La debilidad del rey vampiro - Capítulo 29
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29: 29 29: 29 El Rey se aleja lo suficiente para recibir las noticias, no quiere que su pareja se preocupe por nada, o mucho menos se asuste.
—Nuestros hombres han tenido un enfrentamiento con Barak y éste ha logrado seguir huyendo, lo lamento su majestad.
—¿¡Cómo es eso posible!?—el gran líder les da la espalda, conoce a su hermano, en cuanto a fuerza se parecen, pero eventualmente no tendrá la inteligencia para mantenerse oculto, demasiado quisquilloso,solo es cuestión de tiempo para que cometa un error.
—Señor sorprendió a tres guerreros jóvenes, pero no volverá a pasar—afirma Dante convencido.—por lo pronto sí confirmamos que una de las copas de vino que iban a servirle en la fiesta de emparejamiento estaba envenenada, y que la responsable confesó que fue el mismo Barak que la obligó a hacerlo, es bueno que siempre chequeemos sus bebidas antes, y que ella no tuviera idea de eso.
—Es una estupidez, ningún veneno es tan potente como matarme, pero sin dudas mi hermano ya no está en sus cabales y debe ser detenido inmediatamente.—Kyllian solo desea estar con Gema y su propia sangre está arruinando uno de los momentos que planeaba compartir—Terminaremos aquí y yo mismo iré por él, Dante levanté tu sanción, retribuyeme….quiero a mí hermano entre rejas.—el rey da la espalda a sus Guerreros para encontrar a Gema y terminar cuánto antes con su recorrido alli, disimuladamente, claro.
Dante agacha su cabeza en señal de afirmación.
—Señor ,acaso usted ¿si sabe dónde está?—comentan los hombres antes de perderlo de vista.
—Tengo una teoría, después de dejar a Gema en casa iremos a comprobar si estoy en lo cierto.
Kyllian entiende que ahora su hermano se ha convertido en un problema real, todas sus acciones son delitos que deberían ser penados, protegerlo significaría desigualdad entre los suyos, y entregarlo al consejo es casi una sentencia de muerte, se encuentra en un gran dilema.
—————————————— Hospital humano dentro del imperio vampiro.
—Como ve, aquí estamos muy bien atendidos.
Gema sujeta entre sus brazos uno de los tantos bebés que ha nacido en las instalaciones creadas para humanos.
—¿Son felices aquí?— dice la mujer sin mirar al hombre a los ojos, es una situación extraña, sentirse a salvo en tierras enemigas.
—Claro que si…es posible ,su majestad.—la voz es dura y decidida, pero con tintes de melancolía, un sentimiento obvio piensa Gema.
—Debes pensar lo peor de mi—se anima a confrontarlo,después de todo Gema no espera que nadie la comprenda, solo su compañero y ella saben del amor que se tienen y no son culpables por eso, los Dioses lo han querido así.
—Por favor no diga eso….—doctores y enfermeras parecen percibir la situación y los dejan solos en la sala de cuidados.—Sin dudas ésto nos ha sorprendido….pero me animo a decir por todos que ésto es una bendición.
— Sebastián….
si confía en mí , por favor dígame la verdadera situación de los humanos aquí….
necesito saberlo.
El bebé es colocado en su cuna y un halo de tranquilidad lo envuelve, no así a la curiosa humana.
Sebastián ríe un poco y toma las manos de Gema.
—No estoy mintiendo….lo juro…al margen de alguna mala mirada que podamos tener en las afueras de aquí, nos han tratado dignamente.
—Debes de estar mintiendo…—los ojos aguados de Gema conmueven, solo quiere hacer lo mejor que pueda, a pesar de ser la compañera….del enemigo de los humanos.
—Tranquila, no se preocupe, si no fuera así, estaría más nervioso o intentaría darle indirectas sobre nuestra verdadera situación, la verdad es que han corrido rumores tremendos , que no son ciertos, me es difícil en parte admitirlo, pero el Rey Kyllian es un vampiro de palabra, jamás nos ha hecho daño desde nuestra rendición, es la verdad.
Gema logra esbozar una leve sonrisa entre las lágrimas, cree en esas palabras, parece sincero.
El señor Smith suelta las manos de Gema con un rostro que ha cambiado de expresión en apenas unos segundos.
—Su majestad.
—Me alegra que hayas podido mostrarle a Gema tu territorio Sebastián, pero creo que ya es hora de irnos.
Gema limpia su rostro de cualquier lágrima, y aunque teme enfrentar al rey por que de seguro la ha escuchado sale con él, lo más calmada posible.
—Te perdiste gran parte del recorrido—le susurra la mujer al Rey.
—Ya lo conozco bastante Gema y siempre estoy al tanto, no creo que haya nada de lo que no pueda estar al tanto.
— Estás bastante serio ahora.
—Estoy un poco cansado, hay unos temas de los cuales debo ocuparme.—la mirada del rey sigue hacía el frente sin detallarla—te dejaré en el castillo y me ocuparé de inmediato.
—uh….
está bien.
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