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LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO - Capítulo 5

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  4. Capítulo 5 - 5 OBJETOS MITOLÓGICOS
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5: OBJETOS MITOLÓGICOS 5: OBJETOS MITOLÓGICOS CAPÍTULO 5: OBJETOS MITOLÓGICOS —¿Qué?

—dijo Riku.

Todos giraron la mirada al demonio chico.

—¡¡¡HAAA!!

¡HAY UN DEMONIO DE PIE!

—gritó María.

Yin y Riku agarraron unos palos y comenzaron a golpear al pequeño demonio.

—¡Haggg…

haggg…

no…

esperen…

esperen!

No les haré daño —decía el demonio mientras lo golpeaban.

—¡Síganle pegando!

—dijo María.

—¡No…

n…

esp…

no me peguen!

En se…

serio no les haré daño —insistía con miedo.

—¡Alto, basta!

—dijo Riku.

—¿Qué dices?

¡Hay que matarlo!

—gritó Yin.

—¡No, esperen!

Digo que no iba a hacer nada, ¿verdad?

—añadió Riku mientras lo miraba con odio.

—No…

no…

no haré nada —respondió el demonio chico, temblando.

Yin y María miraron a Riku sorprendidos.

Luego suspiraron.

—Haaaggg…

está bien —dijeron al mismo tiempo.

—Bien, ¿quién eres?

—preguntó Riku.

—Me llamo Bel.

Un gusto conocerlos —dijo el pequeño demonio mientras se frotaba la cabeza por la paliza.

—Y ¿qué haces acá?

—preguntó Yin.

—Y ¿por qué eres tan chiquito?

—añadió María.

—Las preguntas para después.

Será mejor que vean a sus amigos —respondió Bel.

Yin, María y Riku voltearon la mirada hacia donde estaban los cuerpos de sus amigos.

—Yin, María, vayan con Sota —ordenó Riku.

—Vale —respondió Yin.

—Sí —dijo María.

En ese momento, Yin y María corrieron hacia Sota, y Riku estaba donde estaba Jhos.

—Haggg…

sí que te dieron una paliza —murmuró Riku.

Riku revisó el pulso de Jhos y se arrancó un pedazo de su ropa para cubrirle las heridas.

Mientras tanto, Yin revisó el pulso y los latidos del corazón de Sota, que no respondió.

— ¡NO, NO, NO!

—gritó María.

Con lágrimas en los ojos, Yin y María le informaron a Riku que Sota se fue.

—Haaa…

haaa…

no puede ser —dijo Riku con tristeza.

Con mucho dolor, llevaron a Jhos a una casa donde le atendieron las heridas.

A Sota lo enterró en un lugar especial, pero antes, Yin le quitó una medalla con la foto de su hija.

—Prometo entregárselo, Sota —dijo Yin.

Luego, Yin, María y Riku lo despidieron con respeto y lágrimas.

Mientras tanto, Bel observaba fijamente a Jhos mientras dormía.

Después de unos minutos, todos se reunieron junto a Jhos, preocupados.

Jhos abrió los ojos y notó que todos estaban ahí…

menos Sota.

— ¿Dónde está Sota?

—preguntó Jhos.

—No pudo lograrlo —respondió Yin.

Jhos se cubrió los ojos con una mano mientras derramaba algunas lágrimas.

—Si tan solo hubiera atacado antes…

—dijo con tristeza.

—No es tu culpa.

Nadie pudo hacer nada en ese momento —agregó Riku.

Jhos volteo la mirada a Bel y trató de atacarlo, pero Yin y María lo detuvieron.

—¿Quién eres tú?

¿Qué haces aquí?

—dijo Jhos.

—Basta, Jhos.

A eso íbamos.

Estábamos esperando a que despertaras para que Bel hablara —dijo Riku.

Jhos miró a Riku con seriedad, aún contenido por Yin y María.

—Entonces que empiece a hablar —ordenó Jhos.

Bel miró fijamente a Jhos mientras comenzaba a levitar.

—Mucho gusto.

Me llamo Bel, y estoy aquí por el demonio que mataste, Jhos.

—Y ¿por qué no te fuiste?

—preguntó Jhos.

—Te vi durante toda la pelea.

No podía irme sin saber más sobre ti.

—¿A qué te refieres?

Explícate mejor —pidió Riku.

—Vine con ese demonio mediante un portal para capturar algunas personas de este pueblo…

pero no podía regresar.

Soy un demonio de nivel muy bajo, no podía abrir un portal.

Pero cuando vi tu pelea, observé que pudiste liberar el chi (ki).

—Chi (ki)?

¿Eso no era un mito o algo así?

—preguntó Yin.

—No, es real en mi mundo.

Pero por lo que escuché, aquí lo toman como una mentira.

—A ver, a ver…

No estoy entendiendo nada.

Explica desde el principio: ¿quiénes son ustedes?, ¿por qué vinieron a este mundo?

—interrogó Riku.

—Sí, y también explica esa grieta del cielo y qué son esas cosas que cayeron de ella —añadió Yin.

—Solo les diré sobre el chi y los objetos sagrados.

Lo demás tendrán que descubrirlo ustedes —respondió Bel.

—¡¡Por qué!?

¡Responde todas las preguntas!

—exigió Jhos.

—Mide tu tono de voz.

Por si no lo sabes, tengo la capacidad de matarlos a todos sin esfuerzo alguno —advirtió Bel.

Todos se pusieron serios y tensos por las palabras de Bel.

—Está bien…

—murmuró Riku.

—Pero solo una pregunta más: ¿por qué nos dice todo esto como si nos estuvieras ayudando?

—preguntó María.

—Yo soy Bel, un demonio de bajo rango.

Cada demonio ve por su propio beneficio y no le importa nada.

Les digo esto porque sería muy interesante que unos simples mortales como ustedes puedan tener una oportunidad contra nosotros…

y contra los de allá arriba.

—”Allá arriba”?

—pensó Yin.

—Como tú, Riku.

Pudiste hacer ver a muchos mortales que un simple, flacucho y feo humano pudo vencer a un demonio.

Con eso, muchos se motivaron, y de seguro averiguarán a cualquier costo cómo vencer a un ser superior.

El más fuerte o el más inteligente sobrevivirá en estos momentos —dijo Bel con una sonrisa.

—Y ¿por qué no ayudaste a tu compañero?

—preguntó Riku.

Bel sonriendo y desvió la mirada hacia ella.

—Como dije, cada demonio ve por su propio beneficio.

Ese demonio al que llamas mi compañero era de rango más alto…

no me convenía que estuviera con él.

Todos lo miraron con desconfianza.

—¿Y qué sabes sobre esos objetos que cayeron de la grieta?

—preguntó Yin.

—Nosotros los conocemos como objetos sagrados.

Cada uno otorga una habilidad específica.

Les daré un ejemplo: ese mortal que tenía el poder de manipular electricidad comió una fruta que le otorgó ese poder.

—¿Comer una fruta y le dio un poder?

Me recuerda a un anime…

—pensó María.

-¿Fruta?

¿No eran solo objetos?

—preguntó Yin.

—Hay algunas excepciones.

De esa grieta cayeron Frutas y objetos.

Cada uno da un poder, pero con un costo muy grande.

—¿Costó?

—pensó Jhos.

—El costo es básico: perder la mitad de tu existencia y algo específico de tu cuerpo, como la memoria, un sentido, una parte del cuerpo o incluso la vida.

Todos quedaron atónitos.

—Pero no todo es malo.

Si logras unirte completamente con el objeto o fruta que consumes, obtendrás mejoras: aumento de poder, manipulación total de la habilidad…

incluso un poder tan grande como el de un dios.

¿Conocen al Rey Mono o Poseidón?

Bueno, cada objeto tiene su pro y contra —dijo Bel riendo.

—Pero, ¿por qué soltaron en este mundo esos objetos sagrados?

—pensó Bel en silencio.

—¿De…

de…

un dios?

—dijo María.

—¿Pero por qué?

—preguntó Yin, confundido.

Jhos y Riku observaron atentamente a Bel.

—Algunos objetos son tan poderosos que solo con el chi (ki) podrían ser controlados.

El chi es tan fuerte que podría dominarlo todo.

Este mundo antiguamente lo usaba solo para curación…

sin saber el verdadero nivel al que puede llegar.

—Jhos, tú lograste activarlo por unos minutos, gracias a las emociones y la adrenalina por la muerte de ese mortal —agregó Bel.

Jhos, aún confundido, preguntó: —¿Y cómo puedo activarlo?

—Es muy fácil.

Solo a ustedes los mortales se les otorgó éste poder.

Sólo tienen que equilibrar su estado mental, físico, emocional y espiritual.

Si entrenan, podrán llegar muy lejos.

El chi fluye a través del cuerpo de todo mortal que habitó, habita o habitará.

En ese momento, Bel giró alrededor de todos mientras reía feliz.

-Vale.

Ya tengo una meta —dijo Jhos.

—¿A qué te refieres?

—pregunta Tó Riku.

—¡CREARÉ UN LUGAR DONDE CADA PERSONA PUEDA VIVIR EN ARMONÍA, SIN PROBLEMAS Y SIN MALES!

—gritó Jhos con determinación.

Bel dejó de girar y lo miró con una sonrisa.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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