La diosa de la luna - Capítulo 33
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- Capítulo 33 - 33 Capítulo 18 La mansión Odola
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33: Capítulo 18: La mansión Odola 33: Capítulo 18: La mansión Odola Hirina es una nación muy grande, compuesta de diez regiones: Amaris, Kisha, Isaura, Crystal, Agnes, Akina, Sylvara, el bosque prohibido, la ciudad de las sombras y el reino de los sueños.
Las seis ciudades principales en honor a las diosas y Sylvara la capital.
Durante el festival de la cosecha, los reyes nos encargábamos de cubrir las necesidades de cada región, se dedican tres días a la región de su diosa, el día restante, los reyes nos dividiríamos el trabajo en las regiones restantes, entre astros y elementales.
Mientras que Daniel, Atlas, Seiko e Isaura, atenderían a Sylvara; Aries y yo nos ocuparíamos de la ciudad de las sombras, decretado por el comité.
El bosque prohibido, también bosque Zira, es un área incontrolable desde hace muchos años por el reino.
Y el reino de los sueños, aunque hace parte del consejo y ocasionalmente solicita nuestra ayuda, se considera a sí misma una región independiente de las demás, con su propio gobierno y sistema, donde de igual forma la figura de autoridad superior siguen siendo los reyes.
Esos tres días que durante el festival se le dedicaban a la región, se habían ido muy rápido con tantos trabajos que habíamos aceptado, los suficientes para que no quedara faltando ninguno, se le había dedicado un día completo a la familia Rega por la extrañeza de su situación, pero del resto eran fáciles de manejar, que en cuestión de horas se habían solucionado.
Pero mi mente siempre se encontraba en otro lado, le había hecho la solicitud a Eriol, sabía que era muy difícil cumplirla estando tan lejos de la fuente de información más cercana, pero mi desespero no me permitía esperar hasta estar de regreso al palacio, teniendo en cuenta que incluso no había finalizado el día, y aún faltaba por ir a la ciudad de la sombras con Aries.
Habíamos cumplido con nuestra última tarea del día en Amaris, me encontraba muy agotada, mis shauri habían estado haciendo un excelente trabajo con mi ropa para que fuera lo más cómoda posible, pero las energías gastadas por estar usando tanto mis poderes quizá me recuperarían con una semana de descanso.
Llegamos al templo, en donde nos esperaban con buena comida, el sacerdote insistió en que los acompañara a comer, pero el cansancio no me permitiría disfrutar la comida tan exquisita que habían preparado, por lo que decidí irme a descansar para el viaje de mañana.
Le pedí a mis shauri que ellas se quedaran comiendo, ya que sin problema podría colocarme el pijama para dormir.
Eriol fue el único que siguió mis pasos hasta mi habitación.
—Señor Gerlaria, debería ir a comer.
—comenté sin voltear a mirarlo.
—Majestad, vengo a darle información sobre lo que me pidió.
Bastó solo esa frase para detenerme a mitad del pasillo, unos segundos después apresuré el paso hasta entrar en mi habitación, entrando él detrás de mí.
—Los Odola fue una gran familia de sanadores y renatis, de hecho, fueron ellos quienes descubrieron el uso de la flor de zaralis.
Vivían a las afuera de Agnes, los padres y sus tres hijas.
—explicó Eriol.
—¿Qué ocurrió con la familia?
—pregunté curiosa.
—La madre desapareció durante un cumpleaños de una de las hijas, el padre fue encontrado muerto por Ailis Rega en su estudio, y las niñas se declararon desaparecidas tiempo después.
—¿No hay más información?
—Me temo que no, majestad.
De nuevo, un callejón sin salida.
Sé que era una fuente de confiar, no tenía motivos para mentirme o decirme lo contrario, pero ¿qué debía hacer con esa información?
No podía hacer nada, temía ir a la biblioteca y que alguien quisiera atacarme de nuevo, pero… —¿Qué tan alejada está la casa Odola?
—pregunté.
—Es una mansión, majestad.
Un terreno con muchos jardines y una enorme casa que está a casi treinta y cinco varas del pueblo más cercano.
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