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La debilidad del rey vampiro - Capítulo 67

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Capítulo 67: 67

El castillo estaba sumido en una atmósfera tensa y silenciosa después de la frenética búsqueda de Isabella. Los guardias finalmente la habían encontrado en un ala remota del castillo, su cuerpo sin vida yaciendo en el suelo de piedra fría. El rey vampiro, al enterarse de su muerte, permaneció en silencio durante un largo momento, su mirada fija en el cadáver de la que una vez fue una aliada y ahora y para siempre una traidora.

—Que su cuerpo sea retirado y sepultado lejos del castillo —ordenó el rey con voz grave, dirigiéndose a sus guardias. Luego se volvió hacia Dante, que había sido llevado a la escena a pesar de sus heridas.

Dante, aunque visiblemente afectado por la visión de Isabella muerta, mantuvo la compostura. Había demasiada historia entre ellos, y su muerte cerraba un capítulo doloroso pero necesario. El rey lo miró con comprensión y luego se volvió hacia Sasha, que estaba a su lado, mostrando una notable fortaleza.

—Dante, has hecho más de lo que se te puede pedir. Es hora de que descanses —dijo el rey con un tono más suave—. Sasha, te confío a Dante. Llévalo a su casa y asegúrate de que se recupere.

Sasha asintió, agradecida por la confianza del rey. Ayudó a Dante a levantarse y lo guió fuera del castillo. Mientras caminaban hacia la residencia de Dante, la noche parecía extrañamente tranquila en contraste con el caos que acababan de experimentar.

Llegaron a la casa de Dante, una estructura antigua pero bien cuidada en las afueras del castillo. Sasha lo ayudó a entrar y lo guió hasta una silla, donde se desplomó con un suspiro de alivio. Ella fue a buscar un poco de agua y vendajes para atender sus heridas.

—Tranquila—dijo—un copa de sangre lo resolverá todo.

Mientras lo cuidaba, sintió una mezcla de emociones: preocupación, alivio y algo más que no podía definir del todo. La tensión entre ellos, que había sido palpable desde el principio, parecía haberse transformado en algo más profundo.

—Gracias, Sasha —dijo Dante, rompiendo el silencio y dejando la copa de sangre a un lado—. No sé qué habría hecho sin ti.

Sasha sonrió suavemente mientras terminaba de vendar una de sus heridas. —Hicimos esto juntos, Dante. No podría haberlo logrado sola.

Dante la miró con una intensidad que hizo que el corazón de Sasha latiera más rápido. Había algo en sus ojos que nunca antes había visto, una mezcla de vulnerabilidad y sinceridad.

—Sasha, hay algo que necesito decirte —comenzó, su voz baja pero firme—. Durante todo este tiempo, he intentado mantener la distancia, ser el guardián frío y eficiente que el reino necesita. Pero no puedo negar lo que siento por ti.

Sasha sintió que su respiración se aceleraba. —Dante, yo…

—Déjame terminar —la interrumpió suavemente—. Cuando Isabella regresó, revivió muchos recuerdos y sentimientos complicados. Pero a través de todo eso, lo único que permaneció claro para mí fue lo que siento por ti. Te amo, Sasha. Desde el momento en que llegaste con la Reina Gema, has sido una luz en medio de la oscuridad.

Sasha lo miró, sorprendida y conmovida por su declaración. No había esperado que Dante, siempre tan reservado y distante, abriera su corazón de esa manera.

—Dante, no sé qué decir… —dijo, sintiendo cómo se le formaba un nudo en la garganta.

Dante tomó su mano, sus dedos entrelazándose con los de ella. —No tienes que decir nada. Solo quiero saber una cosa. ¿Estabas celosa de Isabella?

Sasha bajó la mirada, sus mejillas sonrojándose ligeramente. —Creo que sí, un poco. Era obvio que había una historia entre ustedes y no podía evitar sentirme… insegura.

Dante levantó su mano y la llevó a sus labios, besándola suavemente. —No tienes nada que temer. Isabella es parte de mi pasado, y aunque siempre será un capítulo doloroso de mi vida, tú eres mi presente y mi futuro.

Sasha sintió cómo las lágrimas amenazaban con escapar de sus ojos, pero eran lágrimas de felicidad. —Dante, yo… también te amo. Desde que llegué aquí, he sentido una conexión contigo, incluso cuando no entendía tus motivos o tus acciones. Pero ahora, lo entiendo todo.

Dante sonrió por primera vez en lo que parecía una eternidad, una sonrisa genuina y llena de amor. —Gracias a los Dioses puedes estar aquí, y ser mí vida, mí compañera.

Se abrazaron, dejando que el peso de la noche y de las emociones se disolviera en ese momento de unión. La incertidumbre y el peligro aún acechaban, pero por primera vez, sentían que podían enfrentarlos juntos, como una verdadera pareja.

Pasaron los días, y la recuperación de Dante fue más rápida de lo esperado, gracias a los cuidados de Sasha y a la sangre que lo regeneraba. Durante este tiempo, Sasha y Dante fortalecieron su relación, compartiendo más de sus vidas y sueños. La confianza y el amor que habían construido se convirtieron en un pilar sólido en medio de un mundo en constante cambio.

Una tarde, mientras estaban sentados en el jardín de la casa de Dante, Sasha se volvió hacia él, sus ojos brillando con determinación.

—Dante, quiero quedarme aquí. No solo como amiga de la reina, sino como tu compañera. Quiero ayudarte a proteger este reino y a construir un futuro, ahora estoy segura ,quiero ser tuya y que sea mío.

Dante la miró con admiración y amor. —Entonces, quedémonos juntos. Construyamos ese futuro. Juntos mi querida ,te juro que no vas a arrepentirte.

Sasha asintió, sintiendo que finalmente había encontrado su lugar en el mundo. Con Dante a su lado, sabía que podían enfrentar cualquier desafío. Su amor y su determinación serían la base sobre la cual construirían un nuevo capítulo, no solo para ellos, sino para todos aquellos que dependían de su fortaleza y su unión.

Dante tomo sus labios con desesperación y así también lo hizo Sasha ambos sintiendo un fuego que los recorría y no podían contener o disimular.

—Para Dante….yo…

—Dime…

—Te deseo…más que nunca.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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