Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La diosa de la luna - Capítulo 37

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La diosa de la luna
  4. Capítulo 37 - 37 Capítulo 19 Mi amigo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

37: Capítulo 19: Mi amigo 37: Capítulo 19: Mi amigo Eriol.

Había descubierto que la reina Agatha, es una persona que no conoce el peligro o no sabe cómo luce.

Pedirme que fuéramos a una casa abandonada los dos solos en medio de la noche no era algo lógico, pero no podía negarme a su petición, quizá en otras circunstancia lo hubiera hecho, pero sabía que ella estaba desesperada por obtener información de su pasado, por eso le propuse que nos lleváramos a los soldados, pero aun así mientras entrabamos en la mansión Odola no dejaba de sentirme intranquilo, sentía que algo no iba bien, o tal vez solo sean algunas secuelas de lo ocurrido en la biblioteca.

Empujé la puerta de la mansión silenciosa, lo único que hacía ruido allí dentro eran los tacones de la reina y nuestras respiraciones, no parecía haber más nada adentro, uno de los caballeros preguntó que buscábamos, ella les dijo que cualquier pista que indicaran que las familias que habían habitado esta casa estuvieran vivas.

Eran cuatro caballeros, por lo que si nos dividíamos más rápido podríamos irnos de esta mansión espeluznante.

Decidí quedarme con la reina, así tendría la tranquilidad de estar cerca de ella y procurar que nada le sucediera.

Todos se dispersaron rápidamente dejándonos a la reina y a mí en el primer piso.

Comencé a seguir los pasos de ella por la mansión, primero entró a la sala, para luego irnos al estudio.

El lugar tenía una sensación indescriptible, un ambiente muy hostil.

La reina se centró mucho en los libros que había en el estudio regados en el piso hasta que se escuchó un grito, era Veora.

Conocía las voces de cada uno de los caballeros que nos acompañaban esa noche, temí lo peor así que salí corriendo, le pedí que fuera conmigo, no quería perderla de vista, escuché sus pasos detrás de mí así que sabía que me seguía.

Cuando llegué al segundo piso me di cuenta de que no había subido, debatí un momento si regresarme por ella o conocer que había sucedido.

Si alguien hubiera atacado a Veora el único lugar para subir o bajar eran las escaleras que había usado, así podría darme cuenta si el criminal bajaba, en tal caso que sucediera algo en el primer piso, Naila y Cyrus se darían cuenta inmediatamente ya que rondaban la casa por fuera.

Al entrar en la primera habitación que se encontraba continua a las escaleras pude ver a Veora en el suelo, sostenía con fuerza un costado de su cuerpo, había mucha sangre alrededor.

—Veora.

—dije acercándome a ella.

—Mírame, estará todo bien.

Quité sus manos para mirar que tan profunda era la herida, se veía una herida superficial, pero con un corte muy grande, sangraba mucho, puse mis manos en su herida y apliqué presión en ella.

—¿Dónde está Kamil?

—pregunté.

Él la acompañaba, cuando entré a la habitación no lo vi por ningún lado, sin embargo, los ojos de Veora se desviaron de mi atención, veía la parte de atrás de la puerta de la habitación, antes de que pudiera voltear a mirarlo, todo quedó negro.

Mi cabeza dolía, al llevar mi mano a donde provenía el dolor pude ver mis manos manchadas de sangre, escuché los pasos correr en el primer piso, Veora estaba a mi lado, aun respiraba estaba inconsciente.

—¡No!

—escuché la voz de Kamil.

—¡Usted no sabe quiénes son ellos y de los que son capaces!

Pude escuchar la voz de la reina Agatha, sé que le había preguntado algo, pero no fui capaz de distinguir sus palabras, bajé corriendo las escaleras, pero aún me sentía mareado por el golpe.

Cuando llegué al primer piso, vi como Kamil golpeaba a la reina, alguien quien había jurado igual que yo de proteger a nuestro reino, golpear a alguien a quien había jurado proteger.

Mi amigo de casi toda la vida, con quien compartí un hogar desde que iniciamos juntos en la caballería hasta que se casó.

Le decía unas palabras a la reina mientras se acercaba a ella.

—¡Kamil, detente!

—le grité.

—Señor, perdóneme por mis actos, pero debo de hacerlo.

—dijo Kamil.

—Kamil, no tienes por qué hacer esto, déjame ayudarte.

—respondí.

Quería acercarme a él tratando de persuadirlo, necesitaba que cambiara de opinión, aunque realmente no supiera qué quería hacer atacando a la reina.

—Sé que lo haría, pero esta vez no puede ayudarme, por más que me gustaría que lo hiciera.

—dijo Kamil.

—¿Esto es lo que quieres para tu esposa e hijos?

—preguntó Eriol.

Recordé su invitación a su boda, había asistido con Calíope a un evento espectacular.

Años más tarde conocí a sus dos hijos quienes habían heredado sus poderes, ¿qué razón tenía para hacer esto?

Perdería todo en su vida y lo conocía tan bien para saber lo que lo valía.

Mis palabras lo habían conmovido, vi como empezaba a llorar posiblemente recordando lo mismo que yo.

Sin embargo, eso no le bastó, empuñó su arma mirando con furia a la reina, había hecho un juramento y debía cumplirlo, en un abrir y cerrar de ojos, mi espada había atravesado su cuerpo, cuando noté lo que había hecho era demasiado tarde, la sangre corría por su abdomen muy deprisa.

Solté la espada asqueado por el acto que había hecho, su cuerpo cayó al suelo y corrí para colocarme a su lado.

—Gracias por salvarme.

¿Salvarlo de qué?

No entendía, tenía muchas preguntas por hacerle, pero ya no respiraba, mi amigo se había ido y yo lo había asesinado.

Miré a la reina quien estaba aún tendida en el suelo, no podía culparla, no… no era su culpa, ni tampoco mía, ¿cierto?

Ella no era culpable de que yo haya matado a Kamil, ella no tenía la culpa de que se diera aquella conexión, mucho menos que entrara a la caballería donde lo conocí, o de que me hayan elegido caballero dorado con ese juramento.

Ella lloraba, no entendía sus razones, una lluvia comenzó a caer muy fuerte en el lugar provocada por su llanto, ella también había sufrido, Kamil estaba sin ni una sola herida, ella no quería hacerle daño.

Kamil había herido a Veora, me había golpeado, ¿por qué lo habría hecho?

Era una lluvia hermosa motivada por el sufrimiento del portador de los poderes, era ligera pero abrumadora para quienes estuvieran fuera, las nubes habían cubierto la luna llevándose consigo su brillo.

Podía percibir el sentimiento de culpabilidad, pero no sabía de dónde venía.

—Juré protegerla.

Y eso hice.

No tendríamos por qué sentirnos culpables, ¿cierto?

Mis palabras habrían salido tal cual como la lluvia, como un reflejo de mis sentimientos en ese momento.

Miraba a través de la ventana, me dolía mucho más haber perdido a mi amigo que verla a ella llorando.

—No somos culpables por las acciones de los demás.

—dijo ella a mis espaldas.

—Aunque a veces sufrimos las consecuencias de ellos.

Con esas palabras supe que la culpa provenía de mí, aunque no debía ser así.

Él había tomado muy malas decisiones que lo habían llevado a este punto, pero aun con eso mis ojos seguían derramando lágrimas de dolor y culpa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo