La diosa de la luna - Capítulo 34
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- Capítulo 34 - 34 Capítulo 18 La mansión Odola_2
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34: Capítulo 18: La mansión Odola_2 34: Capítulo 18: La mansión Odola_2 —¿Qué posibilidades hay de ir hasta allá?
No sé qué tan posible sea, pero era una idea que me había pasado por la mente de repente, no sé qué esperaba encontrar, ni siquiera sabía si lo haría, pero tenía muchas ganas de ir, casi como un presentimiento.
Eriol me quedó observando un momento ante mi pregunta, vaciló unos segundos su respuesta, mientras me observaba respondió: —Hay posibilidad.
—Esta misma noche.
—le dije.
—Iremos, pero con los caballeros, sus damas pueden quedarse en el templo.
—objetó él.
No me agradaba la idea de que fuera mucha gente, pero sabía que lo decía por muchas razones, había ya recibido muchos ataques, tantos que no recuerdo que anteriormente hayan atacado tanto a un rey como me ha sucedido en el corto mandato que llevo, no me quedaba más opción que aceptar su propuesta, no tenía ganas de discutir al respecto e ir sola a escondidas de él tampoco podría considerarse una opción.
Acepté su propuesta, pero aun así no parecía feliz ante ello.
Cuando todos terminaron de comer, les dijo que íbamos a ir a una pequeña excursión en Agnes, muchos se asombraron por la lejanía del lugar y que dicha excursión iba a ser completamente confidencial, no se lo había pedido, pero supongo que tendría sus razones de pedirlo de esa forma.
Mis shauri protestaron mucho cuando les dije que no podían acompañarme, aunque les dije que no tardaría tanto afuera, se entristecieron mucho, pero de igual manera les pedí que no dijeran algo y si llegaban a preguntar por mí, decirles que fui a dar un paseo cerca al lago.
Al poco tiempo estábamos fuera del templo, en el salón de entrenamiento.
Eriol sacó una pequeña bolsa de los bolsillos de su camisa, abrió la bolsa y su contenido era un polvo casi arenoso de color dorado brillante, tomó un poco entre sus dedos y lo esparció delante de él.
Susurró unas palabras y un portal se abrió delante de nosotros.
Él pasó primero, para luego atravesar yo el portal.
La noche nos recibió con un viento frío, nos encontrábamos frente a unas rejas que tenían enredaderas en ella ya seca y marchitas.
Uno de los soldados que nos acompañaba pasó al frente, tocó el candado que tenía la reja y en un par de segundos lo abrió para que pudiéramos entrar.
Con cada paso que daba me decía a mí misma que quizá no haya sido una buena idea en ir, algo dentro de mí tenía miedo del lugar en el que me encontraba, pero quizá solo era el miedo a lo desconocido, a no saber a lo que me enfrentaría.
Pasamos por unas fuentes apagadas con agua estancada, el pasto seco que crujía con el pasar el viento.
El camino de la entrada hasta la mansión no fue largo, pero el silencio y el miedo lo hicieron eterno.
La puerta de la mansión estaba entreabierta, Eriol la empujó y esta emitió un chirrido impresionante, junto con el crujir del suelo de madera con cada pisada, era difícil no estar alerta y asustarse.
Nos adentrábamos a una casa abandonada desde hace más de ochenta años por lo que me habían dicho Ailis y Eriol.
La luz de la luna nos permitía tener un poco de visibilidad adentro, pero había lugares que todavía estaban en penumbras.
—Majestad, ¿qué buscamos?
—preguntó uno de los caballeros.
Era una muy buena pregunta, ¿qué estábamos buscando?
Estaba ahí solo por saciar mi curiosidad, pero no tenía idea que buscábamos con exactitud, tal vez una conexión con la familia, o algún indicio que las hermanas Odola hace veinte años estaban vivas.
—Alguna pista que indique que las hermanas Odola están con vida.
—comenté, no quise dar más explicación, era lo único que necesitaba.
—Las hermanas llevan desaparecida cerca de ochenta años, buscamos alguna pista que sea posterior a esa fecha.
—explicó Eriol.
—Cualquier cosa es de suma importancia.
Veora y Kamil, segundo piso.
Cyrus y Naila en el exterior, así buscaremos más rápido.
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