La debilidad del rey vampiro - Capítulo 49
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49: 49 49: 49 Gema despertó con un dolor punzante en su cuerpo, las cadenas frías aprisionaban sus muñecas mientras el eco de gritos desgarradores resonaba en la oscura celda.
Con sus ojos entrecerrados, pudo distinguir a Robin Clarke, el hijo del ex rey vampiro,Lucian Clarke, entre los malhechores que la rodeaban.
Por suerte Kyllian se había encargado de que reconociera a todos los “vampiros importantes” dentro de su reino para poder acusarlos si algún día le faltaban el respeto, él le había asegurado que la sanción a ese comportamiento era la muerte.
La conspiración en el consejo real había alcanzado nuevas profundidades al secuestrar a Gema, para debilitar el reinado de Kyllian.
Sus captores, despiadados y decididos, la sometieron a torturas brutales para extraer información sobre los planes y debilidades del rey vampiro.
Gema resistía con valentía, pero su cuerpo y espíritu estaban al límite.
Con la esperanza aún ardiendo en sus ojos, la mujer enfrentó a Robin, cuya mirada reflejaba una mezcla de rencor y desesperación Robin, movido por la venganza y el deseo de restaurar la gloria perdida de su familia, no vaciló en infligir más sufrimiento a la indefensa reina humana.
Cada tormento pretendía doblegar su resistencia, pero Gema se mantenía firme, susurros de amor por Kyllian en sus labios, incluso en medio del tormento.
“¿Qué hace una insignificante humana como tú pensando que puedes gobernar a nuestro lado?” escupió Robin, sus palabras cortantes resonando en las paredes frías de la celda.
La crueldad en su voz era tan palpable como la oscuridad que los rodeaba.
Gema, aún aturdida por los tormentos sufridos, levantó la mirada con determinación.
Su rostro mostraba las huellas del dolor, pero sus ojos destilaban una fortaleza inquebrantable.
“Nuestro amor es más fuerte que cualquier odio que puedas albergar”, respondió con voz temblorosa pero firme.
Robin, incapaz de contener su rabia, se rió sarcásticamente.
“Amor, ¿dices?
Una patética ilusión entre un vampiro y una simple humana.
No mereces el trono ni el corazón de ninguno de nuestra especie, no eres nada.
Eres un error que debe corregirse”.
Las palabras de Robin eran como afiladas dagas dirigidas al corazón de Gema.
La reina humana, sin embargo, se aferraba a la creencia de que el amor que compartía con Kyllian superaría todas las adversidades.
A pesar de la tormenta de insultos que la rodeaba, su determinación crecía.
Robin, con una sonrisa malévola, continuó su diatriba.
“Tu débil humanidad mancha la nobleza de nuestra raza.
¿Cómo osas creer que puedes ser aceptada en nuestro reino?
El estúpido de Kyllian cometió un error al enamorarse de ti, y es mí deber como parte del Gran Consejo Real corregir esa equivocación”.
Gema, aunque herida física y emocionalmente, respondió con valentía.
“No busco gobernar, solo deseo vivir en paz con aquel a quien amo.
¿Es tan difícil entender que el amor trasciende las barreras impuestas por la raza?” Robin, cegado por su resentimiento, se burló de la idea.
“El amor no tiene cabida entre seres tan dispares.
Es una ilusión efímera que solo sirve para debilitar a los fuertes.
Mi padre perdió su corona y su honor por humanos como tú, y ahora, pagarás el precio”.
A medida que la tormenta de insultos continuaba, Gema se aferraba a la esperanza de ser rescatada por Kyllian.
Cada palabra venenosa de Robin solo fortalecía su resolución de resistir y demostrar que el amor no era una debilidad, sino una fuerza capaz de vencer incluso el odio más oscuro.
Mientras los días se deslizaban lentamente en la oscuridad de su celda, Gema pudo vislumbrar las fisuras en la lealtad de algunos secuestradores.
Algunos titubeaban al presenciar la crueldad desmedida, y un atisbo de remordimiento parpadeaba en los ojos de aquellos que una vez fueron aliados de Kyllian.
La semilla de la duda crecía, y Gema sabía que debía aprovecharla para encontrar una salida de esta pesadilla.
∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆ En el reino de los vampiros, Kyllian, desesperado pero resuelto, seguía rastreando cada rincón en busca de su amada.
La oscura energía que emanaba de su ser se intensificaba con cada momento de incertidumbre.
Aliados leales se unieron a él, y la guerra se avecinaba en las sombras mientras los leales a Kyllian enfrentaban a los traidores en el Consejo real.
“Dante…
tráeme a todos los miembros del consejo, es una reunión obligatoria, quien no se presente será tomado como un traidor y cazado acorde a la gravedad de la traición cometida.”el rey se levantó y camino de un lado para otro mientras los guardianes desaparecían en busca de los sospechosos.
Kyllian se encontró solo y bebiendo,temiendo lo peor, el Consejo se había cargado a su hermano e intentaba culpar a Gema por ello, querían manchar su nombre, por consecuencia lo afectaría a él ,creando barullo en las calles en su contra.
Casi deseaba que Gema lo hubiese echo,pensó el Rey.
Asesinar a Barak, ese ser egoísta que ya no lo veía como su hermano, sino un monstruo ansioso de poder.
Él la hubiese aplaudido , hubiese sido un acto de pura justicia, pero por su conexión con ella sabía que no había tenido absolutamente nada que ver con la muerte de ese traidor.
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