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LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO - Capítulo 6

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6: ENTRENAMIENTO 6: ENTRENAMIENTO CAPÍTULO 6: ENTRENAMIENTO CIUDAD DE INE.

—¡Fuego…

fuego!

—¡Sargento, no surten efecto las balas!

—gritó el cabo.

—¡Identifiquen qué son esas cosas!

—ordenó el sargento.

—¡Sí, sargento!

—respondió el cabo.

Los soldados disparaban desesperadamente contra seres gigantes, corpulentos, con orejas puntiagudas que no se inmutaban ante las balas.

—¡Preparen las bazucas!

—ordenó el sargento.

Los soldados obedecieron rápidamente.

—¡Preparen…

listos…

FUEGO!

—gritó el sargento.

Los misiles impactaron directamente en los seres no identificados, haciéndolos estallar y volar por los aires.

—Haaggg…

haaggg…

—gruñían los seres.

—Señor…

surtieron efecto los misiles —dijo un capitán.

—¡CARGUEN DE NUEVO LAS BAZUCAS!

—¡SÍ…

SÍ…

SÍ…

SÍ…!

—respondieron los cabos.

—Sargento…

ya nos dieron notificación de qué son esas cosas —avisó un cabo.

—¡ENTONCES, DÍGALO!

—gritó el capitán.

El sargento y el capitán lo miraron con seriedad.

—Es que…

son…

so…

—titubeó el cabo.

—¡DÍGALO!

—ordenó el sargento.

—Son ogros, sargento…

—¿Ogros?

¡No diga tonterías, cabo!

¡Diga “Deinedia”…!

En ese momento, el sargento fue interrumpido por un fuerte ataque.

Rocas volaban por los aires.

Una explosión retumbó.

—¡ROCAS…

ROCAS!

—¡ENTRARON…

ESTÁN AQUÍ!

—¡Aaaahhh!

—gritaron los soldados.

El sargento , el capitán y el cabo salieron corriendo de su tienda de campaña.

Un árbol cayó sobre el sargento.

—¡Aaaahhh!

—¡SARGENTOOO!

—gritó el capitán.

Un ogro apareció con un mazo gigante y aplastó al cabo.

Luego se paró detrás del capitán, quien giró lentamente, paralizado.

—Haa…

haa…

—tartamudeó el capitán.

El ogro lo tomó de la cabeza con una mano.

—Esta tierra será nuestra —dijo con voz ronca y gruesa.

—No…

no lo hagas…

¡aaaaaahhh!

El ogro cerró el puño, dándole fin a la vida del capitán sin esfuerzo.

—¡TOMEN A MUJERES ,NIÑOS Y ALGUNOS HOMBRES!

¡MANTÉN A LOS DEMÁS Y DESTRUYANLO TODO!

—¡ESTA TIERRA SERÁ NUESTRA Y NADIE LO IMPEDIRÁ, NI SIQUIERA TÚ!

El ogro gritó levantando su mazo y apuntando hacia la grieta en el cielo.

— PUEBLO DESIERTO Y SOLITARIO —¿A qué te refieres con crear un lugar donde puedas vivir en armonía?

—preguntó Riku.

—Crearé un reino donde todos puedan vivir tranquilos —respondió Jhos.

—Ja, ja, ja…

¿Un reino?

¡No digas tonterías!

—rió Yin.

Jhos lo miró sorprendido.

—Tiene razón en reírse, Jhos.

No estamos en la época medieval.

Esto no es un anime ni una película —agregó Riku.

—Digan lo que quieran.

Crearé un reino donde todos puedan vivir tranquilos —repitió Jhos con firmeza.

—¿Y cómo piensas crearlo?

Casi mueres por ese demonio allá afuera.

¿Cómo protegerás un reino, y con qué habitantes?

—dijo Riku.

—Con el chi (ki), podré protegerlos a todos —respondió Jhos.

“Incluso podré buscar a mi familia”, pensó.

—¿Chi (ki)?

¿Y quién te enseñará?

—preguntó Yin.

Jhos miró con seriedad a Bel.

—Tú conoces del chi (ki), ¿verdad?

Enséñame.

—¿Por qué lo haría?

Después de que un demonio mató a tu amigo y atacó este mundo —dijo Bel.

—Dijiste que sería interesante que la humanidad resistiera, ¿verdad?

Y sobre Sota…

lo mató tu compañero, no tú.

Nosotros también podemos ver por nuestros propios beneficios.

María y Riku miraron a Jhos con sospecha.

—Sería algo absurdo e innecesario que nos digas todo eso sin enseñarnos nada —dijo Jhos.

—En este mundo hay personas que ya lo manejan.

Por ejemplo, los seguidores de Buda.

Puedes pedírselo a ellos —respondió Bel.

Jhos bajó de la cama, temblando, y se arrodilló ante Bel.

Todos se quedaron impresionados, excepto Bel, que lo miró con desprecio.

—¡Buscar a un seguidor de Buda sería tardío con lo que está pasando!

¡Por favor, enséñame…

NO, ENSÉÑANOS A LOS TRES!

¡TE LO RUEGO!

—Se ve que ustedes los mortales se humillan fácilmente —dijo Bel, y luego cambió su mirada a una sonrisa—.

Pero tienes razón, sería interesante ver la resistencia…

y tu futuro reino.

Está bien, les enseñaré a usar el chi (ki).

Jhos alzó la mirada con seriedad.

—Bueno, ya es tarde.

Deberían descansar.

Mañana comienza el entrenamiento —dijo Bel.

—Tengo algunas preguntas sobre los objetos sagrados —dijo Yin.

—Ya di respuestas.

Descansa —contestó Bel, con una mirada seria.

Todos buscaron un lugar para dormir, tristes por lo que pasó, y pensativos por las palabras de Bel.

Pasaron las horas.

Todos dormían…

menos Bel, que estaba en el techo, observando la grieta en el cielo.

“El sello que alejó a seres antiguos —que estos mortales conocen como mitos o leyendas— se rompió.” “Pero, ¿por qué lanzó esos objetos sagrados a este mundo?

Objetos tan poderosos que incluso pueden contener el poder de un dios…” “OBJETOS QUE FUERON RESTRINGIDOS PARA LOS DEMONIOS…” Bel frunció el ceño, lleno de rabia mirando la grieta.

Luego sonrió.

“Pero no importa…

si sale bien el plan…

todos caerán…

incluyendo USTEDES.” —Ja, ja…

ja, ja, ja…

—rió Bel.

— Al amanecer, Yin ya estaba estirando para el entrenamiento.

María y Jhos dormían.

Riku estaba en el cementerio de Sota.

Pasaron los minutos y todos se reunieron afuera.

—Bueno…

¿y dónde está Bel?

—preguntó Yin.

—¿Alguien lo vio?

—dijo María.

Todos intercambiaron miradas.

En ese instante, Bel apareció volando con una bolsa en la mano.

—¡Holaaa!

Ya llegué —dijo.

—¿Dónde estabas?

—preguntó Jhos.

—En un lugar —respondió Bel, sonriendo.

—Dijiste que nos enseñarías, ¿verdad?

—preguntó María.

—Sí, tienes razón…

Pero, ¿ya comieron y descansaron bien?

Todos se miraron entre sí, sabiendo que no habían comido nada desde el ataque del demonio.

—No comimos nada.

Gracias al ataque, toda la comida cayó al suelo y se volvió incomestible —respondió Riku.

—Haaggg…

lo sabía.

Por eso fui a buscar comida —dijo Bel, sacando alimentos de la bolsa y entregárselos.

—Coman…

si no están concentrados al 100%, no lograrán activarlo.

Todos lo miraron con desconfianza.

—¿Por qué me miran así?

Si quisiera matarlos, ya lo habría hecho.

—Vale…

—respondieron Jhos y Yin.

—Gracias…

—dijeron Riku y María.

Pasaron los minutos comiendo, mientras Bel los observaba fijamente.

“Parece un pervertido observando…”, pensó Yin.

—Por cierto, no me respondiste la pregunta sobre los habitantes de tu futuro reino —dijo Riku con sarcasmo.

—Oh, sí.

Lo construiré con la gente que rescate —respondió Jhos.

—¿Rescatar?

—preguntó María.

—Sí.

Pienso ir a diferentes lugares para rescatar personas.

—Jajaja…

¿En serio?

¿Y quién te ayudará?

—preguntó Yin.

—Ya que no queda nada en este pueblo y todos huyeron, quisiera que me acompañen.

¿Aceptan?

Todos se miraron sorprendidos.

—Yo te acompaño —dijo Bel.

Jhos lo miró confundido.

—Pe…

pe…

—intentó decir Jhos, pero fue interrumpido por Yin.

—¡VALE!

Con una condición: ¡QUE YO SEA EL JEFE DE TODO TU EJÉRCITO!

—Yo también acepto.

¡Quiero manejar todo el dinero de tu reino!

—dijo María.

Jhos los miró sorprendido y se rió, aceptando.

Riku observó el restaurante y el lugar a su alrededor, suspirando con nostalgia.

—Está bien, pero por un tiempo —dijo Riku.

—¿Un tiempo?…

Me sirve —respondió Jhos.

— —Es hora del entrenamiento.

—Lo que tienen que hacer es encontrar equilibrio total entre mente, cuerpo y espíritu.

Respiración profunda y fluida —explicó Bel.

Primero comenzaron con meditación, luego con movimientos lentos y precisos que Bel les enseñó.

—Oh, esto me recuerda a una película —dijo María.

“No será tan fácil como dijo…” pensó Yin.

Pasaron los minutos.

Bel corregía sus posturas y movimientos uno por uno.

Días después: Yin lo activó en solo 2 días y medio sin dormir, con mucha concentración.

María y Riku lo lograron en 4 días con esfuerzo absoluto.

Jhos lo logró en 7 días, con movimientos ágiles y pulidos.

Cada uno tuvo diferentes dificultades y agotamiento durante el proceso.

Durante ese tiempo, muchas ciudades cayeron ante diferentes entidades, incluidos ogros y demonios, cada uno con objetivos distintos.

Al terminar la semana…

—Ya pasó una semana, y apenas pueden activarlo por unos minutos.

Les enseñé lo básico.

En momentos críticos como una pelea, podrán mejorar.

Tienen que mantener equilibrio total en cada segundo, hora y días.

Así podrán dominarlo e incluso alcanzar un nivel que este mundo no conoce.

Todos miraron a Bel con cansancio, pero también con motivación.

Después de unos minutos, Jhos, Riku, Yin y María se despidieron de Sota, rindiéndole homenaje.

“Prometo encontrarla…” pensó Yin, sosteniendo el medallón.

—Gracias por todo —dijo Riku.

—Perdón —susurró Jhos.

—La encontraremos —afirmó María.

Jhos, junto a Riku, Bel, María y Yin, partieron hacia un camino desconocido.

“ES HORA DE CAMBIAR TODO.” —JHOS —

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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