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La diosa de la luna - Capítulo 115

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Capítulo 115: Capítulo 46: El calabozo_2

Eriol

Vi como los ojos de Runa se abrieron ante la sorpresa, había recuperado hacía poco a su sobrina, la perdería de nuevo para siempre, porque no creo que dimensione los horrores que se pueden desatar con la muerte de Agatha porque piensa en ella como familia antes que reina.

—Ella no puede morir. —dijo Atlas. —Un descendiente no puede morir.

—No estoy del todo segura. —dijo Seiko, sus ojos se llenaron de miedo. —Aurora Gogledd murió antes de sus doscientos años.

Recordé en ese momento que Agatha había preguntado por la existencia de un libro que desconocía y que incluso cuando estuvimos con Runa pregunto lo mismo, ese apellido formaba parte de ese libro.

—Ese libro se destruyó. —comentó Daniel.

—No me interesa saber si me creen o no. —dije. —Solo quiero asegurarme de que este bien. Alena, Luca, Nolan, Perla vayan con sus reyes, me quedaré a buscarla con Runa y Beatriz. Nos encontraremos aquí en media hora, si alguien no llega, salimos a buscarlos.

Todos asintieron ante mi plan, Luca tomó el campo de entrenamiento con la capilla, Alena las torres de los reyes junto con Perla, Nola iría a los jardines, por lo que el centro del palacio me tocaría a mí con Runa.

—¿Estás seguro de tus palabras? —preguntó Runa cuando nos quedamos solos.

No quería estar seguro, pero tenía el presentimiento que algo acabaría muy mal. Agatha nunca sentía miedo, no parecía demostrarlo, pero la expresión que tenía cuando entre a su habitación en el reino de los sueños que el rey Aries estaba dentro obligándola a… el punto es, que eso era una expresión de miedo, pero cuando estaba hablando a solas con Prodeus, su rostro se podía ver que sentía terror con lo que él le estaba diciendo.

—Desearía no estarlo. —respondí.

La principal idea era buscarla sin ser visto por los demás para no tener que enfrentarnos a ellos, así perderíamos tiempo, de todas maneras, pronto sabrían que nos escapamos del calabozo. Caminamos entre los pasillos mirando dentro de cada habitación que podría estar abierta o incluso escuchando lo que había dentro para saber si ella se encontraba en una de las habitaciones.

—Nunca había estado dentro del palacio. —comentó Runa susurrando.

—Es interminable. —dijo Beatriz.

Continuamos caminando, entre los salones y otros espacios del palacio, incluso entre los jardines que tanto le gustan a ella, aunque Nola junto con Daniel lo habían registrado encontrándonos en el proceso, pero no la veíamos por algún lado, ni a ella, ni a Aries que lo más seguro es que estuviera al mando de todo esto, cosa que no me sorprendería en lo absoluto. Pasó poco más de media hora entre que revisábamos cada rincón del palacio, así que decidimos reunirnos con los demás.

Ellos también comentaron que no la habían visto, pero si a Aries, que salía de la torre de los sacerdotes diciendo que iría al gran salón, no mencionó el nombre de ella ni lo que harían, ese era el único lugar que no había revisado, por la distancia que había de donde estábamos hasta allí.

—Puede existir la posibilidad que no esté dentro del palacio. —comentó Alena.

—No. —dije. —Vayamos al gran salón.

El gran salón fue donde hace un par de meses se celebró la fiesta de Mies, cuando decidí bailar con ella para protegerla. No estaba seguro de encontrar allí, pero lo mejor era comprobarlo en lugar de quedarme siempre con la inquietud. El sol comenzaba a ocultarse, eso por lo menos me ayudaría a saber cómo estaba ella con el estado de la luna, de todas formas, necesitaba encontrarla. Acompañado de los demás, evitando a los soldados de nuevo nos dirigimos hacia el gran salón, mientras paseaban algunos custodiando cada lugar del palacio.

Al llegar al salón, no había soldados alrededor lo que me parecía extraño, sin embargo, dentro estaba Aries sentado en uno de los tronos observando al piso, donde estaba Agatha atada de manos y pies con algo completamente negro… eran sombras que la tenían inmovilizada. En una esquina del salón estaba Nina, igualmente en el suelo inconsciente, Agatha movía sus hombros, no podía verla, pero sabía que lloraba, pero ¿por qué no estaba lloviendo? Claro, tenía puesto todavía el collar zima, pero mis ojos no daban crédito a lo que veía…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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