Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La decisión que cambió mi destino - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. La decisión que cambió mi destino
  3. Capítulo 21 - 21 Libro 1 La vida de los delincuentes La injusticia del reino Parte 3
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: Libro 1: La vida de los delincuentes: La injusticia del reino: Parte 3 21: Libro 1: La vida de los delincuentes: La injusticia del reino: Parte 3 En la oscuridad del fondo se comenzó a escuchar un raspado como el de una hoja de espada, o algo similar, junto con el ruido de unas cadenas siendo arrastradas.

Nos preparamos para el combate sin importar lo que venía.

El maná se sentía siniestro, haciendo recorrer un escalofrío en todo mi cuerpo.

Ver la apariencia del monstruo fue aterrador: rostro despedazado con un poco de vendajes en él, y en la mitad de su torso, ojos vacíos ensangrentados, su boca estaba abierta de punta a punta y con lengua larga.

Alto y delgado con cuerpo homínido.

Llevaba dos hoces cortas conectadas por una cadena larga que tocaba el suelo.

—¿Eso qué demonio es?

—pregunté aterrado.

—Es… Una momia.

—Eryndor se mostraba tembloroso.

Al verlo de ese modo y ver esa cosa, además de Calista aterrada, sin dudarlo me abalancé con la habilidad; intenté desprender mi maná, pero me fue imposible, tal vez en ese momento lo había hecho por la desesperación.

Estando cara a cara, lancé el primer ataque y él contraatacó en ese momento.

Quien terminó obligado a esquivar fui yo; usé el bastón contra el suelo para elevarme.

Tuve que alejarme a varios metros por el alcance de la cadena, quedándome separado del resto.

Continuaba lanzándome ataques con la hoz, dando a entender que bastaba con sólo eso.

Shader no se quedó atrás, también se alzó a la batalla.

—¡No lo hagas, idiota!

—gritó Eryndor.

—Ese estúpido.

Ni siquiera son rivales para eso.

—expresó Liora—.

¿Acaso no sienten su poder?

—No nos queda de otra que ir a pelear.

—añadió Caelir.

—Isolde es la única de ustedes tres que podría ayudar un poco.

—¿¡Un poco!?

¡Ya verás lo que puedo hacer!

—se abalanzó usando sus dos golems.

—¿¡Tenías que provocarla!?

—cuestionó Liora impulsándose.

—eso era innecesario y lo sabes.

—también se impulsó.

—¡Si no lo hacía no usaría todo su poder!

—contestó sonriendo mientras se dirigía hacia la pelea.

—Yo me quedaré para protegerte de algún otro enemigo.

—No hace falta, puedo sola.

Pero gracias.

Nuestros ataques se iban sincronizando de apoco.

La forma de esquivarnos y atacarnos era impresionante, apenas podíamos estar a su ritmo.

Cada segundo que pasaba se hacía más rápido, pero nos manteníamos, y él se quedaba en la misma posición lanzándonos la hoz; no se tomaba el lujo de usar las dos, lo que me enfadaba demasiado sin saber bien el por qué.

Por un momento Isolde no pudo seguir el ritmo de sus ataques, siendo así que estaba a punto de ser atravesada si no fuera por Shader.

La salvó golpeándole con una patada, aterrizando en las manos de Throgar: deslizó varios metros.

—¡Protégela!

¡Protege a las dos!

Veíamos que no llegábamos a nada, por ende, aumentamos más nuestra habilidad: superando a la suya, así que nos apresuramos en atacar, sin embargo, esa ventaja fue por un breve momento.

Sentimos una sed de sangre tan fuerte que por instinto nos apartamos como pudimos; Shader y yo por poco fuimos heridos.

En ese preciso instante el monstruo movió el pie junto con un ataque más fuerte que el resto por mucho, rozándole la cabeza a Liora en el momento de llegar: fue tan preciso que atravesó la pared demasiado limpio para no romperla, pero sí al regresar, que lo hizo estando en horizontal.

Los escombros se dispersaron demasiado rápido para ser esquivados, por lo que fuimos golpeados sin darme tiempo de protegerme; aunque no iba a servir de nada, los demás, también fueron golpeados al igual que yo.

Los trozos pequeños nos atravesaron en todas partes, tuvimos suerte que no nos dieran en un punto vital.

Miró en la dirección de Calista, en ese segundo supe lo que estaba por hacer: sentí agonía y desesperación, no quería que salieran lastimados, pero aún más ella.

El corazón comenzó a latir muy fuerte y el enojo me invadió, mis ganas de asesinarlo aumentaron; y mi sed de sangre regresó.

Con la marca quemándome, y aun estando en el aire, fui contra él sin pensarlo, provocando un estallido en la pared, que usé para impulsarme; la misma quedó destrozada.

No podía siquiera pensar, sólo me invadía la cabeza el hecho de matarlo.

En el trayecto la daga fue envuelta por un manto negro, el mismo que me rodeó.

Se giró hacia mí con un ataque a distancia, pero logré esquivarlo y aterrizar en la pared que estaba detrás de ellos, realicé el movimiento anterior para ir contra él.

Esta vez sostuve la cadena con una mano mientras continuaba el trayecto, obligándolo a usar la otra hoz, pero la golpeé lanzando una esfera de hielo con la otra mano manteniendo la daga.

En frente suyo desprendí mi maná como la última vez, aunque en esta ocasión sentí un pinchazo en el pecho, pero no me importó en absoluto.

La punta de la daga ya estaba a un milímetro de su ojo listo para atravesarlo, sin embargo, se desvaneció de manera repentina.

Lo siguiente fue sentir un golpe demasiado fuerte en mi espalda y terminar en el suelo, el cual terminó destrozado; sentía frío y mojado.

Al tocarme, mi mano estaba manchada de rojo: comenzaba a marearme.

—¡Lie!

—gritó Calista.

—¡Amigo!

—Carajos.

—dijo Eryndor—.

¡Este ser es muy poderoso!

¡Caelir, Liora!

¡Vayamos con todo nuestro poder!

A ver si podemos acabar con él.

—¡También iré!

—dije.

—Haz lo que quieras, sólo no estorbes.

Lo primero que hice fue ir hacia Lie.

En el momento de sujetarlo, el monstruo, que estaba cerca, me lanzó un ataque.

Liora sacó de sus palmas unas cadenas que usó para elevarme.

Una vez en el aire, me impulsé con el techo hacia los demás pasando al lado del monstruo, que no pudo atacarme gracias a los elfos que fueron contra él.

—¡Cúralo, Calista!

—¡No necesitas decírmelo!

—Shader, no te excedas como la última vez.

—dijo Isolde.

—Ojalá pudiera.

Esperé el momento en que estuviera solo por un instante y me abalancé con mi magia de potenciación, a su vez desbloqueé la habilidad de mi facción y desprendí todo el maná.

Sabía que me iba a perjudicar como la última vez, pero era la única manera.

Aparecí en frente en menos de un instante, me atacó de la misma manera que a Lie: se desvaneció de repente.

Sabiendo que estaba detrás con su siguiente movimiento, hice su misma estrategia; a diferencia de él, aparecí por encima.

Cubrí la daga con mi magia, y en el último segundo usé todo al máximo; o incluso más allá.

Tenía la daga a pocos centímetros de su cabeza, pero él ya tenía su hoz a punto acertarme.

En ese segundo, Liora se impulsó hacia él mientras sacaba cadenas de sus manos y sujetó la hoz con las mismas; una vez tocado el suelo, la tironeó.

Aún tenía la otra hoz, por lo que Eryndor, con su arco, la atacó.

Logré clavarle la daga, pero sólo la punta, ya que la frenó con una mano.

Y a punto de atacarme con la otra, Caelir desprendió un gran poder, al mismo nivel que yo sin necesidad de algún truco, y se puso detrás de mí: sujetó la daga conmigo.

Eryndor sacó cadenas de su mano junto con Liora para tomarle ambas manos cada uno.

Throgar e Isolde los ayudaron con todas sus fuerzas.

Nos estaba costando, así que todos activaron el poder de sus facciones; incluyendo Caelir; que fue una diferencia notable.

Lograron moverle las manos y pudimos clavarle la daga.

El corazón se contrajo y quedé desplomado.

—¡Shader!

—grité arrodillándome a su lado.

Revisé sus latidos, no se sentían—.

¡No te mueras, por favor!

Comencé a hacerle resucitación con desesperación.

No respondía, aunque sabía que iba agotarme, le transferí un poco de maná: provocándome mareo, pero seguí adelante y continué haciéndole resucitación.

No latía, y cuando perdía la esperanza, su corazón respondió.

De él salió un destello de luz y se despertó agitado.

Sentí un gran alivio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo