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La diosa de la luna - Capítulo 43

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  4. Capítulo 43 - 43 Capítulo 22 La noche
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43: Capítulo 22: La noche 43: Capítulo 22: La noche Eriol.

Después de lo ocurrido en la mansión Odola, notifiqué enseguida al palacio.

Un conjuro breve de emergencia le llegó al capitán, quien con una caballería llegaron inmediatamente a la mansión para recoger el cuerpo de Kamil y atender la herida de Veora, los sanadores que llegaron al lugar también quisieron atenderme, pero me negué, si Kamil hubiera sido un renatis como yo posiblemente aún estuviera con vida.

Posiblemente no… lo estaría.

—Señor Gerlaria.

—dijo la reina llamando mi atención.

—Quiero hacerle una petición.

Se le veía intranquila, algo poco común en ella.

—Sé que tiene que dar su testimonio de los hechos, mi petición es que niegue las razones por las cuales nos encontramos aquí.

Y esto.

—dijo mostrándome un libro.

—¿Qué es eso, majestad?

—Es un árbol genealógico, Kamil quería impedir que lo obtuviera.

No creía que fuera relevante para la deliberación de más tarde, los motivos por los cuales nos encontrábamos allí esa noche no tenían nada que ver con las decisiones que había tomado Kamil, aun así, me inquietaba un poco lo que me comentaba la reina del libro, ¿por qué él quería evitar que la reina tomara el libro del árbol genealógico?

Cyrus y Naila que estaban fuera de la casa se encontraban muy lejos de allí para escuchar los altercados, llegaron cuando empezó la lluvia para resguardarse de ella, fue cuando notaron todo lo que había ocurrido.

A primera hora tal y como se había pactado, se realizó la reunión con el consejo, allí esperaba encontrarme al barón Antonova para que me diera algún sermón como lo hizo el capitán la vez pasada, pero no fue así, ni siquiera había recibido un regaño por parte del capitán.

En la reunión la reina, Veora y mi persona nos encargamos de relatar los detalles de lo ocurrido, llegando a la conclusión que investigarán los motivos de Kamil Sirel e incluso los recientes ataques que ha sufrido la reina, tres para ser más exactos.

Muchos más de lo normal.

Después de la reunión nos fuimos a su habitación, ninguno había descansado lo suficiente, pero aún la seguía viendo intranquila, aunque no se lo dijera agradecía que haya avisado al palacio de lo ocurrido, al no hacerlo nos dejaría a todos en una mala posición.

Me pidió que me tomara el día libre, aunque me negara rotundamente en ello, insistió mucho en que me fuera a descansar, quería quedarme con ella, necesitaba hacerlo, no quería tener otro incidente más, pero no podía empezar a discutir con la reina, así que hice caso a su petición, de todas formas, no me dio el tiempo para refutar su pedido, a los pocos minutos entró al baño.

Fui a mi habitación para descansar, pero no me sentía cómodo.

A los pocos minutos de haber llegado tocaron a mi puerta, al otro lado estaba Beatriz quien se veía triste, al verme se lanzó encima de mí para darme un abrazo.

—Lamento mucho lo que ocurrió, Lio.

—No quiero hablar de eso, Beatriz.

—dije.

—Y deja de llamarme Lio.

Beatriz y yo nos conocemos desde niños, las cabañas de nuestros padres se encontraban muy cercas la una a la otra, de hecho, ahora que lo recuerdo también estaba cerca de la mansión Odola, una coincidencia demasiado conveniente.

Desde esas épocas le gustaba llamarme Lio, aunque muchas veces le había insistido en que no lo hiciera, Calíope se enojaba cuando lo hacía… últimamente había estado pensando mucho en ella, no entiendo los motivos.

—¿Qué haces aquí?

—pregunté.

—¿No deberías estar con tu rey en la ciudad de las sombras?

—Me dio la tarde libre.

—respondió.

—Cuando supo lo que sucedió y sabiendo que Kamil era mi compañero, al igual que tú, me pidió que regresara.

—A los reyes les gusta dar días libres.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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