Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La diosa de la luna - Capítulo 19

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La diosa de la luna
  4. Capítulo 19 - 19 Capítulo 12 La carta_2
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

19: Capítulo 12: La carta_2 19: Capítulo 12: La carta_2 Las puertas del comedor se abrieron, la reina salió del comedor sonriéndome muy risueña, realmente se alegraba por verme allí, con ese gesto mi cuerpo se tensionó, sin embargo, no duró mucho, detrás de ella salía el rey Aries, desde el día de la reevaluación de la reina había dejado muy en claro cuáles eran sus pensamientos hacia la reina Agatha, no le agradaba, y eso mismo podía decir de él, pero aun así no podía interferir entre ellos, a menos que la situación lo ameritase.

—No te cansas de tus jueguitos, ¿verdad?

—dijo el rey Aries en un tono molesto.

La reina no se inmutó ante su presencia, aun sin verlo su expresión había cambiado, nunca había detallado que tan expresiva podría ser, pasó de estar risueña a seria con solo la llegada del rey.

—De la misma forma que no te cansas en decir idioteces.

—respondió ella aún seria.

Empezó a caminar hacia delante, pero algo la había detenido, fue hasta que le pidió al rey Aries que la soltara que supe que la tenía tomada del brazo, en ese momento solo se me cruzaba por la mente una y otra vez la advertencia que me habían enviado, por alguna razón no podía dejar de pensar que había sido él quien me la había mandado.

Beatriz hablaba mucho del rey Aries, diciendo que era un hombre perfecto, caballeroso, con buenos modales y un sinfín de buenos valores para atribuirle, pero estaba seguro de que ella no había visto la misma faceta que nosotros, sobre todo en ese momento.

Nuestro código de caballería nos impedía levantar nuestras armas a cualquier rey, recuerdo que una vez le había preguntado al capitán Bauer que se hacía en caso de que un rey atacase a otro, él había reído ante mi pregunta curiosa, su respuesta fue que esos casos pocos se veían y cuando fuera así se dejaba que ellos solos peleasen, que lo único con la posibilidad de levantar su espada ante un rey es aquel que protege al suyo.

Era justo lo que estaba haciendo en ese momento.

—Ya le dijo que la soltara.

—dije, furioso.

Aunque hayan tenido una pelea de la cual no me haya enterado, nada le daba la autoridad de tomarla del brazo de esa manera.

—No puedes levantar tu arma ante un rey.

—dijo el rey Aries.

—Quebrantaré cuánta ley sea necesaria para proteger a mi reina.

—comenté.

—Por lo que no dudaré en herirlo, si le hace algo a ella, suéltela.

Al entrar a la caballería dorada hacemos el juramento de proteger a los reyes de cualquier peligro y si ese peligro era en estos momentos otro rey, lo atacaría sin dudar para proteger su vida.

Cuando los otros reyes empezaron a salir del comedor no tuvo más opción que soltar a la reina, donde había estado su mano en su brazo había quedado una marca roja indicando que por poco más tiempo le hubiera causado una quemadura más grave, al él soltarla ya no podía hacer nada, cumplió su palabra.

Acompañé a la reina hasta su habitación en total silencio, parecía que ninguno de los dos quería hablar, ella de lo ocurrido y yo de la carta.

En los días siguiente estuve batallando conmigo mismo en decirle, pero ya con el tiempo transcurrido no sabía cómo hacerlo sin que se molestase, cuando llegó el día de la fiesta de Mies no tuve más remedio que decirle, ¿por qué?

No lo sé, pero era algo que necesitaba hacer, quizá para no tener más ansiedad o quizá para que ella también tuviera cuidado.

Me había pedido que me regresara a casa, pero me negué, la primera razón era muy obvia, la segunda era porque no tenía (o quería) casa para regresar, sin embargo, su curiosidad le había ganado, preguntándome los motivos de mi negación, ya no podía seguir más guardando este secreto, o posiblemente sí, pero no deseaba seguir haciéndolo, si ella conocía esta información podría tener incluso más cuidado, así que se lo dije.

—¿Qué tipo de amenaza?

—preguntó, los gestos de su rostro habían cambiado.

—No se especificaba, solo decían que le harían daño durante la fiesta.

—respondí.

—¿Desde cuándo lo sabes?

—su tono era de una persona furiosa.

Sus mejillas se habían puesto coloradas ante la información, a este punto me había arrepentido de haberle dicho, aun así, le respondí.

Cuando preguntó si el capitán lo sabía las cosas iban empeorando.

—Majestad, lamento mucho no haberle comunicado antes.

Solo quería… —Señor Gerlaria.

—me interrumpió con brusquedad.

—Le comento que cualquier amenaza recibida dirigida a usted o su familia, o cualquier miembro dentro del palacio debe ser notificada inmediatamente para tomar medidas en el asunto.

La rudeza en sus palabras era nueva para mí, siempre risueña y dulce, pocas veces sus palabras eran ásperas, buscando remediar mis acciones sugerí contárselo al capitán, posiblemente él sabría que hacer en estas situaciones, pero lo cierto era que no deseaba hacerlo, colocaría en riesgo mi credibilidad como caballero dorado, sin mencionar aquellos procesos disciplinarios que me había mencionado la última vez que nos vimos.

Sin embargo, la reina se negó pidiéndome que no le dijera a nadie acerca de ello, era algo que me tranquilizaba hasta que mencionó que correríamos el riesgo de que algo realmente pasara, sé que era mi culpa por no haber dicho algo antes, tuve muchas oportunidades de hacerlo, pero siempre me lo imaginé de la peor forma o incluso algo de baja probabilidad, intentó entenderme con palabras de aliento, pero no eran suficiente para mí.

—Ve a casa, nos vemos en la fiesta.

—dijo ella un poco tranquila.

Si antes me había quedado de brazos cruzados con la amenaza que había recibido, esta vez no lo haría, buscaría hacer las cosas bien desde un principio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo