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La diosa de la luna - Capítulo 22

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  4. Capítulo 22 - 22 Capítulo 14 La fiesta de Mies
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22: Capítulo 14: La fiesta de Mies 22: Capítulo 14: La fiesta de Mies Se escuchaba la música muy bajo, lo que más se escuchaba era el bullicio de las personas.

Caminé entre los invitados, muchos captaban su atención en mí, el vestido se llevaba todos los halagos de la noche.

Se contrató a alguien para que hiciera los anuncios durante la fiesta, quien siguiera el itinerario mientras los reyes hacíamos parte de ella.

—Me acaban de informar que los reyes, Agatha Iluna y Daniel Beroa nos honran con su presencia.

—dijo el anunciante igualmente con su antifaz como todos los demás.

Todos los presentes aplaudieron incluyéndome, no tenía idea de que Daniel también había entrado conmigo, ya que junto a mí entraron un sinfín de personas.

Un par de chicas se acercaron a mí muy sonrientes, por su forma de caminar y su sonrisa, supe que se trataban de Isobel y Akina.

—Señoritas, se ven muy hermosas esta noche.

—comenté al verlas.

—Mi señora, es muy halagador escuchar eso de usted.

—respondió Akina con una reverencia.

—Me temo que majestad no continuará con nuestros servicios.

—dijo Isobel en un tono triste.

—Majestad, está muy hermosa.

—Me hicieron mucha falta durante el proceso.

Sus conversaciones suelen animarme mucho.

—Me complace comunicarles.

—dijo el anunciante.

—Que el rey Aries ha llegado a la fiesta.

Ya que tenemos la presencia de nuestros reyes entre nosotros, en breves momentos comenzará el baile.

—Majestad, quisiéramos hacerle compañía, pero esperamos que alguien nos invite en esta velada.

—comentó Akina.

—Adelante, señoritas, para eso fueron invitadas.

Disfruten la fiesta.

En un par de segundos las perdí de vista entre la multitud, las personas empezaban a alejarse de lo que sería la pista de baile, los balcones estaban repletos de los demás invitados, por lo que no había suficiente lugar para moverse, ni siquiera sabía cómo debía actuar en una fiesta, por lo que me pareció buena idea beber algo entre los tragos que había para servir, quizá con eso podría calmar mis nervios.

—No sé qué era lo que más llamaría la atención, si tu cabello o esa ridícula capa que tienes puesta.

—dijo Aries detrás de mí.

Aunque llevaba un traje blanco con detalles bordados amarillos, y su antifaz del mismo color, lo reconocí por su irritable voz.

—Hay quienes brillan sin esfuerzo, otros por más que se esfuercen, no pueden hacerlo.

—¿Qué quieres decir?

—preguntó furioso, por lo que lance una pequeña risa.

—Averígualo y me dices.

—dije para alejarme de él, pero antes decidí decirle algo más: —A propósito, acepto las disculpas que jamás llegaron con respecto a lo de la cena.

—No quiero hablar sobre eso.

—¿Por qué no?

Aries no supo controlar sus impulsos infantiles.

—No sigas, Agatha, este no es momento para provocarme.

—¿Sí?

Pensaba que el gran Aries no tenía miedo de enfrentar sus cosas en cualquier momento.

—Aquí está, majestad.

—dijo Daniel llegando entre nosotros.

Tenía dos mujeres entre cada brazo, segura de que si hubiera nacido con brazos adicionales los usaría para abrazar tantas mujeres como pudiera.

Sin embargo, lo que más llamaba la atención era el hecho que desprendía un hedor a alcohol.

Los reyes teníamos prohibido beber en exceso durante eventos públicos, para evitar hacer cualquier indecencia, hacerlo traería consigo algunas sanciones impuestas por el consejo de acuerdo con la gravedad de las acciones realizadas bajo los efectos del alcohol.

Lo qué más me sorprendía era el hecho que ambos habíamos llegado juntos a la fiesta, o eso habían anunciado y ya se encontraba ebrio, quizá debió empezar a beber mucho antes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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