La diosa de la luna - Capítulo 56
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- Capítulo 56 - 56 Capítulo 24 El paseo_4
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56: Capítulo 24: El paseo_4 56: Capítulo 24: El paseo_4 La pregunta realmente me sorprendió, entre tantas cosas que se me hubiera ocurrido preguntar, nunca pensé que haría eso.
¿Alguna vez lo he hecho?
Pero, principalmente, ¿qué es enamorarse?
¿O qué es el amor en realidad?
No recuerdo haber sentido amor por alguien, y tampoco me he sentido amada alguna vez, sé que las personas que están a mi alrededor haciendo cosas por y para mí, lo hacen por trabajo, sino fuera por ese motivo, sé que no estuvieran.
¿Cómo podría responder a una pregunta que ni siquiera conocía con exactitud el sentimiento?
Quizá la manera de evitarlo es preguntándole otra cosa.
—¿Tú alguna vez lo has hecho?
—le pregunté.
—Si, mientras vivía en el templo.
—respondió sin dudarlo.
—Era la niña más hermosa que había visto.
—Ya veo porque tiene mucha fama con las mujeres.
—¿Sí?
—dijo él en un tono coqueto, deteniéndose para mirarme fijamente.
—¿Soy irresistible ante ellas?
Escuchamos unos pasos acercarse a nosotros, Aries apareció tras los jardines acompañado de su guardián.
—¡Qué sorpresa encontrarlos por este lado!
—comentó Aries.
Habíamos caminado tanto por el palacio que nos encontrábamos en un área que pocos iban por la lejanía de estos jardines, un lugar a donde no había ido desde que llegue al palacio.
Eran pocas las probabilidades que él nos encontrara allí.
—Sabias que estaríamos aquí.
—dijo Daniel sacándome de dudas.
—Te dije que planes tendríamos.
—¿En serio?
—respondió Aries desinteresado.
—No recuerdo.
Me sentía un poco enojada por lo que Aries había hecho durante la reunión, crear un conflicto no resolvía nuestras dudas, no solo eso, sino que su actitud había estado cambiando mucho, esos abrazos, la forma en que me tomaba a la fuerza, todo de él me molestaba y en esos momentos no estaba dispuesta a soportarlo.
—¿Qué quieres, Aries?
—pregunté.
—Nada, en realidad, solo paseaba por aquí.
—Bueno, entonces nos iremos.
—dijo Daniel.
Daniel puso su mano en mi cintura, acción que me tomó por sorpresa.
Me empujó un poco para indicarme el camino que debía de tomar.
Sin embargo, me retiré de su agarre y comencé a caminar a su lado.
Aries corrió tras nosotros, instintivamente llevé mis manos a mi pecho, por lo que él falló su agarre, planeaba hacer lo de siempre, tomarme a la fuerza.
—¡Basta, Aries!
¿Qué es lo que quieres?
—pregunté furiosa, tanto que todos quedaron sorprendidos a mi tono de voz.
—Quiero que vengas conmigo.
—respondió él.
—No iré contigo a ningún lado.
—Ella está conmigo, Aries.
—dijo Daniel.
—Tampoco iré contigo.
—dije.
—Daniel, agradezco mucho tu invitación, hemos terminado el paseo por el día de hoy.
Daniel quedó a mitad del pasillo sorprendido ante mi comentario, dejé a ambos allí.
Comencé a caminar, quería irme de ese lugar, a uno más tranquilo donde poder organizar mis ideas y poder tener claridad, no podía pensar teniendo a tantas personas encima de mí.
Escuchaba solo los pasos de Eriol detrás de mí, quien había permanecido callado durante todo el paseo, e incluso cuando llegó Beatriz con Aries no mencionó ni una palabra, además de sus pasos empecé a escuchar otros.
Me detuve a mirar quien era, Aries se acercaba corriendo hasta nosotros.
—Déjame sola, Aries.
—dije para continuar caminando.
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