La diosa de la luna - Capítulo 55
- Inicio
- Todas las novelas
- La diosa de la luna
- Capítulo 55 - 55 Capítulo 24 El paseo_3
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
55: Capítulo 24: El paseo_3 55: Capítulo 24: El paseo_3 —Si, es obvio que deseas obtener dos guerras al mismo tiempo.
—comentó Isadora.
—Estas demente.
—Habíamos acordado que se iba a hacer mención de ello, para saber qué medidas tomaría Myria Dafina, pero la amenazaste.
—dijo Daniel.
—Un momento, ¿cómo es que ustedes llegan a un acuerdo sin consultármelo?
—pregunté.
—Y un acuerdo que me involucra.
—Desde que supimos lo que te ocurrió habíamos decidido hablar con el reino de los sueños.
—comentó Daniel.
—Pero no de la manera que este idiota lo hizo.
—Si estalla una guerra contra el reino de los sueños, te nombraremos el autor de ello.
—comentó Atlas.
—Agradezco su gesto, pero les pediré que, para una próxima ocasión, primero me consulten a mí que medidas deseo tomar.
—comenté, y dirigiéndome a Aries, añadí: —Porque causar un conflicto para investigar algo que no se sabe con certeza, no es la manera.
Me sentía con mucha ira por lo ocurrido, todas y cada una de las cosas que me ha pasado siempre trato de hacerla con la mayor cautela posible para evitar repercusiones políticas, algo que no había medido Aries antes de lanzar una bomba con ese comentario.
Salí de la reunión y afuera de la sala me estaba esperando Eriol, detrás de él a unos cuantos pasos, me di cuenta de que estaba Nina hablando con Hana, Nina reflejaba una cara de tristeza mientras Hana le hablaba apretando sus dientes.
—¡Nina!
—grité su nombre para captar su atención, mientras me acercaba a ellas.
En su rostro se le iluminó un poco al verme, pero Hana enseguida le dijo que se fuera y ella sin dudarlo hizo lo que ella le pidió.
—Es una pena que el supuesto hamu no haya hecho bien su trabajo.
—comentó Hana cuando me acerque lo suficiente a ella.
Los hamu cuando realizan de manera satisfactoria sus poderes, la persona que es hipnotizada no despierta jamás, por eso Aries lo había llamado el sueño eterno.
—Para tu desgracia, Hana, no me iré de este mundo tan fácil.
—le respondí.
Ante mi comentario ella solo río, para luego irse.
Hana no era una de las personas que opinaban algo al respecto durante las reuniones con el consejo, prefería decirte las cosas de frente, pero conmigo su trato siempre sería diferente a los demás reyes.
Era una pena que Nina estuviera hablando con Hana, además de seguir sus órdenes, me preguntaba cómo se habían conocido ellas dos, pero sobre todo que relación tendrían.
Había pasado a un lado de Eriol para ir hasta donde ellas, por lo que me giré para regresar por mi camino, Daniel apareció de la nada, no había notado que iba muy bien vestido diferentes a otras ocasiones y que además se había puesto un perfume con un olor muy rico, pero tan fuerte el aroma que llegaba a ser un poco nauseabundo.
—Mi reina, me preguntaba si podríamos dar nuestro paseo ahora.
—dijo Daniel.
Había olvidado por completo la invitación de Daniel para el paseo, mis planes iban más en buscar a los omnipresentes.
Seiko no fue muy clara sobre como encontrarlos, así que mi idea principal era vagar por el palacio hasta que diera con ellos, no era una gran idea, pero era lo que tenía.
A la pregunta de Daniel solo asentí y sonreí, no sabía que más podía decirle.
Comenzamos a caminar alrededor del palacio, Eriol y el guardián de Daniel comenzaron a seguirnos.
—¿Cómo se ha sentido, mi reina?
—preguntó Daniel, al parecer tratando de iniciar una conversación.
—Muy bien, agradezco mucho por preocuparte.
—respondí.
El silencio entre nosotros si empezaba a tornarse un poco incomodo, no sabía de qué manera continuar una conversación, aunque realmente no recuerdo haber tenido una donde no se hablen cosas de política o sobre el palacio.
—Entonces… —dijo Daniel alargando mucho las palabras.
—¿Se ha enamorado alguna vez, mi reina?
—preguntó de repente.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com