LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO - Capítulo 4
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4: OBJETOS MÁGICOS 4: OBJETOS MÁGICOS CAPÍTULO 4: OBJETOS MÁGICOS Sale el sol, en un día tranquilo y armonioso.
Jhos está observando atentamente a Yin mientras duerme.
En ese momento, Yin abre los ojos lentamente y ve a Jhos a cinco dedos de distancia.
—¡Haaa!
¿Qué haces?
—pregunta Yin.
—Roncabas, no pude dormir desde las 4 a.m.
—Quería decírtelo, pero no sabía cómo, así que estuve pensando —responde Jhos.
—¿Roncar yo?
¿No será que eres un pervertido que me estuvo mirando toda la noche?
—dice Yin con tono de broma.
—¿Pervertido?
Mira quién lo dice, el que me ofreció dormir de cucharita.
—Ya te dije que eso era una broma.
—¡Ya!
Tenemos que ir al restaurante.
Cámbiate de ropa, estás desde ayer con esa ropa sucia —le dice Yin.
—Eee…
sobre eso, no tengo nada que ponerme —responde Jhos.
Yin mira a Jhos fijamente y suspira.
—Haag, te comprendo.
Ten, ponte esto, seguro que te quedará bien.
Yin saca del armario una ropa y le pasa una polera y un pantalón a Jhos.
Él los toma y se cambia rápidamente.
Luego, juntos, salen hacia el restaurante.
Mientras caminan, Jhos observa más detenidamente el pequeño pueblo, que no supera las veinte personas.
—El pueblo no fue completamente destruido, pero la población es muy poca, ¿verdad?
—pregunta Jhos.
—Sí, mayormente las grandes ciudades fueron atacadas.
Este pueblo solo fue atacado una vez por un diablo que ya no volvió —responde Yin.
—Cambiando de tema, ¿cuánto te pagan por tu servicio de seguridad?
—consulta Jhos.
—¿Pagar?
Trabajo gratis —contesta Yin.
—¿Gratis?
—se sorprende Jhos.
—Todos en el restaurante trabajan gratis, para poder ayudar a los que no tienen nada, como tú.
—¿Y cómo consiguen los productos?
—No sé, eso se encarga María, de un día a otro aparecen en el restaurante.
Jhos mira a Yin y piensa: “Oh, por eso riku me obligó a trabajar en ese lugar.” Después de unos minutos llegan al restaurante, donde ya están los demás.
—¡Holaaa!
—saluda Yin con una sonrisa.
—Hola, Sota, María, Riku —saluda Jhos.
—Por fin llegan, ya estamos por abrir —dicen Riku y Sota.
—Perdón, perdón, es culpa de Jhos, se durmió profundamente.
Me tardé en despertarlo —se disculpa Yin.
Jhos voltea la mirada con la boca abierta y una seña levantada hacia Yin.
—Bueno, eso ya no importa, ya están aquí, eso es lo que importa —dice María.
—Por cierto, ¿dónde dormiste anoche, Jhos?
—pregunta Riku.
—Ah, sobre eso, como me dejaste plantado ayer, me tuve que ir con Yin.
Todos miran a Jhos con una sonrisa.
—Jajajaja —ríen María y Sota.
—Humm, como si te conociera lo suficiente para que durmieras en mi casa —dice Riku.
—¡Ouuuh!
Te dio duro, Jhos, jajaja —se burla Yin.
—Ya basta, como ya llegaron todos es hora de abrir —dice Sota.
Después de acomodar los utensilios y preparar todo, abren el restaurante.
La gente comienza a llegar y se ponen a atender con rapidez y energía.
Mientras Jhos descansa un poco, nota algo extraño en una mesa cercana: un hombre con mujeres a su lado genera electricidad en sus manos sin usar ningún artefacto.
—¿Electricidad?
—se pregunta.
Sota camina frente a Jhos.
—Oye, Sota, ¿te puedo preguntar algo?
—dice Jhos.
—Claro —responde Sota.
—¿Quién es ese hombre que está ahí?
—pregunta señalando.
—Oh, ese hombre…
es la persona que se encarga de la electricidad de todo este pueblo —responde Sota.
—¿De todo el pueblo?
¿Cómo?
—consulta Jhos.
Sota y Jhos miran al hombre gordo, con las mujeres a cada lado.
—Ese hombre tiene un cuerpo muy raro, puede generar electricidad sin usar nada.
Algunos piensan que es un ser que vino del mundo que nos ataca.
Otros dicen que uno de esos seres malignos le dio poderes —explica Sota.
Jhos lo observa con seriedad.
—Pero ese desgraciado es un cobarde.
Por culpa de él perdí a mi hija —dice Sota con rabia.
—¿Tienes una hija?
—pregunta Jhos sorprendido.
—El día que nos atacó ese ser maligno, mi hija y yo estábamos ocultos, pero ese desgraciado atrajo al ser maligno hacia donde estábamos nosotros.
—Nos usó como carnada.
Tenía que proteger a mi hija, la agarré y la subí a un coche que escapó mientras yo lo distraía —cuenta Sota.
Ahí es donde perdi la pierna.
Sota se sube el pantalón y muestra a Jhos una madera que sustituye su pierna.
Jhos lo mira sorprendido a los ojos.
—Pero lo que más me enoja es que se aprovecha de todo este pueblo.
Genera electricidad para todo el pueblo y pide lo que quiere.
Si no obtiene lo que quiere, deja de generar la energía.
En ese momento se escucha un fuerte estruendo afuera.
Rápidamente, Sota, Jhos, María y Riku salen a ver qué es.
Ven a un demonio con alas y agarrando una cabeza que los observa fijamente desde el cielo.
Todos en el pueblo empiezan a correr desesperados, otros se ocultan.
—¡¡¡CORRAN!!!
—grita Yin.
En ese instante, el demonio lanza un ataque que destruye la mitad del restaurante.
Riku y Yin quedan atrapados bajo los escombros.
María rápidamente intenta levantar todo lo que los cubría.
Sota está inmovilizado, mirando atentamente al demonio.
El demonio aparece frente a Sota y le lanza un ataque.
Jhos salta hacia Sota para esquivarlo.
—¡Reacciona, Sota!
—grita Jhos.
El demonio mira a Jhos y le da una patada en el estómago, lanzándolo a volar ocho metros.
—¡Ohhh!
—gime Jhos.
El demonio arroja otro ataque a Sota, quien logra esquivarlo, pero al mirar su brazo derecho, ve que no está, solo sangre por todos lados.
—¡Haaa!
—grita Sota.
Jhos y María quedan atónitos.
Riku y Yin, desde un hueco, observan sorprendidos.
Antes de que el demonio lance otro ataque, Jhos le da una puñalada por la espalda con un cuchillo, pero este se rompe en pedazos.
El demonio fija su mirada en Jhos y en un parpadeo le agarra la garganta con una mano.
—Nunca podrás hacerme daño —dice el demonio.
Jhos, sorprendido porque habló, piensa: “¿Qué eres?” Pierde el conocimiento por falta de oxígeno.
Sota, con una katana que estaba entre los escombros, ataca de nuevo al demonio, pero no logra hacerle daño.
—¿Qué crees que haces?
—dice el demonio mientras mira a Sota.
En ese momento, el demonio suelta a Jhos, agarra la muñeca de Sota y la rompe.
Sota suelta la katana; el demonio lo atrapa y atraviesa con un ataque directo el cuerpo de Sota con la katana.
—¡¡¡Noooo!!!
—gritan Jhos, Yin, Riku y María.
Sota cae al suelo mirando por última vez a Jhos.
Jhos, con toda frustración y enojo, lanza un puñetazo a la espalda del demonio, haciéndolo retroceder cuatro pasos.
—¡Haaag!
—gruñe el demonio.
El demonio mira fijamente a Jhos.
Jhos agarra la katana que atravesó a Sota y se la lanza al demonio.
El demonio saca una espada cubierta de un aura negra y se lanza hacia Jhos.
Intercambian ataques con rapidez y ferocidad, esquivando y golpeando con fuerza.
María, junto a Yin y Riku, por fin salen de los escombros.
—¡Corran!
—grita Riku.
—Y Jhos, ¡ustedes también!
—dice María.
—Yo lo ayudaré, ustedes aléjense de aquí —dice Riku.
—¡No!
Lo ayudaremos —dice Yin.
—Sí —añade María.
Riku no puede cambiarles de opinión.
Van directo hacia Jhos.
Mientras Jhos y el demonio siguen intercambiando ataques, el demonio piensa: “¿De dónde sacó esa fuerza?” Al atacar, el demonio nota que el cuerpo de Jhos genera un aura rojizo-amarillenta.
“No me digas que este flacucho puede usarlo…” Riku, Yin y María intentan acercarse al combate, pero retroceden.
—No podemos acercarnos —dice Yin.
En ese instante, Riku gira la cabeza y mira al hombre gordo que genera electricidad, escondido.
—María, busca un teléfono, y Yin, ayúdame en algo —dice Riku.
—¿Qué?
¿Qué piensas hacer con un teléfono?
—pregunta Yin.
—Ustedes hagan lo que digo…
¡Confíen!
María busca una cámara y Yin junto a Riku se dirigen hacia el hombre.
—Te llamás Roberto, ¿verdad?
Tendrás que seguirnos —le dice Yin y Riku.
—¿Qué?
¿Quiénes son ustedes?
—responde Roberto, el hombre que genera electricidad.
Después de unos segundos, María le pasa un teléfono a Riku.
Yin y Riku le obligan a que genere electricidad hacia el teléfono, y van hacia donde están Jhos y el demonio.
—¿Qué piensas, Aser?
—pregunta María.
—Grabar —responde Riku.
Riku se encarga de grabar y transmitir la pelea con el poco internet que tiene el teléfono.
Mientras Jhos y el demonio continúan peleando, el cuerpo de Jhos comienza a agotarse.
“Haaag…
Mi cuerpo se está agotando, tengo que terminar esto ya.” Después de varios intercambios de ataques, el demonio lanza una cortada profunda desde la cintura hasta el cuello de Jhos.
—¡Haaa!
—grita Jhos.
—Te tengo —dice el demonio.
Jhos sonríe porque el demonio está descubierto y le atraviesa el cuerpo con la katana.
El demonio, impresionado, dice: —¿Qué?
Después de la puñalada, Jhos corta la cabeza del demonio.
El cuerpo del demonio cae al piso expulsando un humo intenso de color negro.
Jhos, cansado, con varias cortadas y pérdida de sangre, se desmaya y cae al suelo.
Riku, junto a Yin y María, quedan sorprendidos y cortan la transmisión, mientras Roberto, en un momento de distracción, escapa.
—¿Cómo lo hizo?
—pregunta Yin.
Riku, María y Yin se acercan con cuidado hacia Jhos.
—¿Qué fue eso?
¿Cómo pudo derrotarlo?
—dicen todos sorprendidos.
En ese momento aparece un demonio muy pequeño, del tamaño de un oso de peluche, con cuernos y una cola puntiaguda.
—Usó el Chi (Ki) —dice el demonio pequeño.
— EN OTRO LUGAR DEL MUNDO: —¿De dónde fue esa transmisión?
—pregunta un hombre desconocido.
—De un pequeño pueblo, señor —responde un asistente.
—¿Cuántos la vieron?
—Más de 2.5 millones, señor.
—Huum, el primer hombre que derrotó a un demonio —dice el hombre desconocido.
—
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