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La diosa de la luna - Capítulo 113

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Capítulo 113: Capítulo 45: La traición_2

Sylvara estaba solitaria y sucia como las calles de Crystal, algo que no era común, había casas abandonadas o inclusos en la total ruina. Solo habíamos abandonado Hirina dos días, pero fueron suficiente para colapsar todo el país. Eriol había pronunciado “palacio Aureum”, sin embargo, estábamos mucho más lejos de lo que normalmente nos dejaba los portales, ni siquiera estábamos dentro de la isla del palacio, posiblemente quien controla ahora mismo el palacio habría ampliado el campo de protección, me preguntaba como estaría Daniel, Isadora y Aries con todo lo ocurrido, si habían sufrido un destino parecido al de nosotros.

—Son los reyes. —escuché decir a alguien desde la ventana de una de las casas.

Las personas empezaron a asomarse con miedo desde sus hogares y salir al confirmar que éramos nosotros para rodearnos. Alena, Luca y Eriol frenaron a la multitud que se acercaba a nosotros haciendo muchas preguntas, dando a entender que habíamos entregado el poder a un grupo de rebeldes y que ninguno de los reyes se habían pronunciado al respecto, que después de eso el caos comenzó a andar por las calles destruyendo todo a su paso y obligando a las personas a abandonar sus hogares por el temor que siguieran matando a los asilis, con eso al menos podría confirmar que detrás de las desapariciones previas de los asilis estaban los hijos del caos, mi único pensamiento en ese momento es tomar el mando del palacio, pero aún no sabía cómo.

—No creíamos que regresaría. —dijo una voz muy gruesa desde al fondo de la multitud.

Las personas se dispersaron tan rápido como habían llegado, unos hombres a caballo se acercaron a nosotros y por primera vez noté algo en ellos que llamó mi atención, en su brazo izquierdo todos tenían tatuado un sol con un ojo en el centro de este que lo cubría con una espiral. Con sus armas apuntaron a nosotros, iban acompañados de varios soldados del palacio e incluso centinelas del reino de los sueños.

Entre varios nos tomaron a la fuerza y nos obligaron a usar los collares zima, con amenazas nos llevaron hasta el palacio. Por la desesperación de regresar rápido al palacio no nos habíamos detenido a pensar en algún plan para poder actuar, aun así, nos llevaban hasta nuestro destino.

El palacio era lo único que se veía exactamente igual a todo lo demás, sus murallas, aunque con algunas manchas de los ataques seguían en pie, sus ocho torres alrededor de ella y su centro con una forma de capillas con sus salones y al final los campos de entrenamiento, además del templo de las diosas.

En la entrada nos estaba esperando otro grupo de soldados, entre ellos salió Aries para recibirnos, se encontraba bien vestido, no se le veía herido. Se acercó a mí, los soldados nos habían dejado arrodillados en el suelo.

—Si hubieras aceptado mi propuesta de matrimonio nada de esto estuviera pasando. —comentó Aries sosteniendo el rostro.

Con un movimiento brusco quité sus manos de mi rostro, aunque no podía verlos, sé que todos se habían sorprendido ante las palabras de Aries.

—Quiero saber cómo fue esa propuesta. —burló Atlas.

—Cállate, Atlas. —dijo Aries.

Se levantó de donde estaba y se movió, con sus ojos me indicó que mirara algo, sabía el hecho que podía causar en mí, por eso lo hizo, entre la multitud pude distinguir a Nina, me observaba con sus ojos llorosos, tenía en su rostro casi llegando a su ojo una contusión dando a entender que alguien la había golpeado muy fuerte en el rostro. Intenté levantarme para ir hasta donde estaba ella, quería estar cerca de ella, preguntarle como estaba, no me interesaba en ese momento si estaba o no de parte de ellos, eso podría entenderlo perfectamente, pero uno de los de la rebelión me obligó a sentarme al mismo momento que me levanté.

—Llévenlos al calabozos con los demás. —dijo Aries, se acercó a mí y añadió: —Menos a la reina Agatha.

Eriol por primera vez decía mi nombre, pero con mucha preocupación en cada pronunciación, se resistió a ser llevado al calabozo hasta que uno de los soldados lo golpeo para que cediera a su traslado, me miraba con ojos de temor.

Aries había traicionado no solo a su reino, sino a nosotros también. Se encontraba ligado con los hijos del caos de alguna forma, por eso habían entrado tan fácil al palacio, quizá por eso no los habían podido atrapar antes. En ese momento podía entender casi todas las acciones de Aries hacia mí, pero me preguntaba si él alguna vez había sentido algo por mi genuinamente, no porque cambiara en algo las cosas que estaban pasando, sino porque quería saber si a él también lo había afectado a alguna manera el poder de luna, pero ¿cuáles eran sus intenciones de todo esto? Cuando me propuso matrimonio me había dicho que me ofrecía la estabilidad y el poder del reino, ¿ese sería su objetivo? ¿Gobernar a Hirina solo? No lo sabía e ignoraba si en algún momento lo descubriría, pero lo que en ese momento podía tener claro, era que mi destino estaba trazado como lo dijo Prodeus, no sabía cómo, pero ocurriría lo imposible, moriría pronto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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