Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La diosa de la luna - Capítulo 46

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La diosa de la luna
  4. Capítulo 46 - 46 Capítulo 22 La noche_4
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

46: Capítulo 22: La noche_4 46: Capítulo 22: La noche_4 Eriol Me había marchado para ir por algo de comer, mis ánimos habían estado tan bajo que no se me antojaba comer.

Me encontraba en la salida de la torre cuando escuché un grito muy fuerte, salí corriendo, pensé que mi mente me engañaba, posiblemente era ella.

Abrí la puerta de golpe, ella estaba de pie observando por la ventana, sus ojos irradiaban miedo.

Le pregunté si estaba bien por aquel grito que había escuchado, pero ella solo pidió que no me acercara a ella.

Se veía confundida, fuera de sí misma.

Su cuerpo temblaba por el miedo, lloraba.

—Majestad, no le haré ningún daño —dije —Usted me conoce, sabe que daría mi vida por usted.

Quería que lo supiera, fui sincero ante mi sentimiento, iba acercándome poco a poco a ella, pero solo buscaba que retrocediera, se veía como un pequeño derinys[1] al que la vida lo ha tratado mal, y no estaba tan lejos de la realidad.

[1] Se conoce como derinys a aquellos animales híbridos que combinan características de dos o más especies, o que presentan formas desconocidas y sorprendentes.

—¡No te conozco, no te me acerques!

—gritó.

Mi corazón se encogió cuando dijo aquellas palabras, sus ojos se desviaban cada tanto a mi cinturón, cargaba como siempre mi espada en ella.

—Todo estará bien, Agatha.

—le dije.

Me quité el cinturón que emitió un chasquido al caer al piso, sus ojos me miraban con mucho detalle y temor.

Por primera vez la llamé por su nombre, Agatha, más que extrañarse que lo haya hecho solo se mostró confundida porque lo conocía, desee que su reacción hubiera sido diferente al pronunciar su nombre, pero la situación en ese momento lo ameritaba.

Su confusión creció más cuando me presenté a ella y le dije que era una reina.

Aun temblaba y lloraba, pero conseguí que me diera la mano.

La guie de regreso a su cama, no pretendía asustarla, solo que los sanadores pudieran observarla, que recuperara su memoria, había sido todo un asombro que haya despertado del sueño eterno.

Los sanadores la vieron haciéndole un par de preguntas que solo demostraban que sus únicos momentos en el sueño habían sido una pesadilla, casi igual que a mí, a diferencia que yo aun continuaba despierto.

Por recomendación de los sanadores volvió a dormir, era un poco incoherente, enviar a dormir a una persona que no había despertado hace dos semanas.

Observándola descansar el capitán Bauer llegó a la habitación solicitándome alguna información de casos pasados, aunque insistí en quedarme, el capitán Bauer logró que cediera ante su petición diciendo que era algo realmente urgente y lo era, un par de años antes que fuera ascendido a caballero dorado me había encargado de una investigación de contrabando de elixires, había apresado a los implicados, pero la persona encargada había huido, me habían pedido que identificara o diera el nombre del encargado de aquel negocio.

Había hecho mi parte, me distraje cuando comenzaron a debatir sobre la contratación de un cazarrecompensas para buscarlo porque siempre que lo intentaban, huía y tardaban mucho tiempo en volverle a tomar el rastro.

—Cierra las ventanas.

—comentó el capitán Bauer a uno de los caballeros que estaba con nosotros.

Mi oído se agudizó un poco y pude escuchar como caía una lluvia torrencial, en ese momento solo pude pensar en la reina, salí corriendo aun con la lluvia hasta llegar a la torre de los sanadores y allí estaba ella, llorando a mares suspirando entre llanto y llanto.

En ese momento me acordé de mi madre, que su manera de calmar las lágrimas de un pequeño Eriol era arrullándolo, pude sentir un poco de tristeza el saber que ella no tuvo padres quienes la consolaran cuando lloraba.

Con paso lento temiendo a que siguiera sin reconocerme me acerqué a ella, me subí a su cama y la puse entre mis brazos envolviéndola en un abrazo, hasta que se logró calmar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo