LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO - Capítulo 8
- Inicio
- Todas las novelas
- LA CREACIÓN DE UN NUEVO MUNDO
- Capítulo 8 - 8 TRANQUILIDAD
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
8: TRANQUILIDAD 8: TRANQUILIDAD CAPÍTULO 8: TRANQUILIDAD Mientras comen, María se acerca a los niños con una sonrisa.
—¡Holaaaa!
¿Cómo se llaman?
—pregunta María.
Los niños, con miedo, miran a María.
—Yo me llamo Bily.
—yo Shin.
—Himari.
—Pues mucho gusto.
Yo me llamo María, él es Yin, el que está allá es Jhos, y la chica bonita de atrás es Riku.
Y el que les dio la comida es Bel —dice María mientras los señala uno por uno.
Los tres niños miran a todos tímidamente, especialmente a Bel, lo cual nota Riku.
—No le teman, es un demonio bueno.
No les hará nada, ¿verdad, Bel?
—dice Riku.
—Eso depende —responde Bel, mirando fijamente a los niños.
Los niños se asustan de inmediato y se esconden detrás de Yin y Riku.
—¡Jajajajaja!
Era una broma.
Tienes razón, no desperdiciaré mis fuerzas para hacerles algo.
¡Ja, ja, ja!
—dice Bel entre risas.
Jhos mira a Bel con una sonrisa.
—Bueno, hay que continuar.
Falta mucho —dice Jhos.
—Y por cierto, Jhos, ¿a dónde nos dirigimos?
—pregunta María.
—No sé, yo estoy siguiendo a Yin —responde Jhos.
—A mí?…
Yo estaba siguiendo a Riku —dice Yin.
—¿Qué?…
¿A mí?…
Yo estoy siguiendo a Bel —dice Riku confundida.
—Y yo estoy siguiendo a Jhos —comenta Bel.
—¡Quéee!?…
¿No sabemos a dónde vamos?
—pregunta Jhos sorprendido.
—Tú tenías que guiarnos, ya que tú eres el que quiere un Reino, ¿verdad?
—responde Bel.
—Sí, pero no conozco estos sectores y pensé que ustedes sabían —responde Jhos.
—Ahora ¿a dónde vamos?
—pregunta Riku.
Todos empiezan a mirar a su alrededor, intentando ver alguna villa.
Después de unos minutos de observación, no se ve nada más que escombros.
—¿Qué hacemos ahora?
—pregunta María.
—Nada…
solo nos queda ir al norte —dice Jhos.
—¿Por qué al norte?
—pregunta Riku.
—No sé, eso dicen todos cuando se pierden —responde Jhos.
En ese momento, Riku lo mira sorprendida y enojada por su respuesta, y le da un coscorrón a Jhos.
—¡Aaaay!
¿Por qué me golpeaste?
—se queja Jhos.
—¡No sabes nada!
—Alguien tiene un mapa?
—pregunta Riku.
—No, no, no, no, no —responden todos al unísono.
—Mejor sería ir por los rastros de destrucción —propone Yin.
—¿Por qué?
—pregunta María.
—Si vamos por los rastros de destrucción, tendremos más posibilidades de encontrar gente —explica Yin.
—Vale, entonces nos dirigiremos hacia allá —dice Riku, apuntando con el dedo.
—Entonces todos prepárense para caminar —ordena Jhos.
Después de media hora de descanso, todos comienzan a moverse hacia los escombros que Riku señaló.
— Durante la caminata A lo largo del camino, hacen paradas cortas en lugares con sombra o rocas amplias.
En cada una de ellas, Riku practica golpes rápidos y precisos contra un tronco caído.
Yin y María medita en posición de loto mientras canaliza su energía.
Jhos intenta controlar su respiración, buscando sincronizarla con los latidos de su corazón, siguiendo los consejos de Bel.
Aunque breve, cada sesión los fortalece.
— Después de unas horas de caminata por diferentes lugares, todos se sienten más aliviados tras haber desayunado y haber entrenado.
Llega la noche.
En una casa pequeña que encuentran, Jhos y los demás descansan tras una larga caminata.
— Dos horas después…
—Bel, despierta —dicen Riku, Jhos y Yin al unísono.
—Hmm…
¿qué quieren?
—responde Bel con los ojos somnolientos.
—Nos enseñas un poco más sobre el chi?
—pregunta Yin.
—Ya les enseñé lo que necesitan.
Solo tienen que seguir practicando para poder mejorar.
—Esto no es de un día al otro.
Esto toma tiempo…
pueden ser semanas, meses o incluso años.
Depende de la capacidad de cada uno —dice Bel mientras vuelve a acomodarse.
Los tres lo observan en silencio por lo que dijo.
—¿Años?
—pregunta Riku.
—No importa.
Dijo que depende de la capacidad de cada uno —responde Yin.
—Empezaré a meditar —dice Jhos.
Motivados, los tres comienzan a entrenar en medio de la noche, unos meditando, otros practicando movimientos precisos.
Cada uno se concentra profundamente, sin distracciones ni interrupciones.
Mientras tanto, María, Bel y los tres niños duermen profundamente.
— En lo alto del cielo En lo alto del cielo, entre las nubes, una majestuosa ave con plumas de fuego los observa fijamente.
Sus ojos brillan en la con seguridad mientras analiza cada movimiento de los tres jóvenes que entrenan con determinación bajo la luz de la luna.
— REFLEXIONES DE LOS CREADORES Jhosef_1172 GRACIAS POR LEER ASTA AQUI.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com