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La diosa de la luna - Capítulo 29

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  4. Capítulo 29 - 29 Capítulo 17 El festival de la cosecha
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29: Capítulo 17: El festival de la cosecha 29: Capítulo 17: El festival de la cosecha Una vez había escuchado la frase “entre más trabajo tengas en un día, más corto se sentirá”, durante mi niñez no tenía mayor significado esa frase, me permitía aburrirme, contemplar la nada, y los días me resultaban eternos.

Hoy, varios años después, compruebo que esa frase es muy cierta.

Después de la fiesta, llegaba el conteo de fondos y destinarlos a cada causa.

Todos los días durante un mes, nos sentábamos los reyes y el comité a destinar fondos, debatiendo en que ocasión se utilizaría cada cosa, y cuánto dinero le tocaba aportar al reino para ello.

Fue tanto trabajo durante esos días, que cuando menos lo esperábamos todos, ya los preparativos estaban listos para dar inicio al festival.

Mis shauri me habían preparado el vestido ceremonial, una túnica blanca envuelta en mi cuerpo con muchos accesorios dorados, desde la corona para la ocasión, hasta los anillos.

Había seis carrozas destinadas para que cada rey fuera a la ciudad de su diosa, para bendecir la ciudad y ayudarla con los cultivos o las tierras, el procedimiento consistía en que como íbamos a estar fuera del palacio durante tres días, que además de nuestro guardián, un grupo de cuatro caballeros nos acompañara durante estos días para garantizar nuestra seguridad.

Mis shauri me acompañaban durante estos días, se subieron en la carroza con los demás caballeros y abrieron las puertas del palacio para que saliéramos.

En el puente había caballeros protegiendo el evento, a mitad del puente había otros grupos quienes eran los que abrían los portales para los destinos que tenía cada rey.

Mientras el carruaje pasaba por el puente se podía sentir como iba de un lado a otro por el camino de pierda, luego de haber cruzado el portal, se sentía mucho más nivelado el piso.

—Nunca había visitado Amaris.

—comentó Akina.

Sentí el impulso de responderle que yo tampoco conocía la ciudad, pero pensé que sentiría la necesidad de explicar por qué no la conocía, si aquí fue donde me crie e hizo mis estudios, pero lo cierto es que el sacerdote Uzuai no me permitía salir del templo, ni hacer amigos más allá de los monjes que convivían allí, solo conocía las paredes del templo, ahora, aunque mucho más grande, solo conozco las paredes del palacio.

El festival me emocionaba, pero a su vez me colocaba inquieta, ya que eran tres días en donde debía de tomar decisiones sin consultárselo a alguien más, decisiones no políticas, pero sí de otros ámbitos.

El sacerdote Uzuai nos recibió con una sonrisa y una reverencia a nuestra llegada, junto con unos monjes dispuestos a ayudarnos.

—Reina Agatha, es un placer tenerla nuevamente en su hogar.

—dijo Uzuai.

—Muchas gracias, sacerdote, siempre es una gran felicidad volver.

Los monjes quienes me vieron crecer me saludaron con mucho entusiasmo.

—Le tenemos dispuesta la habitación a cada uno, para que mantengan su vigilancia.

—comentó Uzuai.

—Adriel se encargará de hacerle una visita a quienes no conozcan el templo.

Del grupo de bienvenida, salió Adriel de la parte de atrás, estaba tal y como lo recordaba, aunque un poco más tímido viéndome rodeada de caballeros y con ropa extraña a la que no estaba acostumbrado a verme.

Hizo una reverencia, preguntando quienes se animarían al recorrido, mis shauri y dos de los caballeros fueron detrás de él mientras le explicaba cómo fue construido el templo luego del día de la redención.

Conociendo el lugar como la palma de mi mano, comencé a caminar hasta donde era mi habitación, donde había crecido, aunque no haya pasado mucho tiempo desde mi coronación, así lo he estado sintiendo, tanto que empezaba a sentir nostalgia.

—¿Qué desea hacer, majestad?

—preguntó Eriol cuando llegamos a la habitación.

—Descarguen las maletas e instálense en las habitaciones asignadas, después que vuelvan del recorrido, salimos en veinte minutos al hogar de Ailis Rega.

Transcurrido los veinte minutos, muy puntuales, estaban todos esperándome para subirnos al carruaje que nos conduciría a nuestra primera labor en el hogar de Ailis Rega.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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