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La diosa de la luna - Capítulo 38

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  4. Capítulo 38 - 38 Capítulo 20 Una visita inesperada
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38: Capítulo 20: Una visita inesperada 38: Capítulo 20: Una visita inesperada Se notificó al palacio lo que había ocurrido.

Insistí en no cancelar el día que faltaba del festival de la cosecha y que Aries pudiera llevarlo a cabo solo, de todas formas, era un solo día, por lo que al llegar la noche ya estaría de regreso en el palacio.

A primera hora del día siguiente de lo ocurrido, se hizo una reunión de emergencia con los miembros del consejo, los sacerdotes, el capitán del ejército y de los reyes, solo yo.

Informamos al barón Antonova sobre lo ocurrido, pero casi nunca estaba en este tipo de reuniones, siempre dejaba a cargo al capitán de estas situaciones.

Más que una reunión, era una deliberación, para contar a detalle lo ocurrido en la mansión Odola, quien hablaría de los hecho serían los caballeros y por supuesto el guardián, donde se omitieron los detalles de la razón de la visita y por supuesto el libro a mi petición.

Veora, uno de los caballeros que nos acompañó a la mansión, la mujer que estuvo con Kamil en el segundo piso dijo que él la había atacado, para así obtener la atención de Eriol, y que cuando él llegara, atacarlo para dejarlo inconsciente, esto podría explicar su ausencia y la herida de Veora, sus manos ensangrentadas.

—¿Por qué majestad no subió con su guardián?

—preguntó el concejal de Agnes.

—Escuché un ruido en el primer piso.

—mentí.

Hubo silencio, el relato de Veora era el último.

—Creo que no está de más en expresar mi preocupación a mi integridad y de las personas que me rodean.

—comenté.

—Entendemos la situación, majestad.

—dijo el capitán Bauer.

—El soldado Sirel era uno de los mejores que el palacio pudo tener, investigaremos para conocer sus verdaderos motivos.

—No es solo eso, capitán Bauer, también quiero saber quien intenta hacerme daño.

—Majestad, ¿está segura de ello?

—preguntó la sacerdotisa Amelina.

—Sacerdotisa, si a usted la atacan tres veces, ¿qué pensaría usted de ello?

Hubo otro silencio.

—Se investigarán los motivos de Kamil Sirel, además de aumentar la seguridad del palacio.

—dijo el capitán Bauer.

—Adicional, cualquier visita, expedición que desee realizar majestad, debe notificarla con anticipación para proporcionarle la debida protección.

Con esas conclusiones dieron por terminada la pequeña reunión con el consejo.

Me quedé en el trono pensando en el libro, le había pedido a Eriol que lo ocultara antes de nuestra reunión, con la esperanza de poder leerlo en algún momento.

Me quede sentada en mi silla mientras observaba a los concejales y sacerdotes murmurar cosas que no tenían algo que ver con lo que se había hablado previamente.

El sacerdote Uzuai se acercó hasta donde estaba con un rostro lleno de preocupación.

—Reina Agatha, tenga cuidado.

—dijo el sacerdote Uzuai.

—No quiero que la sigan lastimando.

—Si, sacerdote, la tendré.

Me sentía un poco más tranquila estando en el palacio, pero aún no se desaparecía el sentimiento de culpabilidad por lo que ocurrió con Kamil, antes que llegaran por él, le había pedido a Eriol que subiera las mangas de su camisa, solo por confirmar algo, y allí se encontraban las mismas marcas que tenían Aristeo y Nina.

Eriol me acompañó hasta la salida del salón de reuniones donde me esperaban mis shauri, caminamos en silencio por todo el palacio hasta llegar a mi torre.

Entramos a mi habitación, Akina se puso a prepararme un baño mientras que Isobel ventilaba la habitación, desde que habíamos llegado de Amaris no había dedicado ni un solo instante a mi imagen, tenía aun puesto el vestido con manchas de sangre y suciedad, y Eriol con su camisa rasgada, la verdad eso no era relevante en ese momento.

Me senté en el sofá que estaba en la salita, Eriol tomó asiento frente a mí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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