era de violencia. Sus enfrentamientos revelaron que algunos demonios poseían habilidades capaces de manipular la mente y los sueños, volviendo cada combate más peligroso de lo que aparentaba.
A la par, en un mundo aparentemente separado, Sebastián, un boxeador famoso, vivía su propia caída. Tras una pelea gloriosa y una noche de excesos, fue secuestrado por hombres vinculados al crimen organizado. Obligado a perder una pelea bajo amenaza de muerte, su vida cambió drásticamente justo cuando la realidad misma comenzó a romperse. Terremotos, colapsos y grietas en el suelo marcaron el inicio de la invasión de otras razas en su mundo.
La tensión entre reinos alcanzó su punto máximo con la llamada Guerra de los Doce Reinos. Ángeles, demonios, gigantes, centauros, orcos, ogros, bestias, elfos, enanos y humanos se enfrentaron sin alianzas claras. Fue una guerra total, sin honor ni tregua, donde la supervivencia era el único objetivo. En medio de esa masacre, apareció una entidad envuelta en luz, acompañada por dos libros, uno dorado y otro negro, símbolos de fuerzas opuestas cuyo significado aún permanecía oculto.
Gral tuvo visiones de esa guerra, recuerdos que no parecían suyos, pero que lo marcaron profundamente. Al despertar, comprendió que el conflicto que se avecinaba superaba todo lo conocido. Nada volvería a ser igual.
Durante una emboscada nocturna, Shiro se enfrentó nuevamente al samurái ya un centauro aliado. La pelea fue brutal e inconclusa, interrumpida por la llegada de Gral y la traición del propio samurái, quien eliminó al centauro sin dudarlo. Ese acto dejó claro que sus verdaderas intenciones aún estaban ocultas.
Tras un poderoso rayo que cayó durante el enfrentamiento, el grupo fue dispersado. Jhos y Bel despertaron en una ciudad destruida, lejos del pueblo y del resto de sus compañeros. Heridos, desorientados y sin provisiones, emprendieron un camino incierto guiados únicamente por una regla sin magia, confiando más en el azar que en la lógica.
Ahora, separados, heridos y rodeados de un mundo al borde del colapso, cada uno avanza sin saber qué le espera. Las risas de gigantes observando el caos, los planos ocultos de los reinos, los demonios que aún acechan y el misterio del Samurai Rojo anuncian que lo ocurrido hasta ahora solo ha sido el comienzo.
La verdadera guerra aún no ha comenzado.
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