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La diosa de la luna - Capítulo 53

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  4. Capítulo 53 - 53 Capítulo 24 El paseo
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53: Capítulo 24: El paseo 53: Capítulo 24: El paseo ¿Cuántas Nina podrían existir en Hirina?

Posiblemente muchas, demasiadas personas que compartan ese nombre, pero la ínfima posibilidad que existía que fuera ella no podía sacármela de la mente.

Mi mente comenzó a maquinar muy deprisa, tanto que por un momento llegué a sentirme mareada, eso o que me había levantado muy rápido de la impresión al leer ese nombre.

—¡Majestad!

—gritó Eriol buscando sostenerme.

Tomó mi brazo y con delicadeza me sentó en el sofá que teníamos detrás.

—¿Cree que sea ella?

—preguntó Eriol.

Él había tenido el mismo pensamiento, sabía tan bien como yo que podía darse esa posibilidad, tanto misterio que evocaba Nina no podía deberse a otra cosa, o quizá sí.

—No lo sé.

—respondí.

Y era cierto, no tenía como probarlo, las pocas veces que Nina se me ha acercado a hablarme ha sido una persona muy amable, siempre con muchas ganas de decirme algo, pero sin poder hacerlo, podría ser que ella lo sepa y no puede decírmelo por su juramento, o incluso puede que desconozca esta información.

Sea cual sea el caso, no podría decirle que yo conocía esto, no sabía cómo podía llegar a reaccionar, además no sabía si estaba equivocada, puede que llegase a ser una enorme coincidencia que ella se llamara igual que mi hermana… Mi hermana, algo que jamás en la vida consideré que podría tener, pero, sobre todo, ¿alguno de ellos estaría con vida?

Le pedí a Eriol que nos fuéramos a dormir, para poder descansar, insistió en quedarse en el sofá a pasar la noche, le tendí unas sábanas y un par de almohadas para que durmiera cómodo, igual el sofá era lo suficientemente grande para que pudiera dormir plácidamente.

Aunque mi cama también sea cómoda, por alguna razón no hallaba dicha comodidad esa noche, sentía mucho fastidio, no era capaz de conciliar el sueño.

El silencio reinaba en la habitación, escuchaba la respiración de Eriol.

Mientras estaba en la cama, me hacia un millón de preguntas, pero cada una de ellas sin respuesta, pero había una que se repetía una y otra vez, ¿quién es en realidad Nina?

No supe en qué momento me quedé dormida, excepto cuando escuché las cortinas correrse por Isobel, Akina se acercó a mí con una charola en sus manos para darme desayuno, pero, aunque la comida se viera apetitosa, no me provocaba comer, sin embargo, hice un esfuerzo inhumano por hacerlo.

Isobel se acercó a tomar unas sábanas perfectamente dobladas en el sofá, fue cuando me di cuenta de que Eriol ya no estaba, sin embargo, no quise preguntar por él, era libre de hacer lo que deseara, se merecía un día libre que él se negaba a tomar.

Al cabo de unas horas me encontraba lista para la reunión con el consejo sobre las desapariciones de los asilis, quería saber que decisiones habían tomado para parar la situación.

Sentía muchos nervios al presentarme a la reunión después de dos semanas de ausencia por culpa de un hamu, si este tema se llegase a tocar en la reunión, posiblemente la atención fuera desviada a investigar e intervenir en el reino de los sueños, sin embargo, ellos habían quebrantado uno de los puntos del tratado realizado hace varios años acerca de la utilización de magia a miembros de la realeza o del consejo.

Entré sola al salón, mis shauri se quedaron a fuera ya que por políticas ellas no podían participar de ninguna deliberación del consejo a menos que se tratase de alguna de ellas, todos los sacerdotes y concejales me saludaron con reverencia diciendo que se alegraban de que estuviera presente en el consejo.

La reunión empezó dando detalles de la primera desaparición registrada, se trataba de un panadero, donde un grupo de persona entraron a su establecimiento, lo sacaron a la fuerza y no han sabido nada de él, su familia reportó su desaparición cuando no se presentó a la hora de la cena como era costumbre en él.

Aries ayer cuando entró a la habitación de los sanadores había comentado que eran diez desapariciones, ahora el capitán Bauer comenta que son doce.

—¿Cómo avanza la investigación?

—preguntó Atlas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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